Alcachofas a la cerveza en Thermomix




Creo que ya os he contado "cienes y cienes" de veces en este blog mis tribulaciones alcachofiles.
Resulta que a mí me encantan las alcachofas, mi marido no las puede ni ver (aunque, como diabético, debería de consumirlas más, porque le vienen muy bien), y normalmente solemos ser dos en casa, así que lo tengo complicadillo para comerlas, jajaja.
De vez en cuando, sin embargo, consigo convencerlo, aunque siempre suele poner, cuando las ve, la típica cara de resignación, que significa algo así como "Bueno, ya toca la sesión anual de alcachofas, qué le vamos a hacer, lo aguantaremos como podamos".
Por eso, procuro siempre preparar recetas que hagan más llevadero "el trance" para los no alcachoferos, como estas alcachofas guisadas con gambas y salmón, o éstas rellenas de surimi al ajillo, o éstas rellenas de gambas
Y, hace un tiempo, encontré en el blog de Alejandra, "Una fiera en mi cocina", una receta que me llamó la atención.
En la introducción, decía algo así como "Si os gustan las alcachofas, no dejéis de probar esta receta... pero, si no os gustan demasiado, ¡probadla también!". Me pareció muy adecuada para mi caso: dos personas, de las cuales una adora las alcachofas y la otra... "regular".
Y he de deciros que Alejandra tenía toda la razón. Yo sabía que la receta me iba a encantar, pero es que a "mi contrario" le ha encantado también, y ni siquiera ha dicho eso de "para ser alcachofas, no están mal", que es lo que suele soltar en estos casos, jajaja.
Por eso, como aún estamos en temporada alcachofera, no me enrollo más y os dejo con la receta, con algún pequeño tuneo.
Aunque, como dice Alejandra, también podremos hacerla con alcachofas congeladas, y entonces se podrá preparar fuera de temporada.
En mi caso, NO con alcachofas de lata: NO LAS PUEDO SOPORTAR, jajajaja (ni las alcachofas, ni los guisantes, ni los champiñones de lata, y son tres cosas que me gustan muchísimo).


INGREDIENTES:

500-600 gramos de corazones de alcachofas.
1 cebolla mediana o 1/2 grande
2 dientes de ajo
40 gr. de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de Maizena
1 cucharadita de pimentón (la receta original no lo lleva, sí lleva una pizca de pimienta blanca, que yo no le puse)
Unas hebras de azafrán
Una pastilla de caldo de carne o de verduras
100 gramos de bacon en tiras, o 50 gramos de jamón serrano o ibérico y 50 de bacon
1 lata de cerveza

PREPARACIÓN:

Picamos el ajo y la cebolla, programando 6 segundos, velocidad 5, o pulsando 3 veces el botón de Turbo.
Añadimos el aceite, y programamos 5 minutos, temperatura Varoma (TMX 31) o 110º (TM5), velocidad 1.
Nos quedará así:

Ahora agregamos el pimentón, el azafrán y la pastilla de caldo...



...y picamos también, pulsando 3 veces el botón turbo o programando 5 segundos, velocidad 6.

Después pondremos la mariposa en las cuchillas, y añadiremos las alcachofas y la cerveza, programando 12 minutos, Varoma (En Thermomix 31) o 110º (En TM5), velocidad 1.
Y después añadimos el bacon y/o el jamón...

...y programamos 8 minutos (si nos gustan más duritas) o 12 (si las preferimos más blandas), con la misma temperatura y velocidad anterior.


Y a disfrutar. Podemos tomarlas recién hechas, bien calentitas, o incluso prepararlas por la noche para comer al día siguiente, y calentarlas durante 3-4 minutos a la hora de comer. En cualquier caso, están para chuparse los dedos.










Pimientos rellenos de huevo


Aunque publique con menos frecuencia, sigo, como podéis comprobar, rellenando pimientos.
En esta ocasión, tropecé con un vídeo en Facebook, en el que aparecía, más o menos, esta receta. Siento no recordar quién era su autor. Pero me gustó mucho, me pareció sencilla y vistosa.
Además, el relleno puede adaptarse a nuestros gustos: al huevo le podemos añadir los ingredientes que más nos apetezcan: por ejemplo, atún en aceite con tomate picado, o jamón ibérico en taquitos con guisantes... ¡las posibilidades son muchas!.
Y también me parece una idea buena para hacer que los más reacios tomen verduras.
Si os soy sincera, tenía miedo al "momento-volcado del huevo", porque, conociéndome, con lo manazas que soy, lo más probable era que se estrellara la yema, o que la clara desbordara. Pero, con el truco que os comento en el texto de la receta, se hace con toda la facilidad del mundo. Eso sí, procurad no cargaros el pedúnculo (rabillo) del pimiento, ni rajarlo demasiado al partirlo, porque entonces sí puede salirse la clara antes de que le dé tiempo a cuajarse.
La receta casi no puede calificarse ni como tal, pero, en cualquier caso, es una idea graciosa, que sale rica, así que aquí la tenéis.
Feliz Semana Santa para todos.


