"Manta mix" de ganchillo, y avances en el "Cuarto de Baño" a punto de cruz


Bueno, mis queridos y amados lectores...
Os lo contaré en plan "parte de guerra":
En el día de hoy, a las 16 horas... han sido alcanzados los últimos objetivos ganchilliles.
LA MANTA HA TERMINADO.
O, si queréis, nos pondremos un poco más "eclesiásticos". Os lo digo en "latín" y todo, jejeje:
"Annuntio vobis gaudium magnum:
HABEMUS MANTAM".
(Que no se me ofenda nadie, por favor,  que es una broma, motivada por mi enorme alegría de haber sido capaz de hacer esto, jejeje).
En definitiva: que, contra todo pronóstico, y en el tiempo récord (récord para mí, que cogí por primera vez un ganchillo para algo más que guardarlo en un cajón en noviembre de 2011)... en el tiempo récord, decía, de 3 meses, aproximadamente, HE CONSEGUIDO TERMINAR LA "MANTA MIX".


Sean ustedes indulgentes y benevolentes, por favor... No es fácil aprender algo nuevo a los 48 años largos, y, además, sólo puedo "crochetear" (qué palabro, jajaja) en los ratos libres y en el coche. Pero, partiendo de la base de que es el trabajo de una auténtica novata, creo que ha quedado digno. No sé las expertas (o expertos) qué opinaréis, pero yo estoy contenta.
Está sin planchar, porque, como digo, la he terminado hace nada. Como podéis comprobar, el borde se da la vuelta... Pero es que me hacía ilusión enseñárosla. Mañana la plancharé.
He hecho unas cuantas vueltecitas más de las que incluía el tutorial... incluso me permití la libertad de hacer una vuelta a dobles varetas (así quedaba más ancha, jajaja).

Decía mi marido que por qué no la hacía más grande. Pues la razón es muy sencilla: se acerca el buen tiempo, y tejer una manta de lana a 26º como mínimo, con una humedad relativa del aire bastante altita, puede ser causa de apoplejía, jajaja. Así que se ha quedado en "manta individual", para utilizarla yo mientras leo, o enredo con el ordenador.
En otoño quiero animarme a hacer una manta "megagranny" de buen tamaño. Pero, de cara al verano, me dedicaré a hacer una manta "de cuadraditos", que siempre dan menos calor al tejerlos, jajaja. Ya veremos qué sale, pero me pondré pronto manos a la obra.
Ni que decir tiene que, sin la ayuda de Antara Celetna, no habría sido capaz ni de dar la primera vuelta. Mil gracias por tu paciencia.

No, no me he olvidado de mi "UFO" puntocrucero... Mi cuarto de baño progresa, aunque algo más lentamente, pero de manera constante. Como veis, ya va pareciendo un "W.C.", jejeje:

Y, como siempre hago, os enseño cómo quedan mis labores una vez enmarcadas. Aquí, el "Marquoir de Gwenn"...

Me encanta cómo ha quedado con este marco.
Bueno, por hoy os dejo con mis labores. Y el domingo... ¡el domingo es día 1, jejeje!. Así que ya os podéis imaginar la que os espera en este blog...
Un beso a todos.

Arroz con atún, tomate y aceitunas (Thermomix)

Hoy toca receta con Thermomix, jejeje... Y toca arroz, que es un plato "todo terreno", ideal para esta época en la que un día hace 5 grados y al siguiente 19, y en la que uno no sabe ni qué ponerse ni qué cocinar, si un potaje o una ensalada, jajaja...
Sí, sí, sé que soy pesadísima con los arroces thermomixeros... pero, sinceramente, me encanta cómo quedan. No son arroces absolutamente secos, de los que se hacen en paella, pero quedan sabrosísimos, con un punto especial. Y, como veis, el grano sale muy enterito.
Así que os traigo éste, que es un "refrito" de los veintiocho mil arroces similares que hay por el mundo foril y blogueril, pero que a nosotros nos ha parecido muy rico.

INGREDIENTES:
(Faltan las aceitunas en la foto, ¡se me olvidó ponerlas para "el retrato"!)
240 gramos de arroz
730 gramos de agua
1 zanahoria
1 tomate mediano
1 cebolla mediana
1 diente de ajo
4-5 tomates secos
2 latas de atún en aceite
1 latita de aceitunas rellenas de anchoa (50 gramos-puede ponerse más cantidad si gusta).
40 gramos de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de concentrado de verduras, o 1 pastilla de caldo de verduras
Romero
Sal y pimienta (si es necesario).
PREPARACIÓN:
En el vaso de la Thermomix ponemos la cebolla y el ajo troceados, y la zanahoria pelada y troceada. Picamos 5 segundos a velocidad 5.

