Tarta rústica de pan duro


No, no es una tortilla de patatas, aunque lo parezca, jejeje... sino una tartita deliciosa.
¿Os sobra pan casi todos los días?.
¿Compráis pan de molde rústico, y nadie se come los extremos (los "culos" del pan, como los llamaba yo de pequeña)?
Pues, a partir de ahora, ni se os ocurra tirarlo. Probad esta tarta, que copié hace siglos de Carolina, cuando participaba en el foro de Mundorecetas (como siempre, con mis toquecillos personales, jejeje)
Os va a encantar. Queda suave y deliciosa, con una textura entre tarta y pudding de lo más agradable.
Yo no las tenía todas conmigo, porque odio todo lo que sea "pan mojado", hasta tal punto que jamás he remojado una magdalena, bizcocho o bollo en el café porque me da repelús, jajajaja. Pero esta tarta no tiene para nada esa consistencia.
Así que guardad ese pan que os sobra, que no vaya al cubo de la basura que no están los tiempos para tirar nada... y disfrutad de esta tartita.

(Aquí a lo que se parece es al "Pac-Man", jajaja)

INGREDIENTES:

Pan duro: el equivalente a 1 ó 2 baguettes. Podéis juntar el que os vaya sobrando de varios días, no importa que esté como una piedra
1 litro de leche (si usáis más pan, podéis ponerle un poquito más)
1 cucharada de esencia de vainilla
1 cucharadita de canela
3 huevos L
Azúcar (unas 6-8 cucharadas) o tagatosa o edulcorante apto para horno, como el del Día o Canderel (unas 4-6 cucharadas)
1 cucharada (o medio sobre) de levadura química.
Mantequilla y harina para engrasar ("encamisar") el molde.

PREPARACIÓN
Precalentamos el horno a 190º
Vertemos la leche en un bol profundo, y añadiremos el pan troceado. Iremos deshaciéndolo poco a poco, bien con las manos o con una cuchara de palo.

Irá quedando como si fuera una papilla.
Una vez deshecho el pan, añadiremos la canela, la vainilla, y el azúcar, y seguiremos removiendo.

Batimos los huevos, los añadimos a la mezcla, y removemos hasta que se incorporen.
Y después se agrega la levadura, y se disuelve bien, sin parar de remover.
Volcamos la mezcla en un molde (redondo o rectangular), untado con mantequilla y espolvoreado con harina (es necesario que sea grandecito, porque sale bastante cantidad).
Si utilizáis, como yo, un molde desmontable, no os olvidéis de forrarlo por fuera con papel de aluminio, de forma que cubra la abertura que queda en la base (no hace falta que el papel llegue hasta arriba).
De esta manera, os evitaréis que se salga la masa.
Hornearemos entre 45-55 minutos, hasta que quede la superficie dorada y seca, con aspecto rústico.
La tarta NO sale seca del horno, al pincharla la notaréis húmeda, y "baila" un poquito al sacarla. Es normal, porque no tiene la textura de un bizcocho sino de un pudding. Después, con el reposo, se asentará más.

La dejamos enfriar a temperatura ambiente, y la desmoldamos.


Aquí veis la foto del corte:

Espero que os guste.

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