Calamares en salsa de cebolla



(AVISO AL PÚBLICO LECTOR: Hoy toca rollo filosófico, así que, los que no tengáis tiempo ni ganas de leerlo, podéis pasar directamente a la receta, jajajaja.
Que es muy rica, y merece la pena, no vayáis a perdérosla por evitar el rollo).
Últimamente, publico con menos asiduidad. 
Y es que, por un lado ando hasta arriba de trabajo. 
Y, por otro, intento mantener la calma. Este mundillo de los blogs de cocina, a mi juicio, está cada día más descontrolado e inabarcable. Redes sociales, "talleres",  técnicas de posicionamiento, ofertas de publicidad, páginas de buscadores, sorteos, eventos blogueriles, retos constantes,  "días" del pan, del vino, de las verduras, del jamón, del queso, de los boquerones en vinagre y de los mejillones rebozados...
Es un fenómeno que lleva dándose unos cuantos años, pero que, en los últimos tiempos, se ha acelerado considerablemente.  Y arrastra, aunque uno se resista.
Veo a otros blogueros cada vez más agobiados, superados por los acontecimientos. Veo cosas que no me terminan de convencer...
Se respira un cierto aire de "mercantilismo", de "seguimiento de modas", y de "competición" que me gusta bastante poco.
Algunos cierran sus blogs. Cada vez más blogueros desactivan los comentarios, porque sienten que no tienen tiempo de responder a todos. Otros apenas publican entradas nuevas. Y, por último, algunos que quieren mantener el tipo, andan locos por intentar llegar a todas partes con un mínimo de dignidad.
Yo no quiero llegar a ese punto. Me entretiene mucho el blog, aprendo mucho, he conocido a gente estupenda... y no me gustaría alcanzar un grado de agobio o de hartazgo que me hiciera dejarlo.
Así que, como ya os he dicho alguna vez, cada día que pasa tengo más clara la línea que he de seguir: tranquilidad (y buenos alimentos, nunca mejor dicho, jajaja). A mi ritmo, en todo: en las visitas, en las publicaciones, en los comentarios, y en las redes sociales. Publicidades, poquitas, y eventos y follones, contados con los dedos de una mano.
No entré aquí para ser campeona de nada, ni para convertirme en una estrella de la cocina (¡pues anda que no es difícil eso, jajaja!). No vivo de esto, me gusta aprender, divertirme y compartir, y bastante competitividad hay en nuestra vida diaria como para trasladarla también a una afición.
Temo que, a medio plazo, todo esto alcance el punto de saturación. Pero quizá sea necesario para poner las cosas en su sitio.
Bueno, y después de este rollo pseudo-filosófico que no he podido evitar soltaros, vamos al grano cocinil. A la receta.
Me encantan los calamares. Pero, para ser sinceros, tienen un riesgo: a veces, salen duros.
Sin embargo, con esta receta no pasa. Quizá sea la cebolla, o el vino, pero quedan blanditos, y deliciosos. Y la salsita es para no parar de mojar pan.
Eso sí, no hay que tener prisa. Se tardan en cocinar una media hora, o 40 minutos, pero, si necesitamos más tiempo, no pasa nada. Yo voy pinchándolos con un palillo para comprobar el punto de dureza.
Al lío:


INGREDIENTES:

1 kg de calamares limpios, cortados en aros. Utilizaremos también las patitas.
Se puede preparar con también con chipirones, chocos o sepionet.
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
Un puñado de perejil picado
Sal
Pimienta recién molida (yo uso el molinillo de 5 pimientas)
1 vasito de vino blanco (utilicé "Castillo de San Diego" de Bodegas Barbadillo)
Harina para rebozar
Aceite de oliva virgen extra
1/3 de pastilla de caldo de verduras (utilizo las marcas "Soria Natural" o "Santiveri")
Agua

PREPARACIÓN:

Picamos la cebolla en juliana finita.
En una cazuela baja o sartén honda, ponemos un chorrito de aceite, añadimos la cebolla, y rehogamos a fuego suave. 

