Aguacates rellenos de pollo y huevo duro



Me vuelven loca los aguacates.
Además, el aguacate es un alimento sanísimo y completísimo, con un importante valor nutricional.
Sin embargo, así como otras frutas y verduras pueden consumirse aunque estén un poco "fuera de punto", al aguacate no le pasa lo mismo: si está demasiado maduro, su sabor y textura no son agradables, y, si no ha alcanzado su punto de madurez, no hay quien se lo coma, es como un trozo de corcho insípido.
Eso sí: cuando están en su punto justo, ¡qué delicia, y qué maravilla!.
Para saber si están en su punto, tenemos varias pautas. El color de la piel es muy significativo: debe de ser oscuro, pero no excesivamente "negro", porque entonces puede que nos hayamos pasado de punto.
También, por supuesto, el tacto. Y un buen sistema para saber si está en su punto consiste en retirar el pequeño "tallito" por donde el fruto estaba unido a la planta (ese botoncito que veis en el extremo) y comprobar el color que queda en el huequecito que deja. Si el color es verde amarillento oscuro, está maduro; si se ve ennegrecido, está "pasado"; y, si es demasiado claro, aún le falta madurez.
Sin embargo, a pesar de todo lo que me gusta, lo utilizo poco en la cocina. ¿Que por qué?.
Pues porque mi marido lo ODIA, así, con mayúsculas, jajajaja. Sólo se lo consigue tragar si está muy en su punto, y en muy poca cantidad.
Así que aprovecho para preparar aguacates si hay más gente, y a él le preparo otra cosa, o me los hago yo para cenar.
Los que traigo hoy sirven tanto para un primer plato como para una cenita. Están muy sabrosos, y, como estos días ya ha empezado a hacer un poco de calorcito por estas tierras (no, no os confiéis, que todavía quedan días de frío que padecer, jajaja), pues me pareció un buen momento para compartirlos con vosotros.
Yo me los como también aunque haga frío, pero reconozco que siempre es más agradable este plato cuando las temperaturas no son muy bajas.


INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
2 aguacates maduros (pero sin pasarnos, claro)
2 huevos duros
Unos 70-80 gramos de pollo asado o cocido, o tiras de pollo cocido
Unos 50 gramos de taquitos de jamón de York
Salsa rosa, que prepararemos con mayonesa, más un chorrito de ketchup, más unas gotitas de salsa Worcestershire, y un chorrito de zumo de naranja.
Tomatitos cherry para decorar

PREPARACIÓN: 
Se pican en trocitos pequeños los huevos, el pollo y el jamón.

Cortamos con cuidado los aguacates a lo largo, los vaciamos con una cucharilla o un sacabolitas, picamos la carne del aguacate y la mezclamos con el resto del relleno.
Agregamos la salsa rosa. Yo recomiendo que no pongáis demasiada cantidad, para que no resulte muy pesado y muy calórico el plato... pero es cuestión de gustos.
Mezclamos bien, y probamos el punto de sal.
Rellenamos con esta mezcla los medios aguacates, adornamos con tomatitos cherry partidos por la mitad, y refrigeramos.
Los sacamos de la nevera un poquito antes de consumirlos.


Espero que os guste, y feliz semana.

Bizcocho de naranja


Ésta es una de esas recetas que, en cuanto la lees, vas a la cocina para comprobar si tienes todos los ingredientes. En caso afirmativo, en ese mismo momento te pones a prepararla; y, si no los tienes, los compras en la primera visita que haces al supermercado.
Creo que ya os he comentado muchas veces que prefiero un buen bizcocho a una tarta estupenda. No soy demasiado dulcera: para mí, con el puntito dulce del bizcocho es más que suficiente, y no necesito grandes coberturas, ni rellenos, ni adornos (aunque queden preciosos o estén riquísimos) para disfrutar como una enana.
Así que, en cuanto vi este bizcocho, dije: "¡MÍOOO!". Se habían terminado las naranjas, así que no cayó al momento, pero sí al día siguiente.
Se daba la circunstancia de que tenía dos "okupas", que dieron buena cuenta del bizcocho, y pueden dar fe de lo riquísimo que está.

Es muy fácil de hacer. La receta original de Jose está preparada en forma tradicional, y yo la adapté para la Thermomix, así que os pondré las dos versiones. Y también, como siempre, con y sin azúcar.
Es muy fácil de hacer, y sale estupendo, con un saborcito a naranja delicioso.
Así que, sin más preámbulos, vamos con la receta. Os encantará.
Fuente: AISHA KANDISHA.

