Ensalada de gambas, lechuga, mozzarella y salmón





Ya, ya sé que estoy desaparecida. Pero no quería cerrar el blog por vacaciones (aunque, en mi caso, de vacaciones, nada de nada hasta octubre: si no publico es por exceso de trabajo) sin dejaros con una deliciosa ensalada, ideal para estos calores que hemos padecido y que en estos días nos han dado una tregua, pero que, sin duda, volverán.
Con esta sencillísima receta os dejo hasta septiembre. Seguiré liada de trabajo en esas fechas, pero espero poder, poco a poco, ir retomando un ritmo normal. Feliz verano para todos.

INGREDIENTES:

(Las cantidades dependerán de los comensales. Indico las correspondientes a 3-4 personas)

2 cogollos de lechuga no muy pequeños.
125 gramos de gambas o langostinos cocidos.
100 gramos de mozzarella
80 gramos de salmón ahumado en taquitos o tiritas.
Para el aliño: Sal, pimienta, aceite de oliva virgen extra, y vinagre de Jerez o Módena.



PREPARACIÓN:

Picamos la lechuga, cortamos en dados la mozzarella, y las gambas o langostinos los partimos en dos o tres trozos, según tamaño. El salmón lo cortaremos en taquitos o tiritas (hay marcas que ya lo venden precortado).
Colocamos todos los ingredientes en un bol o ensaladera, salpimentamos, y aliñamos con el vinagre y el aceite, al gusto (yo utilizo, aproximadamente, una cucharadita de postre de vinagre por tres cucharadas soperas de aceite).
Y a comer.

¡Que disfrutéis del verano!.


Pollo en salsa de cebolla (Thermomix)






Esta receta es una adaptación para Thermomix de otra que tengo ya en el blog. A veces, me gusta experimentar con distintos aparatos, para ver cómo queda una receta en unos y otros. 
El resultado que obtuve con ésta es muy diferente al de la cocina tradicional, pero, de todas formas, nos encantó, así que aprovecho y la subo al blog.
Como se puede deducir de la frecuencia de mis publicaciones, ando más liada que la pata de un romano. Confío en que, para el mes de julio, la cosa esté ya más tranquilita, pero tengo el blog más que desatendido, no me queda otro remedio. Esperemos que en los meses posteriores pueda retomar un ritmo normal.
Tampoco he podido visitar vuestros blogs, sólo lo hago a ratos perdidos, y es otra cosa que echo de menos. Gracias a los que os habéis preocupado por mí: no pasa nada malo, sólo saturación de trabajo.
En fin, pronto llegará la normalidad. Mientras tanto, os dejo con esta deliciosa receta de pollo.
Si, como a nosotros, os gusta mucho el pollo, en este blog podéis encontrar otras recetas muy ricas, como este pollo a la naranja, o este pollo en salsa teriyaki, o el "pollo moruno", o el pollo al chilindrón.

Y pasamos a la receta.


INGREDIENTES:
(Para 4-5 personas)
700 gramos de contramuslos de pollo, deshuesados y troceados.
50 gramos de aceite
Una cebolla grande.
3 ajos con piel
1-2 rebanadas de pan un poco asentado
Aceite para freír el pan.
1 vasito de vino blanco (utilicé verdejo de Rueda)- lo mido con el cubilete de la Thermomix
1 vaso de caldo de pollo o verduras, o de agua con 1/2 pastilla de caldo de pollo o verduras (2 cubiletes)
Sal y pimienta

PREPARACIÓN:
Troceamos el pollo (que los trozos no nos queden muy pequeños.
Ponemos en el vaso de la Thermomix el pollo, 30 gramos de aceite, la sal y la pimienta.


Colocamos la mariposa en las cuchillas (esto es muy importante, para que no se deshaga el pollo o quede demasiado troceado), y programamos 6 minutos, velocidad cuchara, giro a la izquierda, temperatura Varoma. 
Sacamos el pollo, escurrimos y guardamos el aceite, y reservamos todo.