Pasados unos minutos, tapamos la cazuela, hasta que la cebolla quede blandita y tome algo de color.

Agregamos los ajos muy picaditos, el perejil, una pizca de sal, y la pimienta. Rehogamos durante unos minutos, a fuego medio.
Pasamos por harina los calamares,y los rehogamos en la cazuela. Si es necesario, agregamos algo más de aceite.
No hace falta rehogarlos durante mucho tiempo, sólo "vuelta y vuelta".

Añadimos el vino, la pastilla de caldo desmenuzada, y agua, que casi cubra los calamares.

Cocinamos a fuego medio, durante una ½ hora o 40 minutos (puede que haga falta añadir más caldo, así que controlaremos la cocción).
Vamos pinchando los calamares con un palillo para comprobar el punto de dureza. Cuando estén blanditos, los servimos.
Y, como os decía antes, preparad pan. 
Espero que os gusten.

Patatas al vapor a las finas hierbas




¡Pedazo de nombre rimbombante que le acabo de poner a este platito, jajajaja!.
Y, en realidad, se trata de una sencilla guarnición. Sencilla, sí, pero deliciosa, y que también nos puede servir como un "picoteo", porque las patatas están buenísimas, en su punto justo.
Además, con una cantidad mínima de grasa, y al vapor. En este cofre, que cuando lo compré pensé que sería una pijadita más, y la verdad es que estoy encantada con él, y lo uso muchísimo, porque es ideal para una cocina sana:


En casa, a todos nos encantan las patatas. Sobre todo, a mi marido... que, precisamente, al ser diabético, no puede abusar mucho de ellas.  Por eso, cuando las preparo, procuro que la forma de cocinarlas sea lo más sana posible.
Y esto se consigue con esta receta, copiada, sin añadir ni quitar nada, de Ángeles: en el cofre de vapor, se cocinan prácticamente en su jugo, con una gotita de aceite. Y,de esta forma, también, los sabores se concentran más, así que las patatas salen deliciosas.
Otra ventaja: las hacemos en el microondas, en "nada y menos", y no manchamos cacharros. Ideal para cuando vamos con prisas, que suele ser casi siempre, jajaja. O para cuando llegamos tarde de trabajar y no nos apetece tomarnos ese filetito de ternera, o ese lomo a la plancha, o esa rodajita de salmón, "a palo seco" y sin nada que lo acompañe. Quedan bien, como os digo, con carne, con pescado, e incluso solas, para un picoteo, acompañadas de alguna salsita si queréis.
Así que os animo a probarlas, si tenéis el cofre (y, si no, os lo recomiendo: se le saca bastante más "jugo" del que os podáis imaginar).

INGREDIENTES:
1 patata mediana por persona
Unas gotitas de aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Hierbas aromáticas a vuestro gusto (yo he utilizado romero, tomillo, y hierbas provenzales)

PREPARACIÓN:

Pelamos las patatas, y las cortamos en cuadraditos no demasiado pequeños (el tenedor de la foto es de aperitivo, pequeñito, para que os hagáis una idea del tamaño).
Las colocamos en el estuche de vapor. Sazonamos con la sal, espolvoreamos con las hierbas, y añadimos unas gotitas de aceite. 
Ángeles añade el aceite con un pulverizador. Yo echo unas gotitas con la aceitera, y después utilizo un pincel para untar todas las patatas y distribuir las hierbas y el aceite uniformemente en todas ellas.

La cantidad de hierbas dependerá de vuestras preferencias.
Cerramos el cofre, las metemos al micro, y programamos 7 minutos a máxima potencia (suele ser entre 700-800 watios), aunque podéis necesitar un poquito más o menos de tiempo, según el tipo de patata y el microondas. A mí, con 7 minutos y 800 watios, me quedaron perfectas, en su punto justo (mi micro es de la marca "LG").
¡Y listo!. Ya tenéis vuestra guarnición preparada, sanísima y sabrosísima. ¡Que las disfrutéis!.

