Bacalao con nata



Si cuando era pequeña me llegan a decir que iba a gustarme tanto el bacalao, hasta el punto de tener incluso una sección en los índices del blog dedicada a él, me habría partido de risa.
No, no es que no me gustara el bacalao, pero no era un pescado que me llamara especialmente la atención. ¿Que había bacalao?, pues me lo comía (una, qué le vamos a hacer, ha sido siempre "de buen diente", ¡así estoy!). Pero, vaya, que tampoco era una de mis comidas favoritas, ni algo que pidiera cuando salía a comer fuera de casa.
Sin embargo, pasado el tiempo, me fui a vivir a Extremadura, cuando saqué las oposiciones. Y me tiré casi 18 años cerca, muy cerca, de la frontera con Portugal.
Allí aprendí a disfrutar del bacalao, pues los portugueses son maestros en la preparación de este pescado. Empecé, como casi todo el mundo, por el bacalao dorado o "à Braz", que se come sin sentir, pero después empecé a probar muchas otras recetas. Y una de mis favoritas, quizá la preferida, es el bacalao con nata.
No lo voy a negar: no es, precisamente, un plato "de dieta". Al contrario, es bien contundente; de hecho, en casa lo tomamos casi como plato único, con una ensaladita de tomate o de pimientos asados de primero, como mucho.
Pero, bueno, un día es un día, y el plato merece mucho, muchísimo la pena. Para mí, es una delicia. Eso sí, siempre hago mis "tuneos" para que resulte un poquito más ligero, dentro de lo que cabe: por ejemplo, uso leche evaporada en lugar de nata líquida, y cocino las patatas en el microondas con un poquito de aceite en lugar de freírlas. Pero sigue siendo poco "light", para qué nos vamos a engañar, jajaja.
Ya os he comentado alguna vez que, cuando se trata de bacalao, acudo casi siempre a blogs portugueses, y nunca quedo defraudada. Esta receta la saqué del blog de Duxa. Está en portugués, pero se entiende muy bien, y, si no, siempre se puede recurrir a traducir la página (aunque los traductores de Google a veces nos dan sorpresas, como, por ejemplo, una vez que, al traducir una página del ruso, apareció la bonita frase de "TESTÍCULOS DE PASCUA A PUNTO DE CRUZ", jajajaja). Pero, insisto, no creo que aquí haga falta traducir.
He hecho algunos cambios, como ya os he dicho, y la bechamel yo la hago de diferente forma cuando la preparo a mano (aquí os pondré la elaboración a mano y en Thermomix).
En cualquier caso, os aconsejo que probéis esta receta. Si os gusta el bacalao, os encantará. Y, si tenéis algún familiar que se pone pesadito para comer pescado, con esta receta no protestará: las patatas y la bechamel le dan un sabor muy suave.
Y, como hoy la introducción, a diferencia de otros días, ha salido un poco en plan testamento, vamos ya con la receta, que es lo que importa.
Con ella os dejo por unos días: me voy de vacaciones. Y lejos, así que no podré apenas entrar.

INGREDIENTES:
(Para 4-6 personas)
500-600 gramos de bacalao en tiras (Podemos comprarlo ya hecho tiras, o en trozos pequeños, o comprar lomos y hacer las tiras nosotros).
300 gramos de leche evaporada (o nata líquida)
500 gramos de leche normal o semidesnatada
2-3 patatas grandecitas (sobre 750-800 gramos, pero podéis poner más o menos, a vuestro gusto)
1 cebolla blanca grande (también, si os gusta, podéis poner más cantidad)
2 cucharadas colmadas de mantequilla (Duxa pone margarina)
5 cucharadas colmadas de harina
1 cucharada sopera de mostaza
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta
Queso rallado para gratinar (o pan rallado). Yo utilicé parmesano, y Duxa mezcla queso, pan rallado y cilantro picado (los portugueses son muy aficionados al cilantro; yo no, porque me "mata" mucho los sabores, jajaja).

PREPARACIÓN:

Se puede comprar el bacalao ya desalado. En caso de no estarlo, lo desalaremos, dejándolo, dentro de la nevera, en un recipiente que no sea de aluminio, cubierto de agua, y con la piel hacia arriba, durante 36-48 horas, y cambiando el agua cada 8 horas (si está troceado, necesitaremos menos tiempo de desalado).
En el caso de que utilicemos lomos enteros, lo partiremos en tiras con las manos (una vez desalado, en su caso), quitando piel y espinas.
Y lo pondremos a cocer, durante unos 2 minutos, con un poco de leche.