INGREDIENTES:
220 gramos de harina
4 huevos grandes (tamaño "L")
1 naranja
180 gramos de azúcar (o 100 de tagatosa o sucralosa, o cualquier edulcorante apto para hornear)
1 sobre de levadura química (16 gramos)
170 gramos, aproximadamente, de aceite de girasol (180 mililitros)
Harina y mantequilla para encamisar el molde

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180º, engrasamos el molde del bizocho con la mantequilla, y lo espolvoreamos de harina (a eso se le llama "encamisar", ¡me encanta la palabra, jajaja!).
En el vaso de la batidora o de la Thermomix (u otro procesador de alimentos), colocamos la naranja limpia y troceada (sin pelar), los huevos, el azúcar y el aceite.

Batimos bien hasta que quede una mezcla homogénea. En Thermomix, programaremos 20 segundos a velocidad 6-7.

Añadimos la harina tamizada con la levadura, y mezclamos con una espátula o unas varillas. En Thermomix, programamos 10 segundos a velocidad 3.
Volcamos la mezcla en el molde, y horneamos durante unos 45 minutos aproximadamente (ya sabéis que cada horno es un mundo, así que mejor que, cuando hayan pasado unos 30 minutos (antes, mejor no abrir el horno, que se puede bajar el bizcocho), comprobéis si está hecho pinchándolo en el centro con un palito de brocheta.
Sacamos del horno.

 Yo lo dejo enfriar un rato, y, cuando puedo desmoldarlo sin quemarme, lo saco del molde, lo coloco en una fuente, y lo envuelvo con film transparente (mientras está aún caliente), porque así queda muy jugoso.
Espero que os guste, ¡está buenísimo, y ya veis qué fácil es!.

Ensalada de patata con vinagreta de mostaza


Ando estos días con poca inspiración.
No sé si os ocurre a vosotros, pero hay rachas en que parece que me estanco en esto de la cocina. Como voy algo más justa de tiempo, preparo platos ya conocidos, porque no me da tiempo a intentar recetas nuevas. 
Tampoco cocino cosas demasiado elaboradas. 
Por otra parte, ya he tenido alguna que otra entrada en la lista "Desastres 2015", jajajaja; cosa que, aunque os parezca una tontería, a veces frustra bastante. 
Y, encima, por si fuera poco, las fotos me salen "regular tirando a mal", y no me da tiempo a preparar escenarios.
Vamos, que no va uno "ni p'alante ni p'atrás", jajaja.
En estos casos, más vale recurrir a recetas simples, porque no está la cosa para muchos experimentos, jajaja.
Como, por ejemplo, esta ensalada. Es rica y sabrosa, aunque la pobre no ha salido demasiado favorecida (y mira que lo intento, jajaja).
Y, aunque seguimos con temperaturas no demasiado altas, como es una ensalada "contundente", resulta adecuada también para épocas más frías. Además, si lo preferimos, se puede tomar templada.

INGREDIENTES:
2-3 patatas medianas
2 huevos duros.
130 gramos de pollo asado o cocido.
Jamón de york en tacos.
Sal y pimienta.
Para la vinagreta: aceite, vinagre y mostaza, en la proporción de 1 cucharada de vinagre por cada 3 de aceite de oliva virgen extra, más una cucharadita de mostaza.

PREPARACIÓN:
Cocemos las patatas (con piel) y los huevos.  Pelamos todo, y reservamos.
Troceamos el pollo en tiras, y picamos el huevo duro.

Preparamos la vinagreta de mostaza, mezclando todos los ingredientes y batiendo bien con un tenedor hasta que se emulsione.


Montamos la ensalada, colocando una capa de patatas en rodajas, y salpimentando...


... después colocaremos el pollo, huevo y jamón, y cubriremos con otra capa de patatas, que también salpimentaremos.
Vertemos la vinagreta por encima.


Dejamos reposar un tiempo para que se integren bien los sabores.
Si preferimos tomarla templada, se le puede dar un golpe de calor en el microondas (muy poco, unos 10-15 segundos, y por supuesto SIN EL ARO, jajaja).

Espero que os guste. Es muy simple, pero muy rica.

