Garbanzos salteados con jamón


Seguramente más de uno, al ver esta entrada, estaréis pensando: "¿Y qué hace esta loca publicando unos garbanzos salteados en vísperas de Nochebuena, cuando todo el mundo está preparando platos lujosos, elaborados y sofisticados para los próximos días?".
Y, bueno, sobre esta cuestión os diré que, como suelo decir, hay que comer todos los días, no sólo los "de las fiestas", jejeje. Y, muchas veces, solemos preparar un cocido, o unos garbanzos, para utilizar el caldo en consomés, sopas, y otras recetas navideñas.
En ocasiones, nos sobran garbanzos. Y una forma muy rica, rápida y sencilla de cocinarlos es este salteadito, que os garantizo que queda riquísimo.
Así, no sólo se pueden "reciclar" los garbanzos, sino que también se le da salida a la salsa de tomate casera que nos haya podido sobrar.
Por otro lado,si estáis ya cansados de comidas navideñas, un platito de legumbres rápido y bueno nunca viene mal.
Con esta receta (que no es ni receta), aprovecho para desearos a todos una muy feliz Navidad, y un 2015 lleno de buenos momentos. Este blog no "cierra por vacaciones", aunque publique a un ritmo algo más lento, así que os seguiré leyendo... y espero encontraros en 2015 y durante muchos años más.

INGREDIENTES:
150-200 gramos de garbanzos ya cocidos (pueden ser sobras de un cocido, o en caso de emergencia, se pueden utilizar garbanzos de bote, aunque yo suelo cocerlos para tener caldo). Si los queréis cocer en casa, AQUÍ explico cómo hacerlo
100 gramos de jamón ibérico en taquitos o tiritas.
3-4 cucharadas de salsa de tomate casera (receta AQUÍ)
Un puñadito de tomillo.
Un chorrito de aceite de oliva (virgen extra, claro)
Sal y pimienta (si es necesario)

PREPARACIÓN:
En una cazuela baja o sartén honda, echamos un chorrito de aceite de oliva (no mucho, porque el jamón ya lleva grasa), y salteamos los taquitos de jamón.

Cuando hayan empezado a cambiar de color, añadimos los garbanzos escurridos, la salsa de tomate  y el tomillo, removemos bien para que se mezclen los sabores, y rehogamos durante unos minutos (más o menos tiempo, según nos gusten más o menos secos los garbanzos).

Probamos el punto de sal, y servimos.

¡Feliz Navidad a todos!.

Mini-tartas de queso


Esta es una de esas recetas que, desde que la lees, sabes que la vas a hacer más pronto que tarde. 
La copié del blog "Guindilla y Canela" (cuyas fotos son infinitamente mejores que las mías, jajaja).
Y nos han gustado tanto que creo que los vamos a repetir muchas veces. Esta Navidad, por ejemplo, porque son un bocadito delicioso, y mucho más fáciles de repartir que las tartas tradicionales. 
Y, si tenéis en casa a alguien que no sea muy partidario de las tartas de queso, estas tartitas pequeñas sí que se las suelen comer muy a gusto.
Me han quedado un poquito más cuajados que a ella ("gracias" a mi horno, jejeje), pero riquísimos de sabor.
Son ideales para una merienda, para acompañar un café o un té, o para esas ocasiones en las que nos apetece tomar algo dulce de postre pero no queremos una ración demasiado grande ni algo que nos resulte un poco pesado o empalagoso.
Con frambuesa nos han encantados, pero tengo que probar con Nutella apta para diabéticos.
Como siempre, las he hecho sin azúcar, y con queso "light", pero os pongo también las cantidades de azúcar. Y os anoto las dos versiones: con y sin Thermomix.
Si queréis un postrecito sencillo y bueno para rematar las cenitas navideñas, y salir un poco del turrón, mazapán y polvorón tradicionales, aquí tenéis estas tartitas.


