Recopilación de recetas para Navidad (Actualización 2014)


Como todos los años, os traigo la actualización del recopilatorio de recetas navideñas.
Aún es muy pronto, pero a mucha gente le gusta ir programando las cosas con antelación.
Veo que este año no incorporo muchas novedades, se ve que en el 2014 ha predominado en este blog la cocina "de diario", jajaja. Pero, de todas formas, algo hay, y así aprovecho para recordaros también los anteriores recopilatorios, en los que sí encontraréis más recetas que os pueden ser útiles.

Empezamos con los enlaces a recopilatorios de otros años. Para acceder a ellos, pinchad en el título o en la foto.

ENTRANTES, APERITIVOS, PICOTEOS:



PRIMEROS PLATOS Y ENSALADAS:




CARNES Y PESCADOS:



DULCES Y POSTRES:



Actualización de 2012 (Contiene todo tipo de recetas):



Actualización de 2013 (Contiene todo tipo de recetas):
(En esta entrada, para encontrar el recopilatorio os toca bajar hasta el final, antes hay muchas fotos de viajes. Pero está):


Y  aquí podéis encontrar las nuevas sugerencias del año 2014:

CONCHAS DE SALMÓN, SURIMI Y MERLUZA:



PASTEL DE CARNE Y CALABACÍN:


MERLUZA RELLENA FÁCIL:



SALPICÓN DE MARISCO:




RAPE AL PAN FRITO:



RAPE CON GAMBAS EN SALSA DE ALMENDRA:



PASTEL DE FRESAS CON NATA:




TARTA DE CHOCOLATE SIN HORNO:


Y también podéis encontrar todas las recetas juntas en este enlace del blog de índices (pinchad AQUI o sobre la foto).


Espero que os guste y os sea útil.

Albóndigas marineras


Siempre me han encantado las albóndigas.
Me parecen muy versátiles: lo mismo sirven para un "reciclaje" que para un picoteo; pueden hacerse "como toda la vida" o con ingredientes o salsas más originales... 
En casa gustan más las de carne, pero, de vez en cuando, consigo introducir alguna "variación". Y, cuando leí esta receta, decidí probarla.
Gran acierto: salen deliciosas, muy blanditas y suaves, y la salsa está riquísima.
Puede usarse cualquier tipo de pescado, aunque la base es la merluza. Pero, por ejemplo, en la receta original se utiliza salmón fresco, que yo sustituí por gambas peladas, y que puede reemplazarse por pez espada, lenguado, salmón ahumado... así también aprovechamos y "damos salida" a algún filete de pescado suelto que nos quede "rondando" por la nevera..
He hecho algún pequeño tuneíllo a la salsa, pero, en esencia, es muy parecida a la de la receta.
Probadlas: es ideal para que tomen pescado los muy reacios a los "productos del mar", y de verdad que están buenísimas.
Ah, y congelan muy bien. En caso de que, al congelarlas, la salsa quedara un poco espesa, bastaría con añadirle un poquito de agua y mezclar bien antes de calentarlas.
Aquí, una "panorámica" del corte:

Vamos al lío (no os agobiéis por ver mucho ingrediente, veréis qué fáciles son):
INGREDIENTES:
Para las albóndigas:
450 gramos de lomos de merluza sin piel ni espinas
140 gramos de gambas peladas (puede utilizarse, en vez de gambas, salmón fresco o ahumado, o filetes de lenguado, gallo, pez espada, rape... siempre sin piel ni espinas).
6 palitos de cangrejo (surimi)
1 huevo
40 gramos de leche evaporada
5-6 cucharadas de pan rallado
1 cucharada de perejil picado (yo utilicé el que ya viene picado en un tubito, de "Especias Gourmet")
Sal y pimienta
Harina para rebozar
Aceite de oliva virgen extra

Para la salsa:
1 cebolla grandecita
1 diente de ajo
2 tomates secos (si no están demasiado "desecados" no hace falta rehidratarlos)
Medio pimiento verde italiano
1 tomate troceado
1 zanahoria mediana.
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas rasas de harina
Sal
150 gramos de vino blanco.  Yo utilicé "Castillo de San Diego", de Bodegas Barbadillo, y en la receta originaria sugieren que se haga con manzanilla (Aclaro para lectores no españoles: Cuando hablo de "manzanilla" no me refiero a ninguna infusión, sino a un delicioso vino blanco: pinchad AQUÍ para más información).
300-350 gramos de caldo de pescado. 