Agregamos el aceite, y sofreímos durante 8 minutos, Varoma, velocidad 2.
Añadimos el tomate, y lo picamos 4 segundos a velocidad 5. Agregamos el tomate seco cortado en tiritas, y programamos 4 minutos, Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.

Añadimos las aceitunas en rodajitas, y el atún escurrido y troceado. Y rehogamos 3 minutos, Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Ahora agregamos el arroz, y lo sofreímos durante 1 minuto y medio, Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Añadimos el agua, el romero, y la cucharada de concentrado o pastilla de caldo.
Y programamos 14 minutos, 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Al sacar, probamos el punto de sal, dejamos reposar 30 segundos, y, si gusta más seco, colocamos el cestillo sobre un bol, volcamos en él el arroz, y una vez escurrido el exceso de líquido, vertemos en la fuente de servir. Yo lo hago siempre de esa manera.

¡Espero que os guste!.
Que tengáis un buen comienzo de semana.
P.D. Ya sé que no viene al caso... pero hay algo peor que tener una pandilla de niños de 10 años jugando al fútbol bajo tu ventana: que uno de ellos, en vez de jugar como los demás, se dedique a hacer de "comentarista deportivo", jajajaja.
Al menos, ya no cantan lo de "Ai si eu ti pego".

Croquetas de gambas


Llevamos unas cuantas entradas en las que todos los platos se preparan a la manera tradicional (para que luego digan que los que tenemos Thermomix no sabemos cocinar, jajajaja). Lo cierto es que, a quienes nos gusta la cocina, nos da igual cocinar de una forma que de otra; aunque, lógicamente, aprovechemos las facilidades que la tecnología nos proporciona.
Una de las cosas que sigo haciendo como siempre se hicieron en mi casa son las croquetas. Sé y reconozco que en Thermomix quedan muy bien, pero qué le vamos a hacer, una es de piñón fijo, jajaja... y, como a mí me salen ricas, no me ha apetecido cambiar.
Habrá pocas cosas que me gusten más que unas croquetas (que unas croquetas buenas, aclaro... porque las "industriales" no puedo con ellas). Y las de gambas son de mis favoritas, aunque aquí en casa tienen más aceptación las de jamón (¡panda de carnívoros!).
Con esta receta participo en "El Recetario Mañoso" de abril. El tema es "Recetas de Cuaresma".
Así que vamos con el paso a paso "tradicional":
INGREDIENTES:
80-100 gramos de gambas peladas
1 huevo cocido
4 cucharadas de harina
4 cucharadas de maizena
(También pueden hacerse solamente con harina)
Entre 3/4 y 1 litro de leche (entera o semidesnatada)
Sal y pimienta (o 1/2 pastilla de caldo de verduras o pescado)
Nuez moscada
Aceite de oliva virgen extra
Para rebozar: huevo batido y pan rallado.
A mí me gusta utilizar pan rallado crujiente (podéis usar pan rallado japonés, pan cracker Santa Rita o de otras marcas...). Pero hay quien prefiere el pan rallado finito tradicional.
PREPARACIÓN:
Picamos y reservamos el huevo cocido.
Picamos las gambas en trocitos (pequeños, pero que se noten). Y las salteamos a fuego medio en una cucharadita de aceite. No hace falta que se hagan demasiado (ya cocerán con la masa).

Añadimos el huevo picado.

Ahora iremos agregando la maizena y la harina, poco a poco, removiendo bien para que se mezcle todo.

Dejamos rehogar unos minutos, removiendo de vez en cuando, para que se tueste la harina. Y al final, añadimos, en su caso, la pastilla de caldo desmenuzada (si optamos por la sal y la pimienta, las agregaremos al mismo tiempo que la leche)

Y entonces, iremos añadiendo la leche, poco a poco, sin parar de remover.


La masa empezará a estar hecha cuando se separe de las paredes de la sartén...

... en ese momento, añadiremos la nuez moscada rallada, dejaremos cocer uno o dos minutos (sin dejar de remover), y retiramos del fuego.
Extendemos la masa sobre un plato liso o una fuente, para que se vaya enfriando.
Ahora tenemos un peligro, en mi caso: el grave riesgo de que nos zampemos la masa cruda. A mí, de pequeña, me echaban de la cocina, porque me podía comer la fuente entera, jajaja...