INGREDIENTES
(Para 10-12 minitartas)
Para la base:
- 8-10 galletas. Yo utilicé las “Marbú María Dorada 0% azúcares, y la receta original lleva 8 galletas Digestive
- 40 gramos de mantequilla o margarina (yo puse mantequilla)
Para el relleno:
- 350 gramos de queso tipo Philadelphia (en mi caso, usé Philadelphia Light)
- 2 huevos grandes
- 120 gramos de azúcar o 70 de un edulcorante que se pueda hornear (tagatosa, sucralosa...). En cualquier caso, probad el punto de dulzor antes de verter la crema en los moldes
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharadita de maizena
- Para decorar: Frutos rojos (yo utilicé frambuesas), o Nocilla, Nutella o nata montada, o virutas de chocolate.

PREPARACIÓN
Precalentamos el horno a 180º.
Pulverizamos las galletas (con picadora, Thermomix u otro robot de cocina, molinillo de café, o incluso con el “viejo” sistema de poner las galletas en un paño e ir pasando el rodillo por encima hasta triturarlas).
Ablandamos la mantequilla durante unos segundos en el microondas, y mezclamos con las galletas, con una espátula de cocina o cuchara de madera, hasta que esté bien integrada la mantequilla y nos quede una mezcla pastosa.
En Thermomix: ponemos las galletas troceadas en el vaso, y damos varios golpes de Turbo hasta que estén completamente pulverizadas. 

Agregamos la mantequilla troceada, y programamos 3 minutos, 37º (o 40º, según los modelos), velocidad 3, hasta que esté todo bien mezclado.

En una bandeja de magdalenas o “cupcakes”, colocamos las cápsulas o papelitos de magdalenas. 
Vamos formando la base, poniendo una cucharada sopera de la pasta de galletas en cada moldecito. Con la mano, o con el dorso de una cuchara, igualamos y aplanamos la base, para que quede firme.

Pondremos en la Thermomix o en el vaso de una batidora los ingredientes de la crema, y batimos hasta formar una crema, sin que queden grumos. En Thermomix, programaremos 2 minutos, velocidad 3, sin temperatura (y comprobamos si está todo bien mezclado).

Y vamos vertiendo en cada moldecito la crema, con cuidado, sin que llegue hasta arriba del todo (pero teniendo en cuenta que no va a crecer la masa y desbordarse).

Introducimos la bandeja en el horno, y bajamos la temperatura a 150º. Horneamos durante 40 minutos, aproximadamente.
No abráis el horno hasta el final, para que no se rajen. Y no os preocupéis si se hinchan un poco, después bajarán.  
Cuando los pastelitos se vean firmes (mover un poco la bandeja para comprobarlo), apagamos el horno y dejamos dentro la bandeja hasta que se enfríen. Después, los refrigeraremos al menos durante 2 horas.
Decorar al gusto, con nata o nutella y la manga pastelera, con frutos rojos, o con virutas de chocolate por encima.
Se pueden servir con o sin el “papelito”.


Dice “Guindilla y Canela” que aguantan bien un par de días en la nevera. En casa sólo duraron 1 día, jejeje.

Indonesia, 2ª parte: Borobudur, Prambanan y Yogyakarta



Y vamos ya con la segunda parte de la crónica del viaje a Indonesia.
Esta vez, vamos a movernos por la zona central de la isla de Java.
Hago un pequeño inciso para comentaros que Indonesia se compone de un montón de islas. No sé exactamente cuántas, pero creo que en torno a 13.000, de las cuales están habitadas sobre 6.000.  Yo sólo he visitado 3, y he estado 17 días, así que imaginad la de viajes que se pueden hacer a este país…  
En esta crónica de hoy, nuestra "sede central" es Yogyakarta. Vamos a visitar dos zonas espectaculares de templos hindúes y budistas, que se encuentran en las cercanías de esta ciudad... aunque, bueno, ya sabéis que, en Indonesia, aunque las cosas estén cerca, se tarda mucho más en llegar a ellas, jajaja  (Para que os hagáis una idea, Borobudur está a 42 kms. de Yogyakarta, y se tarda hora y media -o más- en llegar).
Dos lugares maravillosos, y un pequeño paseíto por la ciudad. Aunque por Yogyakarta paseamos poco: las visitas son largas, se invierte mucho tiempo en llegar de un punto a otro, el calor y la humedad cansan también un poco, y por las tardes-noches llovía todos los días, así que apenas hubo ocasión de recorrer la ciudad. Pero algo sí os podré enseñar.. como, por ejemplo, esta callecita, cercana al palacio, con sus vendedores ambulantes.