Ponemos la cebolla troceada en el vaso, y la picamos durante 3 segundos a velocidad 3 (quedan trozos grandes, después lo trituraremos).
Añadimos los tres dientes de ajo sin pelar, el aceite de rehogar el pollo y el resto que nos faltaba hasta completar los 50 gramos,,,



Y sofreímos todo durante 7 minutos, a temperatura Varoma, y velocidad cuchara, sin cubilete.
Retiramos la piel a los dientes de ajo, y trituramos (7 segundos, velocidad 5).
Aparte, freímos las rebanadas de pan, que queden bien tostadas. 
Añadimos al vaso el pan, y trituramos (10 segundos, velocidad 6).



Agregamos el vino, y dejamos evaporar el alcohol, programando 2 minutos, velocidad 2, temperatura Varoma, sin poner el cubilete.
Añadimos el caldo o el agua con la media pastilla, y el pollo. Volvemos a poner la mariposa en las cuchillas.
Y programamos 7 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Y a comer.
Podemos acompañarlo de arroz o patatas fritas en cuadritos.


Pasta con salmón




Vamos con una receta de pasta, rápida y rica. Para celebrar el 1 de mayo, o para cualquier día que no tengamos mucho tiempo para cocinar. O sea, para cualquiera de mis días en estos últimos meses, jejeje.
Pero no nos quejemos, que el trabajo es salud, o eso dicen, ¿no?.
En fin, todo en esta vida va por rachas, así que es mejor tomárselo con calma.
Sin más preámbulo, vamos "al lío", ¡a por la receta!



INGREDIENTES:

Spaghetti, tallarines, cintas, "fettucini"... cualquier tipo de pasta corta. Yo la peso en seco y pongo 60 gramos por persona. Puede usarse pasta fresca, seca, o integral.
1/2 cebolla grandecita
120 gramos de salmón ahumado en taquitos o tiritas (suelo comprar uno que ya viene cortado, y que queda un poquito más grueso que las lonchas).
200 gramos de leche evaporada (se puede hacer también con nata, pero tiene más calorías y más grasa).
Un chorrito de salsa de soja (al gusto. Yo utilizo la salsa Kikkoman baja en sal).
Pimienta negra recién molida.
Queso parmesano al gusto.
Sal para cocer la pasta
Aceite de oliva virgen extra.

PREPARACIÓN:

Cocemos la pasta según las indicaciones del fabricante, en agua hirviendo con un pellizco de sal (la pasta seca no integral suele tardar 10-12 minutos según el punto que nos guste, "al dente" o más blandita. La integral tarda más).


Mientras se cuece la pasta vamos preparando la salsa. Picamos la cebolla en juliana finita, y la pochamos (es decir, dejamos que se rehogue a fuego medio-suave, que vaya quedando transparente y blandita sin que tome color).


Agregamos entonces el salmón, y dejamos que se cocine todo junto unos minutos.


Añadimos después la leche evaporada y la salsa de soja. Mezclamos bien, y reducimos durante 1-2 minutos. Reservamos.


Cuando esté cocida la pasta, la escurrimos, la condimentamos con un pellizco de pimienta, y mezclamos con la salsa.
Servimos con queso parmesano al gusto.


Espero que os guste.

Patatas rellenas de salmón y huevo


Bueno, pues ya estamos metidos en plena Semana Santa. Y este año parece que va a ser calurosa, así que voy a aprovechar para dejaros una recetita sencilla, rica y fresquita. Además, puede prepararse con antelación, así que, si salís a ver procesiones o bien vais a la playa o al campo, la podéis dejar hecha antes, y os encontraréis a la vuelta con un primer plato delicioso.
Y es bien rápida de hacer, que ya sabéis que estoy pasando una temporada un poco agobiada de trabajo, y por eso suelo optar por los platos sencillos y que no me hacen invertir mucho tiempo en la cocina.
Si os gustan las patatas rellenas, en mi blog encontraréis más versiones; algunas pueden tomarse tanto frías como calientes, como estas patatas rellenas "marineras", y otras se preparan en caliente, con su salsita, como éstas rellenas de atún y verduras, y otras las podemos preparar en el microondas, como estas patatas rellenas fáciles.
Sin más, ¡vamos al lío!.

INGREDIENTES:

1 patata por persona (o 1 patata y 1/2, dependiendo del tamaño y de lo comilones que sean los comensales).
100 gramos de salmón ahumado (suelo comprar el que está cortado en taquitos más gorditos)
2 huevos medianos cocidos, o 1 huevo XL
Mayonesa casera al gusto.
Sal y pimienta.


