Contramuslos de pollo rellenos





Ya he dicho muchas veces en este blog que en esta casa un día nos va a salir plumas, tal es nuestra afición al pollo. Y la verdad es que es una carne sana, barata, muy versátil, que gusta a todos, y que casi siempre sale bien.
De todos los cortes del pollo, lo que más suelo utilizar son los contramuslos, especialmente los que venden ya deshuesados (en algunos establecimientos los llaman "escalopes de pollo"). Son más jugosos y sabrosos que la pechuga, y admiten más preparaciones diferentes que los muslos.
En este caso, como no es "demasiado infrecuente" en mí, vamos a rellenarlos. Queda la carne muy tierna, y en la olla rápida se preparan en un momentito. Además, la salsa está riquísima.
Yo, si puedo, prefiero comprarlos deshuesados, o que lo haga el carnicero: soy un desastre deshuesando, jajajaja.
Mi fuente de inspiración para esta receta es "El Ágora de Ángeles", aunque la salsa es diferente, y en el relleno he introducido champiñones.
Os recomiendo mucho estos contramuslos: salen buenísimos.




INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
500 gramos de contramuslos de pollo deshuesados
Sal y pimienta
Queso en lonchas
Jamón serrano o de york en lonchas
Champiñones Portobello laminados (unos 60 gramos)
Aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo grandecito
1 cebolla grande
Harina (media cucharada rasa)
1 vaso pequeño de coñac (vaso de los de vino)
1 vaso pequeño de agua (puede hacer falta más)
Media pastilla de caldo de verduras o pollo.

PREPARACIÓN:

Quitamos la grasa de los contramuslos, y los aplastamos un poquito con el mazo de la carne, o con la mano del mortero. Salpimentamos.



Rellenamos con una loncha de jamón, unos champiñones laminados y cortados en trozos no muy pequeños, y una loncha de queso por cada contramuslo.



Enrollamos los contramuslos, y cerramos con uno o dos palillos para que no se salga el relleno.-



Los sellamos y doramos en un chorreón de aceite caliente, en la olla a presión.


Reservamos, y retiramos el exceso de aceite.

Picamos muy menuditos el ajo y la cebolla, y los rehogamos a fuego medio, aprovechando para desglasar: es decir, para ir raspando lo que se haya pegado al fondo de la olla.



Cuando vayan estando blanditos, agregamos la punta de una cuchara de harina, removemos bien, agregamos el coñac, y la media pastilla de caldo desmenuzada.


Añadimos el agua, que cubra los rollitos más o menos hasta la mitad.



Cerramos la olla, y cocinamos durante 15 minutos, con las dos rayitas de la válvula fuera (o sea, en la presión máxima).
Dejamos que la olla pierda presión de forma natural, y servimos. Se pueden hacer con antelación, y calentar en el momento de comer.


Espero que os gusten.

Tortilla de bacalao y calabacín


Ya, ya sé que casi todo el mundo sabe hacer tortilla de bacalao (alguno habrá que no, así que, en ese caso, todavía le será más útil la receta, jajaja).
Pero, hace pocos días, probamos esta combinación en un restaurante, y nos encantó. El puntito de suavidad y jugosidad que da el calabacín a la tortilla es muy especial.
Así que decidí compartirla con todos vosotros. Merece la pena que la probéis, queda realmente deliciosa.
El punto de cuajado de la tortilla depende del gusto de cada uno. A nosotros nos gusta jugosa, pero más bien hecha; otros prefieren que se note algo más el huevo (la del restaurante era más de ese tipo). Como digo, a gusto del consumidor.
(En el blog tengo algunas tortillas más, como ésta de picadillo.  O este pastel de tortillas).

INGREDIENTES:

(Para 4 personas)

100-150 gramos de bacalao desmigado
5 huevos L
1 calabacín mediano
Sal
Un chorrito de leche
Ajo molido
Aceite de oliva virgen extra.



PREPARACIÓN

El bacalao se puede comprar ya desalado, o desalarlo nosotros en casa, siguiendo las instrucciones del paquete. Normalmente, bastará con dejarlo en agua fría durante unas 16 horas, si está en tiras más gruesas, u 8 si son migas, en un recipiente que no sea de aluminio, y manteniéndolo en la nevera.  En el primer caso, habrá que cambiarle el agua una vez, cuando pasen 8 horas.

En cualquier caso, lo ponemos en una sartén con un chorrito de leche, y una pizca de ajo molido, y lo rehogamos durante 1-2 minutos, hasta que tome un poco de color.