Nuestra primera visita nos lleva a los templos hindúes de PRAMBANAN. Templos de los que (confieso mi ignorancia) yo no había oído hablar en mi vida: de hecho, yo iba con la ilusión de visitar Borobudur, y el resto de las excursiones, para mí, suponían un simple "complemento". 
Y os aseguro que me quedé impresionada. No me esperaba encontrarme con algo así. Un lugar maravilloso, que es Patrimonio de la Humanidad.

No os voy a contar demasiados datos históricos ni artísticos sobre estos templos: no soy experta en la materia, y hay miles de libros y páginas escritos por quienes sí saben de esto en las que os podéis informar. Sí os diré que se construyeron entre los siglos VIII y X, bajo el gobierno de una dinastía hinduista, y que cayeron en desuso cuando esta dinastía se marchó al Este de la isla de Java. 

Después, siglos de descuido y de terremotos los dañaron, hasta que, ya en el siglo XX, se empezaron a restaurar. Aunque los terremotos (como el de 2006), siguen dañándolos: Indonesia es una zona de tremenda actividad sísmica, no tenéis más que buscar en internet "los mayores terremotos de la Historia" y encontraréis unos cuantos que se produjeron por estas tierras.
En el complejo hay templos dedicados a Brahma, Vishnu, Shiva, Ganesha, y a los "transportes" de estos dioses, como Garuda (el tema de los dioses en el hinduismo es pelín complejo y largo, y yo me lío mucho, así que mejor os dejo este enlace para más detalles)  En la cima de la mayoría de ellos suele haber una cámara que encierra una estatua del dios al que está dedicado cada uno.
¿No os recuerdan un poco a los de Angkor Wat, de Camboya?.

Nos encontramos con muchísimos turistas locales. En concreto, había varios colegios visitando los templos.
A algunas de estas estudiantes les habían puesto "deberes": en esa visita al templo, tenían que hacer alguna entrevista a algún extranjero.
Y, bueno, yo ya tengo cierta "cara de guiri" en España, así que imaginaos en Indonesia, jajaja. Era, claro está, una de las "candidatas" adecuadas, y aquí me tenéis en plena "entrevista" con estas chiquillas tan graciosas, entre las que había, por cierto, seguidoras del Madrid y del Barça.
(Nota a pie de página: En condiciones climatológicas normales, y sin padecer recorridos de entre 3 y 8 horas diarias de autobús, ocupo bastante menos volumen que en estas fotos, jajaja)


Evidentemente, las entrevistas eran en inglés: mis conocimientos del idioma indonesio son "manifiestamente mejorables", y se reducen a palabras y frases como "Terim Akasih" (gracias), "Sama Sama" (de nada), "Selamat pagi" (buenos días), y punto pelota, jajajaja.
Después de la entrevista, tocaba foto, con nuestras cámaras y con los móviles de las chiquillas. 

Algo que me gustó mucho de Indonesia fue la tolerancia y la tranquilidad con que, en principio, conviven las distintas religiones: aunque la mayoría de la población es musulmana, podías encontrarte con templos hindúes e iglesias cristianas cerca de mezquitas, o con mujeres musulmanas que no usaban velo fuera del templo... Al llegar a España, vi en la prensa una entrevista al líder del Estado Islámico en Indonesia: por su bien, espero y deseo que jamás el islamismo radical llegue a tomar el control de este país como lo ha hecho en otros, que hace años visité, y que ahora da auténtico dolor leer las noticias sobre ellos.
En fin.., vámonos ya a Yogyakarta, a ver el Palacio del Sultán, o "Kraton".


