Japón (1ª parte): Kioto







Ya está aquí la "crónica viajera" de 2016. En esta ocasión, el destino ha sido Japón. Un país altamente recomendable en todos los sentidos. Es exótico, pero, al mismo tiempo, es uno de los países económicamente más avanzados del mundo, por lo que lo hace muy aconsejable para quienes quieran conocer una cultura muy diferente pero se les haga "cuesta arriba" visitar países "difíciles" o con malas infraestructuras. No es un viaje "duro", como el que hice el 2014 a Indonesia; eso sí, las 15 horas de avión (vía Estambul, en mi caso) no os las quita nadie.
Un país lleno de gente amable y educadísima. Limpio como no he visto ninguno: no hay en la calle ni un papel, ni un chicle, ni una colilla (dejan fumar en la calle y en los bares y restaurantes, pero tanto en la calle como en los locales, sólo en las zonas delimitadas para ello).
Eso sí, a veces la comunicación no es sencilla: casi nadie habla inglés (ni español, claro). Es conveniente moverse con algún guía japonés, o al menos llevar las direcciones de los sitios escritas en japonés, porque, en general, no hablan otros idiomas: a mí me ha ocurrido, por ejemplo, que en el restaurante de un buen hotel no conseguían entender la palabra "edulcorante" o "sacarina", salvo el "maitre". O también puedes encontrarte manteniendo una agradable conversación con la cajera de una tienda, ella en japonés y tú en inglés o español, y al final de la "charla", ella te indica el precio que marca la caja, tú pagas, y todos tan contentos, jajaja.


Pero, a pesar de ello, es un viaje que aconsejo plenamente. A pesar de que el país no es precisamente barato, no... (pero, bueno, eso yo creo que ya todos lo sabemos).
Nuestro primer destino fue Kyoto. Esta ciudad, a diferencia de Tokio y otras muchas, no fue destruida en la II Guerra Mundial, por lo que, aunque es una ciudad moderna, tiene unos barrios antiguos llenos de encanto.

Como siempre, las fotos se ven mejor si pincháis sobre ellas.


Vamos a empezar nuestra visita por el castillo o palacio de Nijo-jo: es el palacio de los “shogunes” (no sé si el plural de "shogun" es correcto) de la familia Tokugawa. Esta familia fue la que, en torno al año 1600, llegó al poder, reunificó Japón (hasta entonces, aunque bajo el poder del emperador, distintas familias de shogunes y clanes de samurais gobernaban en sus respectivas zonas), expulsó a los extranjeros (salvo a los holandeses) y prácticamente aisló Japón de todo contacto con otros países hasta el siglo XIX.

Ésta es la entrada del palacio.



Fue construido en 1603 como residencia oficial del primer “shogun” de esta familia (Ieyashu Tokugawa).
Tiene unos pasillos en los que, al pisar, la madera emite un sonido parecido al canto de pájaros. Con este sistema, se detectaba a los “visitantes” no deseados.


Las habitaciones particulares, y las dependencias oficiales están decoradas al estilo japonés, con sus suelos cubiertos de tatami, sus mesas y sillas bajas, y una decoración muy austera y elegante. Pero no se pueden hacer fotos (ya os pondré la de algún otro palacio en los que sí se podía). Sólo podía fotografiarse la entrada, el edificio por fuera, y los jardines.
De hecho, es prácticamente imposible encontrar en internet algún enlace en el que aparezcan fotos del interior de este castillo. Os dejo alguno de los que he encontrado, para que podáis verlo. En ninguna aparecen las salas que tienen mobiliario: 
-Foto de Pinterest.
-Foto de un blog.
-Otra de Pinterest

Éstos son los jardines.


Como podéis observar, hay excursiones colegiales por todas partes, jajaja. Cientos de niños, con sus uniformes, en filas de a dos, y de todas las edades, desde 4-5 años hasta adolescentes.
Octubre, como veremos en otras entradas, es una época ideal para visitar Japón, por los colores otoñales de sus bosques. Pero también es la época de las excursiones de los colegios.
Eso sí, hay que reconocer que los niños son de lo más educado: mantienen la fila, hacen poquísimo ruido (incluso los adolescentes, que mira que es difícil), y suelen obedecer a sus profesores (igualitos que los de aquí, en general, jajajaja). 

Y ahora, del palacio vamos a pasar a los templos.
Los japoneses son, en una gran mayoría, de religión sintoísta, o budista, aunque la religión mayoritaria, y la autóctona de Japón, es el sintoísmo. De hecho, muchos japoneses practican ambas religiones, y siguen los ritos sintoístas para su vida diaria, y para los matrimonios, pero observan los ritos funerarios budistas. Nos vamos a encontrar con muchísimos templos de ambas religiones.


