Pudding de salmón



Siempre he sido muy aficionada a los puddings de este tipo, y ya tengo algunos publicados en el blog, como  el pudding de atún, o el de espárragos.
Son muy fáciles de hacer, y resultan comodísimos para cenas, picoteos, celebraciones...
Y, aunque en verano nos dé un poco de pereza eso de encender el horno, como es un plato que necesita reposo y refrigeración, se pueden aprovechar las horas de menos calor del día para prepararlo. Así, después, nos encontraremos con un plato fresquito en la nevera, listo para comer.
Éste, en concreto, admite dos texturas. Si lo cuajamos un poquito más, se puede partir en lonchas; y, si lo dejamos un poco menos hecho, es ideal para acompañarlo con tostaditas y untarlo en el pan. En el segundo caso, lo sacaremos del horno cuando esté cuajado, pero al pincharlo con un palito de brocheta éste salga aún un poquito manchado (el de la foto tiene ese punto de cocción). Si lo preferimos cortado en lonchas, esperaremos a que el palo salga totalmente seco.
Tampoco resulta un plato demasiado caro, porque la cantidad de salmón que lleva no es muy grande, y el pudding cunde mucho.
Si usáis molde desmontable, no os olvidéis de forrar la base como os explico más abajo. La consistencia de la mezcla es líquida, y a veces los ajustes de este tipo de moldes no son demasiado herméticos. Yo lo forro siempre, desde que tuve la experiencia de perder media tarta de queso, que se expandió por todo el horno a través de la base de un molde desmontable, jajaja. Da muchísima rabia, así que más vale prevenir que curar.

INGREDIENTES

9 palitos de cangrejo (surimi)
100 gramos de salmón ahumado
300 gramos de leche evaporadaa
4 rebanadas de pan de molde sin corteza
3 huevos tamaño L o 4 M
Pimienta molida
En su caso, aceite y pan rallado para encamisar el molde (si utilizamos un molde desmontable, no es necesario).

PREPARACIÓN:

a)Con Thermomix.

Ponemos en el vaso los palitos de cangrejo y el salmón en trozos, y programamos 6 segundos a velocidad 6.-


Comprobamos si ha quedado todo picado de manera uniforme.


Después, agregamos la leche evaporada, el pan, la pimienta y los huevos.   


Batimos todo durante 15 segundos a velocidad 6. 


b)Sin Thermomix: 
Trituraremos todos los ingredientes con una batidora o procesador de alimentos hasta conseguir una crema homogénea (queda más bien líquida).

Probamos el punto de sal. No suele hacer falta añadir sal, pero depende del gusto de cada uno.
Y vertemos la mezcla en un molde engrasado con aceite y espolvoreado con un poquito de pan rallado, para facilitar el desmoldado, (como ya comenté, si el molde es desmontable no hace falta engrasarlo)

Hornearemos al baño María. Si usamos un molde desmontable, como la mezcla es un poquito líquida y cabe la posibilidad de que, antes de que cuaje, se salga un poco, forraremos la base con papel de aluminio, apretando un poco, como en la foto. De este modo, prevenimos cualquier "escape" accidental.



La temperatura del horno será 200º, y la cocción dura entre 35 y 45 minutos, dependiendo de los hornos y del punto de cuajado que queramos.


Cuando esté hecho, retiramos del horno, dejamos enfriar un ratito a temperatura ambiente, y después refrigeramos al menos durante 4 horas (aunque es mejor hacerlo de un día para otro).
Servimos solo, o con salsa rosa o mayonesa. 
.

Espero que os guste.