En realidad, el "Kraton" era un complejo de edificios: el palacio del sultán en sí, más las dependencias administrativas, más las viviendas de los trabajadores, talleres de seda, batik y joyas, mezquitas, tiendas, y escuelas. 
La arquitectura del palacio mezcla elementos orientales y occidentales.
Hoy día, en el palacio sigue viviendo el sultán, que, actualmente, actúa como una especie de gobernador de la provincia (es el único sultán que aún conserva ciertos poderes políticos en Indonesia, lo cual se debe a que el padre del actual sultán tuvo una participación muy activa en la lucha por la independencia del país, y fue bastante querido y respetado por su pueblo).
Este es un pequeño pabellón, en el jardín.

Estos extrañísimos frutos están, por lo visto, reservados para el sultán. Obviamente, no los hemos probado, jejeje.


En el jardín hay algunos pabellones en los que se ofrecen distintos espectáculos, según los días de la semana Cuando no hay espectáculo, a veces los bailarines y músicos se dedican a ensayar. 


Al fondo podéis ver a los músicos. 
Este tipo de música javanesa-balinesa tiene un ritmo y una cadencia que, por lo menos a mí, me adormece un poco (el calor y la humedad también colaboran en ello, jajaja). Ideal para la meditación o la relajación.

Y aquí tenéis a los guardias, vestidos con su traje tradicional, y tomándose un pequeño refrigerio. 

Dentro del palacio, nos encontramos con salas lujosamente decoradas...

Y con una exposición de las colecciones del sultán, de regalos de otros monarcas y jefes de Estado, de "reliquias" familiares, cuadros, fotos... (aquí podéis ver el trono del sultán, y una foto del que ocupaba el cargo en la época de la independencia, que ya os comenté antes).

La mezcla es un poco chocante: junto a piezas de gran mérito y valor, te encuentras, por ejemplo, una sala en la que se exhiben diversos (y cutres) artilugios de cocina, de época muy reciente pero, en algunos casos, bastante deteriorados: agarradores de tela, ralladores, cucharitas medidoras de silicona un poco descoloridas, cortadores, moldes...
Vamos, que en cualquiera de las casas de los "cocinillas" que leéis este blog hay cacharritos bastante mejores. Y, además, sinceramente no sé qué pintaban en la exposición: ni eran antiguos, ni valiosos, ni originales. Una cosa rarísima.
(En esta foto, a pesar de los reflejos, podéis apreciar que no miento, jajaja).

Por qué motivo consideran los dueños, o los conservadores de este palacio, que estas espumaderas, cucharones, ralladores y cortadores son tan dignos de exhibición como las antiguas armas, porcelanas o esculturas es algo que se me escapa..
En los alrededores del palacio, nos encontramos con vendedores ambulantes de zumos, frutas y helados...


Las bolsitas que veis al fondo contienen, algunas de ellas, plátano frito en rodajitas, ¡buenísimo, os lo recomiendo!.  

Una artesana del batik...

Al hilo de esta foto, quiero haceros una advertencia: si vais a Indonesia, y os gusta el batik, informaos bien. Hay auténticas maravillas, pero también hay mucho batik falso, piezas muy cutres, y gente (entre los que se incluyen algunos guías que llevan comisión en las tiendas) dispuesta a dar "gato por liebre". El verdadero batik no es barato, eso está claro (aunque Indonesia, de momento, no es un país caro en absoluto). Y, precisamente, en el entorno del palacio, hay muchos vendedores pesados, y mucha tienda con cosas de no demasiada calidad. Insisto: buscad información fiable, y, una vez en Indonesia, no os será difícil localizar las tiendas (yo no os puedo ayudar porque no compré).

