Guisantes con jamón "a mi estilo"





Siempre me han encantado los guisantes con jamón.
A ser posible, me gusta utilizar guisantes frescos; cuando no los encuentro, empleo guisantes congelados. Pero nunca uso los de lata: no los puedo resistir, me pasa lo mismo que con las alcachofas y champiñones enlatados.
En muchos sitios, se limitan a cocer los guisantes y después rehogarlos con el jamón picadito, y a lo mejor con algún ajito. Pero a mí me gusta "guisarlos" un poquito más, de la manera que ahora os explicaré: quedan más sabrosos, y con una salsita muy rica.
El huevo duro es opcional, pero me gusta mucho cómo queda en este plato.

INGREDIENTES:

(Para 4 personas)
1/2 Kg de guisantes frescos o congelados
100 gramos de jamón picado en daditos (si es ibérico, mejor)
1-2 dientes de ajo pelados y picados.
1 cucharadita de café pimentón dulce o agridulce
1 cucharadita de postre de Maizena
Un pellizco de sal
Pimienta negra, o mezcla de pimientas, molida.
Un puñadito de albahaca fresca picada.
Aceite de oliva virgen extra.
Opcional: Huevos cocidos y partidos en rodajitas.

PREPARACIÓN:

Ponemos en una sartén un chorrito de aceite, y rehogamos el ajo picadito, sin que se queme.

Cuando empiece a estar aromático, añadimos el jamón, y rehogamos unos 4-5 minutos a fuego medio.


Mientras tanto, vamos cociendo los guisantes, en abundante agua hirviendo, con un pellizco de sal, pimienta y albahaca. Normalmente, no necesitarán más de 10-12 minutos (los congelados se pueden cocer sin descongelar, o dejarlos descongelar antes).

Después de rehogar el jamón, añadimos el pimentón, removemos bien, y agregamos la maizena.

Mezclamos bien, y rehogamos durante unos 3-4 minutos.
Queda así:

Cuando estén cocidos los guisantes, colamos el agua de cocción, y la reservamos.

Pondremos los guisantes en una cazuela, y añadiremos 1 o 2 cazos del agua de cocción a la sartén en la que está el jamón. Mezclamos hasta que se disuelva.
Y esta mezcla la agregamos a la cazuela de los guisantes. Removemos bien, y dejamos cocer todo junto durante unos 3-4 minutos (el caldito se espesará).
Justo al final de la cocción, añadimos los huevos cortados en rodajitas (sin mover mucho, para que no se deshagan).


Espero que os gusten.

Ensalada de fresas, atún y palitos de cangrejo




Como veis, sigo con recetas supersencillas, porque aún continúo con el tiempo muy limitado.
Y sigue el calor, aunque parece que, poco a poco, irán bajando las temperaturas (aunque yo, hasta que no lo vea, no me lo creo).
Pero, en cualquier caso, como en casa somos muy aficionados a las ensaladas con frutas, yo os traigo ésta, que sigue apeteciendo aunque ya no tengamos los calores de la semana pasada (gracias a Dios).
Cuando la preparo para 3 personas, suelo utilizar unos recipientes de fruta cortada que venden en los supermercados de El Corte Inglés, y que contienen precisamente las tres frutas que uso (fresa, mango y papaya; hay otras combinaciones pero a mí me gusta más ésta para esta ensalada).
Para más comensales, compensa más comprar las frutas por separado.

INGREDIENTES:

Fresas
Mango
Papaya
(La fruta debe de estar madura, pero sin que pierda la consistencia)
1 lata de atún en aceite, bien escurrida (para más de 4 comensales, podemos poner 2 latas)
9-12 palitos de surimi
Salsa rosa, preparada con mayonesa, ketchup y un chorrito de salsa Worcestershire
Sal y pimienta negra.

PREPARACIÓN.

Si compramos las frutas enteras, pelamos el mango y la papaya.
Troceamos las frutas, y las dejamos escurrir y secar sobre un papel de cocina.