PREPARACIÓN:

Cocemos los huevos. Los pelamos, y reservamos
Cocemos las patatas, con un pellizco de sal.

Las vaciamos con cuidado, ayudándonos de un sacabolitas o una cucharilla.
Picamos el salmón y los huevos duros.
Lo mezclamos con la pulpa de la patata, que iremos aplastando o troceando con un tenedor.


Añadimos 1-2 cucharadas de mayonesa a la mezcla, y salpimentamos.
Rellenamos las patatas.

Las decoramos con algo más de mayonesa por encima.
Refrigeramos durante unas horas, y las sacamos de la nevera un ratito antes de consumirlas.


Espero que os gusten.

Huevos duros con queso y salsa de tomate



Siempre me han gustado mucho los huevos duros.
Pero, claro, tomarlos así, "a palo seco", a mucha gente no le resulta apetecible.
Por eso me gusta encontrar recetas que tengan como ingrediente básico el huevo cocido pero que lo presenten en distintas preparaciones.
En casa siempre "triunfan" los huevos rellenos de toda la vida, los que llevan atún, pero de vez en cuando apetece variar un pelín.
Por eso, cuando vi esta receta, me la anoté rápidamente para probarla, y la verdad es que gustó mucho. Con la salsita y el queso, quedan muy jugosos y ricos.
Si queréis ver otras recetas con huevo duro, aquí tenéis estos huevos rellenos de salmón, o los huevos duros gratinados con bechamel y tomate, o unos huevos escoceses. O todas estas variedades de huevos rellenos.

Fuente: Facilísimo.com

INGREDIENTES:

1-2 huevos por persona.
1 loncha de queso que funda bien por cada huevo (pondremos media sobre cada mitad)
150 gramos de jamón de york o de pollo cocido (o una mezcla de ambos).
Salsa de tomate casera: unos 400 gramos (puede hacer falta más)
Pimienta y hierbas provenzales.


Preparación:
Cocemos los huevos. Yo suelo echar al agua de cocción un puñado de sal gorda para que la yema quede más centrada, y un chorrito de vinagre, para que si se rompe la cáscara accidentalmente no se salga la clara.
Cuando estén cocidos (tardan entre 10 y 12 minutos desde la ebullición del agua), los pasamos por agua fría, les damos unos golpecitos y los hacemos girar entre las manos para pelarlos con más facilidad, los pelamos, y dejamos enfriar un poco.
Los partimos en 2 mitades a lo largo.
Ponemos en una fuente de horno la salsa de tomate, encima colocamos el jamón o el pollo picado en trocitos pequeños, y después colocamos los huevos, con la yema hacia abajo.




Cubrimos cada huevo con media loncha de queso, y espolvoreamos con pimienta y hierbas provenzales.



Horneamos a 220º, con calor arriba y abajo, colocando la bandeja en la mitad superior del horno, hasta que se funda el queso (unos 15-20 minutos).


Y servimos calientes.

Especial Cuaresma 2017



Estamos en tiempo de Cuaresma.
Es época de potajes de garbanzos, de espinacas, de bacalao...
Y hay montones de recetas tradicionales y deliciosas.
Pero puede suceder que queramos cambiar, o probar algo nuevo, o que nos cansemos de preparar siempre lo mismo, o que no se nos ocurra nada. Por eso os dejo aquí unas cuantas sugerencias (14, concretamente, además de un enlace con más recetas) para todos los gustos. Más tradicionales, más innovadoras, frías, calientes, con pescado, con verduras...
Espero que os guste y os sea útil.
Para ver las recetas, pinchad en el título o en la foto.

1)ALBÓNDIGAS MARINERAS.

Empezamos esta recopilación con unas albóndigas, que suelen gustar a casi todo el mundo. Estas albóndigas marineras gustan incluso a los no muy amantes del pescado, así que es una buena opción si tenemos gente "anti-peces" en nuestras casas, jejeje.



2)BACALAO AL HORNO CON PATATAS Y PIMIENTOS.

No puede faltar el bacalao en ningún recopilatorio cuaresmal, eso está claro. En este caso, horneado, con patatas, y con pimientos, que lo convierten en un plato muy completo.