En cuanto a comidas y alojamiento, nosotros nos hospedamos en el Hotel Meliá Purosani, que está muy bien situado, y tiene unas excelentes instalaciones. Como solíamos llegar muy cansados, y el tiempo no acompañaba por las noches (aquí no llueve, se abren las compuertas del cielo, jajaja), cenamos en el propio hotel, que tiene dos restaurantes muy agradables, uno chino, y otro con cocina indonesia e internacional. En cambio, los que cenaron hamburguesas y sandwiches en el bar tuvieron que esperar demasiado rato hasta que les sirvieron la comida y bebida.
En la propia ciudad, comimos en el restaurante Via-Via. Muy recomendable: buena comida, wi-fi gratis, tienda, información sobre eventos culturales, y muy bien situado.

Por último, (que no lo último, como dicen los ingleses), vamos a Borobudur.
Os recomiendo encarecidamente ir temprano: evitaréis las masas de turistas, y os ahorraréis tener que subir las escaleras del templo a 35º y 100% de humedad (cosa que os sucederá a partir de las 11-12 de la mañana). Nosotros pretendíamos ver amanecer (dicen que es algo espectacular e inolvidable), pero llegamos tarde: el tráfico es infernal, y en los pueblos ponen los mercados callejeros de madrugada, así que es difícil cruzarlos. 
De todas formas, como podéis comprobar, nos hubiera dado igual llegar antes...


Nos quedamos un poco preocupados: ¿tendríamos que visitar el templo con semejante niebla?.
Afortunadamente, no: aunque el día no era claro, la niebla levantó.
Borobudur es un templo budista. Actualmente, no se celebran cultos en él, pero sigue siendo un lugar sagrado. Por eso, todos los visitantes han de ponerse un pareo, en señal de respeto (en Prambanan, por ejemplo, sólo debían ponerse el pareo los que llevaran pantalones cortos).


En un lugar como éste, sobran las palabras. Únicamente os diré que se construyó también en torno al siglo VIII, y que, como Prambanan, quedó abandonado durante siglos. 
La estructura del templo, según dicen, refleja la visión budista del mundo. Se va ascendiendo desde el nivel más bajo (el mundo dominado por las pasiones y deseos), a través de sucesivas reencarnaciones, o sucesivos estados de evolución espiritual, hasta alcanzar la liberación o el Nirvana.
Y, en sentido figurado, los que van subiendo a las distintas plantas del templo van haciendo un esfuerzo, una purificación, que les lleva a alcanzar un nivel superior (el esfuerzo no es en sentido figurado, que hay que subir "unos cuantos" escalones...).


En los distintos pisos, las paredes están llenas de relieves que cuentan la vida de Buda, y también recogen diversos textos de las enseñanzas budistas, así como escenas de la vida de Java en la época de la construcción del templo.  Los niveles más bajos muestran las escenas cotidianas.



Y llegamos al nivel más alto del templo, Dentro de cada "stupa" (de cada "campanita") hay una estatua de Buda, que podemos ver a través de las celosías.

Se recorre en el sentido de las agujas del reloj (como todos los templos budistas).

Aquí podéis ver una de las estatuas de Buda, en esta "stupa" que está abierta en parte.


Ese mismo día disfrutamos de una excelente comida en el hotel "The Plataran" , un lugar precioso y relajante... y en el que las vistas de Borobudur son increíbles. 


Bueno, creo que esta vez me he superado a mí misma en lo que a "rollo" se refiere (y mira que es difícil). Aquí lo dejamos por hoy, que ya está bien. Espero que os guste, aunque sólo sea por ver las fotos.