Dejamos enfriar al menos una hora (mejor más tiempo). Formamos las croquetas, y las rebozamos en huevo batido y pan rallado.
Las freímos en abundante aceite caliente. Que no humee demasiado, porque se arrebatarían... pero tampoco dejéis que baje excesivamente la temperatura porque no se freirían bien. Por eso, es mejor hacer poca cantidad en cada tanda, con bastante aceite y en sartén profunda.
Aquí puse poco aceite: es mejor que las cubra casi enteras (después de la foto tuve que añadir, jajaja).

Las sacamos a un plato con papel absorbente de cocina, para que escurran el exceso de aceite... y a comer.
(Con alguna, me "despisté" un pelín al freírla, y quedó un poco "morenita", jajaja)
O también las podéis tomar templadas o frías, que a mucha gente le gustan más...
Espero que os gusten. Feliz fin de semana a todos.

Tarta-o tartaletas-de chocolate y fresas

Hace tiempo, Missis(Carmina), una forera de Mundorecetas, que por desgracia no tiene blog (y digo "por desgracia" porque es una excelente cocinera) publicó esta tarta.
Y fue para mí un flechazo: desde que la vi, supe que la tenía que hacer. El chocolate y la fresa es una de mis combinaciones favoritas: cuando era pequeña, me encantaba comprarme un cucurucho de helado con dos bolas, una de fresa y otra de chocolate, en una pastelería que ya no existe...
Pero, entre unas cosas y otras, nunca encontraba el momento adecuado, y cuando lo encontraba ya se había pasado la temporada de las fresas.
Así que el otro día, cuando vi una caja de dos kilos de fresón de Huelva con una pinta excelente, pensé "Esta es la mía", y lo enganché.
-"¿Para qué quieres tantos fresones?"-dijo mi marido-"Se van a estropear".
-"Tú no te preocupes, que ya verás para qué son"-contesté.
Creo que ya nunca más va a decir esta boca es mía cuando me vea comprar fresón, después de probar esta delicia...
La he hecho en dos versiones: tarta (en un molde de 22 cms de diámetro) y tartaletas individuales. Casi me gusta más esta segunda presentación, porque el ganaché de chocolate no es demasiado consistente, y, al partir la tarta, la presentación es menos lucida... eso sí, igual de rica.

Y, como a una le gusta enredar, también he hecho otras pruebas con el ganaché, que ahora iréis viendo.
(AVISO IMPORTANTE: Aunque he hecho una versión sin azúcar, usando tagatosa, este postre NO es precisamente muy recomendable para diabéticos: lleva mucha nata, mucha mantequilla, hidratos, y muchas calorías).

Al grano:
INGREDIENTES:
Para la base: Pasta azucarada. Esta pasta se hace con:
250 gramos de harina
2 huevos medianos (M) a temperatura ambiente
1 pizca de sal
100 gramos de mantequilla cortada a daditos
Y 100 gramos de azúcar, o 60 de tagatosa.
(Con estas cantidades se obtendrían unos 500-520 gramos de pasta, con la que se forrarían 2 moldes del diámetro que os indiqué, o podríamos hacer 1 tarta y 6 tartaletas. Pero, si no queremos hacer tanta cantidad, después de elaborarla utilizaremos sólo 240 gramos de pasta, que es lo necesario para una tarta O 6 tartaletas, y el resto de la masa lo boleamos y lo guardamos. En la nevera se conserva varios días, y en el congelador hasta 3 meses).
Para el relleno (utilizando 240 gramos de pasta azucarada):
250 gramos de fresas
Para el ganaché de chocolate:
250 ml. de nata para montar (podemos usar nata para cocinar si queremos aligerar grasas, pero queda menos consistente)
200 gramos de chocolate fondant
20 gramos de glucosa líquida (podemos sustituirla por una cucharada de postre de miel)
50 gramos de mantequilla en trocitos.

PREPARACIÓN:
En primer lugar, prepararemos la pasta azucarada. En la Thermomix, si no tenemos azúcar glas la molemos, en velocidad 6-8-10 progresiva, y después añadiremos la harina tamizada, los huevos, la sal y la mantequilla. Y programamos 3 minutos, velocidad espiga.
También podemos amasarla a mano. Cuando esté amasada, hacemos una bola y la metemos a la nevera durante 1 hora.
Estiramos la masa, forramos con ella el molde de la tarta o las tartaletas, y dejamos enfriar un poco en el molde. Mientras, precalentamos el horno a 190º.
Tarta:
Y tartaletas:

Pinchamos la base de la tarta (o tartaletas), colocamos en ella unas legumbres para que no suba...