PREPARACIÓN:
Picamos, con un robot de cocina, procesador de alimentos o picadora (o a mano, aunque así es un poquito trabajoso) la merluza, las gambas y el surimi. 

Si lo hacemos en Thermomix, programaremos 6 segundos, velocidad 4, y después comprobaremos que todo se ha picado de manera uniforme (en caso contrario, programaremos 2-3 segundos más). 


Colocamos en un bol la mezcla de pescados, y añadimos un huevo crudo, sal, pimienta, la leche evaporada, el perejil picado, y el pan rallado (poner primero 5 cucharadas, después se verá si hace falta más cantidad). Y mezclamos bien, primero con una cuchara y después con las manos.


Puede hacer falta más pan rallado, si queda blanda la masa, o más leche si queda seca. Tiene que quedar manejable con las manos, sin que se pegue ni quede demasiado consistente. 
Pero siempre se trabajan mejor las albóndigas con las manos húmedas (no empapadas, ojo). 

Se forman las bolitas, se rebozan en harina...

... se fríen en abundante aceite caliente (no hace falta tenerlas demasiado tiempo en el aceite, basta con dorarlas),  y se escurre el exceso de grasa en papel de cocina.


Para la SALSA, picamos la cebolla, el ajo, los tomates secos y el pimiento, y pelamos y cortamos la zanahoria en rodajitas. No hace falta que los trozos sean excesivamente pequeños, puesto que después trituraremos la salsa.
Rehogamos todo en una cazuela baja, con un chorreón de aceite de oliva, a fuego vivo, para que se vaya dorando. 
Los primeros 5 minutos, taparemos la cazuela. 


Cuando esté dorada la verdura, agregamos el tomate troceado (Se puede escaldar y pelar previamente si queréis, para no encontrar pielecillas en la salsa, pero si vamos a usar para triturar las verduras un robot potente, tipo Thermomix, no es necesario). 

Rehogamos a fuego medio durante unos 3-4 minutos. Y trituramos la mezcla de verduras (con Thermomix, programaremos 40 segundos a velocidad progresiva 5-7-9 o 6-8-10). Reservamos.
En la misma cazuela, tostamos las dos cucharadas de harina, removiendo para que no se pegue ni se queme. 

Vamos añadiendo despacito lo triturado, y removemos bien para que no queden grumos.

Y agregamos después el vino poco a poco. Dejamos evaporar el alcohol durante 1-2 minutos, a fuego medio-bajo.
Añadimos, también poco a poco, el caldo, sin dejar de remover. Al principio, sólo pondremos unos 250-275 cl, más o menos (que cubra casi las albóndigas), pero después puede hacer falta ir agregando más.
Colocamos las albóndigas en la cazuela, y dejamos cocer durante 20 minutos a fuego medio, moviendo de vez en cuando la cazuela para evitar que se pudieran pegar al fondo. Si vemos que se reduce la salsa en exceso, vamos añadiendo más caldo, con cuidado.  Y vamos probando el punto de sal, por si hiciera falta añadir una pizca.

¡Y a disfrutar!.
Pueden tomarse recién hechas, o prepararse de un día para otro (reservaremos, en este último caso, un poco de caldo para añadir al día siguiente, por si la salsa espesara mucho al enfriarse). 
Creo que necesitaréis un buen pan. Yo no soy buena panadera, así que, si queréis traerlo, será bien recibido, jejeje. 

Estos días no estaré mucho por aquí, aunque intentaré entrar alguna vez.
Pasad un buen fin de semana.