Champiñones rellenos de salmón


Como ya sabéis los que pasáis habitualmente por este blog, en casa no solemos organizar grandes y sofisticadas comidas y cenas de Navidad.
Somos pocos de familia, y, por distintas razones, no nos conviene "pegarnos la gran panzada" en estas fiestas.
Por otro lado, el personal, en esta santa casa, tiene tendencia al inmovilismo gastronómico, y así, por ejemplo, cuando una está planeando un nuevo y exótico postre para la cena de Nochebuena, se escuchan voces que dicen algo parecido a "A ver si esta Nochebuena nos haces los vasitos de 3 chocolates" .
"¿Ooooootra vez?", pienso yo... pero, al final, acabo haciendo los vasitos, para que no protesten, jajaja.
Pero, en cualquier caso, sí que preparo algunas cosillas que pueden servir muy bien para entrante o picoteo navideño. No son cosas muy rompedoras (porque, en tal caso, al final me las comería yo sola), pero sí son ricas, resultonas, y sencillitas.
Estos champiñones son un buen ejemplo de lo que os comento. Además, podemos prepararlos con cierta antelación, y gratinarlos cuando vayamos a comerlos. Están ricos calentitos, y también pueden tomarse un poco más templados (no fríos).
Os pongo la receta con y sin Thermomix (31, que yo aún no tengo la nueva, ¡y lo que te rondaré, morena!, jajaja. Pero también sirve la receta para la más moderna)


INGREDIENTES:
10-12 champiñones grandecitos (Yo compré unas bandejas en las que vienen 3 champiñones comunes y 3 Portobello. Son más sabrosos estos últimos).
1 cebolla pequeña, o media grande
20 gramos de mantequilla
100 gramos de salmón ahumado (picado en cuadritos o tiritas)
Queso rallado para gratinar
Para la bechamel:
20 gramos de mantequilla
520 gramos de leche (en mi caso, semidesnatada)
65 gramos de maizena
Nuez moscada rallada
Sal y pimienta, o 1/3 de pastilla de caldo de verduras.

PREPARACIÓN:
Limpiamos bien los champiñones para quitarles la tierra, y vaciamos los sombreritos. Reservamos los pies. 

En el vaso de la Thermomix, colocamos los pies de los champiñones con la cebolla troceada, y 20 gramos de mantequilla. Programamos 6 segundos a velocidad 4, bajamos lo que pueda haber quedado en los bordes del vaso, y programamos 5 minutos, temperatura 100º, velocidad 2. 

Sin Thermomix, picamos en juliana finita la cebolla y los pies de los champiñones. Calentamos la mantequilla, y los rehogamos en una sartén honda durante unos 5-10 minutos.
Añadimos el salmón, y programamos 1 minuto, velocidad 2 con giro a la izquierda, y temperatura 100º.

Sin Thermomix, agregamos a la sartén el salmón picado, y cocinamos durante unos minutos.

Vamos a preparar la bechamel. En Thermomix, agregamos al vaso la leche, los 20 gramos de mantequilla, la maizena, la nuez moscada y la sal y pimienta (o el 1/3 de pastilla de caldo), y programamos 8 minutos, temperatura 100º, velocidad 2 y giro a la izquierda.  Puede que espese antes de los 8 minutos, o puede que requiera un poco más de tiempo, dependiendo de la temperatura exterior y de la que tenga la leche. 

Sin Thermomix, añadimos la maizena a la sartén, removemos bien, y cocinamos durante unos minutos (para que después no sepa a crudo). Y vamos añadiendo la leche y la mantequilla troceada (a temperatura ambiente), sin parar de remover. Cuando espese (se notará porque se separa de las paredes de la sartén), sazonamos con la sal, pimienta y nuez moscada (en caso de que prefiramos añadirle la pastilla de caldo, la agregaremos antes de poner la leche, bien desmenuzada), y retiramos del fuego.
Con esta bechamel rellenaremos los champiñones, cuando se haya enfriado un poquito.



Espolvoreamos con el queso rallado...  

Y horneamos durante unos 20 minutos a 230º. Los 12-15 primeros minutos, pondremos calor por arriba y por abajo, y después encenderemos el grill hasta que se gratinen.-
Aquí los tenéis, bien doraditos.

Espero que os gusten.
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