Solomillitos de ternera al ajillo



Siempre he sido partidaria de que, cuando disponemos de una buena carne (o un buen pescado), cuanto menos elaborada sea su preparación mejor: está deliciosa a la plancha, o al horno.
Pero, en ocasiones, nos apetece variar. O quizá las circunstancias nos impulsen a tener que cocinarla de otra manera.
Esto fue lo que me ocurrió a mí. Tenía una bandeja de medallones de solomillo de ternera que compré y congelé. Son de muy buena calidad.
Pero... algo ocurrió con el envoltorio protector, y algún trocito se congeló demasiado. Vamos, que, en alguna esquinita, algún medallón sufrió la llamada "quemadura de congelador", que se produce cuando se congelan alimentos sin la adecuada protección y envasado. Y quedaron algunas partes un poco secas.
Así que, por desgracia, esa carne no podría quedar del todo bien si la cocinábamos a la plancha.
Sin embargo, no quería tirarla. Ni están los tiempos para tirar comida, ni me parece ético hacerlo, cuando hay quien no tiene para comer. Por lo tanto, decidí prepararla de otra manera, para aumentar su jugosidad y sabor, y poder aprovecharla.
Para ello, la tuve unas horas marinando en leche, con especias Ras-El-Hanout. Y, después, preparé una salsita, con ajitos y vino.
Buenísimos, de verdad. Han gustado muchísimo.
También puede prepararse con filetitos de ternera.
Así que, si queréis introducir un cambio en el típico "filetito a la plancha", aquí tenéis esta receta. Estoy segura de que os gustará. 




INGREDIENTES:
500 gramos de filetes o medallones de solomillo de ternera 
4-5 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Una o dos cucharaditas de café de especias Ras-El-Hanout (si no tenemos, o no nos gustan, podemos sustituirlas por un puñado de ajo molido o en polvo).
Una hoja de laurel
Leche
Tomillo
Pimienta recién molida (utilizo la mezcla de 5 pimientas)
1 vasito de vino blanco seco (Utilicé "Castillo de San Diego", de Bodegas Barbadillo.
1/4 de pastilla de caldo de verduras (siempre uso de la marca "Soria Natural",o, si no encuentro, de "Santiveri").
Agua o caldo de verduras (si fuera necesario)


PREPARACIÓN:

Unas horas antes de prepararla, (al menos, hora y media), marinamos la carne, en un recipiente hondo o un "tupper", con leche (que la cubra hasta la mitad) y las especias "Ras el Hanout" o el ajo en polvo.



Sacamos la carne de la marinada. Con un mazo de carne, aplanamos un poco los filetes o medallones. 
Echamos un chorro de aceite en una cocotte, sartén honda o cazuela baja, lo calentamos a fuego medio-alto, y sellamos la carne por los dos lados. No freímos demasiado tiempo, sólo "vuelta y vuelta". 

Sacamos la carne, la salamos, y reservamos.
En el mismo aceite (podemos añadir, si es preciso, un poquito más), rehogamos los dientes de ajo, partidos en laminitas o trocitos chicos. Al mismo tiempo, vamos desglasando lo que se haya quedado pegado al fondo de la cazuela.

Cuando el ajo empiece a desprender su aroma, pero sin que se queme, volvemos a colocar en la cocotte la carne, la pimienta, el tomillo y una hoja de laurel.

Después, agregamos el vino blanco y el 1/4 de pastilla de caldo de verduras, desmenuzada.


Tapamos, y cocemos  hasta que esté tierna la carne (una media hora, quizá un poco más). 

Puede hacer falta añadir un poco más de agua o caldo, si se nos resecara demasiado.
Servimos enseguida, y preparamos pan, porque la salsita está muy rica.