...cubrimos con papel de horno, y horneamos durante 20 minutos.

Pasado ese tiempo, retiramos el papel  y las legumbres y horneamos otros 5 minutos. Dejamos enfriar.
Mientras tanto, cortamos las fresas limpias en láminas finas (reservaremos algunas fresas para adornar) y vamos preparando el ganaché. Llevamos a ebullición la nata, a fuego medio, y retiramos el cazo del fuego cuando comience a hervir. Entonces, vamos agregando poco a poco el chocolate troceado y la glucosa o miel, sin dejar de batir con una cuchara de madera o batidor, hasta que se vaya disolviendo bien (nos quedará como un chocolate a la taza). Después añadimos la mantequilla a trocitos, sin dejar de batir.
(Del proceso no hay fotos: no tenía manos suficientes, y el otro"fotógrafo" andaba despistado, jajaja).
Ponemos las fresas en el fondo de la tarta o tartaletas...

 y cubrimos con el ganaché. Dejamos enfriar un poco  fuera de la nevera, y después ya las introducimos en el refrigerador unas horas.

Decoramos con fresas cortadas.

NOTAS VARIAS: 
1)La receta original lleva, además, 20 hojas de menta picaditas, que se mezclan con las fresas. Pero yo preferí hacerla sólo con fresas.
2)Intenté hacer un tuneo "simplificador", sustituyendo la pasta azucarada como base por obleas de empanadillas horneadas previamente. Fracaso total: la fresa ablanda la oblea, y sólo queda "comestible" el relleno.
3)Otra opción más simple, sin horneados, para hacer un postre delicioso: Simplemente, cortamos las fresas, las repartimos en vasitos o copitas, y cubrimos con el ganaché de chocolate. Riquísimo, y listo en nada y menos.
4) Al volcar el ganaché tienden a salir burbujas (véase el vaso, por ejemplo): pinchadlas antes de que empiece a cuajar, quedará más bonito.

Que lo disfrutéis.

*Falsas mini-quiches de carne y jamón


Esta es una receta de "reciclaje" puro y duro. Nació un día en el que en mi nevera quedaban:
a)Un paquete de obleas de empanadillas a medio utilizar (con grave peligro de que la masa se resecara si continuaba demasiado tiempo circulando por allí).
b)Un poco de jamón ibérico en tiritas, que no llegaba a 100 gramos.
Y c)Unos 80-100 gramos de lomo ibérico en salsa de setas, que habían sobrado del día anterior, pero que no alcanzaban para comer dos personas).
¿Y qué se puede hacer con todas estas cosas?. Pues unas mini-quiches deliciosas, que gustaron a todos.

INGREDIENTES: (para 4-6 tartaletas)
Obleas de empanadillas (si usáis la marca "La Cocinera", son del tamaño grande)
Unos 80 gramos de jamón ibérico en tiritas o taquitos.
Sobras de carne asada (da igual que sea de cerdo, ternera, cordero, pollo...). Más o menos, unos 80-100 gramos.
1 huevo cocido
2 huevos crudos
175 gramos de leche evaporada o Crema Ligera Puleva
Sal y pimienta

PREPARACIÓN:
Picamos en trozos pequeñitos la carne asada, y la mezclamos con el jamón y el huevo duro picadito. Reservamos.

Batimos los 2 huevos con la nata líquida. Salpimentamos, y añadimos a la mezcla reservada.
Colocamos, en unos moldes pequeños de tartaletas, las obleas de empanadillas (procurando que se adapten bien al molde, sin romperse). Y rellenamos con la mezcla.

Horneamos a 200º durante unos 20 minutos.
Cuando estén hechas y cuajadas, veremos cómo el relleno parece subir, como en la foto, pero después bajará.

Sacamos con cuidado del molde, y servimos.
(Los moldes son regalo de una amiga, Rosa. Tengo que ver si los localizo por aquí, porque dan muchisimo juego).
Un beso.

