Pollo "a la Gloria"


Esta receta procede de un pequeño reto de Facebook.
Una amiga, Elena, la propietaria de ESTE BLOG, nos retó a preparar este pollo, el "Pollo a la Gloria", llamado así por su madre, la autora de la receta.
Y puedo dar fe de que hace honor a su nombre: está de auténtica gloria, ¡qué cosa más rica!.
La salsita queda de chuparse los dedos, y el pollo sale tiernísimo y sabroso.
Así que no me he podido resistir a compartirla con todos vosotros, y, de paso, a compartirla en el "Recetario Mañoso" de verano, que tiene como ingredientes estrella al pollo (o gallina), las cerezas y el tomate.
Ando, como veis, un poco vaga, bloguerilmente hablando, pero es que se han juntado muchas cosas: trabajo, "okupas" familiares con algún problemilla de salud, y otras historias variadas. Pero sigo por aquí, aunque a medio gas.
Espero que os guste este pollo, que está, como os digo, de auténtica delicia.
Si queréis ver más recetas de pollo, en este blog encontraréis, por ejemplo, el pollo al chilindrón, el pollo en salsa teriyaki, o el pollo con setas al Pedro Ximénez. Y, en este enlace, un montón de recetas preparadas con pollo.
Y vamos al lío.

INGREDIENTES:

(Para 4-6 personas)
Unos 800 gramos de pollo troceado (Podéis utilizar todo tipo de cortes, yo lo he hecho con contramuslos deshuesados, pero se puede preparar con un pollo completo y partido, muslos, incluso pechugas. Los trozos, que no sean ni muy grandes ni demasiado pequeños).
1 cebolla grande cortada en rodajas más bien finas
4 dientes de ajo grandecitos, con su piel
2 rebanadas de pan frito
Aceite de oliva virgen extra
Media pastilla de caldo de pollo o verduras
Un vasito de vino blanco.
Agua (1 vaso, aunque puede ser algo más)
Sal (si es necesaria)

PREPARACIÓN:
En una olla a presión, echamos un chorreón de aceite, y doramos la cebolla y los ajos, a los que habremos dado un golpe con el cuchillo o con la mano del mortero, para que queden como "rotos" por dentro.





Añadimos el pollo, y doramos todo junto. Tiene que tomar la cebolla y el ajo un color oscurito.

Cuando esté la verdura dorada y blandita, sacamos los ajos y la cebolla, quitamos la piel a los ajos, y los ponemos en un mortero.
Machacamos todo con el almirez, aligerando el majado con un poco de agua.


Y reservamos.

Freímos con un poco de aceite las rebanadas de pan. Y las majamos en el mortero, junto con la pastilla de caldo. Aclaramos con el vino blanco.

Añadimos los dos majados a la olla donde tenemos el pollo. Agregamos un poco más de agua (sin que llegue nunca a cubrirlo), probamos el punto de sal, ponemos también las pieles de los ajos (que después retiraremos) y cerramos la olla.
Cocinamos a fuego bajo, contando 14-15 minutos desde que salgan las dos rayitas de la válvula (la máxima presión).
OJO: He comprobado que, si ponemos el fuego muy alto para acelerar la "subida" de las válvulas, el pollo se puede quemar. Más vale tardar más tiempo y no correr riesgos.
Esperar que la olla pierda presión de forma natural.
¡Y a disfrutar!.
Espero que os guste.

Pastel de queso japonés





Llevaba bastante tiempo viendo esta tarta por estos mundos cociniles de Dios, pero no terminaba de decidirme a hacerla, aunque me llamaba mucho la atención.
No pensaba yo que, con sólo tres ingredientes, pudiera quedar tan rica. Y, además, como mi marido es menos de tartas de queso que yo, pensé que no le gustaría.
¡Qué equivocada estaba en ambas cosas!. Está realmente deliciosa... y le encantó, jajajaja. No duró nada.
Tiene un sabor suave y delicado, y es muy esponjosa.
Aunque la veáis pequeñita, llena más de lo que parece, y permite servir 6 raciones perfectamente (o más, según sea de goloso el personal).


Se puede adaptar también para diabéticos, utilizando chocolate sin azúcar, y, al no llevar hidratos, resulta bastante adecuada para ellos. También es útil para celíacos, ya que no lleva gluten, aunque en este caso tendríais que cuidar que el chocolate que empleéis no lo lleve.

Aquí tenéis una foto del corte, ¿a que se ve de lo más esponjoso?.



Y vamos al lío.
Fuente: "Ajoblanco".

INGREDIENTES:
(6-8 personas)
3 huevos tamaño L
125 gramos de queso crema (tipo Philadelphia)
125 gramos de chocolate blanco

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 170º.
Separamos las claras de las yemas, y reservamos ambas.
Engrasamos un molde de entre 18 y 20 cms de diámetro, y lo forramos con papel vegetal (papel de horno), que también engrasaremos.