Lo escurrimos, y reservamos.

Pelamos y cortamos el calabacín en rodajas finas. Lo podemos freír, pero yo lo he cocinado en el microondas, con un chorrito de aceite, durante 3-4 minutos a 700 w.

Quedará así:

Lo reservamos también. Y lo salamos.
Separamos las yemas de las claras...

... y batimos éstas ligeramente, hasta que queden blancas y espumosas (no a punto de nieve, sólo algo montadas, para que quede la tortilla más esponjosa).

Añadimos un pellizco de sal.
En una sartén antiadherente, ponemos un chorreón de aceite, y colocamos el calabacín y el bacalao. Rehogamos durante 1-2 minutos, y aplastamos un poco las rodajas más grandes de calabacín.

Vertemos encima los huevos, y cuajamos la tortilla por los dos lados.

¡Y a comer!. Está riquísima tanto caliente como fría.

Espero que os guste.

"Cordon bleu" de berenjenas




Como de costumbre, y a pesar de la falta de tiempo, sigo rellenando cosas.
En este caso, he optado por un "San Jacobo", o "Cordon Bleu", o "Cachopo" de berenjenas: en definitiva, por una preparación consistente en dos láminas, rodajas o filetes de algún alimento, rellenas de jamón y queso (o de otras cosas, pero ése es el relleno más frecuente), rebozadas, y fritas en abundante aceite bien caliente.
En cualquier caso, lo llamemos como lo llamemos, está riquísimo, y con berenjena queda delicioso. Como absorben bastante aceite, yo procuro sellarlas friéndolas durante medio minuto a temperatura más alta,y después bajo la temperatura para que se cocinen bien por dentro, además de escurrirlas bien, después de fritas, sobre papel de cocina.
Hay que tomarlas calientes, pero cuidadito con quemarnos si las tomamos nada más freírlas (el queso fundido y la berenjena queman una barbaridad).
Para que el rebozado sea más adecuado para personas, como los diabéticos, que necesiten alimentos con un bajo índice glicémico, podemos hacerlo con harina integral de trigo (la de la foto es harina refinada, porque el día en que las hice se me había terminado la integral). En este caso, para el pan rallado sería conveniente que tostáramos y ralláramos un panecillo integral, o que utilizaráramos pan duro integral y lo ralláramos. Así seguiríamos manteniendo un índice glicémico bajo.
Pueden prepararse con cierta antelación, y freírse en el momento de la comida.
El rebozado queda muy crujiente.

Y aquí veis el corte:


FuenteEste blog de "Giallo Zafferano".


INGREDIENTES:

Las cantidades dependerán de los comensales. Con 1 berenjena grande salen de 6 a 8 "cordon-bleu", desechando las rodajas más chicas.
1 berenjena mediana
1 loncha de jamón por cada dos rodajitas de berenjena
1 loncha de queso para fundir, o Cheddar, por cada dos rodajitas
Aceite de oliva virgen extra
Huevo batido
Harina, integral o refinada, para el rebozado
Pan rallado crujiente, de grano más grueso (o un panecillo integral del día anterior, rallado en casa)
Sal y pimienta.

PREPARACIÓN.

Lavamos y secamos la berenjena, y la partimos en rodajas de un grosor de aproximadamente 1 cm. (no más gruesas, porque de lo contrario se tardarían más en hacer). Vamos colocándolas por pares, procurando que tengan un tamaño casi igual.

Sobre una de las rodajas de cada par, vamos colocando las lonchas de jamón y el queso, procurando que no sobresalgan (si sobresalen, las doblamos, o las partimos en trozos más pequeños, o recortamos lo que sobre y lo colocamos por encima.

Tapamos con la otra rodaja de berenjena, y aseguramos cada "cordon bleu" con un palillo (procurad colocarlo "tumbado", porque si sobresale mucho, nos resultará incómodo a la hora de freírlos)

Los rebozamos, pasándolos primero por harina, luego por el huevo batido, y después por el pan rallado, procurando que el rebozado quede bien pegado.

En este caso, tuve que recolocar el palillo de uno de los "cordon bleu", que, como veis, sobresale muchísimo.


Los freímos en abundante aceite caliente. Primero, subimos el fuego para sellar, y después lo bajamos a fuego medio para que se hagan bien las rodajas de berenjena.

Cuando estén doraditos por un lado, les damos la vuelta con cuidado. Y, cuando se hayan hecho por ambos lados, los escurrimos sobre papel de cocina. Salpimentamos.
Y servimos calientes.