INGREDIENTES:

Un pimiento morrón para cada dos personas (puede ser rojo, verde o amarillo, a vuestro gusto)
Jamón de york y taquitos de pavo (para 2 pimientos, o 4 personas, calculad unos 100 gramos en total)
Queso rallado en hilos, que funda bien (Emmental, 4 quesos...)
Sal y pimienta.
1 huevo por cada medio pimiento. Para que no se salga, conviene utilizar huevos M, o como mucho, L.

PREPARACIÓN:

Picar el jamón y el pavo en trocitos o tiritas.


Partir los pimientos en dos, a lo largo, procurando que no se rajen y sin cargarnos el pedúnculo o rabillo.
Retiramos las semillas con cuidado, lavamos y secamos con papel de cocina.
Vamos rellenando los pimientos con el jamón y el pavo...

...después añadimos el queso rallado. No conviene llenarlos hasta arriba, porque de lo contrario podríamos tener problemas de "desbordamiento" al echar el huevo.


Ahora vamos a poner el huevo dentro del pimiento. Para hacerlo más fácilmente, separaremos las yemas de las claras, sin romper la yema, y verteremos primero la clara en el pimiento, poco a poco y con mucho cuidado. Y después, colocaremos la yema con delicadeza.


Y salpimentamos.
Metemos al horno, precalentado a 200º, durante 15-20 minutos, según nos guste la yema más o menos cuajada. Si vierais que la yema empieza a "tostarse", y la clara aún no está cuajada del todo, cubrid la fuente con papel de aluminio.
Y, si nos gusta que la yema quede líquida, podemos iniciar la cocción con la clara, y añadir la yema cuando falten algunos minutos para terminar el horneado.


Y a disfrutar.

Pollo al ajillo



Como veis, estoy publicando poquísimo.
Ando liada, con pocas ganas de bloguear, y, además, parece que últimamente sólo cocino recetas "viejas", así que no puedo contaros apenas nada nuevo, jajaja.
Algunos habéis preguntado si me pasa algo, o si estoy mala. No, va todo bien, únicamente es falta de tiempo, y acumulación de cosas, lo que me impide pasar por aquí con tanta frecuencia como antes. Pero os agradezco muchísimo que os hayáis preocupado por mí.
Pero, bueno, a pesar de la vagancia y escasez de tiempo, siempre hay alguna cosilla que merece la pena compartir. Como este pollo al ajillo: una receta de toda la vida, un "clásico" de los bares españoles que nadie debe perderse, porque está riquísimo. Ideal para un segundo plato, o para un picoteo.
La receta no tiene ninguna complicación. Y, aunque está delicioso recién hecho, congela bien... eso sí, si nos sobra (cosa no muy probable),
Vamos al grano:

INGREDIENTES:

(Para 4 personas)
500-600 gramos de contramuslos deshuesados y sin piel, o de pollo troceado y limpio (mejor sin piel)
Aceite de oliva virgen extra
4-6 dientes de ajo
Sal y pimienta
Tomillo, romero y laurel (1 hoja)
Una copita de vino blanco (suelo usar Jerez o Rueda)

PREPARACIÓN:

Cortamos el pollo en trozos no muy pequeños. Salpimentamos.


En una sartén honda, o cazuela baja y ancha, calentamos abundante aceite de oliva, y ponemos los ajos sin pelar. cocinamos a fuego medio-bajo, sin que se quemen, durante unos 5 minutos.


Cuando vayan tomando color, y estén blanditos, retiramos y reservamos. Si se ha soltado alguna pielecita, la tiramos.



Ahora vamos a freír el pollo, a fuego medio. También añadiremos el tomillo, el romero y el laurel.
Vamos dando vueltas al pollo para que se vaya dorando por todas partes. Lo cocinaremos así durante unos 15-20 minutos, para que vaya haciéndose bien.



Cuando esté hecho, retiraremos parte del aceite, dejando un poquito, para que no nos quede demasiado grasiento. Y añadimos los ajos que habíamos reservado, y el vino.


Dejamos reducir la salsa, a fuego medio-bajo, durante unos 10 minutos.



Y ya solamente nos queda disfrutar de este riquísimo pollo. ¡A comer!.

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