Escurrimos, y guardamos la leche, que utilizaremos (añadiendo lo necesario hasta completar los 500 gramos) para la bechamel.

Reservamos el bacalao.
Pelamos y cortamos en cubitos las patatas.

Podéis freírlas hasta que queden blanditas, escurriéndolas después muy bien, o hacerlas como yo: las coloqué en un estuche de vapor (también serviría un recipiente apto para microondas, con tapa), añadí un chorrito de aceite de oliva..

... moví bien para que se repartiera el aceite, y las cociné durante 7 minutos a 700 w.
Y picamos la cebolla en tiritas, o en rodajas finas.
Después, en una fuente de horno, colocaremos las patatas...

...encima la cebolla...

...y, por último, el bacalao (se pueden poner una o dos capas de cada cosa).

Vamos a preparar la bechamel.
Sin Thermomix, pondremos la leche normal, la evaporada (o la nata) y la mantequilla en un cazo al fuego, con la sal y la pimienta. Separamos un cacillo de leche para disolver en él, con cuidado, la harina.
Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego, añadimos la harina disuelta, y removemos hasta obtener la consistencia deseada. Tiene que quedar cremosa, pero no excesivamente espesa.
Con Thermomix: pondremos todos los ingredientes (harina, leche normal, leche evaporada, mantequilla, sal y pimienta) en el vaso, programamos 8 minutos, 100º, velocidad 3 (puede espesar antes o necesitar algo más de tiempo).
Volcamos la salsa sobre la fuente de horno, cubriendo todo bien.
Y espolvoreamos con el queso o pan rallado, o con las dos cosas.

Horneamos durante 30 minutos, a 200º, hasta que se gratine.

¡Delicioso!. A disfrutar.

Pasadlo bien estos días.

Patatas rellenas de surimi al ajillo


Continúo poco inspirada para las introducciones...
Y es que este otoño extraño, en el que tan pronto llueve a cántaros como se llenan las playas (por lo menos, en estas tierras levantinas) hace que necesite un período de adaptación. Período que se va a interrumpir pronto, además, porque me iré de vacaciones, y a un sitio que, precisamente, no goza de clima "otoñal", jajaja. Así que, cuando vuelva, me tocará adaptarme otra vez.
Por lo tanto, creo que por esta temporada, podemos pasar de introducciones, y dedicarnos a estas ricas y sencillitas patatas, que, como es costumbre en este santo blog, están rellenas (¿y qué sería de mi blog sin sus cosas rellenas?, jajajaja).
Además, con ellas usamos el microondas para algo más que calentar leche y agua (que es para lo único que lo usa mucha gente). Por supuesto, las patatas se pueden cocer en el horno o en agua, pero tardaremos bastante más tiempo en prepararlas.
He de decir que han tenido un éxito enorme en casa, y eso que el personal es, en general, más favorable a todo lo que lleve carne. Están ricas tanto frías como calientes, o templaditas.
Fáciles, cómodas y rápidas.
En el blog podéis encontrar otras recetas de patatas rellenas, como éstas rellenas de foie, o de longaniza, o esta doble receta de patatas rellenas en olla rápida.

INGREDIENTES:
1 patata mediana por persona (O una más grande por cada dos personas)
9 palitos de cangrejo (surimi)
1 o 2 guindillas
1 diente de ajo
30 gramos de aceite de oliva
Leche evaporada o nata líquida
Sal y pimienta
1 loncha de queso por cada patata (si es grande, pueden hacer falta 2, o 1 y media)



PREPARACIÓN:

Lavamos las patatas muy bien, las envolvemos en film transparente, las pinchamos con una brocheta por varios sitios, y las asamos en el microondas, programando 5 minutos a 700 watios (pinchamos para comprobar si necesitan algo más de cocción, normalmente no hace falta).


Cuando estén más frías, quitamos el papel, las partimos por la mitad a lo largo, procurando que queden dos mitades uniformes, y las vaciamos con cuidado, con una cucharita o un sacabolitas, dejando un poco de pulpa para que no se rompa la piel.
Vamos a preparar el surimi al ajillo. Con Thermomix, pondremos los palitos en el vaso, y programaremos 4 segundos, velocidad 4, con giro a la izquierda.