Espero que os gusten.

Huevos escoceses




Cuando, allá por la Edad Media, fui por primera vez en verano a Inglaterra a estudiar inglés, tuve la mala fortuna de encontrarme con una casa en la que, por decirlo suavemente, se cocinaba "regular nada más".
Una siempre ha sido de buen comer, así que algo tenía que hacer para solucionar mi estado de "inanición". Y recurrí al tradicional local de "fish and chips".
Pero, más que el pescado frito, me llamaron la atención los "Scotch Eggs", o sea, los huevos escoceses.
En ese caso, eran de gallina (aunque pequeños),  y hechos con la carne de las salchichas (o sea, de cerdo). Muy ricos, pero llenaban un montón. Pero he de reconocer que los "Scotch eggs", las patatas fritas, las "battered sausages" (unas salchichas rebozadas en una especie de masa, muy ricas), las "custard tarts" (unas tartaletas con natillas), y unos helados de máquina con un "Flake" de chocolate, sirvieron para saciar mi "hambre" convenientemente.
(Ni que decir tiene que volví a España, después de un mes, hecha una foca, con semejante "dieta", jajajaja. Pero ésa es otra historia diferente).
Desde entonces, nunca los había vuelto a probar. Pero, hace relativamente poco, hubo no sé si un reto, o un desafío de éstos que suele haber entre los blogs de cocina, y en los que, desgraciadamente, nunca puedo participar por falta de tiempo, y el tema era, precisamente, los huevos escoceses. Y me entraron muchas ganas de prepararlos.



Fui leyendo muchas de las recetas que se publicaron, y me quedé con varias ideas.
La primera de ellas: prepararlos con huevos de codorniz, porque quedan con un tamaño mucho más cómodo: de esta forma, puedes comer uno o dos sin problemas, o incluso tres si eres muy tragón, mientras que con los huevos de gallina, aunque utilicemos los pequeños, resultan mucho más grandes, y tardan más en hacerse, además de llenar una barbaridad. Los de codorniz quedan más "de bocado" (bocado no muy pequeño, pero bocado al fin y al cabo, jajaja).
La segunda: sustituir la carne de salchicha por carne de ternera picada, que nos gusta más.
Es una receta que se puede preparar con antelación, y que resulta muy práctica para llevar al campo, a la playa, para una cena de picoteo... De hecho, según he leído en el blog del que saqué la receta (Las Recetas de Tía Alia), surgieron precisamente así; como algo que resultaba cómodo para llevar, o bien de "picnic" las clases más pudientes, o bien al trabajo, las más humildes (sobre su origen hay varias teorías, las podéis leer en el enlace de Las Recetas de Tía Alia. ).
Un blog estupendo, por cierto, que no os debéis perder (y cuya autora y yo nos conocimos de pequeñitas, porque su madre y mi tía son íntimas amigas, pero todavía no nos hemos podido volver a encontrar, jajajaja. Todo se andará).
En casa han gustado mucho. Los acompañé con salsa de tomate casera, y quedaron buenísimos. Pero también se pueden tomar con mostaza, o con ensalada verde, o de tomate, o de pimientos asados... ¡a vuestro gusto!.
(Si queréis ver otras recetas diferentes con huevos, aquí tenéis estos huevos rebozados y rellenos de jamón, o estos huevos duros gratinados con bechamel y tomate. ).
Empezamos con la receta. He seguido prácticamente la de Carmen ("Tía Alia"), con la única diferencia de que ella tiene la receta original, con la carne de salchicha. Pero la he aliñado de la misma manera.


INGREDIENTES:
500 gramos de ternera picada (o 1-2 bandejas de salchichas, sin piel, con un peso equivalente,si seguimos la receta original)
Con esta cantidad de carne, he utilizado 14 huevos de codorniz
Sal
Pimienta negra molida
Una cucharadita rasa de pimentón dulce
Un pellizco de hierbas provenzales
1/2 cucharadita de nuez moscada
Aceite de oliva virgen extra.
Para rebozar: 1 huevo batido, harina, y pan rallado.
Como guarnición o acompañamiento: salsa de tomate casera, mostaza, ensalada verde, o de tomate...


PREPARACIÓN.

