Arroz con rape y calamares


Vamos a interrumpir la vagancia veraniega con un arrocito.
Y es que un arroz apetece siempre (por lo menos, a mí). Incluso aunque no se tengan muchas ganas de cocinar, siempre es una buena solución.
Estos arroces no del todo secos quedan estupendamente en Thermomix. Y, con un buen caldo de pescado, aún salen más sabrosos, aunque, "a las malas", si no disponemos de caldo de pescado, se puede hacer con agua y una pastilla de caldo de verduras o pescado.
Esta receta está preparada con Thermomix 31 (próximamente espero empezar a publicar recetas con el nuevo modelo, aunque creo que, en cualquier caso, se preparará prácticamente de la misma manera).
Espero que os guste.

INGREDIENTES:
(Para 3-4 personas, incluso para 2 si se toma como plato único y son "de buen comer")
200 gramos de arroz bomba o redondo
100 gramos de guisantes frescos o congelados
100-150 gramos de rape troceado
2 tomates
1/2 pimiento rojo
2 dientes de ajo
35 gramos de aceite de oliva virgen extra
100 gramos de calamar o pota, cortados en aros
1/2 cucharadita de café de pimentón
1/2 cucharadita de café de colorante alimentario
700 gramos de caldo de pescado (NOTA: Si lo hacéis en Thermomix TM5, basta con 650 gramos).
Sal (si es necesaria)




PREPARACIÓN:

Ponemos los tomates, los dientes de ajo, y el pimiento rojo en el vaso de la Thermomix...


... y trituramos, programando 5 segundos a velocidad 4.

Añadimos el aceite, y programamos 7 minutos, velocidad 3, temperatura 100º.


Entonces, agregamos los calamares y los guisantes. Si éstos son congelados, no hace falta descongelarlos.


Pondremos encima el arroz, más el pimentón y el colorante. 



Y programamos 1 minuto,  velocidad cuchara con giro a la izquierda, temperatura 100º, para rehogar un poquito el arroz.
Quedará así:



Añadimos el caldo de pescado, la sal y el rape. 


Y programamos 14 minutos, temperatura 100º velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Para que nos quede más seco, se puede volcar el contenido del vaso en el cestillo, escurrir el exceso de líquido, y después servir en la fuente que vayamos a llevar a la mesa.



Sandwich de atún, huevo duro y tomate





Estamos a mitad de agosto, con medio mundo blogueril de vacaciones, y el resto, bajo mínimos.
Pero, bueno, a pesar de ello, seguimos necesitando cenar. Y no siempre vamos a cenar fuera, que eso no hay presupuesto (ni cuerpo) que lo aguante, jejeje...
Me gusta cenar bocadillos (no muy grandes) o sandwiches, Y, siempre que encuentro alguna idea diferente para rellenarlos, me la apunto.
En este caso, la inspiración la encontré en el blog de José Manuel, "Asopaipas" (aunque él lo prepara con salsa de tomate).
Como se me antojó al verlo, y no tenía salsa de tomate hecha, ni me daba tiempo de descongelarla, decidí hacerlo con tomate natural rallado. Queda riquísimo, pero no hay que olvidarse de escurrir previamente el tomate rallado, pues, en algunos casos, puede soltar mucha agua y estropearnos el sandwich.
Probadlo: queda riquísimo... aunque sigo teniendo pendiente la versión "original", con la salsa.
Otros sandwiches que podéis encontrar en este blog: el "sandwich primavera",  el "marinero", y otros dos sandwiches distintos.
Espero que os guste.

INGREDIENTES:
Pan de molde (yo he utilizado los "Thins", esa especie de pan de hamburguesa con rebanadas muy delgaditas, y con cereales y semillas).
Atún en aceite (con una lata de 125 gramos tendremos relleno para 3-4 sandwiches)
1-2 tomates rallados.
1-2 huevos cocidos.
Sal y orégano.
Mantequilla para la sartén.

PREPARACIÓN:
Picamos los huevos duros en cuadritos pequeños. Rallamos el tomate, lo sazonamos con la sal y el orégano, y lo dejamos escurriendo en un colador, para quitar el exceso de agua.
Desmenuzamos el atún, y escurrimos bien el aceite.
Mezclamos todos los ingredientes del relleno, y rellenamos los sandwiches.

Calentamos una sartén, ponemos un trocito de mantequilla, y tostamos los sandwiches.
Y servimos.

¡A disfrutar!.