Arroz de aprovechamiento, o "de lo que haya en la nevera"


En casa somos muy aficionados a este arroz "de lo que haya".
La Thermomix (o "El", ya os digo que no me aclaro con el "sexo" del robot de cocina, jejejejeje) consigue unos arrocitos muy sabrosos, y, aunque lógicamente nunca van a estar tan sequitos como un arroz en paella, sí se puede lograr un punto muy bueno.
Y este arroz de aprovechamiento nunca lo hago de la misma manera: como su propio nombre indica, lleva lo que haya por la nevera en ese momento. A veces le pongo setas (las que haya, claro), taquitos de jamón ibérico (o no), jamón york, pavo... Puede llevar fiambre de pollo, o se puede aprovechar algún resto de pollo cocido o asado partido en tiras, o también podéis utilizar alguna pechuga o filete de pollo suelto, de ésos que a veces nos quedan "solos y tristes" en el refrigerador, jajaja.
En cuanto a las verduras, le he puesto de todo. Pimientos rojos crudos, asados, pimientos del piquillo, berenjenas, espárragos verdes o trigueros, calabacín... Siempre hay algo de verdura por la nevera, verdura que no es suficiente, por sí sola, para preparar algún plato, pero que en el arroz queda estupendamente.
Incluso, en ocasiones, el arroz se convierte en "mar y montaña", si queda alguna gamba o langostino que podamos añadirle.
Por eso, no os puedo decir exactamente las cantidades. Dependerá de lo que tengamos por ahí, y de si nos gusta encontrar más o menos "tropezones" en el arroz.
Yo, en esta ocasión, usé estos ingredientes:

Habían sobrado algunos pimientos, porque el día anterior había preparado pimientos rellenos (cosa "rara" en esta casa, jajaja); también algunos champiñones Portobello, y tenía también fiambre de pollo asado en tiras, y jamón serrano en taquitos y tiritas.
No suelo hacer el sofrito con cebolla, porque queda algo más meloso, y en casa gusta más seco.
Normalmente, tengo caldo congelado. Si no, utilizo agua con una pastilla de caldo de verduras.


INGREDIENTES.
Para 3-4 personas (o para 2 con buen apetito, y tomando el arroz como plato único): 200 gramos de arroz bomba o redondo.
700 gramos de agua o caldo de verduras (si usamos agua, pondremos una pastilla de caldo de verduras).
1 cucharadita rasa de pimentón dulce
1 cucharadita rasa de colorante alimentario
Para el sofrito: 2 dientes de ajo, 35 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 tomate mediano, y 1 pimiento verde pequeño.
Y, para el arroz, podremos utilizar los ingredientes que tengamos a mano: pimientos frescos, pimientos del piquillo, setas, calabacines, berenjenas, jamón ibérico o de York, pollo fresco o cocido... Se trata de aprovechar lo que tengamos por la nevera: verduras sueltas, algún filete de pollo... ¡a vuestro gusto!.

PREPARACIÓN.
Ponemos los dientes de ajo enteros y pelados, el tomate troceado, el pimiento en tiras y el aceite en el vaso de la  Thermomix, y programamos 5 segundos a velocidad 5.


Queda así:

Una vez triturado, bajamos lo que se haya quedado en las paredes del vaso, y programamos 6 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2.
En el caso de que utilicemos jamón o pollo crudo, y otras verduras o setas también crudas, es ahora el momento de añadirlas. Trocearemos o laminaremos todo a mano, lo ponemos en el vaso, y programamos 5 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.


Después. agregamos el arroz, una cucharadita de café rasa de pimentón dulce, y otra cucharadita rasa de colorante alimentario.

Rehogamos 1 minuto, a temperatura 100º, velocidad cuchara, con giro a la izquierda.
Y ahora añadimos las verduras cocidas o asadas (como los pimientos del piquillo de lata), y, si lo ponemos, las sobras de pollo asado, o las tiras de fiambre de pollo...


Y el agua con la pastilla de caldo de verduras, o el caldo.


Y programamos 14 minutos, velocidad cuchara con giro a la izquierda, temperatura 100º.
Dejamos reposar un minuto, y, si nos gusta más seco, colamos el exceso de caldo vertiendo el arroz en el cestillo.

Servimos al momento.

¡A disfrutar!. Y, encima de que está riquísimo, damos "salida" a esas verduras sueltas que andan por la nevera, o a la pechuga de pollo que nos sobró.
Espero que os guste.

