Bacalao al perfume de ajos confitados


Siempre que voy a Sevilla, vamos a comer al restaurante Baco (hay varios, pero yo voy al de la calle Cuna).
La especialidad de estos restaurantes es el bacalao. En su carta hay muchas recetas de bacalao, todas buenísimas, como por ejemplo las pavías. 
Pero a mí la que más me gusta es ésta: el bacalao al perfume de ajos confitados.
Por eso, cuando me enteré de que en un libro que se llama "Recetas de Sevilla", y que contiene platos de muchos de sus restaurantes más conocidos, aparecía esta receta, no paré hasta conseguirlo.
Y, en cuanto pude, me puse manos a la obra.
Es un plato sencillo, aunque algo laborioso, pero el resultado merece la pena: está delicioso. De chuparse los dedos.
Así que aquí os lo dejo, para que podáis disfrutarlo vosotros también.




INGREDIENTES:
(4-6 personas)

10 lomos de bacalao (desalar si no lo está)
2 kgs de tomates maduros
1 cebolla grande
1 copita de Jerez
18-20 dientes de ajo (según tamaño)
1 huevo (a temperatura ambiente)
Pimienta blanca o negra molida (yo usé negra)
½ litro de aceite de oliva virgen extra
Para adornar: unas tiras de pimientos morrones asados o del piquillo (opcional: yo no le puse porque no tenía)

PREPARACIÓN:

Reservamos 3 dientes de ajo, y ponemos el resto, enteros y pelados, cubiertos con el aceite de oliva, a confitar, cocinándolos a fuego muy lento durante unas dos horas, hasta que estén muy blandos (no han de dorarse ni sofreírse; en una cocina eléctrica que tiene del 1 al 9, se ponen al 1 o al 2). 



Irán quedando así:



Dejamos que se temple el aceite.
Mientras tanto, preparamos la base de tomate.  Picamos finitos los 3 ajos restantes y la cebolla, y los sofreímos a fuego medio con un chorrito de aceite. 

Agregamos el tomate rallado o triturado, y lo rehogamos unos minutos.


Cuando vaya estando hecho, añadimos el vino y la pimienta, y dejamos reducir durante unos minutos.

Ahora vamos a preparar la crema o salsa de ajo. Yo la he hecho en Thermomix: cuelo el aceite y lo reservo...


... y pongo los ajos en el vaso, programando 3’’ vel 6. 


Si quedan trozos grandes, trituramos durante 4 segundos a velocidad 4, hasta que quede como una crema homogénea.


Ponemos el huevo en el vaso.


Programamos 3 minutos, sin tiempo (si la temperatura exterior fuera fría, podemos programar 37º). Ponemos el cubilete en la tapa, y vamos vertiendo poco  a poco el aceite sobre ella, para que vaya cayendo como un hilo.


Sin thermomix: trituramos los ajos con una batidora, añadimos la yema, y montamos la salsa como si fuera una mayonesa, añadiendo el aceite poco a poco.

Freímos un poco los lomos de bacalao, para que ya vaya al horno medio hecho el pescado.  



Colocamos los lomos en una fuente de horno.


Los cubrimos con la salsa de ajos, y lo metemos al horno durante 20-25 minutos.



Al final, le damos un golpe de gratinador.



Emplatamos:   pondremos como base el puré de tomate, y encima los lomos de bacalao. Se puede decorar con unas tiras de pimiento del piquillo, o pimiento morrón asado.


Espero que os guste. A nosotros nos encanta.

Japón.- Alrededores de Tokio: Monte Fuji y Hakone



Esta entrada probablemente resulte más breve que las anteriores crónicas de Japón.
Inicialmente, pensé terminar estas crónicas con Tokio y sus alrededores, pero después me di cuenta de que una sola publicación resultaría demasiado larga y estaría muy cargada con fotos, por eso decidí dividirla en dos.
Así que, en esta ocasión, voy a hablaros de dos sitios que se pueden visitar en una excursión de un solo día desde Tokio, bien dedicando un día a cada uno, o uniendo las dos visitas (como yo hice): el Monte Fuji, y Hakone.