Berenjenas rellenas de gambas (Thermomix)




Vaya rachita que llevo con las berenjenas rellenas, jajaja.
Si sigo por este camino, acabarán por quitar el puesto a los pimientos rellenos en este santo blog.
Pero es que, cuando una verdura gusta en casa (cosa nada fácil), aprovecho y la repito todo lo que puedo. Y, claro, hay que ir variando la forma de preparación y los rellenos, para que no se haga monótono y no se tenga la sensación de que todas las semanas comemos lo mismo.
Esta receta, como no lleva bechamel, resulta más ligera, y también queda muy rica. 
A mí me encantan los gratinados, cosa que supongo que ya habréis notado los que seguís este blog.
Y parece que por fin va dando menos agobio y pereza encender el horno. 
Porque, sí, ya da la impresión de que, poco a poco, se va terminando este eterno verano. Me gusta mucho el buen tiempo, pero tanto calor ya empezaba a resultar un pelín cansino. 
Y es que tiene "miga" eso de que te piquen los mosquitos el día de Todos los Santos (no es broma, mi pie puede dar fe de ello), o encontrarte con las castañeras pregonando su mercancía mientras pasan por delante de sus puestos las guiris (e incluso alguna "nativa") en bikini y pareo, o contemplar cómo colocan los adornos navideños en la fachada de las tiendas mientras te tomas un heladito o una horchata, jajajaja. No es que en Alicante haga mucho frío nunca, pero lo de este año ha sido ya incluso excesivo.
Así que, nada, vamos a aprovechar que bajan (algo) las temperaturas, y gratinamos estas ricas berenjenas.

INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
2 berenjenas medianas 
Una cebolla pequeña o media grande.
1 diente de ajo.
30 gramos de aceite de oliva virgen extra
1 tomate
100 gramos de gambas peladas
2 huevos tamaño L o 3 tamaño M (suelo usar huevos camperos, que son más pequeños, así que pongo 3)
Media pastillita de caldo de verduras
Sal, pimienta, albahaca (fresca o seca)
Queso rallado para gratinar.

PREPARACIÓN:
Las berenjenas pueden cocerse en el microondas o en el Varoma. En este caso, las cociné en el micro.
Pondremos las berenjenas en un recipiente apto para el microondas, partidas en dos mitades a lo largo,  y les haremos unos cortes sin que lleguen a tocar la piel. Las cocinamos, tapadas, durante 5 minutos a 700-800 watios. 
En caso de hacerlas al Varoma, las colocaríamos en el recipiente, y las cocinaríamos mientras se prepara el sofrito de cebolla y tomate en la Thermomix.

Cuando las podamos manejar sin quemarnos, vaciamos la pulpa con una cuchara o un sacabolitas, y picamos la pulpa con la Thermomix, durante 4 segundos a velocidad 5, y reservamos tanto la pulpa como las "barquitas" (En el caso de cocinarlas al Varoma, la pulpa la picaríamos después de hacer el sofrito).
Picamos en el vaso la cebolla y el ajo, durante 5 segundos a velocidad 4. Bajamos lo que se haya quedado adherido a la pared del vaso, agregamos el aceite, y programamos 7 minutos, temperatura 100º, velocidad 2.

Rallamos el tomate, lo salpimentamos, lo condimentamos con la albahaca, y escurrimos el exceso de líquido en un colador (yo he utilizado el cestillo). 

Después, lo agregamos al vaso, y programamos 2 minutos, con la misma velocidad y temperatura.

(En el caso de haber hecho las berenjenas al Varoma, es ahora cuando incorporamos la pulpa y la trituramos)
Añadimos la pulpa de la berenjena más la media pastilla de caldo, y programamos 9 minutos, temperatura 100º y  velocidad 2.

Agregamos las gambas y programamos 3 minutos, temperatura 90º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Añadimos los huevos, y programamos 1 minuto, sin temperatura, velocidad cuchara con giro a la izquierda. 

Dejamos que se enfríe un poco, y rellenamos las berenjenas.
Cubrimos con el queso rallado...

... e introducimos al horno a 210-220º hasta que se gratinen.
Para servirlas, como puede que suelten algo de líquido, éste se "requeme", y la fuente quede fea de presentación, aconsejo pasarlas con cuidado a otra fuente más adecuada.


Espero que os gusten, y feliz semana para todos. 