3)MERLUZA RELLENA.

Y seguimos con los pescados. Esta merluza es muy fácil de preparar, y resulta un plato de auténtico lujo. Si tenemos alguna celebración en estas fechas, nos puede ser útil.



4)ALCACHOFAS GUISADAS CON GAMBAS Y SALMÓN:

Y vamos con un primer plato. Las alcachofas aún están en temporada, son sanas y deliciosas.




5)PATATAS CON ARROZ Y BACALAO.

Llega el turno de los guisos más tradicionales. Estas patatas son deliciosas, se toman como plato único, y pueden servirnos para aprovechar el bacalao que nos haya sobrado de otra preparación.



6)ESPÁRRAGOS RELLENOS DE SALMÓN.

Estos espárragos nos pueden servir como entrante, primer plato, o aperitivo. En cualquier caso, quedan deliciosos.



7) GARBANZOS CON BACALAO Y GAMBAS.

Otro plato tradicional. Las gambas le dan un toque más especial, pero podemos prepararlos también sin ellas.



8)RAPE AL PAN FRITO.

El rape es un pescado delicioso. Esta receta, tradicional en el sur, nos permite disfrutar de todo su sabor. Y no queda nada seco.



9)PASTA CON VERDURAS, ATÚN Y SURIMI.

La pasta es un alimento básico en la mayoría de las casas. Hoy os traigo una salsa un poquito diferente, pero deliciosa.



10)PAPAS ALIÑÁS.

En Cuaresma y en Semana Santa nunca se sabe: a veces nos helamos de frío, pero otros años nos asamos de calor. En este último caso, estas típicas "papas aliñás" nos vendrán muy bien.
Y son deliciosas.


11)EMPANADA DE ATÚN

Una receta clásica de la cocina gallega, que gusta a casi todos, puede tomarse caliente o fría, y, además, se puede dejar hecha con antelación.



12)BACALAO EN SALSA DE PIÑONES.

La segunda receta de bacalao en este recopilatorio (no lo puedo evitar, aparte de ser Cuaresma, es mi pescado favorito).



13)SALTEADO DE GARBANZOS CON BACALAO Y ACEITUNAS.

Esta receta portuguesa se puede tomar tanto caliente como fría, tipo ensalada, o templada. En cualquier caso, está riquísima.




14) PIMIENTOS RELLENOS DE QUESO DE CABRA.

¿Qué sería de este blog sin sus pimientos rellenos?. No pueden faltar, no.
En este caso, os traigo esta versión, con su relleno tan suave y delicioso. Y muy fáciles de hacer.




Y, si queréis más ideas, pinchad en la foto de abajo, que os lleva a un enlace con más recetas de Cuaresma.



Japón (5ª parte).Tokio.




No voy a ser tan pretenciosa como para pensar que soy capaz de describir lo que es Tokio en una simple entrada de blog.
En realidad, tampoco se puede decir que yo conozca bien Tokio, ya que sólo he estado 4 días, y una ciudad tan grande y tan impresionante no se puede conocer en tan poco tiempo.
Así que os enseñaré un poquito de lo que vi de esta ciudad... a la que me gustaría volver, si fuera posible.
Tokio fue casi totalmente destruida en la II Guerra Mundial. Como la mayoría de sus edificios eran de madera, para causar más impacto se lanzaron bombas incendiarias, por lo que apenas quedó nada en pie, todo ardió (creo que la destrucción alcanzó a más del 75% de la ciudad).
Así que se tuvo que reconstruir casi íntegramente al terminar la guerra.


(Esta es la vista desde la habitación del hotel).

Por ello, es una ciudad modernísima, aunque mantiene también sus rincones tradicionales.
Vamos a empezar por uno de ellos: el templo de Senso-ji, en el barrio de Asakusa, y sus calles adyacentes (la foto que encabeza la entrada pertenece también a este templo).



Parte del templo fue reconstruido tras la II Guerra Mundial, aunque aún se conservan algunas de las edificaciones originales.


Toda esta humareda que veis es incienso: los japoneses compran barritas de incienso, las queman en los lugares establecidos para ello, y a continuación llevan el humo a las partes del cuerpo que quieren purificar o mejorar, o que les duelen (debería de haber llevado el humo a mi espalda, jajaja)

Ésta es una de las puertas del templo...



