Colombia, 2ª parte: Parque Tayrona y alrededores






Vamos con la segunda parte de las crónicas viajeras de 2017, en Colombia.
Esta vez le toca el turno a la zona de Santa Marta, en especial al Parque Nacional de Tayrona, en la costa del Caribe.
Es un parque bastante extenso, con zonas más áridas (que no visitamos), y otras de selva tropical, y playas impresionantes. No todas, como veremos, son aptas para el baño, pero los paisajes son una auténtica maravilla.
Pasamos 4 días en esta zona, y nos alojamos en el hotel Ecohabs Tayrona.
Éste es el hotel, o mejor dicho, éstas son las habitaciones del hotel: las cabañas.


Aunque veáis cabañas, se trata de uno de los mejores hoteles de la zona, lo que pasa es que está totalmente integrado en la naturaleza. Las cabañas son, en realidad, pequeños bungalows, diseñados siguiendo el estilo de las antiguas cabañas de las tribus que vivían en Tayrona.
Estas son las vistas desde las cabañas.


Y aquí podéis ver la parte inferior de una de ellas. En esta zona hay una terraza circular, con hamacas, una pequeña salita con mesa y sillas, nevera, cafetera y un cuarto de baño, y el dormitorio principal está en la parte de arriba, se accede subiendo unas escaleras.



Aquí podéis ver otra perspectiva de una de las cabañas, con vistas de la selva y de la playa.



Las zonas comunes del hotel se sitúan en la parte inferior, y para llegar a cada cabaña hay que subir unas (bastante empinadas) escaleras, a través de la selva. Cuanto más altas estén las cabañas, lógicamente, más espectaculares son las vistas... pero más agotador resulta subir después de la cena o del desayuno, jajaja. A mí me tocó una bastante alta, con lo cual, para volver a la habitación, tenía que hacer algún pequeño "descanso" en las escaleras.
Pero ésta era la vista de la que disfrutábamos.



Hay otros hoteles buenos en la zona (pero no tan dentro del parque, salvo uno), y también hostales y campings en el interior, pero éste es el más accesible, puesto que está cerca del aparcamiento de acceso al parque, y desde allí se puede llegar caminando (mejor sin maletas) o te recogen en "jeeps".

El sitio es un paraíso, eso es innegable. Aunque, como todo paraíso tropical, tiene sus pequeños inconvenientes: el calor y la humedad, por un lado, y (para los no muy amantes de ciertas "faunas", como yo), el tamaño, cantidad y variedad de insectos con los que uno tiene que convivir. Había una especie de cucarachas gigantes, mariposas más grandes que la palma de la mano, mosquitos a montones... pero, bueno, uno ya sabe que, si va a la selva, eso es lo que se va a encontrar, aunque a ciertas cosas, si uno es algo fóbico, cueste acostumbrarse, o no se acostumbra uno en absoluto, jajajaja.
Por otro lado, la comida es riquísima, con estupendos pescados y frutas tropicales. Y la gente, de lo más amable.
Hay también un spa. Yo no fui, pero los que se dieron masajes quedaron contentos.

Ésta es la playa del hotel. Para ser más exactos, la playa apta para el baño del hotel, porque la que se puede ver desde las habitaciones, aunque es una maravillosa y larga playa de arena blanca, no lo es. Esto ocurre en muchas de las playas del parque Tayrona.


A la mañana siguiente de nuestra llegada, comenzamos nuestra caminata por el Parque Tayrona.
Posiblemente, para los expertos senderistas no sea un recorrido extremadamente difícil; sin embargo, para mí resultó durísimo.
No tanto por la dificultad del camino en sí, aunque tiene sus subidas y bajadas, sino por el tremendo calor y la enorme humedad.
Recomiendo, por este motivo, que quien vaya a hacer esta caminata, salga tempranito. La ida fue mucho más llevadera que la vuelta, sobre las 2 de la tarde, con una temperatura bastante alta, y una sensación térmica más alta todavía.
Y, por supuesto, que se hidrate todo lo que pueda. Yo no recuerdo haber sudado más en mi vida, y me bebí 3 botellas de agua y el agua de un coco, más una cerveza cuando paramos a comer.
Eso sí, el paseo merece la pena.
Para entrar en el parque hay que pagar una tarifa, los extranjeros más cara que los colombianos, pero desconozco la cantidad exacta porque son conceptos que van incluidos en el viaje que hicimos; además, al llegar al hotel nos pusieron una pulserita de plástico, que debíamos llevar durante toda nuestra estancia, y que supongo que sería para demostrar que no nos habíamos "colado" en el parque si nos veía algún guardia o vigilante.