Albóndigas con cebolla en salsa de setas


Este verano, tan tremendo de calor y de humedad, me está dejando "seca", bloguerilmente hablando.
Hay pocas ganas de entrar en internet, (salvo, a ratitos, en Facebook), menos ganas todavía de publicar en el blog, o de encerrarse en la cocina.
Pero estas albóndigas han quedado tan ricas y tan jugosas que no me resisto a compartirlas con vosotros.
En realidad, son las albóndigas "de toda la vida", con un pequeño "toque mágico". Leí que Belén añadía cebolla rallada a la mezcla para que quedaran más jugosas, y recordé que, en la receta de las albóndigas turcas, también se emplea la cebolla y les da un sabor muy especial. Así que, como para mí lo que diga Belén en materia culinaria es el mismísimo Evangelio (y no es broma), decidí que probaría en la siguiente ocasión en que las preparara.
Y me parece que, a partir de ahora, las voy a hacer siempre de esta forma. Quedan muchísimo más suaves y jugosas, y el sabor a cebolla, si la rallamos o trituramos bien, ni se percibe (lo advierto para aquellos que tienen "anti-cebollas" en la familia, que conozco unos cuantos, jajaja).
Esta vez no os he hecho un paso a paso, No es por vaguería, sino porque, como en este blog tengo unas cuantas recetas de albóndigas (porque nos encantan), podéis ver el paso a paso en recetas como ésta y ésta, aunque los ingredientes de la "masa" sean algo diferentes.
Y, si queréis probar albóndigas que no sean de ternera, también las encontraréis en el blog. Por ejemplo, las de pescado o las de pollo ... en fin, no sé qué  tienen las albóndigas, que triunfan en todas las casas y en casi todos los países, jajaja.
Como este plato no se hace al horno, y se prepara con antelación, no es una mala idea para el verano, aunque no sea frío, jajaja.
Ah: y congelan muy bien.
Sin más, vamos con la receta.


INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
1/2 kg de carne de ternera picada (si lo preferís, podéis poner la mitad de ternera y la mitad de cerdo, en casa no tenemos costumbre de poner cerdo).
1 diente de ajo muy picadito, o 1 cucharadita de ajo en polvo
1 cucharadita de perejil picado
1 cebolla mediana, rallada o triturada.
2-3 cucharadas de pan rallado
1 cucharadita rasa de sal
1 huevo
1/2 cucharadita de Ras-El-Hanout (opcional: si no tenéis estas especias o no os gustan, podéis sustituirlas por pimienta variada molida)
Harina y aceite de oliva virgen extra para freír las albóndigas
Para la salsa: 1 cebolla grandecita, 1 diente de ajo, 4-5 champiñones Portobello, 1 vasito de vino blanco, un trocito de pimiento verde (opcional), aceite de oliva virgen extra, y 1 vaso de caldo de carne o verduras, o de agua con 1/2 pastilla de caldo de verduras.

PREPARACIÓN:
Ponemos todos los ingredientes de las albóndigas en un bol, amasamos bien con las manos, para mezclar todo, y dejamos reposar al menos 1/2 hora.
No añadáis todo el pan rallado al mismo tiempo: mejor que pongáis primero 2 cucharadas, y después, si fuera necesario porque no se pudieran formar bien las albóndigas, agreguéis la otra cucharada.
Mientras tanto, vamos preparando la salsa. Picamos la cebolla (no hace falta que sea en juliana muy finita, porque la vamos a triturar), el ajo, y el pimiento (si lo ponemos). Troceamos también los champiñones, bien limpios.
Calentamos, en una cazuela baja o sartén honda, un chorreón de aceite de oliva, y rehogamos las verduras a fuego medio-fuerte. Nos interesa que se doren, para que den color a la salsa.
Cuando estén doraditas y blandas, agregamos el vino, y dejamos que se evapore el alcohol durante 2-3 minutos.
Entonces, agregamos el caldo o el agua con la pastilla de caldo, y dejamos reducir durante unos 8-10 minutos, a fuego medio. Trituramos la salsa, y la reservamos en la cazuela o sartén honda.
Vamos formando las albóndigas, del tamaño que más nos guste (para picoteo, recomiendo que sean más pequeñitas), y las pasamos por harina. Las freímos en aceite abundante, bien caliente (para dorarlas y sellarlas), y las escurrimos sobre un papel de cocina.
Después, ponemos las albóndigas en la cazuela con la salsa, que casi las cubra (puede que haga falta añadir un poquito más de caldo).
Y las cocinamos durante unos 20- 25 minutos, a fuego medio, hasta que estén tiernas.
Se pueden preparar de un día para otro (y ganan en sabor, a mi juicio).


¡Que las disfrutéis!. Feliz mes de agosto para todos.

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