Espero que os gusten.

Berenjenas rellenas de champiñones y surimi



Otro ingrediente clásico de este blog: las berenjenas (a ser posible, rellenas, jajaja, aunque también podéis encontrar aquí otras formas de cocinarlas).
Y es que tengo en casa a un "carnívoro" recalcitrante (que, además, suele adorar todo aquello que no puede o no debe tomar, pero esto es otro tema). Todo lo prefiere con carne y sus derivados, desde las legumbres hasta las croquetas. Así que me cuesta un poquillo ir introduciendo ingredientes "no cárnicos", en especial las verduras, aunque consigo poco a poco que vayan teniendo más aceptación.
Y yo no soy tampoco vegana, precisamente, pero me encantan las verduras, y además son sanísimas y le conviene tomarlas (a él y a todos, claro...). 
Por lo tanto, cuando hay alguna verdura que sí le gusta, como los pimientos (gracias a Dios, jajaja), y las berenjenas, pues suelo utilizarla con frecuencia en mi cocina.
Y, aunque obviamente las que más éxito tienen son las rellenas de carne, hay que variar. Porque hasta del más delicado de los manjares se cansa uno: recuerdo, por ejemplo, una vez en la que salí de la Feria del Jamón Ibérico de Jerez  de los Caballeros (mejor dicho, del "Salón del Jamón", que ése es el nombre correcto), y lo único que quería era tomarme un gazpachito: me salía el jamón por las orejas, literalmente, y eso que todo el que probé estaba de escándalo. Pero tanto comer lo mismo llega a saturar.
Por eso, hoy os traigo un relleno distinto, que ha tenido bastante aceptación. Están muy suaves y muy ricas (a mí es que estos gratinaditos me pierden). Espero que os gusten tanto como a nosotros.
Si sobra relleno, ya sabéis lo que hago yo siempre: lo pongo en una cazuelita refractaria, o en varias cazuelitas o conchitas individuales, lo espolvoreo también con el queso rallado, y lo congelo. Ya tenemos un rico gratinado para otro día.
Yo utilizo para esta receta surimi rallado. Lo  hay de muchas marcas: Krissia, Pescanova, marcas blancas como Eroski, El Corte Inglés, Auchan, Lidl,.. Pero, si no lo encontráis, partidlo en hilitos. Si tenéis Thermomix, es fácil: poned los palitos en el vaso, en dos o tres trozos, y programad 4 segundos, velocidad 4 CON GIRO A LA IZQUIERDA.

INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
2 berenjenas medianas o grandes
Media cebolla blanca
100 gramos de champiñones laminados
100 gramos de surimi rallado, en hilitos o trocitos.
25 gramos de aceite de oliva virgen extra
Un chorrito de leche evaporada
Queso rallado para gratinar
Para la bechamel:
500 gramos de leche (yo utilizo semidesnatada)
30 gramos de mantequilla o margarina
75 gramos de harina
Sal, pimienta (o 1/4 de pastilla de caldo de verduras), y nuez moscada rallada

PREPARACIÓN:
Picamos muy finita la cebolla, y la pochamos, en un chorro de aceite (aproximadamente 25 gramos), a fuego medio-bajo, en una cazuela o sartén honda.

Cuando empiece a estar transparente y blandita, añadimos los champiñones laminados, y cortados en trocitos,  y seguimos rehogando durante unos minutos.

Mientras tanto, vamos cociendo las berenjenas. Las partimos a lo largo en dos mitades, hacemos unos cortes en la carne sin llegar al fondo, las colocamos en un recipiente apto para microondas, con tapa, y las cocinamos durante 5-6 minutos a 800 W de potencia. 
Dejamos que se enfríen, y reservamos.-

Añadimos a la sartén el surimi rallado, y seguimos cocinando a fuego bajo durante unos minutos.