Y reservamos.
Ponemos en el vaso el aceite de oliva y el diente de ajo, y programamos 5 segundos, velocidad 6.
Después, programaremos 4 minutos, temperatura 100º, velocidad 2
Y añadimos al vaso las guindillas y el surimi. Programamos 4 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.


Retiramos del vaso, y escurrimos el exceso de aceite, quitando las guindillas.


Sin Thermomix: picamos el surimi de forma que quede en hilitos o trozos pequeños, calentamos el diente de ajo muy picadito en una sartén con el aceite de oliva, y cuando empiece a desprender su aroma, sin que se queme, añadimos las guindillas y el surimi, y rehogamos durante 4-5 minutos. Escurrimos también el exceso de aceite y retiramos las guindillas.

En un bol, aplastamos las patatas con un tenedor, y las mezclamos con el surimi y la leche evaporada (suelo poner unos 80 gramos, aproximadamente). 


Tiene que quedar una textura de puré espeso. 

Salpimentamos, removemos bien, y rellenamos con esta mezcla las patatas.
Las colocamos en una fuente de horno, y ponemos encima de cada media patata media loncha de queso.  

Metemos a gratinar en el horno a unos 220º, o gratinamos en el microondas si tiene función "grill" (en este caso, recordemos usar una fuente apta para el micro), hasta que estén doraditas.


Servir calientes o templadas (pero no recién sacadas del horno, que os quemaréis).

Pisto de berenjenas (Thermomix)


Normalmente, siempre hemos hecho en casa el pisto con calabacín (pinchando aquí podéis ver la receta).
Pero, como en casa las berenjenas nos encantan, tenía pendiente hacerlo de berenjena. Así que, cuando vi esta receta en el blog de Alicia, y como justo acababa de llegar a casa la nueva Thermomix, decidí prepararla. 
Está de chuparse los dedos. A nosotros nos encanta con huevo batido y cuajado, como un revuelto, pero también queda buenísimo solo, o con huevos fritos. Y sirve también como relleno, por ejemplo, de una empanada o de empanadillas, o de un pastel de hojaldre.
Aunque lo hago con Thermomix, os explicaré al final cómo hacerlo sin aparatejo.
Hoy, ya me veis, no estoy muy locuaz, que esto del cambio de estación me levanta un dolor de cabeza tremendo (qué mala es la edad, jajajaja, ¡esto con 20 años no me pasaba!). Así que, sin más preámbulos, vamos al grano.

INGREDIENTES:
2 tomates grandes, que estén maduros pero no excesivamente blandos (250 gramos)
150 gramos de pimiento. Normalmente, pongo 75 gramos de pimiento rojo y 75 de pimiento verde, pero en esta ocasión sólo tenía pimiento rojo. Se puede hacer con las dos variedades, o sólo con una, queda bien de las dos maneras.
150 gramos de cebolla
150 gramos de berenjenas (ya peladas)
100 gramos de jamón serrano
30 gramos de aceite de oliva virgen extra
1 pastilla de caldo de verduras, o una cucharada de concentrado de verduras
3 tomates secos picados (opcional)
3-4 huevos batidos (opcional)



PREPARACIÓN:

Ponemos los tomates troceados en el vaso de la Thermomix, y programamos 15 segundos, velocidad 7. Reservamos. 

Ahora picamos el pimiento y la cebolla (los pondremos partidos en trozos) durante 4 segundos, a velocidad 4, y reservamos también. 


Ponemos en el vaso las berenjenas,  

... y las picamos durante 2 segundos a velocidad 4.
Añadiremos al vaso 100 gr jamón (yo esta vez puse 50 gramos de jamón y 50 de bacon porque este último me iba a caducar) y los tomates secos picados.

Añadimos también el aceite, y los pimientos y la cebolla que teníamos reservados, y la pastilla de caldo o la cucharada de concentrado de verduras. 


Y programamos 15 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.


Después, añadimos el tomate triturado, y programamos 20 minutos, temperatura varoma, y velocidad cuchara con giro a la izquierda.


