
Bueno, pues al fin puedo escribir algo. Aunque volví de mis vacaciones el domingo, apenas he tenido tiempo para nada: los finales de mes son siempre complicados... y éste, más, con la subida del IVA y todas esas cosas. Así que no había podido actualizar el blog, ni pasarme a saludaros: sólo pude contestar a vuestros comentarios. Estuvimos pasando unos días en la zona de la Ribera del Duero, que os recomiendo a todos los que no la conozcáis. Pueblos preciosos, con sus iglesias románicas. O con monasterios impresionantes, como éste de Santa María de Valbuena.


O con castillos, como el de Peñafiel, en el que ahora se ha creado un Museo del Vino, muy interesante.

Hay una sección en la que puedes ir comprobando distintos aromas, para ir aprendiendo a reconocerlos en el vino... la verdad es que parece más fácil de lo que es, jajaja. Al principio, sólo "pillas" los olores más obvios... después parece que se va "espabilando" la memoria olfativa.
Paisajes de pinares y viñedos interminables.



Y una encina milenaria.

¿Y para comer?. Pues este pedazo de lechazo asado. ¡De morirse!.
Por mucho que uno se esfuerce, en casa no queda igual. No tenemos esos hornos de leña tan fabulosos...Y cordero como el de allí, es difícil de encontrar en otros sitios.



Vino... ¿pues qué os voy a contar del vino?.

Sólo os diré que, por esta semana, abandoné mi forzosa restricción vinícola (no va a ir uno a la Ribera del Duero a beber agua o zumo de naranja, jajaja.
Hemos visitado muchísimas bodegas, algunas de ellas con zonas mudéjares, construidas en el siglo XV.

(Estoy horrible, pero la pongo para que veáis la bóveda mudéjar, y las escaleras de la bodega).

Me sorprendió el tono claro de las barricas: lo tienen porque son nuevas, de roble francés o americano. Después de 3-4 años, las revenden a las bodegas de vinos de Jerez, donde lo que interesa es que tengan ya "solera".

Hay pueblos vinícolas que, prácticamente, están "huecos" por debajo: antiguamente, cada vecino construía su propia pequeña bodega; y después muchos bodegueros importantes han ido comprando las pequeñas bodegas cercanas para agregarlas a la suya, así que todo está lleno de túneles, y de chimeneas-respiradero.
Incluso a quien no le guste el vino le recomiendo esta visita, ¡se aprenden cosas muy curiosas!. Y llegas a valorar mejor los buenos vinos, y a comprender por qué alcanzan ese precio, al ver cómo se cuida cada detalle de su elaboración.
Y, para rematar, el alojamiento: un hotel-spa entre viñedos (Del spa no hay fotos porque no permiten tomarlas, pero es una maravilla).
En fin: vacaciones muy cortas. Ahora, hasta finales de septiembre, nada de nada: aquí puesta, currando y con "okupas" veraniegos de diversas procedencias, jejeje.
Mañana o pasado ya os pondré alguna recetilla y/o punto de cruz, que de todo hay.
Besotes, y espero que os gusten las fotos de mi viajecillo.





















Soy Marga. Me gusta la cocina desde que era pequeña.
Mi afición por el punto de cruz es más tardía, pero con ella consigo relajarme de las tensiones diarias, y poco a poco también voy mejorando.