Cuando podamos manejarlas sin quemarnos mucho, vaciamos las berenjenas, y cortamos la pulpa en daditos. 
Las agregamos a la sartén, y añadimos un chorrito de leche evaporada. Cocinamos durante unos 5 minutos, y reservamos.

Preparamos la bechamel:
-En Thermomix: ponemos todos los ingredientes en el vaso, y programamos 8 minutos, velocidad 3 y 1/2 y temperatura 100º, que después bajaremos a 90º. No siempre tarda el mismo tiempo en espesar, puede que necesitemos algo más de tiempo si hace frío o la leche la sacamos de la nevera. Cuando espese, dejaremos que cueza 1-2 minutos.
-Sin Thermomix: ponemos a calentar en un cazo la leche con la mantequilla y condimentos. Apartamos una tacita, cuando esté templada, en la que disolveremos la harina. removiendo bien para que no queden grumos, y la añadimos de nuevo al cazo. Cuando empiece a espesar, removemos constantemente y dejamos cocer unos 2 minutos.
Esta bechamel ha de tener una textura un poco más ligera que la que utilizamos para hacer croquetas, pero más espesa que la bechamel de cobertura.
Y mezclamos la bechamel con el relleno que teníamos preparado.

Rellenamos las berenjenas, cubrimos con queso rallado...

... y gratinamos a 210º-220º hasta que el queso se funda y dore.
¡A disfrutar!.

Pollo con verduras y jamón






 ¡Vuelve el pollo! (si es que alguna vez se fue de este blog, jajajaja).
Es una carne que nos gusta mucho a todos, aquí no hay discusiones. Resulta fácil de digerir, no tiene demasiada grasa, y es muy versátil. Así que, como la preparo mucho, tengo que ir variando.
Esta receta es facilísima, y muy rica. Parece laboriosa, porque el paso a paso es un poco detallado (es que lleva muchas cosas). Pero no lo es: simplemente, hay que ir añadiendo los ingredientes por su orden, y tendremos un plato bien sabroso y completo.
Acompañándolo con arroz blanco, podría incluso servirnos como plato único.
Puede prepararse con pechuga troceada, o con otras partes del pollo. Si usamos pechuga, el marinado es imprescindible, ya que se trata de una pieza que tiende a resultar seca. Si utilizamos otras partes, no sería tan necesario, aunque yo sí lo recomiendo porque queda más sabroso.




INGREDIENTES:

600 gramos de pechugas troceadas (o de pollo troceado)
1 cucharadita de especias "Ras El Hanout" (podéis encontrarlas en supermercados tipo Carrefour, o "El Corte Inglés", en la sección de productos internacionales, o en tiendas de productos árabes).
Leche
Aceite de oliva virgen extra
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
1 pimiento verde
80 gramos de jamón ibérico en taquitos
8 champiñones Portobello.
Un manojito de espárragos verdes o trigueros
1 cucharadita de pimentón
2 tomates rallados
1 vasito de vino blanco seco (utilicé "Castillo de San Diego" de Bodegas Barbadillo
Caldo de pollo o verduras (o agua con media pastilla de caldo de pollo o verduras)
Sal y pimienta

PREPARACIÓN:

Con al menos 2 horas de antelación,  marinar el pollo  con leche (que lo cubra) y el Ras-El Hanout. 



Después, doramos el pollo (sólo para "sellarlo", vuelta y vuelta), con un chorro de aceite de oliva, a fuego medio-fuerte, en una "cocotte", o una cazuela.

Reservamos, y salpimentamos.


Quitamos el exceso de aceite, y rehogamos en el resto la cebolla, el diente de ajo, y el pimiento verde muy picaditos. 


Puede que necesitemos añadir un poco más de aceite. 
Cuando se vayan ablandando las verduras, desglasamos (es decir, rascamos lo que esté pegado al fondo), y agregamos el jamón en taquitos. 