Y esta es otra entrada, con su farolillo gigante de papel (esta foto es de una amiga, pero es que me encanta, por eso la comparto):


A la salida de este templo, nos encontraremos con la calle Nakamise ("Nakamise-no-dori"), una zona comercial llena de tiendecitas de recuerdos.  La decoración de la calle cambia según la época del año: como nosotros fuimos en otoño, podéis ver que está decorada con hojas rojizas y amarillas.


La mayoría de las tiendas son de "souvenirs" más o menos curiosos, pero también hay tiendas que merecen la pena, como una de grabados y láminas llamada "Asakusa Sakaikokodo Yamafuji", que tiene auténticas maravillas, desde láminas más económicas hasta grabados antiguos muy caros, pasando por otros grabados de precio más asequible (yo me llevé dos). Su página web está en japonés, pero os dejo este enlace, en inglés (que, por regla general, lo hablamos más gente, jajaja).

Como no sólo de turismo y de consumo vive el hombre, vamos a comer algo. ¿Os gusta la tempura?.
Pues, si es así, no os perdáis un pequeño restaurante llamado "Sansada", que lleva preparando este plato desde 1837 (también se puede comprar para llevar). Es muy sencillo, y tiene muy poquitas mesas, pero merece realmente la pena. Está en una calle perpendicular a Nakamise, una avenida más ancha.
Su página web, para variar, está en japonés (ya os comenté que lo de hablar inglés allí es un pequeño problema, y ya español ni os cuento). Pero he encontrado otro enlace en inglés, que está aquí.
Para valientes: en esa misma zona hay un restaurante que sirve pez globo o "fugu". Es una exquisitez culinaria, por lo visto, pero tiene sus riesgos... mortales (si no me creéis, leed aquí). Y es caro, os aviso.
Yo no lo he probado, pero varios de mis amigos sí... aunque he de decir que se metieron en el restaurante por casualidad. Después, no las tenían todas consigo, jajaja. Pero todos sobrevivieron, afortunadamente 😜

Vamos a visitar otro templo, el Santuario Meiji, dedicado al emperador que lleva su mismo nombre, y a su esposa. También fue destruido en la II Guerra Mundial, y reconstruido con posterioridad.
Está situado en un bosque muy agradable para pasear.


En estos barriles se almacena el "sake" que se dona al templo.


Coincidimos, en este templo, con una boda sintoísta. Mirad qué curiosos son los trajes de todos, sacerdotes y participantes.

Y también encontramos niños con trajes tradicionales. Probablemente, tomando parte en alguna celebración.



Salimos de los templos, y nos vamos a los palacios. 


Estos jardines rodean el palacio imperial de Japón, y al fondo podéis ver uno de los edificios que forman el complejo del palacio. La puerta de entrada está a la izquierda de la imagen, cruzando el puente.
Hasta hace poco, era prácticamente imposible acercarse más a este palacio, que es la residencia oficial de la familia imperial, salvo dos o tres días al año. Ahora sí se puede visitar (no entero), pero de manera restringida: hay unas listas a las que uno debe apuntarse, y hacer la reserva previa (si alguien tiene curiosidad, el enlace está aquí)

Vámonos ya al Tokio moderno. Y, si queremos apreciarlo desde lo alto, podemos hacerlo, y gratis, desde el edificio del Gobierno Metropolitano o Ayuntamiento de Tokio.


Éstas son las vistas desde su mirador. Está en la planta 45 de una de las torres, y tiene también una cafetería y una tienda de recuerdos. 



Tampoco podemos dejar de hacer una visita al barrio de Ginza, con sus centros comerciales y sus tiendas de las mejores marcas.

O el famoso paso de peatones de la estación de Shibuya. 

Uno de los pocos instantes en que no cruzan cientos de personas, jajaja (pero ya casi se nos venían encima).


Junto a la estación, hay una estatua de un perro. No sé si habréis visto la película "Hachiko", que cuenta la historia de un un perro que esperaba siempre en una estación de tren a que su dueño volviera del trabajo... pero un día, el dueño murió en su puesto de trabajo, y el perro siguió esperando su vuelta, durante años, hasta su muerte, Pues la estación es la de Shibuya, y en recuerdo y homenaje a la fidelidad de este perro, se levantó esta estatua.