El primer templo que visitamos fue el Pabellón Dorado o de Oro (Kinkaju-ji). 
Es parte del templo budista zen de Rokuon-ji. Databa de 1307, pero en 1950 lo quemó un monje que había perdido la cabeza y estaba obsesionado con el templo (y no vio otra forma de acabar con su obsesión que quemarlo). Por lo que ahora vemos una reconstrucción que se hizo en 1955.
Podéis verlo en la foto que abre esta entrada, y aquí, más de cerca.


El templo tiene unos jardines preciosos, de estilo japonés.

Eso sí,  como el sitio es una maravilla, está siempre hasta arriba de gente, así que recomiendan que, si se quiere visitar tranquilo, se vaya a primera o última hora.

Y de los templos, pasamos al "consumo", jejeje. En el centro de Kioto, encontramos las galerías comerciales Teramachi. 


Es una manzana grande, de calles cubiertas, con tiendas de todo tipo: de ropa, regalos, artesanías, zapatos, libros, material de dibujo y pintura, comics, "souvenirs"... Y un montón de bares y restaurantes.


Hay una zona en la que se venden, sobre todo, alimentos, y hay pequeños bares donde puedes consumirlos y tomar una cerveza (muy buena la cerveza japonesa), o un "sake", o un té verde.


Curiosas brochetitas, como podéis ver.



Volvemos de nuevo a los templos, esta vez al de Kiyomizu. (Kiyomizu-dera)
Este templo (que es patrimonio de la Humanidad, se construyó en el año 778, pero se reconstruyó en torno al año 1600. Es un templo budista.

Los alrededores del templo están cubiertos de vegetación, de bosque, y en ellos vemos algunos pequeños templitos y pagodas.


La sala principal del templo tiene un enorme porche levantado sobre pilones de madera. La estructura es impresionante:



En la parte inferior del templo, se recogen las aguas de una cascada. Se supone que se trata de aguas sagradas, y que, si las bebes, obtienes longevidad y buena salud.


Un pequeño altar, esta vez sintoísta. El sintoísmo es una religión muy relacionada con la naturaleza y con el culto a los antepasados, en la que hay centenares de deidades (para saber algo más sobre el sintoísmo, pinchad en este enlace).
Muchas veces, en la misma zona coinciden templos budistas y sintoístas.


Para subir a este templo, hay que tomar una calle en cuesta que se llama “Chawan-zaka”, y está llena llena de tiendas de souvenirs, helados, artesanías, té matcha…


Una visita a Kioto estaría incompleta sin acercarse al barrio de las geishas (que se llama Gion). 


Es un barrio antiguo, lleno de casitas de madera, muchas de las cuales contienen restaurantes, bares, o locales donde actúan las propias geishas.



No hay que equivocarse:  contrariamente a lo que mucha gente cree, las geishas NO son prostitutas. Son artistas que cantan, bailan,  tocan un instrumento japonés de cuerda que se llama “shamisen”, practican la ceremonia del té…, y se preparan durante unos cuantos años para desempeñar su profesión (en Kyoto llaman “maiko” a las estudiantes o aprendizas de geisha, que suelen ser jovencitas, y “geiko” a las geishas propiamente dichas, muchas de las cuales son bastante talluditas). No es nada fácil (ni barato) llegar a geisha. Sus kimonos valen carísimos, y tanto vestirse como maquillarse es muy laborioso.


Cuesta encontrar una auténtica geisha por las calles (y no se paran para que les hagan fotos, porque están trabajando y no pueden perder el tiempo ni llegar tarde, con lo puntuales que son aquí, así que toca “perseguirlas”, por eso en esta foto la veis tan lejos). 
Eso sí, os encontraréis con mucha gente “vestida de geisha” (más o menos, no llevan un traje de tanta calidad, ni un maquillaje tan elaborado). Suelen ser chicas japonesas que están también de “turista”... como éstas.



Y seguimos con los templos. Esta vez vamos a visitar un templo sintoísta: Fushimi Inari.



Inari era el dios del arroz, y después, cuando la agricultura empezó a perder importancia en Japón, se le consideró también el dios de la prosperidad en los negocios, por eso todos los "torii" (que son las puertecitas rojas o naranjas que se colocan siempre a la entrada de los templos sintoístas, y que en el caso de este templo forman una especie de túneles, pasadizos o pasajes cubiertos, porque se colocan una a continuación de la otra), son donadas por los empresarios y los comerciantes.