Cocemos los huevos, colocándolos con cuidado en el agua caliente, y contando 4-5 minutos desde que comience el hervor (yo me pasé un poco, los tuve unos 6)



Pasado este tiempo, los retiramos del fuego,  Los pasamos por agua fría para cortar la cocción, y después los pelamos con cuidado.
Para pelarlos fácilmente, damos varios golpecitos para rajar la cáscara, después los hacemos rodar entre las dos manos, para que se agriete toda la cáscara y podamos retirarla de manera más sencilla, aunque con cuidado.



Mezclamos la carne con las especias y la sal, y amasamos un poco para que se distribuya todo de manera homogénea.
Vamos cogiendo con la mano pequeñas cantidades, que nos sirvan para envolver y cubrir bien el huevo, pero sin que nos quede una "bola" muy grande, que costaría más cocinar, y resultaría más pesada.


Formamos una bolita, cuidando de que la carne cubra bien todo el huevo, y apretamos bien con las manos.
Una vez formadas las bolitas, las rebozaremos con harina, huevo y pan rallado (por ese orden).

Freír en una sartén honda, sin poner muchas bolitas a la vez, para que podamos darles la vuelta cómodamente, y con abundante aceite, a fuego medio para que se haga bien la carne.


Escurriremos las bolitas sobre papel de cocina.
Servimos templados o a temperatura ambiente, acompañados de la guarnición o salsa que hayamos elegido.



Espero que os gusten. ¡Buen provecho! ;)

Salmón en salsa de soja, cebolla y setas




Me gusta mucho cómo quedan los pescados en el estuche de vapor. Se cocinan en su jugo, y conservan todo su sabor, sin resecarse en absoluto.
Esta receta, en concreto, la he preparado en horno tradicional y en microondas. Personalmente, nos gusta bastante más cómo queda en el horno, porque nos resulta más jugoso el pescado, pero, si queréis hacerla en el micro, con 5-6 minutos de cocción será suficiente.
De todas formas, como tampoco se tarda demasiado en hornear al modo tradicional, resulta un plato muy cómodo para cuando tenemos poco tiempo, o para cocinar al salir de trabajar.
Se pueden utilizar también rodajas de salmón, una por persona, pero prefiero cocinarlo en lomos para esta preparación, porque se come mejor y se desperdicia mucho menos.
Como creo que ya os he comentado más de una vez que nunca pensé que daría tanto uso a estos estuches de silicona. Los hay de varias marcas, aunque, como siempre digo con los utensilios de silicona, merece la pena que los compréis de una marca de calidad, porque duran muchísimo más, no se recalientan ni se estropean, y dan mucho mejor resultado en la cocina.
Si queréis ver otras recetas que preparo en el estuche de vapor, pinchando aquí encontraréis unas deliciosas patatas de guarnición, y en este otro enlace (AQUÍ), tenéis una receta de merluza con gambas. Ya os digo: dan mucho juego estos estuches, y es una forma muy sana de cocinar.


Y para terminar, como hay mucha gente que cree que ya no hago punto de cruz, para demostrar que no es así os traigo estos dos baberitos que he hecho para el hijo de una compañera. ¿A que están graciosos?
Un osito:



Y unos patitos (tengo cierta obsesión con los baberos de patitos, ya he hecho unos cuantos, jejeje)


Y vamos ya con la receta.

INGREDIENTES:

Un lomo de salmón de unos 180-200 gramos para cada 2 personas.
Champiñones Portobello laminados (la cantidad depende del gusto de cada uno, y, si no encontráis Portobello, se puede utilizar champiñón común).
1 cebolla pequeña (o mediana, si usamos dos estuches o uno grande, para 4 personas)
Un chorreón de salsa de soja.
100-150 gramos de leche evaporada
Eneldo.
(No suele hacer falta sal, porque la salsa de soja ya es salada).


PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla, procurando que quede más bien finita. Y la colocamos en el fondo del estuche.

Ponemos encima los champiñones laminados.


Después, colocaremos el salmón. Y vertemos sobre él la salsa de soja, la leche evaporada, y espolvoreamos con el eneldo.

(Procurando no gotear la leche por fuera, no como yo, jajaja).

Cerramos el estuche. Y horneamos a 200º durante 15-20 minutos, según el grosor del salmón.
Yo compruebo cómo va la cocción a los 15 minutos, abriendo con cuidado el estuche para no quemarme con el vapor, y separando con cuidado, con una pala de pescado, el lomo).

Sacamos del horno, emplatamos, y servimos. Partimos cada lomo a lo largo en dos trozos, y acompañamos con las setas, la cebolla y la salsa.-


Espero que os guste.


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