Desmigamos el atún, y picamos en rodajitas los palitos de surimi. Los colocamos en la fuente donde vayamos a servir la ensalada

Añadimos las frutas, y salpimentamos.
Aliñamos con la salsa rosa, y servimos fresquita.


Espero que os guste.


Aguacates rellenos de salmón




Bueno, pues aquí estoy otra vez.
No pretendía tomarme vacaciones blogueriles, pero las circunstancias se complicaron de manera inesperada, y no podía dedicarle al blog el tiempo necesario.
Así que, aprovechando el parón veraniego generalizado, decidí pasar un tiempo sin publicar.
Sigo sin tener demasiado tiempo para la cocina, pero aunque las cosas todavía no se han solucionado del todo, ahora puedo disponer de algo más de tiempo, por eso he decidido no demorarlo más y volver a publicar.
Y vuelvo, como siempre, rellenando cosas. En este caso, unos aguacates, que a mí me encantan pero mi marido aborrece, así que tengo que aprovechar los días en que hay otras personas o cuando él no está para prepararlos, jajaja.
Además, es un plato rápido y fresquito, cosa que se agradece, porque este verano está siendo tremendo en algunas zonas, y no parece tener muchas ganas de irse.
Si os gustan los aguacates, tengo algunos más en mi blog, como éstos rellenos de atún y pimientos, o éstos rellenos de pollo.
Sin más, vamos al grano.

INGREDIENTES:

1/2 o 1 aguacate por persona. Es importante que estén maduros: comerse un aguacate verde es como comerse un corcho.
(El resto de los ingredientes están calculados para 4 aguacates)
140-150 gramos de salmón ahumado.
9 palitos de surimi
Sal y pimienta
2 huevos cocidos.



PREPARACIÓN

Partimos los aguacates a lo largo, retiramos el hueso con cuidado, y los vaciamos con una cucharilla o sacabolitas.  Reservamos las cáscaras.
Picamos en trozos pequeñitos, y reservamos la pulpa (no mucho rato para que no se ennegrezca; si tuviéramos que esperar,  lo rociamos con un chorrito de limón).
Picamos el salmón a cuchillo, en trozos pequeños. También picamos el surimi (si tenemos Thermomix o un robot de cocina similar, podéis picarlo como explico aquí, y quedará en hilitos).
El de la foto está picado a mano.


Mezclamos el salmón, el surimi y el aguacate con cuidado, y salpimentamos.

Rellenamos con esta mezcla las mitades de los aguacates. Cuando estén rellenas, decoramos con el huevo cocido rallado finito.
Refrigeramos, y servimos fresquitos.

Espero que os gusten.



Pollo "a la Gloria"


Esta receta procede de un pequeño reto de Facebook.
Una amiga, Elena, la propietaria de ESTE BLOG, nos retó a preparar este pollo, el "Pollo a la Gloria", llamado así por su madre, la autora de la receta.
Y puedo dar fe de que hace honor a su nombre: está de auténtica gloria, ¡qué cosa más rica!.
La salsita queda de chuparse los dedos, y el pollo sale tiernísimo y sabroso.
Así que no me he podido resistir a compartirla con todos vosotros, y, de paso, a compartirla en el "Recetario Mañoso" de verano, que tiene como ingredientes estrella al pollo (o gallina), las cerezas y el tomate.
Ando, como veis, un poco vaga, bloguerilmente hablando, pero es que se han juntado muchas cosas: trabajo, "okupas" familiares con algún problemilla de salud, y otras historias variadas. Pero sigo por aquí, aunque a medio gas.
Espero que os guste este pollo, que está, como os digo, de auténtica delicia.
Si queréis ver más recetas de pollo, en este blog encontraréis, por ejemplo, el pollo al chilindrón, el pollo en salsa teriyaki, o el pollo con setas al Pedro Ximénez. Y, en este enlace, un montón de recetas preparadas con pollo.
Y vamos al lío.