Nos encontramos con muchas formaciones rocosas a lo largo de la costa.


El camino presenta  muchas subidas y bajadas. Se nota el esfuerzo... podéis verlo en mi cara, jajaja.
No estoy especialmente en forma, pero he oído y leído comentarios de gente acostumbrada a rutas duras, que coincidían en que la dificultad de este sendero es la humedad y el calor terribles.


Durante la ruta, por las zonas de Cañaveral y Arrecifes, se atraviesan varias playas de belleza espectacular. Pero, en las primeras, como ya comenté, el baño está prohibido, y por eso siempre está puesta la bandera roja. 
Las corrientes marinas son muy fuertes, y, por muy bien que se nade, el peligro es grande. Por eso, por mucho calor que se pase, a nadie se le puede ocurrir intentar refrescarse en estas playas, porque lo puede pagar muy caro.



En algunas otras zonas, donde hay pequeñas lagunas interiores, no te puedes bañar por otros motivos... véase el cartel.



En algunos puntos del recorrido, te encuentras con grupos de indígenas que venden cocos. Los pelan y abren con machetes.
El agua de coco está deliciosa, y os aseguro que viene estupendamente para hacer un recorrido como éste...
Y el coco está riquísimo, más fresquito y tierno que el que acostumbramos a comer por aquí (a mí me encanta desde pequeñita, lo comía en todas las ferias).


Como podéis comprobar, aunque el camino sea un poco agotador, los paisajes merecen mucho la pena. Es auténticamente espectacular.



Continuamente, uno se va encontrando con playas de aguas azules, rocas de formas curiosas, y vegetación exuberante.
.

Si se necesita reponer fuerzas, en mitad de la ruta hay una casa de unos panaderos artesanos, que preparan  unos panes de tomate, orégano y queso deliciosos. No tengo fotos, porque en las que hice sale mucha gente, y algunos me consta que no quieren aparecer en internet. Pero merece realmente la pena probar esos panes.

Después de un recorrido, que según el folleto informativo duraba 45 minutos, pero que nosotros, entre el calor, el esfuerzo, y las paradas "técnicas" varias, hicimos en dos horas y media o algo más, llegamos a la playa de Aranilla o Arenilla, en la que sí está permitido el baño, y en la que hay un restaurante y servicios. 
Ésta es la desembocadura de un riachuelo cercano.



Y ésta es la playa. A unos 10 minutos de recorrido hay otra playa apta para el baño, llamada "La Piscina", mejor que ésta (pero yo no tenía ganas de andar más... de momento).
Para tratarse del Caribe, el agua está relativamente fresca, cosa que yo prefiero a las aguas "caldo".


La mejor de las playas está a unos 20 minutos de la última, y se llama Cabo San Juan de Guía.
Comimos en el restaurante de la playa de Arenilla, y regresamos por el mismo camino, aunque también se puede hacer la vuelta a caballo desde un determinado punto.
Nosotros, como digo, volvimos andando. La vuelta fue muy dura, porque la temperatura alcanzaría unos 35º, y la sensación térmica, con tanta humedad, era mucho más alta.
Os ahorro la descripción de mis esfuerzos caminantes... sólo os diré que, cuando llegué al hotel, me tomé, sin casi respirar, dos zumos de piña natural (buenísimos, por cierto), y una botella de agua. Estaba deshidratada.

Otro de los días fuimos a visitar la reserva natural de Tayronaka,  situada en la zona de selva, en la que se encuentran las ruinas de un poblado indígena del pueblo Tayrona, con las distintas terrazas en las que construían sus viviendas, alguna reproducción de sus cabañas, y un museo con armas y utensilios de los tayronas.
Sigue siendo una zona de gran importancia cultural para los descendientes de este pueblo indígena.




