Antes de nada, quiero daros las gracias por vuestros comentarios sobre mi cuadrito de punto de cruz. Sois un encanto.
Pero no sabéis la gracia que me hace cuando leo que decís que qué paciencia tengo, jajaja... La paciencia, precisamente, no es una de las virtudes que me caracterizan: es más, yo soy como aquel que decía: "Señor, dame paciencia... ¡pero dámela YA!"...
Soy una persona muy impaciente, aunque, poco a poco, intento ir corrigiéndome... pero con regular éxito, jajaja. Eso sí, con el punto de cruz me relajo, y desconecto.
Bueno, hoy, receta dulce, que llevamos ya muchas entradas con el salado, jejeje...
Desde que vi por primera vez este bizcocho (creo que fue a
Canelona, pero ya no recuerdo exactamente), supe que tenía que hacerlo. Me pareció una receta con infinidad de posibilidades:
-Podemos adaptarla para diabéticos, simplemente utilizando edulcorante que se pueda hornear y las galletas adecuadas.
-Sirve para el "reciclado" de esos paquetes de galletas a medio terminar que se quedan rodando por los armarios, y de esas porciones de chocolate -bombones, tabletas, gotitas, etcétera- que no se acaban (este segundo fenómeno es bastante más improbable en mi casa, donde parecemos todos descendientes de "Paquito el Chocolatero").
A pesar de todas esas ventajas, la pobre receta llevaba sus buenos meses durmiendo en la macrocarpeta de "Recetas Pendientes"... hasta que, el otro día, dando una vuelta por el blog de
Hilda, di con ella de nuevo. Y pensé: "de hoy no pasa".
Dicho y hecho: aquí lo tenéis.
A mí me ha gustado mucho, pero soy más de bizcochos menos "contundentes": de éste, con una rebanadita no muy gruesa tengo bastante. Pero aquí al personal le ha encantado, jejeje. Así que os lo recomiendo porque seguro que os va a gustar.
Otra ventaja: podéis utilizar vuestras galletas favoritas. Yo usé éstas, que me han encantado de toda la vida:
Pero podéis escoger las que más os gusten... o, como os decía antes, las del paquete ése que nunca se acaba de terminar. Qué mejor final para esas galletas que formar parte de un bizcochito tan rico, y no acabar en el cubo de la basura por aburrimiento, jajaja...
Y me callo ya, que hoy hay paso a paso:
INGREDIENTES:
200 gramos de galletas (de la variedad que queráis. Como os he dicho, podéis "tunearla" para diabéticos, utilizando galletas aptas para su consumo: tenéis buenas marcas como las Gullón o las Santiveri).
180 gramos de chocolate (a vuestro gusto: puro o con leche)
3 huevos grandes
80 gramos de mantequilla en pomada (es decir, blandita: para conseguir el punto, la dejamos un ratín a temperatura ambiente).
60 gramos de azúcar o 35 de tagatosa (u otro edulcorante apto para hornear)
2 cucharaditas o medio sobre de levadura química.
Mantequilla y cacao en polvo para el molde.
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180º.
Podemos hacerlo en Thermomix, como hice yo, o usar otro robot de cocina, o batidora (en este caso, necesitaremos un accesorio o picadora para triturar las galletas y el chocolate)
Untamos un molde de cake con mantequilla y espolvoreamos con el cacao. Una vez espolvoreado, le damos la vuelta para eliminar el exceso.
(NOTA: Os recomiendo que NO uséis, como hice yo, molde de Pyrex. A mi juicio, quedan mejor los bizcochos en los moldes metálicos... aunque es también cuestión de gustos y opiniones).
Trituramos las galletas. En Thermomix, las troceamos, las ponemos en el vaso y programamos 2 minutos, velocidad progresiva 5-7-9. Reservamos.
Ahora, trituraremos el chocolate. En Thermomix, podemos darle varios golpes de turbo o programar velocidad progresiva 5-7-10.
Añadimos al vaso la mantequilla y el azúcar o edulcorante, y programamos 1/2 minuto, velocidad 4 (5 en Thermomix 21).
Quedará así:
Agregamos los huevos, y programamos 1 minuto, velocidad 4.
Por último, añadiremos las galletas y la levadura, y mezclamos durante 6 segundos a velocidad 4.
Quedará una mezcla muy pastosa.
Ayudándonos de una espátula para "rebañar" bien el vaso, la vertemos en el molde.
Aquí el moldecito lleno, listo para ir al horno:
Bajamos la temperatura del horno a 160º, y horneamos durante 45-55 minutos (según hornos). Pinchamos con un palillo para comprobar el punto: si sale limpio, ya está hecho.
Dejamos enfriar, desmoldamos y servimos. Podemos espolvorear, si queremos, con cacao en polvo o azúcar glas.
Aquí, mi ración: ya veis que es pequeñita, jejeje...
¡Espero que os guste!. Feliz semana a todos.