Pastel salado "marinero"




Muchas veces os he comentado el "trauma" (entre comillas, por supuesto) que tengo yo con las fotos del blog.
Y es que, por mucho que lo intente, no consigo hacer esas fotos maravillosas que se ven por ahí. Ni tampoco tengo "arte" alguno para crear escenarios bonitos, ¡es que no se me ocurre nada!.
Por no hablar de la vajilla, que casi siempre es la misma (la de diario de casa), la decoración, la luz...
Y entonces pienso que menudo desastre "fotográfico" soy, que no tengo solución.
Peeeeero... entonces, al buscar alguna receta antigua, me encuentro con las primeras entradas del blog, y me entra el ataque de risa.





Y, sí, es una alegría comprobar, a través de esas entradas antiguas, que "algo", aunque sólo sea un poquito, he mejorado, jajaja.
Lo que pasa es que, después, me dan algo de lástima esas recetas del principio, que están bien ricas, y tienen unas fotos de pena, penita, pena.  Así que, en esos casos, les doy una "segunda oportunidad", aunque cambie alguna cosita.
Éste es uno de esos casos: esta receta es una actualización de esta TARTA SALADA. Que está buenísima, pero la pobrecita mía salía "poco favorecida", por ser suaves en la calificación, jajaja.
Por lo tanto, he cambiado algún ingrediente, y la he preparado en un molde rectangular en vez de darle forma cuadrada. Pero es, prácticamente, la misma receta, que, os lo aseguro, merece la pena probar.
Incluso a mi marido le ha encantado, y él no es precisamente un "fan" de los pasteles salados de este tipo, porque dice que saben demasiado a pan.
Resulta muy útil para cenas o comidas de picoteo, y para verano.
Eso sí: os aconsejo que la preparéis con cierta antelación: estará mucho más rica porque se mezclarán mejor los sabores.

Varios truquillos:

-1)Podéis prepararla en un molde desmontable con base que pueda ir a la mesa (como en este caso, que la base es de cerámica blanca), o bien montarla directamente sobre la fuente en que la vayáis a servir. En tal caso, si queréis darle forma de bizcocho, como ésta, podéis utilizar el molde desmontable sin la base, y colocarlo encima de la fuente, para que os resulte más cómodo formarla.

-2)Para que el pastel no se desmorone tan fácilmente, tenemos que "acaballar" las rebanadas de pan. Es decir: no colocarlas exactamente unas encima de otras, sino que hay que procurar que las rebanadas de la segunda capa "monten" sobre las separaciones de la primera capa, que esas rebanadas se coloquen tapando esas separaciones. Como me explico igual de "bien" que un libro cerrado, quizá os ayude ver esta imagen (por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, jejeje):


En ella se ve cómo la rebanada de encima tapa la separación entre las dos rebanadas de la capa inferior. Para cubrir los huecos más pequeños, cortaremos las rebanadas.
Y, en la última capa, colocaremos también las rebanadas de la misma manera, cubriendo las separaciones.

-3)El pan lo humedeceremos un poco, en la forma que os explicaré.

-4)El pastel se puede decorar de muchas maneras: con zanahoria rallada, huevos duros, surimi rallado, tiras de pimientos asados... y cubrirlo con mayonesa o salsa rosa, al gusto.

Vamos al lío:


INGREDIENTES:

Pan de molde sin corteza (el mío es integral, pero se puede preparar también con pan blanco).
2-3 huevos cocidos
1-2 cogollos de lechuga (u hojas de lechuga en cantidad equivalente)
Gambas o langostinos cocidos (unos 125-150 gramos)
9 palitos de surimi (se puede comprar surimi rallado)
1 lata de atún en aceite, bien escurrido
Salsa rosa (yo la preparo como indico en ESTA RECETA) o mayonesa
Para humedecer las rebanadas de pan: Un chorreón de leche evaporada (o leche normal, o nata líquida), con unas gotas de salsa Worcestershire (Perrins)
Y para decorar: algunas gambas, tomatitos cherry en rodajas, huevo cocido rallado o en rodajas, tiras de pimiento morrón, rodajitas de aceitunas, zanahoria rallada, surimi rallado...