A la reserva se llega caminando, o en lanchas por el río. Yo preferí optar en esta ocasión por la "vía acuática".
Es un recorrido muy agradable.


Sobre esta estructura circular, se levantaba una de las tiendas ceremoniales de los tayronas.


Estos son los alrededores del poblado, en el que también hay un restaurante donde se come bastante bien. Las pechugas de pollo a la plancha en Colombia son espectaculares: el pollo es mucho más sabroso que el normal de aquí (supongo que será pollo de campo), y resultan más jugosas... eso sí, son enormes.


Después de la visita al poblado, hicimos un descenso por el río, hasta su desembocadura, en "tubing".
Consiste en sentarse o tumbarse en unos enormes flotadores, y dejarse arrastrar por la corriente, aunque siempre se va acompañado por personas que nadan alrededor y empujan a los que se "desmandan" demasiado. Normalmente, se hace en aguas tranquilas (si no, dudo mucho que yo me hubiera montado en ese neumático), y es una actividad muy relajante y agradable.
No hay fotos de este descenso, porque sólo pudieron sacarlas quienes disponían de cámara acuática; es un poco arriesgado ir con una cámara medio decente o un móvil, tumbado en un flotador y bajando un río.

Otra de nuestras excursiones nos llevó a la Quebrada Valencia. Es un río en el que se han formado unas piscinas naturales con cascadas, en medio de la selva.


Para llegar hasta allí, hay que dar un paseo por la selva de unos 20 minutos-media hora. Es una camintata cortita y fácil (también puede hacerse a caballo o en mula). Se cruza el río varias veces, por lo que hay que descalzarse o llevar calzado que se pueda mojar.
Sólo hay que tener una precaución: usar repelente de insectos, y volver a echárselo después del baño. No sólo hay mosquitos, sino pulgas de los caballos, y otros insectos, y puedo dar fe de que, si se te olvida echártelo, te comen.


Siempre me llama la atención encontrarme, en las zonas de selva, con las plantas que nosotros compramos en los viveros para el interior de las casas, creciendo libremente en exterior... y alcanzando tamaños enormes. 

Y aquí llegamos a la más baja de las piscinas naturales, con sus pequeñas cascadas.



Hay que ir prontito si nuestra visita coincide con el fin de semana: a partir de las 10 y media- 11 aquello se pone hasta la bandera, y resulta un poco agobiante, con familias enteras, grupos de adolescentes con sus altavoces atronando con reguetón, vallenato, cumbias y similares, niños vendiendo "tintos" (vasos de café solo)... Nosotros fuimos tempranito, y cuando nos marchábamos, nos cruzamos con enormes grupos de gente que caminaban hacia la laguna.

Se puede escalar por las rocas y subir hasta otra piscina, pero es un poco incómodo para los que no estamos muy en forma para trepar como cabras, y se necesita un calzado adecuado. Las piedras húmedas pueden hacer que resbalemos.


Otra vista de la cascada.



Y ésta es la entrada de los cuartos de baño donde uno puede cambiarse antes o después del baño.


Sin comentarios, jajajaja (sí, "Chicago" y "Miami" es lo que os imagináis, aunque "Chicago" está más claro).
A primera hora del día, estaban bastante limpios, no sé cómo estarían a las 12 de la mañana.

Ese mismo día, hicimos una excursión a la playa de Buritaca, que está en la desembocadura de un río. Para pasar a la playa propiamente dicha, hay que cruzar el río en estas barcas:


Nosotros no llegamos a cruzar a la playa, nos quedamos a comer en una zona de restaurantes que está justo en el embarcadero. Estaba lleno de gente comiendo, tomando cervezas y aguacates, y esperando para pasar al otro lado.
Eso sí, todo estaba organizadísimo. Los vendedores y camareros llevaban camisetas con letreros que indicaban su función: vendedores de aguacates, camareros, peinadoras que hacían trenzas, vendedores de dulces... No había venta "independiente", todo estaba regulado.
Y, por cierto, los aguacates estaban realmente deliciosos, en su punto justo de madurez, y sabrosísimos. Y, además, enormes y baratos.

Ésta fue nuestra comida: langostas a la parrilla (que tampoco fueron caras). Con una salsa de crema y gambas que te podías casi comer como una sopa.



