Kasutera (Bizcocho japonés)


Hace tiempo que había fichado este bizcocho en el estupendo blog "Recetas japonesas en español"... y se me ocurrió que, precisamente esta semana, era el momento de intentar hacerlo, a modo de pequeño homenaje al pueblo japonés, que tanto está sufriendo con ese atroz terremoto y demás desastres posteriores, y que ha dado muestras de una entereza y serenidad realmente admirables. Y aquí lo tenéis... aunque con una pequeña "lesión", jejeje...

Personalmente, siempre que pienso en los japoneses, los asocio a trabajos delicados, minuciosos, laboriosos, cuidados hasta el mínimo detalle, y elegantes en su simplicidad, realizados con paciencia y cuidado. Y, según iba leyendo la receta y viendo el vídeo explicativo, me iba dando cuenta de que este bizcocho tenía "truco"... no, no era un simple y fácil bizcochito, no. Es un bizcocho JAPONÉS: fino, delicado.... y que hay que preparar con mucha atención y cuidado, y tratar con mucho mimo.

Fijaos si habrá que tratarlo con mimo, que yo estropeé el acabado porque, ¡torpe de mí!, lo desmoldé sobre una rejilla... Es tan esponjoso y suave, que la puñetera rejilla quedó marcada en la superficie como si estuviera grabada a fuego, ¡grrrr!. Cuando se supone que una de las características de este bizcocho es que su superficie quede lisa, tostadita e igualita. Asi que podría dedicar también esta receta a la carcelera mayor de la blogosfera, jajajaja, porque tiene sus barrotes y todo....
Una pena, porque, por lo demás, quedó estupendamente...

Pero, bueno, os aseguro que el resultado merece la pena. Nunca había probado un bizcocho tan delicado y esponjoso, que casi se deshace en la boca, con ese toquecito de miel. ¡Un bocado delicioso!.

De todas formas, algunas personas pueden deciros su opinión personal sobre él, jejejeje...

Como quería publicarlo ahora, decidí subirlo, a pesar del "rayado carcelario" de la parte de arriba... cuando lo vuelva a hacer, añadiré fotos más perfectas.

En este vídeo que se enlaza en la receta podéis ver un detalladísimo paso a paso de la elaboración. Está en japonés, pero da igual: la imagen es un idioma universal, jajaja. Os recomiendo que lo veáis: queda todo mucho más claro.
Sin más rollo, que últimamente hablo demasiado, entro a explicaros la receta:

INGREDIENTES:
4 huevos
2 cucharadas de leche (utilicé semidesnatada, porque es la que tomamos todos en casa)
2 cucharadas de miel
3/4 de taza de azúcar (Yo utilizo unas tacitas medidoras, pero, por si no las tenéis, aquí hay una página con equivalencias)
3/4 de taza de harina leudante (A mí se me había terminado, así que usé harina normal de repostería con medio sobrecito de levadura Royal. La harina leudante es como la "Bizcochona").
Mantequilla para engrasar el molde

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 160º.
Forramos un molde de bizcocho (Cuadrado o rectangular) con papel de aluminio o papel encerado (personalmente, me manejo mejor con el de aluminio para estas cosas, pero es que yo soy muy manazas, jajaja).

Lo untamos con un poco de mantequilla:


Si la miel está muy densa, la calentamos unos segundos (no muchos, 8-10) en el microondas.
Calentamos la leche, y la mezclamos con la miel, moviendo hasta que quede bien incorporada.


Aquí, ya mezcladito. Lo reservamos:



-Separamos las yemas de las claras (perdón por la mala calidad de la foto, pero os aseguro que es complicadísimo "inmortalizarse" a una misma mientras separa las claras de las yemas, jajajaj). Lo que sobresale por el lateral inferior derecho es el cordón de la cámara...

Batimos las yemas, y las reservamos.


Batimos las claras a punto de nieve, y, cuando ya vayan estando firmes, incorporamos poco a poco el azúcar:

Ahora, ponemos en un bol las claras, y las mezclamos poco a poco con las yemas:
Agregamos la harina (con la levadura), tamizándola:
Agregamos la leche con la miel, y mezclamos todo bien:

Y ahora, tamizamos la masa y la vertemos en el molde:

Y golpeamos repetidas veces el molde contra la encimera para que desaparezcan todas las burbujas de aire
(Aquí es cuando yo fui plenamente consciente de que necesito aprender mucha paciencia del pueblo japonés, jajaja.... Golpeé muchas veces, pero se ve que no fue suficiente, porque alguna burbuja me quedó...)

Metemos el bizcocho al horno hasta que se separe de las paredes y, al tocarlo con el dedo en la superficie, ésta esté elástica, (vamos, que se hunda y vuelva a su posición). El tiempo de horneado oscila entre 30 y 40 minutos, según hornos.
No os preocupéis si se tuesta por arriba: TIENE que tostarse, jejeje.

Cuando esté cocido, lo sacamos del horno, y lo desmoldamos ayudándonos del papel, sobre una superficie PLANA Y LISA (no hagáis como yo) y BOCA ABAJO.
Retiramos el papel de aluminio o de horno, y lo envolvemos bien en papel film.

Lo dejamos enfriar así, envuelto y boca abajo, unas cuantas horas: así conservará su humedad.
Y servimos cortado en lonchas no muy finas, de unos 2 cms. de grosor. Buenísimo para acompañar un té o café.


En esta foto podéis apreciar mejor cómo NO le quité todas las burbujas de aire, jajaja...

No seáis demasiado duros conmigo, y haceos a la idea de que no tiene el "enrejado" por encima, jajaja. Pero, a pesar de todo, creo que no quedó mal de presencia del todo...
Así que... que sirva este bizcocho (del que ya no quedan ni las migas) como recuerdo y homenaje a Japón, en estos momentos tan difíciles.
Espero que os guste. Un beso muy grande a todos.

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