
Creo que ya os he comentado que dentro de poco nos mudamos a la nueva casa. Tengo menos terror a esta mudanza que a la de hace dos años, porque esta vez sólo nos desplazamos 300 metros, jejeje..., y además ahora podemos hacerla sin prisas, no como entonces.
Pero toda mudanza tiene miles de inconvenientes. Uno de ellos, que hay que empezar con cierta antelación a pensar en vaciar los congeladores... no están los tiempos para ir tirando comida, ni tampoco es cuestión de que los últimos días tengamos que comer hasta reventar por no tirar cosas, jajaja.
Yo suelo tener casi siempre en el congelador carne que me traen de Extremadura: tanto de retinto (que es de vacuno, para el que no lo sepa) como de cerdo ibérico. Y, no sé por qué motivo, nos juntamos con demasiados lomos ibéricos... así que ahora toca estrujarse la sesera para ir variando las recetas y "dar salida" a todo ese lomo.
Aquí os pongo una muy fácil y lucida. ¡Ah, y riquísima!.

INGREDIENTES:
1 lomo de cerdo ibérico de 1 kg o 1,250 gramos aproximadamente (Si no encontráis lomo ibérico... pues tendrá que ser de cerdo "blanco", qué le vamos a hacer, jejeje).
Aceite de oliva
Sal, hierbas provenzales (o un molinillo de sal con hierbas) y pimienta
Para rellenar: Yo le he puesto champiñones fileteados, aceitunas, queso Havarti en trocitos y jamón de York. Pero se pueden utilizar rellenos muy variados: jamón serrano, pimientos rojos o del piquillo, ciruelas pasas....¡a vuestro gusto!.
Para acompañar: Puré de patatas o de manzana, o salsa de setas, o alguna de las otras salsas que encontraréis aquí.
PREPARACIÓN:
Limpiamos el lomo, y le hacemos dos cortes a lo largo, sin llegar a partirlo.
Lo sazonamos con las hierbas, la sal y la pimienta.
Rellenamos cada uno de los cortes a nuestro gusto. El de la foto lleva, en un lado, champiñones y queso; y, en el otro, jamón y aceitunas.
Apretamos bien, cuidando de que no se nos salga el relleno, y atamos todo el lomo con hilo de cocina.
Lo ponemos en una fuente, lo pintamos con un poquito de aceite de oliva, y lo metemos al horno, precalentado a 190º, durante 1 hora o 1 hora y media (el tiempo dependerá del horno, del tamaño del lomo, y de cómo nos guste de hecho).
Dejamos enfriar, y cuando esté tibio o frío, quitamos la cuerda y partimos en lonchitas.
Servimos caliente o frío, acompañado de alguna de las guarniciones indicadas.
¡Buenísimo!.

















Soy Marga. Me gusta la cocina desde que era pequeña.
Mi afición por el punto de cruz es más tardía, pero con ella consigo relajarme de las tensiones diarias, y poco a poco también voy mejorando.