Y ahora vamos a acercarnos a la ciudad de Santa Marta. Tengo que decir que, aunque el centro histórico es bonito -aunque no espectacular, como por ejemplo Cartagena de Indias-, la ciudad en sí quizá resulte un poco decepcionante.
Por eso, la mayor parte de los turistas vienen aquí para alojarse y comer, y la toman como punto base para realizar excursiones a los lugares que os he enseñado, y a otros destinos turísticos de la zona.

Eso sí, su importancia histórica es indudable: es la ciudad más antigua de Sudamérica, y una de las ciudades coloniales más importantes de la zona del Caribe. 

Ésta es la catedral de Santa Marta, la iglesia más antigua de Colombia.



En Santa Marta se encuentra la Quinta de San Pedro Alejandrino, que es la casa donde murió Simón Bolívar.


Tiene unos jardines cuidados, muy agradables para pasear, sobre todo porque en ellos encuentras zonas de sombra, cosa que se agradece en este clima.


Según cuentan, Simón Bolívar quería viajar a Europa, para buscar aliados para su causa, en un momento en el que ya había tenido importantes problemas en el país, incluso con intentos de asesinato, y había dimitido de sus cargos... pero ya se encontraba muy enfermo de tuberculosis, así que tuvo que alojarse en casa de un amigo español llamado Joaquín de Mier, para descansar e intentar reponerse, y en ella murió, el 17 de diciembre de 1830.
Y éste fue su último mensaje a los colombianos.


El interior de la casa conserva la decoración y el mobiliario de la época.


Aquí vemos el cuarto de baño, con una espectacular bañera de mármol.



Y éste era el dormitorio de Bolívar, y la cama en la que murió Bolívar (la "colcha"-bandera colombiana, lógicamente, es una adición posterior).



Bueno, pues, con Simón Bolivar, me retiro por hoy. Quedan todavía más crónicas viajeras, faltan Cartagena y Bogotá, así que seguiré dando la lata algunos días más. Espero que os haya gustado.



Comentarios

  1. Bonito recorrido , una forma de enseñarnos esos bellos lugares gracias besitos

    ResponderEliminar
  2. Tus viajes siempre me ponen los dientes largos, sin duda sabes elegir lugares espléndidos, aún cuando tengan sus pequeños inconvenientes, algo tenía que tener éste para no ser un paraíso diez, si se queda en nueve ya va bien. Paisajes bellísimos, buena comida y mejor clima, es que no se puede pedir más.
    un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo que pasa: para que haya tanta vegetación, se necesita calor y humedad, así que toca padecer un poquito para disfrutar, jajaja.

      Eliminar
  3. Hola guapísima !!!
    Qué preciosidad de paisajes Marga, claro que no serían lo mismo sin tus comentarios a pie de foto, que es lo que le da chispa al asunto jajaja
    Te habrás dado un lote de andar de los de hacer historia, pero mereció la pena si o si por todo lo que nos enseñas.
    Ya podías haber mandado algún tupper con unas langostas, con lo que me gustan y el precio que tienen por aquí :) y ya puestos, alguna planta tropical y un pollo para probar las pechugas jajaja
    Oye, que me ha encantado y es un acierto el viaje, como siempre un gustazo hacer este recorrido cada vez que viajáis. Estoy deseando ver las otras partes que quedan.
    Besotes mi niña, que cada vez te veo más guapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajja, muchas gracias, pero con esa caminata, el calor y el sudor, era imposible estar medio decente. Pero sí, mereció la pena.

      Eliminar
  4. Maravilloso Marga!!!! Cuando nos quieren describir el paraíso, aparecen parajes como los que tu nos muestras. Si que debe ser un poco complicado el calor para hacer rutas, y los insectos, pero bien merece la pena un poco de esfuerzo, a cambio de esa experiencia. Qué pena no haber visto los panes jajaja. Bueno, esperamos por la próxima entrega....

    Un besín.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los panes te hubieran encantado, y seguro que a ti te saldrían tan ricos como a la panadera de allí. Ahora me arrepiento de no haberles hecho más fotos...