*Bacalao a la vizcaína


Esta receta es de mi madre.
Bueno, de hecho ella no la titularía exactamente así, sino "Bacalao a la vizcaina", acentuando la primera "a" y no la "i". ¿Que por qué?. Pues no lo sé: como no sea porque los de Bilbao ponen el acento donde les da la gana, jajaja... El hecho es que los vascos lo pronuncian así... y yo, aunque sólo lo sea por parte de madre, de tanto oírlo, pues también.
No he tuneado nada: estas recetas prefiero seguirlas al pie de la letra, porque ya he constatado durante años que salen bien. Eso sí, me he enrollado un pelín más, porque los vascos tienden a ser escuetos, jajajaja....
Pero lo curioso es que jamás lo había cocinado yo: siempre lo hemos comido en su casa.
Y esta semana, por fin, me animé. Y os animo también a todos a probarlo: está riquísimo.
Pero, antes de entrar con la receta, unos cuantos consejillos:
1º)Se prepara para tomar de un día para otro... incluso con dos días de antelación está delicioso.
2º)Usad pimientos choriceros. En caso de emergencia, podéis utilizar ñoras, pero queda mejor con pimientos choriceros.
3º)El bacalao debe ponerse a remojo con AL MENOS 48 horas de antelación (mejor si se tiene algo más de tiempo), en agua fría, que cambiaremos cada 6-8 horas.
4º)El cacharro donde tengamos desalando el bacalao debe permanecer en la nevera.
5º)Este consejo me lo comunica mi madre: podéis utilizar cualquier tipo de recipiente para desalar el bacalao (un tupper de plástico, de cristal, un recipiente de porcelana, vidrio, loza...), pero JAMÁS utilicéis un cacharro de aluminio.
¿Por qué?. Ni la más remota idea: he indagado por internet, y nada. Sé que el papel de aluminio reacciona con la sal y el agua caliente, desprendiendo un gas sulfuroso con olor a huevos podridos (desconozco el nombre en química), quizá pueda ser esa la razón... aunque aquí usamos agua fría, así que no lo sé. Si alguien lo sabe, que nos lo cuente. Pero, como ella me insistió mucho, yo os lo transmito, jejeje...

Y, sin más rollo patatero, (que ya está bien, jejeje), vamos con el bacalao:

INGREDIENTES:
(Para 4-5 personas, dependiendo del grado de glotonería de éstas).
1 kg de bacalao salado (utilizaremos lomos de buen grosor)
4 pimientos choriceros
1 tomate mediano-grande
1 cebolla grandecita
1 diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Agua
Unos trocitos de pan
Harina

PREPARACIÓN:
Pondremos el bacalao y los pimientos a remojar (en recipientes distintos) al menos con 48 horas de antelación. Al bacalao le cambiaremos el agua cada 8 horas.
Pasado este tiempo, sacamos el bacalao del agua, lo secamos y, si es necesario, lo desescamamos (algunos lomos ya vienen desescamados). Y abriremos y sacaremos la carne de los pimientos choriceros, reservándola.
Pasamos por harina los trozos de bacalao.

En una sartén, pondremos un chorretón de aceite a calentar, y freimos el bacalao a fuego medio (no debe quedarnos crudo).

Una vez fritos, colocaremos los trozos en una cazuela de barro.

En el aceite sobrante, rehogaremos la cebolla y el ajo picados. No hace falta que los troceemos muy finamente, porque después se van a triturar (tampoco pongáis la cebolla cortada en cuatro cuartos, de todas formas, jajaja)

Cuando vayan estando pochados, agregaremos el tomate picado, y rehogamos durante unos minutos.

Añadimos después el pan y la carne de los pimientos. Dejamos rehogar unos 5 minutos.

Y, después, cubrimos con agua.

Dejamos hervir un rato a fuego medio.

Y, cuando se reduzca y espese, pasamos la salsa por el chino o la batidora, y la vertemos sobre el bacalao. Cocinamos todo junto unos minutos, y retiramos del fuego.

Dejamos reposar de un día para otro. A la hora de ir a tomarlo, lo calentamos, y servimos en la misma fuente de barro. (La foto es horrible, porque hubo que hacerla con luz artificial, y la salsa parece naranja. Ya veis en las otras fotos que no es así, que es roja, jejeje... aunque, claro, la intensidad del rojo dependerá mucho del color de los tomates y los pimientos).

Espero que os guste.

Con esta receta participo en el concurso "RECETAS DE BACALAO" del blog "Chismes y Cacharros".

Feliz fin de semana (largo, para algunos, entre los que me incluyo).
EDITO PARA INCLUIR ESTE ENLACE: Si vivís en Madrid, quizá podáis ayudar a gente que lo está pasando realmente mal. Se necesita comida: si queréis colaborar, pinchad AQUÍ.
Muchas gracias a todos.
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