Rehogamos a fuego medio durante unos 3-4 minutos y después agregamos los champiñones laminados. 

Añadimos los espárragos troceados. Y rehogamos durante unos 5 minutos. 


Agregamos el pimentón, removemos, y añadimos los tomates rallados. Volvemos a desglasar si fuera necesario. 


Tapamos la cocotte o cacerola, y cocinamos durante 5 minutos a fuego medio.
Añadimos el vino blanco, cocinamos durante un minuto para que se evapore el alcohol, y el caldo o agua (que casi cubra el pollo). 

Cocinamos a fuego bajo durante unos 35 minutos.
Espero que os guste.

Pastel de carne y calabacín, del libro "Thermorecetas" (y reseña del libro)


Hace unos días, la Editorial Oberón, del grupo Anaya me envió el libro "THERMORECETAS", de las autoras del blog del mismo nombre, uno de los más importantes en lo que a recetas de Thermomix se refiere.

Es un libro muy completo, excelentemente encuadernado, y con unas fotografías magníficas.
Contiene, además de recetas, consejos para la utilización y cuidado de la Thermomix (sí, ya sé que es "EL" Thermomix, ¡pero no me sale llamarlo "en masculino", jajaja!), explicaciones sobre las distintas funciones del robot...
El libro incluye recetas para todos los gustos, paladares, habilidades y necesidades. Algunas son muy sencillitas; otras, más elaboradas. Hay platos de la cocina tradicional española, de cocina creativa, internacional, aptos para diversas intolerancias alimentarias… Ideas para todos los días, y para ocasiones especiales.

Está estructurado en dos grandes apartados: RECETAS SALADAS y RECETAS DULCES. Y estos apartados, a su vez, se subdividen en "Recetas de mercado", "Fusión", "Internacional" y "Tradicional". 
Es muy fácil de manejar: rápidamente se localizan las recetas que buscamos.
Un libro muy recomendable para los que estén empezando a utilizar este robot de cocina,  o para los que dicen que “no le sacan partido”. En él encontrarán, con toda seguridad, recetas adecuadas a su presupuesto y a sus preferencias de cocina.

Encontramos en el libro un cuadrito de equivalencias de la Thermomix 31 y la 21. No se hace referencia al Thermomix TM5, de muy reciente aparición en el mercado, justo al tiempo de la publicación (por este motivo, supongo que no se ha podido tener en cuenta en la redacción del libro), pero todas las recetas que se elaboran con Thermomix 31 sirven para el nuevo modelo, sin necesidad de adaptación.
En definitiva: un libro muy útil, que, además, por su presentación y calidad de encuadernación, puede servirnos también para hacer un buen regalo. El precio del libro, según indican en su página, es de 19, 90 euros (IVA incluido). 



Ya tengo muchas recetas “fichadas”. Pero, como adelanto, os traigo esta delicia de pastel.



Creo que ya os he comentado más de una vez que me vuelven loca los pasteles salados. Sin embargo, en casa tenemos un problema: los de hojaldre, que a mí me encantan, no gustan a la otra “parte contratante”, así que los hago poco. 
Afortunadamente, sí gustan los que se elaboran con masas más "tipo pan", así que, cuando vi esta receta, me pareció que sí tendría aceptación. Y, sí, ha sido un éxito.
El calabacín da un toque suave y jugoso al relleno, y la masa no resulta nada pesada.
Yo, para variar, he hecho algunos "tuneos". Algunos de ellos, derivados de la necesidad (es decir, de la falta o escasez de algún ingrediente). Otros, por simples ganas de probar. Y la verdad es que ha quedado rico. 
Mis fotos, claro está, no tienen nada que ver con las del libro, jajaja. Ellas han dado al pastel un precioso acabado "enrejado", pero, como ya sabéis bien todos los que leéis este blog, Dios no me llamó por el camino de la decoración, así que yo opté por un simple trenzado (por intercalar tiras de uno y otro lado, vamos, como en la trenza de hojaldre) 
Sobró parte, y lo he congelado (la receta es para 6 personas, y ahora aquí estamos 2), así que ya editaré la receta para contaros el resultado, aunque estoy segura de que será bueno, porque siempre congelo la mitad de las empanadas, y quedan ricas.
Es muy adecuado para un picoteo, porque está rico tanto caliente como templado, e incluso frío.
Y, sin más, vamos ya con la receta.