Aquí podéis ver el túnel que se forma con todas las puertas "torii". Estos pasillos cubiertos formados por los "torii" recorren toda la montaña.
Las letras inscritas en cada puerta expresan el nombre de la persona, empresa o comercio que donó la puerta "torii", y la fecha de la donación.


Lo cierto es que, si se camina solo por el túnel, o con muy pocas personas, se siente una sensación extraña, misteriosa.
Es fácil encontrarlo casi vacío a primera o última hora del día (en las horas centrales, está llenísimo). 
Pero es un paseo muy recomendable, se puede subir por la montaña hasta el final del recorrido, o sólo hasta el punto donde nos resulte cómodo.

Y ahora vamos a dar un paseíto por otro barrio antiguo de Kioto, que se llama Ninen-Zaka y Sannen-Zaka (el nombre de sus dos calles principales). 
Está al pie del templo de Kiyomizu.


Las calles son empinadas y estrechas, algunas con escaleras como podéis ver, y están llenas de tiendecitas de artesanías tradicionales, y "souvenirs", con algunos barecitos y restaurantes.

Las casas, como en el barrio de Gion, son bajas y de madera.


Y, como éste no deja de ser un blog de cocina, vamos a comer algo. Os voy a enseñar un restaurante típicamente japonés, en el barrio de Gion. Para entrar, hay que descalzarse, y las mesas están en un plano más bajo, así que prácticamente te sientas en el suelo. 

Aquí podéis ver a los cocineros, preparando los distintos platos. Había menús de sushi, de sashimi, de "shabu-shabu" (una especie de "fondue" oriental, pero en la que los alimentos no se cocinan en aceite sino que se cuecen en agua), y también de carne a la brasa.
Esto es el "shabu-shabu". Lleva verduras, setas y tofu.
Ésta es la versión vegetariana, hay otra que lleva carne.



Dentro de este cuenquito hay sopa de miso: prácticamente no hay comida japonesa sin su sopa de miso.
A mí me encanta, así que intentaré poneros la receta (aunque tendré que prepararla para mí porque mi marido no es muy partidario, jajaja).


Para los no muy aficionados al sushi, sashimi y demás pescados crudos: en Japón también hay mucha costumbre de tomar carnes a la brasa, en pequeñas barbacoas individuales, o para dos personas, como ésta, o en otras más sofisticadas, que ya os enseñaré. Y a la plancha, en los restaurantes "teppanyaki", que también veréis.



Y desde Kioto vamos a desplazarnos a Nara, antigua capital de Japón (lo fue antes que Kioto). Aquí recorreremos el parque Nara-koen.
En este parque se encuentran, entre otros, un templo budista, el templo Todai-ji, y un santuario sintoísta, el santuario Kasuga-taisha.
Y el parque está lleno de ciervos, que pasean tranquilamente entre los visitantes, y a los que se puede alimentar (venden unas galletitas para dárselas).




A pesar de que dicen que hay más de mil ciervos, el parque está limpísimo, porque constantemente pasan máquinas barredoras recogiendo las 💩💩.

En el centro del parque está situado el TEMPLO TODAI-JI, que, como dije antes, es budista.


Otra vez la invasión colegial, como podéis comprobar, jajajaja.


Frente a la entrada, los peregrinos y los visitantes (y los niños de los colegios, por supuesto) encienden y depositan sus varitas de incienso, como ofrenda.

Ésta es la estatua del Gran Buda. Mide 16 metros de alto. 


Detrás del Buda hay un pilar de madera, con un agujero en su base. Según la leyenda, quien consigue pasar a través del agujero, tiene asegurada la iluminación. 
Pero el agujero es bastante pequeño, como se puede comprobar, así que los rellenitos y gordos no nos podemos iluminar, está clarísimo, jajajaja.


Lo normal es que los que intentan pasar a través del agujero sean niños, o gente muy menuda y delgada (aunque hubo algún osado japonés no demasiado esbelto que casi se encaja en el pilar, y tuvo que retroceder, jajaja). Yo, obviamente, ni lo intenté. Sigo sin iluminar 😜.

Estos cartelitos de madera contienen ofrendas y peticiones a la divinidad.
































Y este "torii" rojo es la puerta de entrada al santuario de Kasuga-Taisha. 


El camino hacia el templo tiene, a cada lado, linternas de piedra, que, cuando se celebran festivales o ceremonias sintoístas, se iluminan con velas. 


Y aquí hay un pequeño templo en el que se venera al dios (o diosa, no sé exactamente) sintoísta del amor.  Los devotos escriben su petición en estos corazoncitos tan monos, y los cuelgan en el exterior del templo.


