Bonito a la guipuzcoana


Esta receta me la dio una buena amiga de Facebook (de la que, como no sé si quiere que diga su nombre, pues de momento me callo, jejeje).
Y, como ha resultado una delicia de plato, quisiera, en primer lugar, darle las gracias por una receta tan riquísima y tan sana.
Y, en segundo lugar, quiero dedicársela a otra buena amiga de estos mundos internáuticos, que hoy cumple años (menos de los que yo pronto cumpliré, eso sí, jejeje).
Ella no es guipuzcoana, sino "de un poco más al Oeste", es decir, asturiana. Pero Asturias es también una tierra donde podemos disfrutar de un bonito fantástico, y precisamente a ella le he copiado alguna receta de este pescado, así que me parece muy adecuada para celebrar su cumpleaños... ¡ya sabéis que yo soy más de salado que de dulce, jajaja!.
Hilda es, aparte de una persona encantadora, con un corazón enorme, una excelentísima cocinera... cuyo blog, si no lo conocéis aún, ya estáis tardando en visitarlo. Os puedo garantizar que todas las recetas que le copiéis serán un éxito (siempre que no os comáis algún ingrediente, como me pasó a mí una vez, jajaja).
¡Feliz cumpleaños, Hilda, y que la vida te traiga todo lo bueno que tú te mereces!.
Un besote.

INGREDIENTES:
1 kg de bonito
1 pimiento rojo
1 calabacín mediano
1 pimiento verde
1 cebolleta o cebolla dulce
1 berenjena
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Harina
Para la salsa: 1 kg de tomates canarios o pera, un chorro de aceite de oliva virgen extra, azúcar y sal.
PREPARACIÓN:
Quitamos al bonito la piel y las espinas y también la parte "negra" del centro(también podemos pedir que nos lo limpien y partan en tacos en la pescadería).

Se parte en tacos generosos (cada rodaja en cuatro), se salan y se espolvorean de harina (no demasiada).

En una sartén honda y con fondo pequeño se pone un chorro de aceite. Cuando esté caliente, sellaremos los trozos de bonito. Pero tened cuidado: no hay que freírlos, sólo sellarlos.

Una vez sellados, los reservamos en una cazuela de hierro o acero inoxidable, que tenga tapa.

Picamos en cuadraditos pequeños todas las verduras (pero no tan chicos que no se note lo que es).
(Aquí faltan la cebolla y la berenjena, jejeje).
Y pondremos en una sartén un chorrito de aceite a calentar, agregaremos las verduras, bajamos el fuego el mínimo, tapamos la sartén, y dejamos que todo se vaya cocinando en su propio jugo, moviendo de vez en cuando con cuidado para que no se rompan los cuadraditos.

Mientras tanto, prepararemos la salsa en otra sartén: calentamos un chorreón de aceite de oliva, y añadimos los tomates troceados, y un puñadito de sal.

Dejamos que se rehogue a fuego medio-bajo, y cuando esté blandito, lo retiramos, lo trituramos, y probamos el punto de acidez, añadiendo un poquito de azúcar (o edulcorante) si es necesario.
Volcamos la salsa de tomate sobre el bonito, y ponemos la cazuela al mínimo, para que se vaya haciendo por dentro.

Después de unos minutos, iremos colocando las verduritas con cuidado, rellenando los huecos que queden entre los trozos de bonito.

Y ya no lo removeremos con ninguna cuchara, sino que, simplemente, agarraremos las asas de la cazuela y la moveremos con suavidad de vez en cuando, para que todo emulsione.
Cuando hierva (pasarán unos 4-5 minutos), apagamos el fuego, tapamos la cazuela, y dejamos que se termine de hacer el bonito con el calor de la cazuela.

¡Y a disfrutar!
Un beso, y feliz fin de semana.

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