Un lugar curioso, que merece la pena visitar, es el mercado de pescado de Tsujiki. 


Reconozco que, cuando un amigo propuso la visita, yo estaba un poco escéptica (“¿qué puede haber de interesante en un mercado de pescado?,” pensé). Pues me equivocaba: muchas cosas.
Para empezar, creo que es muy espectacular presenciar la subasta de los atunes, pero a esto no asistimos: hay que llegar antes de las 5 de la mañana, y hay plazas limitadas (no hay que olvidar que es un lugar de trabajo, y que tampoco se puede causar excesivas molestias a las personas que están trabajando). Eso sí: es gratis.


Nosotros fuimos temprano, pero no tan pronto. Así que sólo pudimos pasear entre los distntos puestos, y observar las increíbles piezas de atún, que cortan y limpian con una habilidad pasmosa, los pescados y mariscos fresquísimos…

…y lo que nadie debe dejar de hacer es disfrutar de un sushi, sashimi, tataki… en cualquiera de los barecitos de alrededor. La calidad y frescura del pescado, obviamente, es máxima.
Éste es uno de los sitios “punteros” de sushi, por lo visto… pero hay que hacer cola, claro.


Está llenísimo, de turistas y de japoneses. Nosotros no entramos en éste, sino en otro más apartado, pero el "sashimi" y el tataki de atún eran espectaculares.

Fuera del mercado de pescado, encontramos otro mercado de productos tradicionales, cuchillos, menaje del hogar, alimentos secos…

… y especias y picantes de todo tipo. 


No tuve el “placer” de probar esta salsa: me gusta el picante, pero con moderación, y esto debe de ser auténtico fuego.

Recomiendo también la visita a la bahía de Tokio (no, no me he cambiado de país, está la estatua de la Libertad, es una copia más pequeña).



Nosotros fuimos en metro (toda una experiencia, con sus "empujadores... yo soy de Madrid pero en mi vida había visto un metro tan lleno, jajaja), y después en tren.


Si os gusta la arquitectura moderna, disfrutaréis en la zona de Odaiba, en la bahía.

Una pequeña referencia al alojamiento. Nosotros nos alojamos en el Hotel New Otani, un impresionante complejo hotelero (el primer día, te pierdes), con excelentes restaurantes de todo tipo, tiendas... y con unos jardines japoneses maravillosos. Los jardines son antiguos: estaban allí mucho antes que el hotel, que ocupa el lugar de una antigua villa señorial.


Merece la pena dar un paseo por ellos.


Te sientes transportado a otra época.


Pero no podemos irnos sin volver, de nuevo, a la comida. Una experiencia que recomiendo a todo el que pueda probarla es la de comer en un restaurante "teppanyaki".



Si os es posible, probad la carne de Kobe, pero, si resulta demasiado caro, hay otras magníficas carnes que podéis pedir, o marisco, y también setas y verduras. Pero sólo el ver a los cocineros trabajar con los cuchillos es un espectáculo.


Son restaurantes con pocas plazas, con una barra circular o semicircular en la que se sitúan varias planchas, y en cada plancha trabaja un cocinero, atendiendo a dos o tres personas como mucho. Por eso suele ser difícil reservar, porque hay poco sitio... y por eso son caros. Pero de verdad que merece la pena.

Nosotros teníamos un restaurante "teppanyaki" en el hotel, que se llama "Sekishin-Tei", y que es buenísimo. También admite clientes no alojados en el hotel.
De este restaurante son las fotos. Todo altamente recomendable (eso sí, el precio no es precisamente económico, pero un día es un día).


Me dejo mucho en el tintero: los enormes centros comerciales dedicados a la electrónica, o los "maid cafés", o los barrios en los que los jóvenes se disfrazan los fines de semana, o...
Y tantos sitios que quedaron pendientes de visitar.
Pero es que es imposible, en tan poco tiempo, poder disfrutar de todo lo que nos ofrece Tokio. Así que no descarto volver, si puedo...
Con esa esperanza doy por terminadas mis "crónicas japonesas". Espero no haberos aburrido demasiado.

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