Aquí, otra zona del santuario sintoísta, con sus linternas de bronce.


En Kioto nos alojamos en el hotel Nikko Princess, un hotel de 4 estrellas bien situado, y muy recomendable.

Bueno... aquí dejamos, de momento, las crónicas viajeras. Continuará...

25 comentarios:

INMA MAQUITO dijo...

Ohhhhhhh que bonito todo gracias por enseñarno todo esto y explicarlo espero la segunda parte besitos

CocinandoCon Mandil dijo...

Una maravilla......gracias por compartilo¡¡
Besitos¡¡

Debora de lucas dijo...

que suerte poder viajar a un lugar así ¡¡¡ me das envidia sana ¡¡¡ un besote

Concha Cabello dijo...

¡¡Oh Marga, que bonito!! Envidia (de la buena) me das, con esta maravilla de viaje que has hecho, Japón tiene ese halo de misterio y misticismo, que como todo país oriental tanto me intriga, y me gustaría poder conocer algún día, si es que puedo, porque sin duda merece la pena.
Unas fotos fantásticas, y el relato se me hizo corto, porque lo has ilustrado divinamente, a mi marido y a mí nos ha gustado leerte.
Besos

Nuria Eme dijo...

Hola guapísima !!!!
Ohhh, espero que estés ya escribiendo la segunda parte, porque como siempre se me hace corto cada vez que empiezas a contar tus viajes. Es el sueño de mi hija, ir a Japón, así que hemos leído la crónica juntas.
Yo tampoco sería una iluminada jajaja
Unas fotos maravillosa Marga, y lo mejor de todo es la forma que tienes de contarlo.
Besotes mi niña, feliz semana.

Maite dijo...

Maravilloso, un sitio que alguna vez me gustaría conocer. Besos.

María José A.G. dijo...

que preciosidad Marga, tenéis que a ver disfrutado muchísimo tanto de la belleza como de la gastronomia y demás ¡¡¡
besosssssss

Javier dijo...

Marga, qué viaje tan chulo, nosotros este verano pasado barajamos la posibilidad de ir a Japón, yo tengo muchas ganas de visitarlo, pero al final nos decidimos por Nueva York, por lo que espero este maravilloso destino vuelva a estar en la lista de este año. Una de las cosas que me frena es lo del idioma, pero por otro lado me atrae mucho la cultura.

Me alegra que lo hayáis disfrutado y que ahora nos muestres las fotos, he disfrutado mucho con tu crónica

Abrazos y buena semana

Lola Martinez dijo...

Me encantaría viajar a Japón, no se si alguna vez lo haré, de momento me deleitaré con esas maravillosas fotos que nos muestras, mientras la envidia me corroe por dentro. Un recorrido maravilloso que bien merece la pena conocer. Enhorabuena.
Un beso.

Palmira http://comeconmigoelblogdepalmira.over-blog.es/ dijo...

Incréible qué bonitos y sorprendentes paisajes... es un país que siempre me ha fascinado y con estas fotos es poder viajar un poquito sin salir de casa... ya estoy esperando las partes siguientes para viajar más contigo!
Besos y feliz semana,
Palmira

Bego R dijo...

Marga qué gustazo de viaje chica !
Estaba deseando leer tu crónica viajera , sabía que me iba a impactar gratamente y así ha sido. Qué maravilla !
Gracias por compartirlo amiga. Un abrazo.

♥ Ana dijo...

Margaaaaaa, que envidia mas cochina siento hacia ti en éstos momentos, es un país y una cultura que me encantan y, a mi marido, aún más, le vuelve loco todo ésto y sabe algunas cosillas sobre todo, sobre cosas relacionadas con el karate, en fin, que le encantaría visitar ese país, lo malo es que yo, le tengo pánico a los aviones y, ahí estamos peleando, jajajaja
Según mi media costilla , el plural de shogun es shoguns, no lo digo para corregirte, es que, como lo mencionas pues se lo he preguntado a él, aunque, en un sitio de google he leído que también se puede escribir shogunes, pero, en los demás también pone shoguns y en libros que tiene mi marido pone shoguns también, él está babeando con las fotos, son impresionantes, me encantan, jolines, es una maravilla, supongo que también hay cosas malas pero, me gusta todo lo que veo, además, tienen muy buena educación, como tú bien dices, podíamos aprender un poco, porque ver nuestras calles sin ningún papel o colilla o cosas peores en el suelo, me parece impensable con la educación que tenemos, no se que pasa, odio ver los suelos así, yo no tiro nada de nada, en fin, es otra educación la que tenemos
Lo de poder comer carne y no pescado es un aliciente más para mi marido jajajajaja
Y podían hacer más grande el agujero para "iluminarse" jajaajja, que bueno
Un besazo grande, me ha encantado éste "reportaje" una maravilla

LA COCINERA DE BÉTULO dijo...