INGREDIENTES:

(Para 4-6 personas)
Unos 800 gramos de pollo troceado (Podéis utilizar todo tipo de cortes, yo lo he hecho con contramuslos deshuesados, pero se puede preparar con un pollo completo y partido, muslos, incluso pechugas. Los trozos, que no sean ni muy grandes ni demasiado pequeños).
1 cebolla grande cortada en rodajas más bien finas
4 dientes de ajo grandecitos, con su piel
2 rebanadas de pan frito
Aceite de oliva virgen extra
Media pastilla de caldo de pollo o verduras
Un vasito de vino blanco.
Agua (1 vaso, aunque puede ser algo más)
Sal (si es necesaria)

PREPARACIÓN:
En una olla a presión, echamos un chorreón de aceite, y doramos la cebolla y los ajos, a los que habremos dado un golpe con el cuchillo o con la mano del mortero, para que queden como "rotos" por dentro.





Añadimos el pollo, y doramos todo junto. Tiene que tomar la cebolla y el ajo un color oscurito.

Cuando esté la verdura dorada y blandita, sacamos los ajos y la cebolla, quitamos la piel a los ajos, y los ponemos en un mortero.
Machacamos todo con el almirez, aligerando el majado con un poco de agua.


Y reservamos.

Freímos con un poco de aceite las rebanadas de pan. Y las majamos en el mortero, junto con la pastilla de caldo. Aclaramos con el vino blanco.

Añadimos los dos majados a la olla donde tenemos el pollo. Agregamos un poco más de agua (sin que llegue nunca a cubrirlo), probamos el punto de sal, ponemos también las pieles de los ajos (que después retiraremos) y cerramos la olla.
Cocinamos a fuego bajo, contando 14-15 minutos desde que salgan las dos rayitas de la válvula (la máxima presión).
OJO: He comprobado que, si ponemos el fuego muy alto para acelerar la "subida" de las válvulas, el pollo se puede quemar. Más vale tardar más tiempo y no correr riesgos.
Esperar que la olla pierda presión de forma natural.
¡Y a disfrutar!.
Espero que os guste.

Pastel de queso japonés





Llevaba bastante tiempo viendo esta tarta por estos mundos cociniles de Dios, pero no terminaba de decidirme a hacerla, aunque me llamaba mucho la atención.
No pensaba yo que, con sólo tres ingredientes, pudiera quedar tan rica. Y, además, como mi marido es menos de tartas de queso que yo, pensé que no le gustaría.
¡Qué equivocada estaba en ambas cosas!. Está realmente deliciosa... y le encantó, jajajaja. No duró nada.
Tiene un sabor suave y delicado, y es muy esponjosa.
Aunque la veáis pequeñita, llena más de lo que parece, y permite servir 6 raciones perfectamente (o más, según sea de goloso el personal).


Se puede adaptar también para diabéticos, utilizando chocolate sin azúcar, y, al no llevar hidratos, resulta bastante adecuada para ellos. También es útil para celíacos, ya que no lleva gluten, aunque en este caso tendríais que cuidar que el chocolate que empleéis no lo lleve.

Aquí tenéis una foto del corte, ¿a que se ve de lo más esponjoso?.



Y vamos al lío.
Fuente: "Ajoblanco".

INGREDIENTES:
(6-8 personas)
3 huevos tamaño L
125 gramos de queso crema (tipo Philadelphia)
125 gramos de chocolate blanco

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 170º.
Separamos las claras de las yemas, y reservamos ambas.
Engrasamos un molde de entre 18 y 20 cms de diámetro, y lo forramos con papel vegetal (papel de horno), que también engrasaremos.

Ahora vamos a fundir el chocolate al baño María. Hay que tener cuidado, puesto que se quema enseguida, por lo que, cuando se empiece a fundir y a hervir el agua, es mejor retirar el cazo del fuego y derretirlo con el calor residual, sin dejar de mover.
Si nos costara deshacerlo, podemos añadirle unas gotitas de leche.