      Eliminar
  5. Ahora que por Castilla estamos pasando mucho frío, me hablas de un viajecito por Colombia y allá me voy de tu mano con los ojos cerrados.
    Veo que eres muy valiente, yo no sé si podría con esas rutas tan largas hechas para expertos senderistas, soy demasiado vaga y ando muy poco, me cuesta arrancar, luego vuelvo feliz y con la cabeza despejada cuando me decido.
    Tus fotos son todas espectaculares, la luz es la característica principal.
    ah! No puedo pasar por alto esas langostas, eres una privilegiada, a la plancha tienen que estar deliciosas.
    Cariños y buen comienzo de semana.
    kasioles

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me encanta andar, pero en mejores condiciones climatológicas, jajajaja.
      Las langostas estaban riquísimas.

      Eliminar
  6. Menudo viaje te has pegado!! las fotos me han encantado, que bonito y lastima de no verme yo por ahí, eso es lo que hay que hacer vivir la vida y lo demás cuentos...Bess

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, viajar es lo que más me gusta, y como más disfruto. Un besote.

      Eliminar
  7. Y aquí llego a esta crónica, me hiciste reír con los bichos de mil formas.... pero tan cierto que no hay manera de huir en un contexto como ese. La verdad es que aún no he ido al Tayrona, veo que eres toda una guerrera que no le tiene miedo a nada, porque este tipo de viajes implican caminatas largas. Me llama la atención que a muchas cosas las denominas selva, lo que pasa es que por ser un país tropical en las zonas sobre el nivel del mar o en tierras con ríos cerca la humedad se incrementa al máximo; pero el clima de la selva si esto te pareció una cosa increíble la verdad es que es un juego de niños con el clima de la Selva que se encuentra en una zona del Pacífico Colombiano, y por supuesto en la región del Amazonas y Guainía y Putumayo. Pero la verdad es que la humedad en "tierra caliente" como le decimos a esas zonas cálidas es la locura. En mi caso soy de montaña, más exactamente de Bogotá, un clima más frío y no tan agobiante. Pues muchas gracias por estas experiencias viajeras, como te habrás dado cuenta la alegría y la música muchas veces nos desbordan :), pero creo que la gran mayoría de personas de aquella tierra son amigables, acogedoras, siempre dando una sonrisa amable, haciendo sentir a la gente el cariño y buena energía, desde las personas más humildes, en lugares sencillos. Te mando un abrazo grande y te repito un placer conocerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tus palabras.
      Sí, me hablaron de la selva del Pacífico, aunque no llegamos a visitarla, ese clima tiene que ser más duro.
      Yo soy de Madrid, que tiene un clima muy seco, con veranos calurosos e inviernos fríos, y aunque ahora vivo en Alicante, que es húmedo, nada que ver con la humedad de Tayrona. Y la falta de costumbre se nota...
      En cualquier caso, aquello es paradisíaco.

      Eliminar
  8. Precioso reportaje y preciosas fotos, muy buen recorrido, yo tampoco hubiera cruzado a la playa, viendo esas langostas, jajaja.
    Besitos guapa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, aparte de las langostas, es que era sábado y cruzaban en masa. Y se estaba más fresquito en la zona del restaurante, con la cervecita y los aguacates...

      Eliminar
  9. Un bonito reportaje, de tu mano es como si estuviéramos alli, y unas fotos preciosas, besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Un beso.

      Eliminar
  10. Querida Marga, a menos que me toque la lotería y me dedicará a vivir sin límites, no creo que vaya a hacer nunca este viaje, no está entre mis previstos, pero es precioso todo lo que nos enseñas.
    Como dice Nuria, tus notas a pie de foto son geniales, me hace sentir como si realmente estuviera allí contigo. Casi casi, he llegado a sentir esas cucarachas del tamaño XXL y esas picaduras de mosquito, que a mi como soy tan dulce, me comerían viva, jajajaja.
    A parte de lo evidente, con esas fantásticas langostas, lo del letrero de los baños me ha dejado mueeetta, Jajajaja.
    Besos, y deseando estoy a qué nos sigas enseñado el paraíso tan amenamente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con tanto calor y humedad, todo crece muchísimo: las plantas y los bichos, jajajaja.
      Me alegro de que te haya gustado el pequeño reportaje.
      Y lo del letrero del baño fue una risa.