Sin duda un viaje muy interesante, una cultura distinta y también la gastronomía.
Muy curioso ese pilar de madera, como no hagan el hueco más grande nunca seremos unas iluminadas, jajaja. Pero a ti memoria no te falta para explicarnos tan bien, con tanto detalle este viaje.
Besos.

Nenalinda dijo...

Ains madreeeeeeeeeee he llamado a mi hijo para que viera conmigo para mi es la segunda vez el post como fan del manga y anime le han encantado las fotos lleva dos años diciendo que cuando sea mayor y trabajo nos llevara a Japòn de vacaciones mira que le fascina y gusta la cultura japonesa desde bien pequeño.
Unos tios de mi marido vivieron en japòn 7 años y siempre que vienen a casa les pide que les cuente como era la vida alli y en casa hay algunas cosas que nos han regalado cuando venian.
En fin que una vez mas me has puesto los dientes largos largos me encantaaaaaaaa el post y el viaje estoy deseando ver la segunda parte.
Bicos mil y feliz semana wapa.

Manu dijo...

Hola Marga...hacia tiempo que no pasaba por aquí ....he leído muchas de tus crónicas viajeras y todas me encantan, las fotos, el relato, todo, jajajaja
Soy diabética y andaba buscando donde comprar on-line tagatosa granulada, pero, al parecer, ya no se vende y es en polvo (corrígeme si me equivoco)
En fin, que ha sido un gustazo (como siempre) leer y ver tu viaje
Besos wapa
Manuela de Valencia

Marta dijo...

Qué viaje tan bonito y qué fotos tan maravillosas, espero ver pronto la 2ª parte.
Un besito guapa

Toñi Sempere dijo...

Madre mía Marga!! pedazo de viaje!! un pais fascinante!! y que fotazas como siempre!! Yo te tengo envidia, no se si de la buena jajajajaja,
Un besazo!!!

♥ Ana dijo...

Vuelvoooo, después de investigar parece ser que se puede escribir de las dos formas, hala, a la porra todo mi comentario anterior juassss. Besazos guapetona

Maria Argudo Peris dijo...

Que lujo de viaje, me ha encantado! besos

Marga Morguix dijo...

¡Mil gracias a todos!.
Manu: yo no la encuentro ya granulada (la tagatosa). Sólo en polvo.
Un besote.

Comer especial dijo...

¡Hola, Marga! ¡Qué maravilla leer tus viajes! Siempre resulta grato viajar contigo a través de tus artículos. En mi caso, aprendo mucho, descubro cosas muy interesantes, como por ejemplo que las calles están limpias a pesar de permitir que la gente fume. Respecto a la dificultad comunicativo, debo reconocer que mi ignorancia me llevaba a pensar que el inglés estaba más arraigado socialmente, facilitando a los turistas hablar con los autóctonos.
Las fotos, simplemente maravillosas.
Un besazo, guapa.

Marta dijo...

Te contesto por aqui pues tienes el noreply y no me deja por tu comentario.
La lata es de 800 grms. peso neto. Si te metes en el enlace que puse lo explica estupendamente.
Besitos

Kasioles dijo...

Ya veo que tus viajes son de altos vuelos, no te conformas con hacer sólo unos pocos kilómetros.
Te felicito por tus aptitudes, vales para todo, tus fotos son preciosas y, gracias a ellas, es como si viajase a tu lado.
Me alegro mucho de que hayas disfrutado tanto.
Abrazos.
kasioles

María dijo...

Dios mio querida amiga, cuanto mundo estas viendo, y todo el que te queda que ver, este año has roto el molde como se suele decir, que maravilla y que paraiso mas grande te he leido de arriba anajo y desde luego es un sitio que hay que ver antes de morirse, esos templos que lindeza, y ademas se aprende con tus esccritos siempre habia pensado que las geisha eran prostitutas de lujo, siempre es bueno aprender jejeje y mas cuando es algo bueno como esto. Mil besicos y espero impaciente la segunda parte de tu viale

nieves dijo...

Qué maravilla de viaje Marga. Se me cae la baba, porque siempre me llamó mucho la atención la cultura oriental. Debe ser un mundo con costumbres y tradiciones tan alejadas de la nuestra, que tiene que ser una experiencia inolvidable. Los lugares que nos dejas, a cual más bonito y atractivo. ¡¡Me ha encantado!!.

Un besín.

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