Manteniendo el cazo al baño María, incorporamos el queso y movemos bien para que se deshaga y se integre completamente en la crema.

Ahora, ya fuera del calor y del baño María, incorporamos las yemas una a una, con rapidez para que no se cuajen.

Montamos las claras a punto de nieve fuerte. Se les puede añadir una puntita de cuchara de cremor tártaro, o un pellizco de sal, o unas gotitas de limón para que queden más firmes.
Y las añadimos a la mezcla, con movimientos envolventes para que no se bajen demasiado, e incorporándolas en tres veces.

Vertemos la mezcla en el molde.

Este molde lo pondremos en la bandeja del horno, en la que echaremos agua caliente, que llegue hasta la mitad del molde (es más cómodo hacerlo con la bandeja ya metida al horno, con cuidado de no quemarnos, o empezar a echar el agua fuera del horno y completar la cantidad necesaria cuando ya tenemos colocada la bandeja).

Ahora llega el momento del horneado, que tiene 3 tiempos (NO ABRIR EL HORNO HASTA EL FINAL). Subirá mucho la tarta, después bajará, y puede arrugarse un poco la superficie.
1)Primero, horneamos 15 minutos a 170º.
2)Bajamos el calor a 160º, y horneamos otros 15 minutos.
3)Por último, apagamos el horno y dejamos que se siga haciendo la tarta con el calor residual, durante al menos 15 minutos más (no pasa nada por tenerla 20-25 minutos).
Entonces, sacamos la tarta del horno, colocamos el molde sobre una rejilla, y dejamos que se enfríe del todo.

Desmoldamos, y metemos en la nevera durante un mínimo de 3 horas.
Se puede servir tal y como sale del horno, o espolvorearla con azúcar molida.

Espero que os guste, a nosotros nos ha encantado.


10 recetas de ensaladas, 10 (y algunas más)




Ya llega el verano... ¿y qué hay más apetecible, cuando empieza a apretar el calor, que una refrescante ensalada, como primer plato o como cena?.
Aquí os dejo 10 ideas (y alguna más, como veréis al final). Seguro que alguna os gustará, o gustará a los de vuestra casa. Hay de todo.

Pinchando en cada foto, o en el título, entraréis en el enlace de la receta.

"Shopska" o ensalada búlgara de pepino

De lo más refrescante, ideal para días de mucho calor.



Ensaladilla de merluza y salmón.

Si os gusta el pescado, os encantará.





Cogollos de lechuga con salmón y vinagreta de pimiento y tomate.

Fresquitos, y muy ricos. La única "complicación" está en picar finitos los ingredientes de la vinagreta, pero nada más.




Ensalada templada de pimientos, patatas y bacalao

Un plato muy completo, ideal para tomar cuando todavía no hace demasiado calor.




Ensalada de arroz y calabacín.

Una ensalada muy rica, con el puntito suave que le da el calabacín y la salsa rosa.



Ensalada variada con frutas tropicales.

Otra opción muy agradable para el verano. La fruta tropical da siempre un toque refrescante, que queda muy bien con el punto crujiente de la lechuga.





Ensalada de cuscús con tomate, gambas y queso fresco.

Una ensalada original y diferente, muy rica. Y completa.




Ensalada de espirales de pasta con salsa rosa

¡Qué socorridas son las ensaladas de pasta!, ¿verdad?
Y, además, gustan a toda la familia.



Ensalada o ensaladilla de marisco

Ideal para celebraciones.



Ensalada de patatas, salmón y langostinos.

Muy completa, y también muy adecuada para una celebración. (Con vinagreta, o con mayonesa, a vuestro gusto)



Y, si queréis ver todavía más ensaladas, pinchad AQUÍ o en la foto, y os llevará a una recopilación mucho más amplia.



Espero que os guste.

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