Ahora vamos a fundir el chocolate al baño María. Hay que tener cuidado, puesto que se quema enseguida, por lo que, cuando se empiece a fundir y a hervir el agua, es mejor retirar el cazo del fuego y derretirlo con el calor residual, sin dejar de mover.
Si nos costara deshacerlo, podemos añadirle unas gotitas de leche.

Manteniendo el cazo al baño María, incorporamos el queso y movemos bien para que se deshaga y se integre completamente en la crema.

Ahora, ya fuera del calor y del baño María, incorporamos las yemas una a una, con rapidez para que no se cuajen.

Montamos las claras a punto de nieve fuerte. Se les puede añadir una puntita de cuchara de cremor tártaro, o un pellizco de sal, o unas gotitas de limón para que queden más firmes.
Y las añadimos a la mezcla, con movimientos envolventes para que no se bajen demasiado, e incorporándolas en tres veces.

Vertemos la mezcla en el molde.

Este molde lo pondremos en la bandeja del horno, en la que echaremos agua caliente, que llegue hasta la mitad del molde (es más cómodo hacerlo con la bandeja ya metida al horno, con cuidado de no quemarnos, o empezar a echar el agua fuera del horno y completar la cantidad necesaria cuando ya tenemos colocada la bandeja).

Ahora llega el momento del horneado, que tiene 3 tiempos (NO ABRIR EL HORNO HASTA EL FINAL). Subirá mucho la tarta, después bajará, y puede arrugarse un poco la superficie.
1)Primero, horneamos 15 minutos a 170º.
2)Bajamos el calor a 160º, y horneamos otros 15 minutos.
3)Por último, apagamos el horno y dejamos que se siga haciendo la tarta con el calor residual, durante al menos 15 minutos más (no pasa nada por tenerla 20-25 minutos).
Entonces, sacamos la tarta del horno, colocamos el molde sobre una rejilla, y dejamos que se enfríe del todo.

Desmoldamos, y metemos en la nevera durante un mínimo de 3 horas.
Se puede servir tal y como sale del horno, o espolvorearla con azúcar molida.

Espero que os guste, a nosotros nos ha encantado.


10 recetas de ensaladas, 10 (y algunas más)




Ya llega el verano... ¿y qué hay más apetecible, cuando empieza a apretar el calor, que una refrescante ensalada, como primer plato o como cena?.
Aquí os dejo 10 ideas (y alguna más, como veréis al final). Seguro que alguna os gustará, o gustará a los de vuestra casa. Hay de todo.

Pinchando en cada foto, o en el título, entraréis en el enlace de la receta.

"Shopska" o ensalada búlgara de pepino

De lo más refrescante, ideal para días de mucho calor.



Ensaladilla de merluza y salmón.

Si os gusta el pescado, os encantará.





Cogollos de lechuga con salmón y vinagreta de pimiento y tomate.

Fresquitos, y muy ricos. La única "complicación" está en picar finitos los ingredientes de la vinagreta, pero nada más.




Ensalada templada de pimientos, patatas y bacalao

Un plato muy completo, ideal para tomar cuando todavía no hace demasiado calor.




Ensalada de arroz y calabacín.

Una ensalada muy rica, con el puntito suave que le da el calabacín y la salsa rosa.



Ensalada variada con frutas tropicales.

Otra opción muy agradable para el verano. La fruta tropical da siempre un toque refrescante, que queda muy bien con el punto crujiente de la lechuga.





Ensalada de cuscús con tomate, gambas y queso fresco.

Una ensalada original y diferente, muy rica. Y completa.




Ensalada de espirales de pasta con salsa rosa

¡Qué socorridas son las ensaladas de pasta!, ¿verdad?
Y, además, gustan a toda la familia.



Ensalada o ensaladilla de marisco

Ideal para celebraciones.



Ensalada de patatas, salmón y langostinos.

Muy completa, y también muy adecuada para una celebración. (Con vinagreta, o con mayonesa, a vuestro gusto)



Y, si queréis ver todavía más ensaladas, pinchad AQUÍ o en la foto, y os llevará a una recopilación mucho más amplia.



Espero que os guste.

Contramuslos de pollo rellenos





Ya he dicho muchas veces en este blog que en esta casa un día nos va a salir plumas, tal es nuestra afición al pollo. Y la verdad es que es una carne sana, barata, muy versátil, que gusta a todos, y que casi siempre sale bien.
De todos los cortes del pollo, lo que más suelo utilizar son los contramuslos, especialmente los que venden ya deshuesados (en algunos establecimientos los llaman "escalopes de pollo"). Son más jugosos y sabrosos que la pechuga, y admiten más preparaciones diferentes que los muslos.
En este caso, como no es "demasiado infrecuente" en mí, vamos a rellenarlos. Queda la carne muy tierna, y en la olla rápida se preparan en un momentito. Además, la salsa está riquísima.
Yo, si puedo, prefiero comprarlos deshuesados, o que lo haga el carnicero: soy un desastre deshuesando, jajajaja.
Mi fuente de inspiración para esta receta es "El Ágora de Ángeles", aunque la salsa es diferente, y en el relleno he introducido champiñones.
Os recomiendo mucho estos contramuslos: salen buenísimos.




INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
500 gramos de contramuslos de pollo deshuesados
Sal y pimienta
Queso en lonchas
Jamón serrano o de york en lonchas
Champiñones Portobello laminados (unos 60 gramos)
Aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo grandecito
1 cebolla grande
Harina (media cucharada rasa)
1 vaso pequeño de coñac (vaso de los de vino)
1 vaso pequeño de agua (puede hacer falta más)
Media pastilla de caldo de verduras o pollo.

PREPARACIÓN:

Quitamos la grasa de los contramuslos, y los aplastamos un poquito con el mazo de la carne, o con la mano del mortero. Salpimentamos.



Rellenamos con una loncha de jamón, unos champiñones laminados y cortados en trozos no muy pequeños, y una loncha de queso por cada contramuslo.



Enrollamos los contramuslos, y cerramos con uno o dos palillos para que no se salga el relleno.-



Los sellamos y doramos en un chorreón de aceite caliente, en la olla a presión.


Reservamos, y retiramos el exceso de aceite.

Picamos muy menuditos el ajo y la cebolla, y los rehogamos a fuego medio, aprovechando para desglasar: es decir, para ir raspando lo que se haya pegado al fondo de la olla.



Cuando vayan estando blanditos, agregamos la punta de una cuchara de harina, removemos bien, agregamos el coñac, y la media pastilla de caldo desmenuzada.


Añadimos el agua, que cubra los rollitos más o menos hasta la mitad.



Cerramos la olla, y cocinamos durante 15 minutos, con las dos rayitas de la válvula fuera (o sea, en la presión máxima).
Dejamos que la olla pierda presión de forma natural, y servimos. Se pueden hacer con antelación, y calentar en el momento de comer.


Espero que os gusten.

Tortilla de bacalao y calabacín


Ya, ya sé que casi todo el mundo sabe hacer tortilla de bacalao (alguno habrá que no, así que, en ese caso, todavía le será más útil la receta, jajaja).
Pero, hace pocos días, probamos esta combinación en un restaurante, y nos encantó. El puntito de suavidad y jugosidad que da el calabacín a la tortilla es muy especial.
Así que decidí compartirla con todos vosotros. Merece la pena que la probéis, queda realmente deliciosa.
El punto de cuajado de la tortilla depende del gusto de cada uno. A nosotros nos gusta jugosa, pero más bien hecha; otros prefieren que se note algo más el huevo (la del restaurante era más de ese tipo). Como digo, a gusto del consumidor.
(En el blog tengo algunas tortillas más, como ésta de picadillo.  O este pastel de tortillas).

INGREDIENTES:

(Para 4 personas)

100-150 gramos de bacalao desmigado
5 huevos L
1 calabacín mediano
Sal
Un chorrito de leche
Ajo molido
Aceite de oliva virgen extra.



PREPARACIÓN

El bacalao se puede comprar ya desalado, o desalarlo nosotros en casa, siguiendo las instrucciones del paquete. Normalmente, bastará con dejarlo en agua fría durante unas 16 horas, si está en tiras más gruesas, u 8 si son migas, en un recipiente que no sea de aluminio, y manteniéndolo en la nevera.  En el primer caso, habrá que cambiarle el agua una vez, cuando pasen 8 horas.

En cualquier caso, lo ponemos en una sartén con un chorrito de leche, y una pizca de ajo molido, y lo rehogamos durante 1-2 minutos, hasta que tome un poco de color.

Lo escurrimos, y reservamos.

Pelamos y cortamos el calabacín en rodajas finas. Lo podemos freír, pero yo lo he cocinado en el microondas, con un chorrito de aceite, durante 3-4 minutos a 700 w.

Quedará así:

Lo reservamos también. Y lo salamos.
Separamos las yemas de las claras...

... y batimos éstas ligeramente, hasta que queden blancas y espumosas (no a punto de nieve, sólo algo montadas, para que quede la tortilla más esponjosa).

Añadimos un pellizco de sal.
En una sartén antiadherente, ponemos un chorreón de aceite, y colocamos el calabacín y el bacalao. Rehogamos durante 1-2 minutos, y aplastamos un poco las rodajas más grandes de calabacín.

Vertemos encima los huevos, y cuajamos la tortilla por los dos lados.

¡Y a comer!. Está riquísima tanto caliente como fría.

Espero que os guste.

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