INGREDIENTES: 
(Para 6 personas)
PARA LA MASA:
250 gramos de harina de fuerza
100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
1 pizca de sal
1 cucharadita de orégano
30 gramos de agua
40 gramos de vino blanco

PARA EL RELLENO:
1 diente de ajo
40 gramos de cebolla
400 gramos de calabacín (yo puse 300 gramos de calabacín y completé hasta los 400 gramos con cebolla. Es decir, puse 140 gramos de cebolla)
350 gramos de carne picada (yo siempre utilizo solamente carne de ternera, pero la receta emplea carne de ternera y cerdo) 
Opcional: 2-3 cucharadas de salsa de tomate casera
10 gramos de aceite de oliva virgen extra
30 gramos de pan rallado
Sal
La receta original lleva 3 lonchas muy finas de jamón serrano, y 4 lonchas de bacon muy finas. Yo le puse 3 lonchas muy finas de jamón de York, y 3 lonchas de queso Cheddar, y 80 gramos de jamón ibérico picado en taquitos).
1 huevo o 1 yema para pintar el pastel



PREPARACIÓN:

Ponemos en el vaso de la Thermomix la harina y el orégano. Y programamos 10 segundos, a velocidad 10, con el cubilete puesto, sujetándolo bien para que no se mueva. 


Añadimos el resto de los ingredientes de la masa, y programamos 30 segundos, a velocidad 4 y ½.

Queda así:

Envolvemos la masa en film transparente, y metemos a la nevera a reposar. 

Mientras tanto, vamos haciendo el relleno:
Ponemos en el vaso el diente de ajo, la cebolla troceada y el aceite.

Trituramos durante 5 segundos a velocidad 6, bajamos lo que haya quedado en las paredes del vaso, y rehogamos durante 2 minutos, a temperatura 100º y velocidad 1.

Agregamos la carne  (y la salsa de tomate y el jamón en taquitos, en su caso), y programamos 5 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Añadimos el calabacín en cubos, y la sal...

 ...y programamos 7 minutos, velocidad  1 con giro a la izquierda, temperatura 100º.
Agregamos el pan rallado, y mezclamos con la espátula 

dejamos enfriar.

Conviene que el relleno esté casi frío. Yo dejé la masa en la nevera entre tres cuartos de hora y 1 hora, y en ese espacio de tiempo ya se habrá enfriado bastante, pero es mejor que lo saquéis del vaso porque retiene el calor.
Sacamos la masa de la nevera, quitamos el film, y la colocamos sobre un papel de horno o lámina de silicona.

Extendemos la masa con rodillo, o ayudándonos de la man, formando un rectángulo.
Colocamos el relleno en el medio.

Y, encima del relleno, pondremos el jamón, bacon o queso.
Cerramos nuestro pastel, bien haciendo un trenzado (lo hice como explico aquí ), o un enrejado, o cubriéndolo entero, sin hacer cortes (aunque, en este último caso, es conveniente hacer una pequeña "chimenea" para que salga el vapor)
Pintamos la superficie con el huevo o la yema batida.

Metemos al horno, precalentado a 180º durante unos 40 minutos, más o menos (a mí me tardó un poquito más).   

Espero que os guste. Como os comentaba, es ideal para una cena, y, aunque parece laborioso con tanto paso a paso, no es nada difícil de hacer, y el resultado compensa mucho.


Este post ha sido redactado según el Código  de Confianza C2C.
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