"Spaghetti" con calabacín, atún y tomate




Y vamos con un platito de pasta fácil y sano.
Aquí, en casa, somos pocos, y discrepantes en materia de pasta. A mí me encanta la pasta corta (espirales, "radiatori"...). En cambio, "la otra parte contratante" prefiere los espaguetis o los tallarines. Yo soy aficionada a inventar salsas... pero aquí lo que más aceptación tiene es la boloñesa o los tradicionales macarrones con tomate y chorizo, jajajaja.
Vamos, lo ideal para "cocineros innovadores"...
Pero, bueno, vamos combinando unas opciones y otras. Hoy toca una menos "típica" en cuanto a salsa, pero con espaguetis, para que sea más aceptada.
Y, sí, ha sido aceptada, porque la verdad es que con tantas verduritas queda una salsa muy sabrosa. Y, con la pasta, los no muy aficionados a lo vegetal se comerán las verduras sin rechistar.

INGREDIENTES
(Para 4 personas)
Un paquete de spaghettis integrales de espelta
1 cebolla grandecita
1 calabacín mediano-grande
1 ó 2 latas de atún en aceite, (a ser posible, de oliva virgen extra) El peso escurrido de cada lata suele ser de unos 80-90 gramos.
3 tomates secos
1 tomate rallado
50 cl. de agua o caldo de verduras
1/3 de pastilla de caldo de verduras (si usamos agua en vez de caldo)
Albahaca
Orégano
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen extra (se puede utilizar el de la lata de atún si es AOVE)
Opcional: queso parmesano rallado.

PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla lo más finita que podamos. En una sartén honda o cazuela baja, echamos un chorrito de aceite, y rehogamos la cebolla, tapando el recipiente, hasta que esté transparente y empiece a ablandarse.


Pelamos el calabacín, lo cortamos en cubitos, y lo rehogamos también, durante unos 5 minutos, a fuego medio-bajo, y tapado.  

Agregamos los tomates secos, previamente rehidratados y cortados en trocitos, y los rehogamos durante otros 3-4 minutos.

Añadimos el atún desmigado no muy finamente (lo haremos dándole vueltas con un tenedor en la misma lata), el tomate rallado, la albahaca, el orégano, el caldo o el agua con la pastillita de caldo, la sal y la pimienta.  Removemos bien.

Y dejamos cocer todo, tapando la sartén, durante unos 5 minutos.
Mientras se cocina la salsa, coceremos la pasta según las instrucciones del paquete, y según el punto de cocción que nos guste.
Escurrimos la pasta, y la mezclamos bien con la salsita.
Servimos inmediatamente. Se puede acompañar con queso parmesano rallado.



Espero que os guste, y feliz fin de semana para todos. 

Pimientos rojos italianos rellenos de jamón y queso ("La Segunda Oportunidad")



Y vamos con "una de pimientos rellenos", que hace ya tiempo que no publicaba ninguna, jajaja.
Aunque, en este caso, y para hablar con propiedad, tengo que decir que no es una receta nueva del todo, sino una actualización (con tuneo incluido) de la receta que podéis leer AQUÍ:
¿Que por qué creo que es merecedora de una segunda oportunidad?. Pues por varias razones:
-La primera de ellas es que se trata de una de las primeras recetas publicadas en el blog, cuando por este humilde lugar no pasaba ni San Pedro... Bueno, sí, pasarían los robots de Google y otros buscadores, jajajaja, pero no para leer recetas, precisamente.
Y es una pena que quede relegada al limbo, porque es una receta muy rica, muy sencillita, y que nos soluciona una cena o un primer plato sin apenas trabajo.
-La segunda: que quería probarla con pimientos italianos rojos, que tienen un sabor más dulce y suave que los verdes, y suelen quedar más tiernos. Y no me han defraudado: de hecho, me gusta más con los pimientos rojos, aunque con los verdes también está muy buena.
-Y la tercera: que la pobrecita mía se merecía otras fotos, jajaja. ¡Madre del amor hermoso, qué fotos!.
Eso sí, es un consuelo comprobar que algo he progresado en materia de fotografía, jajaja. Porque vaya tela marinera.
He hecho también algunas pequeñas modificaciones, como la de incluir en el relleno unos taquitos de fiambre de pavo. Quedan ricos de las dos maneras, con o sin taquitos.
Y vamos al grano.

INGREDIENTES:
1 ó 2 pimientos italianos por persona. Preferentemente, rojos, aunque, si no los encontramos, también pueden utilizarse los verdes.
1-2 lonchas de queso por cada pimiento. Es preferible utilizar un queso tipo Cheddar: los que son tipo Tranchettes tienden a fundirse demasiado y a salirse.
1-2 lonchas de jamón de York por cada pimiento
40-50 gramos de taquitos de fiambre de pavo (opcional)


PREPARACIÓN:
Aquí podéis ver el relleno. Como os digo, rellené unos pimientos con Cheddar y otros con queso fundido para sandwiches, y me gusta más cómo queda con Cheddar.