PREPARACIÓN:

Hacemos primero la ensalada de relleno. Lavaremos y secaremos MUY BIEN la lechuga, y la picamos finita.
También picaremos bien el huevo y las gambas, reservando algunas gambas para decorar (si queremos). El atún lo desmigamos dándole vueltas con un tenedor dentro de la lata, y después lo ponemos a escurrir en un colador.
Ponemos todo en un bol, y lo mezclamos con salsa rosa o mayonesa (de 2 a 4 cucharadas, aunque podéis poner más cantidad si queréis.


Sobre la fuente, o en el molde desmontable, colocamos la primera capa de pan de molde.


Para que quede jugoso, con un pincel, humedecemos las rebanadas con la mezcla de leche y salsa Perrins.


No hace falta que quede el pan empapadísimo, pero sí que se moje un poquillo. Así saldrá más jugoso el pastel.

Ahora vamos a colocar una capa de ensalada encima de la de pan.


Después, ponemos la segunda capa de pan, "acaballando" las rebanadas como ya expliqué, y humedecemos también el pan.


Colocamos el resto de la ensalada.


Por último, tapamos con la última capa de pan. La humedecemos un poquito, pero menos que las anteriores, porque la vamos a cubrir con mayonesa o salsa rosa.


Refrigeramos durante varias horas (se puede hacer el día anterior).
Terminaremos de decorarlo cuando vayamos a servirlo, poniendo más mayonesa si es necesario.


Si lo hacemos en molde desmontable, resulta muy fácil de transportar para llevarlo a una comida o cena, sin decorar (y ya se decora cuando se vaya a comer).

Espero que os guste.

Tomates rellenos de ensalada de gambas



¡Madre del amor hermoso, qué mes de mayo tan caluroso estamos pasando!.
Tenemos temperaturas más propias del mes de julio, y, además, el calor ha llegado de la noche a la mañana, sin pasar por un periodo intermedio de temperaturas suaves.
Así que es momento de preparar platos fresquitos, apetecibles, y que no requieran horno ni largos tiempos de cocción.
Y yo, como siempre en estos casos, siempre recurro a rellenar algo, jejejeje. Por lo tanto, aquí os traigo estos tomatitos.
El relleno es muy suave, y resulta un plato ideal como entrante no muy pesado, o para una cena. 
Yo los he preparado como aperitivo incluso en cenas navideñas (de ahí el dibujito del mantel, con las hojas de acebo, muy "apropiado" para estas fechas, jajaja). 
Como en todas las ensaladas que llevan tomate y verduras o frutas con mucha agua (como ocurre también con la piña) y se aliñan con salsas del tipo de la mayonesa o salsa rosa, es FUNDAMENTAL escurrir muy bien los ingredientes, y secarlos con un paño limpio o con papel absorbente de cocina. Si no lo hacemos, nos quedará aguachado el relleno, y estropearemos el plato.
En serio, hacedme caso: en esto de "secar" los ingredientes, más vale pasarse que quedarse corto (si nos pasamos, se puede arreglar añadiendo algo más de salsa; si nos quedamos cortos, no tiene solución).
Vamos al lío:



INGREDIENTES:
1-2 tomates por persona. Si los vamos a poner como "picoteo", es mejor que escojamos tomates pequeños.
(Para rellenar de 4 a 6 tomates medianos, utilizaremos estas cantidades, que aumentaremos si rellenamos más)
2 huevos cocidos
130 gramos de gambas o langostinos cocidos y pelados
9 palitos de cangrejo
Sal
Salsa rosa al gusto: yo la preparo con una taza de mayonesa, un chorreón de ketchup, y unas gotitas de salsa Worcestershire (Perrins), y de zumo de naranja.

PREPARACIÓN:
Vaciamos y salamos por dentro los tomates. Los ponemos a escurrir, boca abajo, sobre un papel absorbente. 

Picamos y salamos la pulpa del tomate, retirando la mayor parte de las semillas, y la ponemos a escurrir en un colador.
Cuando hayan escurrido un rato, secaremos por dentro los tomates, y también secamos la pulpa.
Picamos los huevos duros, los palitos de surimi, y los langostinos, reservando para adornar un langostino por cada tomate (o, si son pequeños, uno para cada dos).