Sandwich "marinero"


Hay que ver lo que me está costando esta vez adaptarme al dichoso cambio de hora.
Yo, la verdad, por mucho que me digan, no consigo comprender bien cuál es la utilidad de este cambio. Sí, por la mañana no hay que encender la luz tan pronto, pero por la tarde se enciende antes, con lo cual, ¿qué más me da?.
Además, muchas de las empresas que más energía consumen funcionan las 24 horas, a través de distintos turnos. Otras, como los grandes almacenes o grandes supermercados, siguen abriendo y cerrando a la misma hora, y toda su maquinaria eléctrica (aires acondicionados, calefacciones, congeladores, neveras, iluminación) funciona con igual intensidad mientras están abiertos...
En fin, doctores tiene la Iglesia, y seguro que habrá quienes tengan un montón de argumentos a favor del cambio de hora. Pero yo, desde mi ignorancia, no lo veo claro.
Y, encima, ando todo el día como si me hubieran quitado las pilas, con mucho sueño, y con hambre a deshoras.
Será que me hago mayor.
O será que, según el calendario, estamos en otoño, pero por estas tierras seguimos a 27º-28º de máxima,  y sigue habiendo mosquitos que pican como condenados, polillas nocturnas (¡puaaajjj!), y todo tipo de fauna más propia del mes de agosto.
No lo sé, supongo que todo influirá, pero  vaya telita con el cambio de hora, jajaja...
Así que, dada la vagancia que me invade, y teniendo en cuenta que sigo escasita de tiempo, hoy lo que os traigo es un sandwich con un relleno un poquito más "especial", que está riquísimo, y que también os puede servir para canapés, o para rellenar otras cosas, como tartaletas, y, por supuesto, pimientos del piquillo (¡cómo no, jejeje!).
Yo he picado los ingredientes con Thermomix, pero podemos picarlos con cualquier picadora o robot, o a mano. Nos interesa que nos quede picadito, pero no hecho puré: que se noten un poco los trocitos.
Aunque es una receta facilísima (vamos, casi no es ni receta), espero que os guste y que a alguno os sea útil.

INGREDIENTES:
1 lata de atún en aceite de oliva (unos 100-125 gramos)
8 palitos de cangrejo (surimi)
1 huevo duro L o 2 M
Mayonesa, ketchup, y salsa Worcestershire (Perrins)

PREPARACIÓN:
Escurrimos el atún muy bien, colocándolo en un colador sobre un recipiente para recoger el aceite sobrante.
Picamos los palitos, el atún y el huevo. Que quede todo bien picadito, pero que se noten los trocitos.
Se puede hacer en Thermomix (programando 4 segundos a velocidad 4, y comprobando si queda bien picado, o si necesita 1-2 segundos más), en otro robot o picadora, o a mano.
Agregamos después la mayonesa, la salsa Perrins y el ketchup al gusto. Suelo poner unas 2-3 cucharadas de mayonesa (con mucha cantidad resulta más pesado), un chorrito de ketchup, y unas gotitas de salsa.
Mezclamos todo bien. Yo lo he hecho con la espátula de la Thermomix.

Probamos el punto de sal. No suele hacer falta añadirla; con la que llevan las salsas es suficiente, al menos para mi gusto, pero bien es cierto que, para algunos miembros de mi familia, yo peco de "sosa", así que a gusto del consumidor.
¡Y ya está!. Ya tenemos nuestro relleno hecho (está más rico fresquito).
Como os he dicho, no sólo sirve para sandwiches o bocatas, sino también para canapés, tartaletas, relleno de pimientos del piquillo... ¡tiene muchas posibilidades!.
Aquí tenéis mi cenita. Para un día de "vagancia extrema", como hoy, es una solución muy rica y muy apañada.


Que lo disfrutéis.