      Eliminar
  11. Hala, ¡qué bonito todo!. Gracias por acercarnos a un país tan interesante. Me gusta muchísimo lo que cuentas y cómo lo cuentas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras. Me alegro de que te haya gustado.

      Eliminar
  12. Las cabañas son una chulada, muy originales, así no desentonan con el paisaje. Lo malo de estos sitios es el alto grado de humedad y lo peor los bichos, jajaja, pero veo tus fotos y explicaciones y creo que me olvidaría de estos pequeños grandes inconvenientes.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la verdad es que disfrutar de estos lugares tan maravillosos compensa de los pequeños inconvenientes.
      Un beso.

      Eliminar
  13. Marga, me encantan las crónicas de tus viajes. Este en concreto me llama la atención porque es un destino del que he oído hablar menos y ya veo que merece sin duda la pena. Qué guay lo de las cabañas, tiene que ser espectacular por la vista

    Abrazos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, es un destino más desconocido, porque hasta hace pocos años no se podía viajar allí con tranquilidad. Pero, ahora que se puede, merece muchísimo la pena, es un país precioso.

      Eliminar
  14. Perdona que sea parca en palabras pero tengo muy poco tiempo últimamente. Tus viajes siempre me fascinan, tanto lo que nos cuentas como las fotografías que compartes. Lo de Chicago y Miami ¡sin palabras! ja ja ja

    ¡Besos mil!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me imagino que andarás liada con la niña, tu familia, las Navidades, y tantas cosas más... No te preocupes.
      Me alegro de que te haya gustado la crónica, ¡ya seguiremos!.
      Un besote.

      Eliminar
  15. Hola Marga. Menudo reportaje nos has preparado. Lo he leído de cabo a rabo y eso hace que me haya permitido conocer unos lugares que si no es de esta forma sería imposible verlos y eso, gracias a ti, los he conocido.
    La verdad es que por lo que veo esos paisajes deben ser espectaculares. Esas cabañas diseminadas entre la vegetación son una maravilla aunque no me hago a la idea de si la comodidad es grande, supongo que sí, aunque al leer que para tener que llegar a ellas después del desayuno o cena jj se tiene que subir unas cuantas escaleras jj entran sudores.
    Un recorrido precioso el que nos has mostrado. Seguro que lo disfrutasteis.
    Ahora solo queda decirte que disfrutes de esta larga semana festiva.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, las escaleras eran tremendas. Pero,al menos, de esa forma tenías la certeza de que habías bajado la cena cuando llegabas a la habitación.
      Sí que eran cómodas las cabañas, la verdad es que es un sitio precioso.
      Un abrazo.

      Eliminar
  16. Siempre es un placer venir a visitarte no te imaginas lo que he disfrutado leyendote me encanta como lo cuentas y ademas lo acompañas de esas preciosas fotos con lo cual no dejas de ponerme los dientes largos largos a ver si me toca la loteria y puedo hacer alguno de tus viajes ,de momento disfruto de tus cronicas y fotos muchas gracias por compartirlo con quienes te visitamos.
    No me cabe la menor duda que fue un viaje inolvidable,lo que si yo no se si seria capaz de darme esa caminata .
    Bicos mil wapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, guapísima. Me alegro de que te haya gustado la crónica.
      Y, bueno, la caminata... es cuestión de ponerse, jajajaja. Eso sí, el final fue durillo.
      Besos.

      Eliminar
  17. Impresionantes paisajes!! Y esta salva con sus lagunas... Preciosa pero no sé yo que soy poco amante de los bichos y del calor como lo pasaría!
    Gracias por compartir estas bonitas imágenes para viajar aunque sea un poquito sin salir de casa!!! Y pasando frío jejeje
    Siento andar tan desaparecida últimamente pero el mes de diciembre siempre se me hace muy corto!
    Besos y feliz fin de semana,
    Palmira

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por tomarte el tiempo y la molestia de dejar tu comentario. ¡Me encanta saber que estáis ahí!
Así que ya sabéis: si tenéis algo que decir, hablad ahora... o callad para siempre, (¡que noooo, que es broma, hablad cuando os dé la gana, jejeje!.