Agregamos la pulpa del tomate picada y bien seca, y mezclamos todo con la salsa rosa. 

Rellenamos los tomates, y refrigeramos. 
Decoramos con los langostinos que habíamos reservado, y servimos fresquitos (pero no directamente de la nevera).

Espero que os gusten.

Pollo a la naranja



Ya estoy de vuelta, con el ordenador en buen estado, curado de todos sus “males”.
Gracias a Dios (y al informático, muy “apañao” él, jejeje), porque una ya se siente rara y un poco perdida si no tiene ordenador, ¡quién nos lo iba a decir hace 15 años, cuando yo sólo lo utilizaba para trabajar, y poco más!.
Y, aunque ando un poco liada últimamente, ya va siendo hora de que suba algo al blog, que llevamos varios días de mayo y no ha sido posible todavía.
Eso sí: seguimos con el pollo. A este paso, en esta santa casa nos van a acabar saliendo plumas, jajajaja…
Pero es que no me digáis que no da un juego tremendo. Dicen que del cerdo se aprovecha todo… y yo creo que el pollo no le va a la zaga, ¡hasta los huesos nos sirven para el caldo, y los higaditos para hacer patés!.
Por otra parte, tenía muchas ganas de preparar pollo con una salsita de naranja. Últimamente, había visto varias recetas (como ésta y ésta) que me habían gustado mucho, así que era una idea que tenía que probar. Así que he hecho un “refrito” de las recetas que he visto, o un tuneo a mi manera, y aquí os traigo mi versión.
Espero que os guste, porque a nosotros nos ha encantado. El saborcito agridulce le va muy bien al pollo, a mi juicio. Y ya tenía por el blog alguna receta de pollo en salsa de limón, o con limón: faltaba la naranja.
Como es habitual, el azúcar está sustituido por edulcorante, en este caso stevia en polvo, pero os pongo también la cantidad para prepararla con azúcar.
Y vamos con la receta. Las fotos, como casi siempre, no le hacen justicia (mala fotógrafa que es una, qué le vamos a hacer).

INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
600 gramos de pechugas de pollo.
1 cebolla y media (de un tamaño mediano-grande)
200 ml de zumo de naranja natural (aproximadamente, el zumo de dos naranjas)
1 cucharada de azúcar (3-4 sobrecitos de stevia, aunque la cantidad la podéis variar al gusto).
Aceite de oliva virgen extra.
Salsa de soja
Sal (si es necesario)

PREPARACIÓN:
Cortamos en dados las pechugas, las limpiamos de ternillas, grasas y partes "feas". Picamos la cebolla, no es necesario que lo hagamos muy finamente, porque la salsa la vamos a triturar.
Calentamos en una sartén más bien honda grandecita (o en una cazuela) un chorreón de aceite, a fuego alto, y salteamos las pechugas, con cuidado de que no se peguen, y de que no nos salte mucho el aceite. Sólo hay que sellarlas por fuera.

Reservamos el pollo, y retiramos el exceso de aceite de la sartén (lo guardamos por si nos hiciera falta añadir algo más durante el rehogado).

En esa misma sartén, rehogamos a fuego medio-alto la cebolla, y aprovechamos para desglasar (soltar lo que se haya quedado pegado al fondo cuando hemos rehogado el pollo).

Cuando la cebolla tome color, volvemos a colocar el pollo en la sartén. 

Añadimos salsa de soja al gusto (yo le puse un buen chorro), y después agregamos el zumo y el azúcar o la stevia. Removemos bien, y comprobamos el punto de sal (con la salsa de soja, no suele hacer falta añadir más sal).

Tapamos la sartén o cazuela, y cocinamos durante 15-20 minutos a fuego medio-suave. No sobrepasar este tiempo de cocción, porque el pollo quedaría demasiado seco (es mejor 15 minutos que 20, aunque esto depende de vuestro gusto).
Sacamos el pollo, limpiando bien los trocitos...

... y trituramos la salsa. 

Volvemos a colocarlo en la sartén o cazuela, y servimos. 

Se puede recalentar (aunque no lo recalentéis durante demasiado tiempo, para evitar que se reseque).

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