Probamos el punto de sal.
Si lo tomamos con huevo batido, podemos cuajarlo mezclándolo con el pisto en una sartén, o en la propia Thermomix, añadiendo los huevos (ya batidos), y programando 2 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda. Si con este tiempo no está cuajado el huevo, programamos otros 2 minutos más, y así sucesivamente hasta que esté a nuestro gusto.

SIN THERMOMIX: Trituramos o rallamos los tomates, los reservamos.
Salteamos en el aceite el jamón y los tomates secos picados.
Picamos los pimientos y la cebolla, y los rehogamos en el aceite de oliva hasta que empiecen a ablandarse; entonces agregamos la berenjena picada, y rehogamos a fuego medio durante unos 10-15 minutos. Añadimos el tomate y el concentrado o pastilla de caldo, y cocinamos hasta que se reduzca el tomate. Después, cuajaremos los huevos.

Macarrones con tomate y chorizo




Esta es una de esas recetas que da hasta un pelín de vergüenza subir al blog, jajajaja.
Porque... ¿quién no sabe hacer unos macarrones con tomate y chorizo, plato tradicional donde los haya?. ¿Y qué complicación tiene esta receta?, ¡Ninguna!.
Pero, al final, me decidí a publicarla. Siempre hay estudiantes, gente que empieza a cocinar, posibles lectores de países en los que este plato no es tan común...
Por otro lado, me he encontrado con gente que no sabe hacer cosas tan simples como una ensaladilla rusa, así que, ¿quién sabe?, igual hasta ayudo a alguien, jajajajaja.
Además, al fin y al cabo, esto es mi cuaderno de recetas, y no quedaría completo sin estos macarrones, qué queréis que os diga.
Y, aunque tengo muchísimas recetas de pasta, bastante más originales que ésta (cosa que no es difícil), como podéis ver, por ejemplo, pinchando en este enlace, o en éste, o este otro... lo cierto es que siguen pidiéndome los dichosos macarrones con chorizo, jajajaja. Es lo que tiene lo de vivir con personas que no son, precisamente, amantes de la "nueva cocina": siempre me toca volver a los platos "de toda la vida", me guste o no.
Así que aquí están estos ricos macarrones, para quien quiera disfrutar de ellos. Que, de vez en cuando, hay que dar una oportunidad a lo más sencillo y tradicional.
Por supuesto, la receta puede prepararse con cualquier tipo de pasta corta, y también con spaghetti, (aunque me gusta más con pasta corta). Y es indispensable utilizar salsa de tomate hecha en casa (pinchando AQUÍ veréis cómo la hago yo), o, si no podemos disponer de ella, comprar alguna conserva que sea lo más casera posible (hay muchas marcas muy buenas y a buen precio, como "Hida", o algunas de las artesanales que se venden en tarros de cristal, de fabricantes menos conocidos, aunque éstas suelen ser algo más caras;  otras son más falsas que Judas o que un billete de 300 euros). Si el chorizo es de calidad, pues mejor todavía.



INGREDIENTES:
Macarrones, o cualquier otro tipo de pasta corta ("radiatori", lazos o "farfalle", espirales, plumas...). Yo calculo unos 60 gramos de pasta "en seco" por persona, más o menos.
Salsa de tomate casera, en cantidad suficiente para cubrir la pasta
Unos 80 gramos de chorizo (es preferible utilizar chorizo en ristra y cortarlo en trozos o rodajas gruesas, aunque, si no tenemos-como me ocurrió a mí el día de la foto-se puede utilizar chorizo en lonchas más finas, troceado). Es importante que sea de buena calidad.
Queso rallado para gratinar.
Sal y pimienta.
Orégano seco (opcional).

PREPARACIÓN:

Coceremos la pasta según las indicaciones del fabricante, con agua, sal y pimienta. Conviene que no quede demasiado blanda, aunque no nos guste "al dente", porque va a ir al horno.
Escurrimos bien (pero NO la pasamos por agua fría). La ponemos en una fuente de horno, y colocamos sobre ella el chorizo troceado.


Cubrimos con la salsa de tomate, y espolvoreamos con el queso rallado y, si nos gusta, el orégano.

Y metemos al horno a gratinar (a 230-250º)  hasta que el queso se funda y se dore un poco.

Y a disfrutar. ¿Hay algo más rico que unos buenos macarrones caseros?. Pues eso.
Feliz fin de semana a todos.

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