Empezaré mi historia de hoy con el Fuji (cuyo nombre correcto, en japonés, es "Fuji-san". Lo de Fuji-yama es, por lo visto, una interpretación incorrecta de los "kanji" -o letras japonesas, aunque el término "letra" no sea muy adecuado, pero más o menos se entiende lo que quiero decir, jajaja-).
Es un volcán activo, aunque la última erupción tuvo lugar en 1707.
No, no hemos subido a la cima del monte Fuji. Para empezar, no viajamos en las fechas en las que está abierto el ascenso a la cumbre (desde julio a principios de septiembre). Y, por otra parte, no soy yo excesivamente buena cuando se trata de caminar “hacia arriba”: puedo andar lo que haga falta mientras el camino sea plano, pero no estoy preparada para los ascensos (subo muy mal, no sé respirar bien cuando subo). De todas formas, dicen que no es una subida excesivamente difícil, que resulta apta para cualquier persona acostumbrada al senderismo.
Nosotros, como ya digo, no íbamos con intenciones senderistas, ni era ya época de ascenso porque estábamos en octubre. Así que subimos a la 5ª estación, que es la última a la que se puede ascender en coche. 
Después, ya hay que subir a pie (hay albergues para pasar la noche, puesto que muchos suben para ver amanecer desde la cumbre, y pernoctan en alguno de estos lugares).
Si alguien tiene curiosidad o interés en subir, pinchando en ESTE ENLACE encontraréis más información.



Tuvimos la suerte de hacer la excursión el primer día en que había nevado en la cumbre, aunque, como la temperatura era relativamente alta, a lo largo del día se fue fundiendo. Y, además, como podéis comprobar, nos tocó un día soleado y despejadísimo: si llegamos a ir el día anterior, no hubiéramos podido ver prácticamente nada.
Hicimos una parada en el Centro de Interpretación...


... desde el que se pueden ya apreciar unas preciosas vistas del monte.

En la zona de la 5ª estación del Fuji, probablemente os encontraréis con un montón de autobuses y de turistas, japoneses y extranjeros. Sobre todo, en días de buen tiempo, como el que nosotros tuvimos.
Pero, de todas formas, siempre es agradable pasear y disfrutar de las vistas.
En otoño, además, tenemos el valor añadido de las distintas tonalidades de las hojas.


Aquí se puede observar cómo se iba ya fundiendo la nieve de la cumbre. Apenas quedaba nada a mediodía.



En esta quinta estación del Monte Fuji, encontraréis también un pequeño templo...



... y varias cafeterías-restaurantes y tiendas de recuerdos. En las que podréis comprar cosas tan curiosas como ésta:


En Japón son muy aficionados al Kit-Kat, y lo comercializan en muy distintos sabores, aparte del habitual: fresa, té matcha... ¡y hasta sake, como podéis ver!. Aparte de las "ediciones limitadas" con algún sabor particular, que sacan de vez en cuando.
Lo que no llegué a averiguar es si lo que vendían eran barritas de Kit-Kat con sabor a sake, o si se trataba de una botella de sake con sabor a Kit-Kat, o las dos cosas (aunque creo que es lo primero). En cualquier caso, algo bastante "friki", jajajaja.

Después del Monte Fuji, nos dirigimos a la zona de Hakone. Concretamente, empezamos nuestra ruta por el lago Ashi, o Ashinoko.

Es un lago formado en la caldera de un volcán que entró en erupción hará unos 3.000 años.
Desde el lago, también se disfruta de unas preciosas vistas del monte Fuji... aunque en nuestro caso, desafortunadamente, no pudimos apreciarlas porque se nubló.



Se puede recorrer en barco: hay unos barquitos pequeños, con forma de cisne; unos barcos normales, que hacen tres paradas, e incluso unos "barcos piratas", a los que no les veo yo mucho el sentido, salvo que viajes con niños y quieras darle más "gracia" a la excursión.


Este edificio que podéis ver aquí es una antigua residencia de verano de los emperadores de Japón.


Nosotros fuimos en el barco "normal" (en el que, por megafonía, te van explicando lo que vas viendo, en japonés e inglés), bajamos en una de sus paradas para dar un paseo por la orilla y para comer (para lo cual no hay ningún problema porque se pueden encontrar restaurantes japoneses, de cocina más internacional, y de comida rápida), y después nos recogió el autobús, pero se puede regresar en el barco.