Lavamos los pimientos, y les quitamos las semillas. Reservamos las "tapas".

Los rellenamos con las lonchas de queso y de jamón, y los taquitos (si los ponemos), procurando que el relleno llegue hasta el fondo del pimiento. Y los tapamos, y los cerramos con unos palillos para que no se salga demasiado el queso (aunque se saldrá algo, por eso no os preocupéis)

Horneamos durante 45-50 minutos a 220º. A los 20 minutos, los tapamos con un papel de aluminio para que no se quemen en exceso (como veis, yo me despisté un pelín, y se quemaron un poquito, pero no alteró el sabor),


Sacamos del horno, y dejamos reposar un poco antes de comerlos, para no quemarnos.
Espero que os gusten.

"Boeuf Bourguignon"


 ¡Qué frío tan tremendo estamos pasando!.
Ya, ya sé que estamos en febrero, que es pleno invierno y es "lo que toca". Como decía una tía mía, "tiempo que es de su tiempo no es mal tiempo", jajajaja.
Pero eso no quita para que andemos totalmente congelados por estas tierras. Está nevando en sitios donde hacía mucho tiempo que no caía una nevada.
Y, aunque aquí en Alicante capital es rarísimo que nieve (no lo hace desde los años 50), hace bastante frío.
Así que vamos hoy con un plato reconstituyente de verdad, "Boeuf Bourguignon". Delicioso, ¡un lujazo auténtico!
La cocción lenta, y el vino, hacen que la carne quede más que tierna: se puede hasta cortar con el tenedor.
La salsa es buenísima, y las zanahorias y los champiñones (u otras setas) quedan estupendamente con la carne. También suele acompañarse con cebollitas francesas glaseadas (o cocinadas con la carne), pero yo no tenía.
Esta receta está inspirada en la del blog "Siguiendo a Nenalinda". Estupendo blog, que seguro que todos ya conoceréis (y, si no, pues ya sabéis, ¡a visitarlo!).
Aunque, como siempre, he hecho mis cambios o tuneos, que, si no los hiciera, no sería yo, jajaja.
Os aseguro que queda delicioso. El puré de patatas es una guarnición perfecta para esta carne.
Y no es nada difícil de preparar: el único secreto está en hacerlo sin prisas, a fuego lento.
Espero que os guste... ¡y vamos al lío!.


INGREDIENTES.
1 kg de carne de ternera, que sea tierna.
Yo he utilizado morcillo, jarrete, y también una pieza que se llama “rosario” y está pegada al solomillo
1 zanahoria grande
100 gramos de setas o champiñones (utilicé champiñones Portobello).
Una rama de tomillo y otra de romero (a ser posible, fresco, aunque yo sólo tenía romero, así que el tomillo lo utilicé seco)
500-750 cl de vino (que sea de buena calidad, de esto depende mucho el resultado final del plato)
1 cebolla mediana
Aceite de oliva virgen extra
2 tomates medianos rallados
1 cucharada colmada de harina

PREPARACIÓN
En primer lugar, dejaremos marinando la carne, las hierbas y la zanahoria troceada con el vino, en un recipiente tapado con su tapa o con papel de aluminio.

Tendremos la carne macerando una noche entera (o si la hacemos por la tarde, desde primera hora de la mañana), en la nevera.
Cuando vayamos a cocinarla, sacamos la carne del recipiente, y la dejamos en una fuente o un plato.


Colamos el líquido  de la maceración, y lo reservamos...



...y también reservamos aparte la zanahoria y las hierbas (separando ambas cosas).
Secamos la carne con papel de cocina. 
Ponemos en una cazuela o una "cocotte" un buen chorro de aceite de oliva, y salteamos la carne, a fuego medio-alto, hasta que esté ligeramente dorada por todos lados.

Y reservamos.
En la misma cazuela vamos a rehogar la cebolla picada en juliana finita (puede que haga falta desglasar lo que esté pegado al fondo después de dorar la carne, así que lo iremos despegando con cuidado), junto con las zanahorias y los champiñones o setas troceados. Cocinamos todo a fuego medio durante unos diez minutos, hasta que se vayan ablandando las verduras.

Ahora añadiremos las hierbas y la harina. Removemos bien, y cocinamos todo junto durante unos minutos.

Colocamos la carne en la cazuela o "cocotte".
Vamos a agregar poco a poco el vino de la marinada, mezclando bien.