Calamares en salsa de cebolla



(AVISO AL PÚBLICO LECTOR: Hoy toca rollo filosófico, así que, los que no tengáis tiempo ni ganas de leerlo, podéis pasar directamente a la receta, jajajaja.
Que es muy rica, y merece la pena, no vayáis a perdérosla por evitar el rollo).
Últimamente, publico con menos asiduidad. 
Y es que, por un lado ando hasta arriba de trabajo. 
Y, por otro, intento mantener la calma. Este mundillo de los blogs de cocina, a mi juicio, está cada día más descontrolado e inabarcable. Redes sociales, "talleres",  técnicas de posicionamiento, ofertas de publicidad, páginas de buscadores, sorteos, eventos blogueriles, retos constantes,  "días" del pan, del vino, de las verduras, del jamón, del queso, de los boquerones en vinagre y de los mejillones rebozados...
Es un fenómeno que lleva dándose unos cuantos años, pero que, en los últimos tiempos, se ha acelerado considerablemente.  Y arrastra, aunque uno se resista.
Veo a otros blogueros cada vez más agobiados, superados por los acontecimientos. Veo cosas que no me terminan de convencer...
Se respira un cierto aire de "mercantilismo", de "seguimiento de modas", y de "competición" que me gusta bastante poco.
Algunos cierran sus blogs. Cada vez más blogueros desactivan los comentarios, porque sienten que no tienen tiempo de responder a todos. Otros apenas publican entradas nuevas. Y, por último, algunos que quieren mantener el tipo, andan locos por intentar llegar a todas partes con un mínimo de dignidad.
Yo no quiero llegar a ese punto. Me entretiene mucho el blog, aprendo mucho, he conocido a gente estupenda... y no me gustaría alcanzar un grado de agobio o de hartazgo que me hiciera dejarlo.
Así que, como ya os he dicho alguna vez, cada día que pasa tengo más clara la línea que he de seguir: tranquilidad (y buenos alimentos, nunca mejor dicho, jajaja). A mi ritmo, en todo: en las visitas, en las publicaciones, en los comentarios, y en las redes sociales. Publicidades, poquitas, y eventos y follones, contados con los dedos de una mano.
No entré aquí para ser campeona de nada, ni para convertirme en una estrella de la cocina (¡pues anda que no es difícil eso, jajaja!). No vivo de esto, me gusta aprender, divertirme y compartir, y bastante competitividad hay en nuestra vida diaria como para trasladarla también a una afición.
Temo que, a medio plazo, todo esto alcance el punto de saturación. Pero quizá sea necesario para poner las cosas en su sitio.
Bueno, y después de este rollo pseudo-filosófico que no he podido evitar soltaros, vamos al grano cocinil. A la receta.
Me encantan los calamares. Pero, para ser sinceros, tienen un riesgo: a veces, salen duros.
Sin embargo, con esta receta no pasa. Quizá sea la cebolla, o el vino, pero quedan blanditos, y deliciosos. Y la salsita es para no parar de mojar pan.
Eso sí, no hay que tener prisa. Se tardan en cocinar una media hora, o 40 minutos, pero, si necesitamos más tiempo, no pasa nada. Yo voy pinchándolos con un palillo para comprobar el punto de dureza.
Al lío:


INGREDIENTES:

1 kg de calamares limpios, cortados en aros. Utilizaremos también las patitas.
Se puede preparar con también con chipirones, chocos o sepionet.
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
Un puñado de perejil picado
Sal
Pimienta recién molida (yo uso el molinillo de 5 pimientas)
1 vasito de vino blanco (utilicé "Castillo de San Diego" de Bodegas Barbadillo)
Harina para rebozar
Aceite de oliva virgen extra
1/3 de pastilla de caldo de verduras (utilizo las marcas "Soria Natural" o "Santiveri")
Agua

PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla en juliana finita.
En una cazuela baja o sartén honda, ponemos un chorrito de aceite, añadimos la cebolla, y rehogamos a fuego suave. 

Pasados unos minutos, tapamos la cazuela, hasta que la cebolla quede blandita y tome algo de color.

Agregamos los ajos muy picaditos, el perejil, una pizca de sal, y la pimienta. Rehogamos durante unos minutos, a fuego medio.
Pasamos por harina los calamares,y los rehogamos en la cazuela. Si es necesario, agregamos algo más de aceite.
No hace falta rehogarlos durante mucho tiempo, sólo "vuelta y vuelta".

Añadimos el vino, la pastilla de caldo desmenuzada, y agua, que casi cubra los calamares.

Cocinamos a fuego medio, durante una ½ hora o 40 minutos (puede que haga falta añadir más caldo, así que controlaremos la cocción).
Vamos pinchando los calamares con un palillo para comprobar el punto de dureza. Cuando estén blanditos, los servimos.
Y, como os decía antes, preparad pan. 
Espero que os gusten.

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