O también se puede pasar la noche en la zona, porque hay muchos hoteles y muchos "onsen" (los baños de aguas termales de los que os hablé en esta entrada), algunos de los cuales admiten también a clientes que no estén alojados en el hotel.

Este edificio que veis aquí es

A orillas de este lago se encuentra situado el Santuario de Hakone. Es un templo sintoísta, cuyos edificios se encuentran ocultos por la vegetación-es una zona muy boscosa-, pero que tiene una puerta o "torii" en el lago que permite identificarlo fácilmente.


He tomado "prestada" esta foto de una amiga, porque no pude bajar hasta la puerta: me había resbalado en una piedra musgosa cuando me acercaba a ver un altar en el que se rezaba para tener un buen parto (la culpa es mía, por acercarme a ese altar A MI EDAD, ¡si ya no voy a tener partos, ni buenos ni malos, jajaja!).
El entorno del templo resulta muy atractivo: la densa vegetación le da un aire tranquilo y un puntito misterioso.


Éste es el edificio principal.


Y ésta, la escalera que baja hasta el "torii" del lago.

(Aquí ya me había dado el golpe, de ahí el "careto").
Como podéis apreciar, en la zona hay mucha humedad: se nota bien por el musgo que hay en las piedras y los troncos de los árboles.
Hoy hay un exceso de "paisajes con figura": es decir, salgo en casi todas las fotos.
¿Motivo?. Que en el santuario de Hakone iba sin cámara, por lo que he tenido que recurrir a las fotos de mi marido, y éste me hace ponerme en casi todas las fotos, jajajaja. En la próxima entrada, sobre Tokio, no tendréis que verme tanto, 😋
Así que, por hoy, os dejo OTRA VEZ con una foto mía, en esta ocasión haciendo una petición ante un altar sintoísta.


La próxima (y última) entrada sobre el viaje será la de Tokio.
Espero no haberos aburrido demasiado 😜
(Más sobre Japón pinchando AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ).

Pimientos del piquillo rellenos de carne





Y vamos a comenzar el mes de febrero con algo tradicional en este blog: los pimientos rellenos.
Los que habéis entrado alguna vez, ya sabéis que, si hay algo que no falte en este blog, es precisamente eso: pimientos.
Los que no, si tenéis alguna duda sobre lo que os digo, podéis pinchar AQUÍ, y encontraréis "unas cuantas" recetas, jejeje. De hecho, cuando publicaba con más asiduidad, solía "caer" una receta de pimientos rellenos cada mes (de ahí la etiqueta "EL PIMIENTO DEL MES").
Las cosas han cambiado un poquito, ando más agobiada de trabajo, y ya no publico tanto. Pero los pimientos rellenos nunca dejan de aparecer por aquí.
Esta receta la preparé para una de las celebraciones navideñas, y fue un exitazo total. De hecho, ya los he tenido que repetir en alguna que otra ocasión...
La salsa queda muy sabrosa, y los pimientos muy tiernos y suaves, con un relleno jugoso.
Así que... ¡vamos al lío!.




INGREDIENTES:

½ kg carne ternera
Miga de pan mojada en leche (el equivalente a una loncha de pan de molde sin corteza, más o menos).
Ajo en polvo, o un diente de ajo muy picadito
Perejil picado (1 cucharadita de café)
½ cucharadita de sal
Pimienta (un pellizco)
1 huevo crudo
Pimientos del piquillo (2 latas para 6-8 personas)
Para la salsa:
1 cebolla grande
1 diente de ajo
2 tomates secos
Aceite de oliva virgen extra
1 vasito de vino Jerez o Rueda (u otro vino blanco que os guste)
1 vaso de caldo de carne o verduras,o un vaso de agua y una pastilla de caldo de carne o verduras(suelo mezclarlo con el líquido de la lata de los pimientos)
Sal y pimienta (si es necesario)

ELABORACIÓN:

Para empezar, prepararemos el relleno. Ponemos en un bol la carne picada con el ajo, la miga de pan remojada y escurrida, el perejil, la sal, la pimienta y el huevo. Mezclamos con las manos hasta que quede todo bien integrado. Y dejamos reposar una media hora.


Volvemos a amasar un poquito con las manos, y rellenamos los pimientos con la carne. Reservamos.