Y, después, añadimos el tomate. Probamos el punto de sal, bajamos el fuego, y cocinamos durante unas 3 horas y media, tapando parcialmente la "cocotte" (es decir, dejando un poco separada la tapadera), removiendo de vez en cuando, y vigilando que no llegue a quedar sin caldo nunca. De este modo, la carne quedará especialmente tierna.
Este guiso se puede hacer de un día para otro.
Servimos acompañado de puré de patatas, o con cebollitas francesas.

¡Buenísimo!. Os encantará.

"Coulant" de chocolate



Ya visteis este coulant (o, mejor dicho, un proyecto de este coulant, jajaja), en la entrada dedicada a los desastres en la cocina.
Como os comenté en esa entrada, el desastre se había producido en el primero, por falta de tiempo de horneado, y los demás (que volvieron rápidamente al horno), salieron bien.
Es un postre delicioso, facilísimo de hacer, y cuya única clave está en controlar bien los tiempos de horneado: con poco tiempo, obtendréis una "piscina de chocolate"; y, con demasiado tiempo, os saldrán unas magdalenas de chocolate, pero no ese bizcochito con ese corazón líquido tan tentador, que es la "gracia" del asunto.
Por eso, no os fiéis del tiempo de horneado que se indica en las recetas. Es mejor que controléis el tiempo vosotros: cada horno es un mundo, y unos van más lentos que el caballo del malo (el mío), y otros, en cambio, se aceleran. Empezad a mirar a partir de los 8 minutos.
Otra gran ventaja de este postre (aparte de ser un vicio total para todos los chocolateros) es que se puede preparar con antelación, y congelar.
Los he hecho sin azúcar, con edulcorante (tagatosa, en mi caso).
La receta se la copié a Eguski, del foro Mundorecetas. Ya le he copiado algunas, y siempre es garantía de éxito.
La pena es que no tiene blog, pero pinchando en este enlace podréis encontrar muchas recetas suyas.
Vamos al lío:



INGREDIENTES:

150 gramos de chocolate (en mi caso, “Nestlé Postres”o “Valor” sin azúcar)
150 gr. de mantequilla (o margarina, si lo preferís)  
60 gr. de azúcar o 30 de edulcorante apto para hornear (tagatosa o sucralosa)
4 huevos medianos
65 gr. de harina de repostería

PREPARACIÓN:

Tamizar la harina, y precalentar el horno a 180º.
Con Thermomix: poner en el vaso la mantequilla, y programar 3 minutos, temperatura 80º, a velocidad 3.

Cuando pase 1 minuto, vamos añadiendo poco a poco por el bocal el chocolate en trozos. 

Comprobamos si está bien derretido el chocolate, y, si fuera necesario, programamos 1 minuto más con la misma velocidad y temperatura.

Añadimos entonces  el azúcar o edulcorante, y programamos 1 minuto, velocidad 3, sin temperatura. 


Y agregamos por el bocal los huevos,  de uno en uno.

Después agregamos la harina, y programamos 30 segundos a velocidad  3 y 1/2.

Untamos las flaneritas o moldes individuales con mantequilla y cacao en polvo o Cola-Cao. Tienen que quedar bien cubiertos, para que nos resulte más fácil desmoldar los coulants.

Saldrán, con estas cantidades, de 8 a 10 coulants, según el tamaño de los moldes.
Llenamos los moldes con la mezcla, hasta unas ¾ partes de su capacidad.

Horneamos durante un tiempo de entre 8  a 15 minutos, según cada horno. A partir de los 8 minutos, controlaremos el punto de cocción, separando con cuidado los coulants del borde del molde para ver si están hechos.  Tienen que haber cuajado por los bordes, y la base (y la parte de arriba, claro), pero por dentro han de estar líquidos.
Es mejor empezar a controlar la cocción a partir de los 8 minutos, y hacerlo cada minuto. Si nos pasamos de cocción, el “coulant” se cuajará entero y perderá toda su gracia.
Cuando estén en su punto, desmoldamos, y servimos.
Se pueden congelar sin hornear, y, cuando vayamos a consumirlos, basta con sacarlos del congelador aproximadamente una hora antes de ir a prepararlos.
Sin Thermomix: mezclaremos el azúcar o edulcorante con la mantequilla en punto de pomada. Añadimos los huevos uno a uno, después mezclaremos con la harina.  Fundimos el chocolate al baño maría o en el microondas (con cuidado de no quemarlo), y lo agregaremos a la masa.
El proceso de horneado es igual.
¡A disfrutar!.
  
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