Ahora prepararemos la salsa: picamos  la cebolla, el ajo y los tomates secos,.
No hace falta que los piquemos excesivamente finos, porque la salsa la vamos a triturar.


Ahora, en un chorreón de aceite, rehogaremos todo, a fuego medio-fuerte, hasta que se doren el ajo y la cebolla. 
Nos interesa que tomen bastante color, sin que lleguen a requemarse, porque así nos quedará la salsa más oscurita. 
Cuando esté suficientemente dorada, añadiremos el vino, y dejamos evaporar el alcohol durante unos 2-3 minutos.


Agregamos el caldo (o el agua con la pastilla de caldo desmenuzada). Y dejamos que reduzca durante unos minutos.


Trituramos la salsa.
Colocamos los pimientos en una cazuela baja o sartén honda...


 ...cubrimos con la salsa (puede que haga falta añadir un poco más de caldo)...



...y cocinamos durante 50 minutos-1 hora a fuego medio-bajo (en una cocina vitrocerámica con graduación del 1 al 9, lo pondremos en el 5 hasta que hierva, y después lo bajamos al 3), dando la vuelta a los pimientos en alguna ocasión, para asegurarnos de que se cocinan por igual.
Servimos calientes (se pueden preparar con antelación).


Champiñones rellenos de jamón y mozzarella





Este año ha llegado con una sobrecarga de trabajo, por diversas razones, así que no puedo atender el blog como me gustaría.
Me veo obligada a publicar más esporádicamente, pero no quiero abandonar las publicaciones ni dejar de pasarme por vuestros blogs, así que tendré que ir poco a poco.
Pero, bueno, la cocina y el blog siempre sirven, en parte, como desconexión y como entretenimiento, cosa muy necesaria cuando se pasan rachas un poquito complicadas, por los motivos que sea.
Pasando ya a la cocina, ya iba tocando alguna receta en la que rellenara algo, que este blog, sin las "cosas rellenas", no sería lo mismo, jejeje. Y esta vez le ha tocado el turno a los champiñones.
Estos champiñones quedan muy ricos con este relleno, y la mozzarella no "mata" el sabor de las setas, como ocurre a veces con algunos tipos de queso. 
Son ideales para un picoteo.
Es una receta que saqué de internet, con algún tuneo propio, pero que no recuerdo exactamente cuál es la fuente, así que, si alguien la reconoce como suya, que me perdone por no citarle (sabéis que es mi costumbre reconocer y citar siempre mis fuentes), pero es que no tengo ni idea de su procedencia.
Si os gustan los champiñones, en este blog podéis encontrar otras recetas, como éstos rellenos de salmón, o unos champiñones rehogados,  (receta con una foto realmente horrible, pero que está muy rica, en serio 😜).



INGREDIENTES:

(4 personas)

12 champiñones grandecitos (yo compro unos envases de 6 champiñones, 3 comunes y 3 Portobello)
100gr de jamón serrano picado finito (hay unos paquetitos de Navidul con un jamón muy picadito que vienen muy bien para esta receta).
Mozzarella rallada (unos 50-60 gramos)
Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Un pellizco de albahaca

PREPARACIÓN:

Limpiar los champiñones con un trapo o con papel de cocina. En el caso de que tengan mucha tierra, los podemos pelar con un pelador de patatas o de tomates, quitando una capa finita.
Retiramos con cuidado el pie de los champiñones, y lo reservamos.
Si el pie no saliera entero, sacamos el resto con un sacabolitas, con cuidado de no romper el sombrero del champiñón.
Picamos muy finito los pies de los champiñones, y mezclamos con el jamón.



Agregamos la albahaca, el aceite y la mozzarella, y mezclamos bien.



Precalentamos el horno a 200º, (con el calor arriba y abajo).
Mientras se va calentando, rellenamos los champiñones con la mezcla que hemos preparado.

Y los horneamos durante unos 10-15 minutos, hasta que quede doradito el relleno.
Como soltarán agua, es preferible esperar 5 minutos (bien dejándolos dentro del horno, o fuera, según nos interese mantenerlos más calientes o no) y después sacarlos, emplatar, o pasar a otra fuente de servir.



 Espero que os gusten.

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