Continuando con la serie "Estoy vaguísima-o para cocinar" (creo que voy a crear una etiqueta propia en el blog, jajaja), os traigo estas brochetitas, tan facilísimas y tan ricas, que os van a encantar.
La receta, ya veis: digna de figurar en un recopilatorio de aquellos platos que preparaba un famosísimo cocinero allá por el Paleolítico Superior, en un diario dominical de cuyo nombre no quiero acordarme.
En mi opinión, esta persona es un genio, gran artista, digno de toda admiración, y, además, un encanto... pero todavía me dura el trauma que me causaban sus recetas de fin de semana, jajajaja....
Yo, entonces, vivía en Extremadura. Y, cuando empezaba a leer el listado de ingredientes, los ojos se me salían de las órbitas: dudo mucho que, fuera de Madrid, Barcelona y poco más, fuera posible encontrar a mediados de los 90 aquellas algas tan extrañas, frutas exóticas, especias de nombre complicadísimo...
Me imaginaba la cara que pondrían en el supermercado habitual si yo llegaba preguntando por todas aquellas cosas (sospecho que llamarían a los loqueros, directamente, jajaja). Algunas es que ni sabía lo que eran. Y entonces no había Wikipedia de la que tirar en caso de emergencia....
Y después, la elaboración. Todo el fin de semana te tirabas preparando el platito, jajaja: que si dos días antes había que hacer la maceración de no sé qué, que si al día siguiente te tocaba preparar la teja de chocolate amargo con pimienta de Jamaica y albahaca fresca.... ¡tela marinera!.
Eran obras de arte, desde luego, eso hay que reconocerlo. Pero, ¡qué follón, Dios mío!. Creo que entendía mejor un tema de las oposiciones que las dichosas recetitas, jajajaja.... Mi cabeza y mi sabiduría culinaria no daba (ni da) para tanto.
Obviamente, esta complejísima brochetita no desentonaría entre aquellas publicaciones dominicales, como podéis comprobar... Vamos, que las puede preparar un niño de 4 años, jajaja. Pero, ahora en serio, probadlas que están deliciosas.
Eso sí: por lo que más queráis, utilizad unos tomatitos cherry QUE SEPAN A TOMATE. Yo suelo usar unos de la marca "Divino" que hay en Supercor, o unos "mini-kumato" de Carrefour. Pero el plato pierde toda la gracia si le ponemos alguno de esos cherrys "de plástico" que circulan por los supermercados...
INGREDIENTES:
(Sin cantidades, porque dependerá del número de comensales)
Queso de Burgos en trocitos, o mini-quesitos (éstos son "mini-burguitos" de la marca Arias).
Salmón ahumado en taquitos, o cortado en lonchas más bien gorditas
Tomates cherry
Sal Maldon
Orégano
Pimienta recién molida (molinillo 5 pimientas).
PREPARACIÓN:
Dificilísima, jejeje: lavar y partir por la mitad los tomates, trocear el salmón, e ir colocando estos ingredientes y el queso, en el orden que queráis, en los palitos de brocheta.
Espolvorear con sal, pimienta y orégano, y a comer.
Para picoteo, podéis buscar palitos de brocheta más pequeñitos que los que yo usé.
Y no quiero despedirme sin dejaros una nota de humor. Muchos ya conocéis mi afición a fotografiar cosas raras, "frikadas", carteles divertidos, y demás curiosidades. De hecho, bastantes amigos me habéis enviado fotos "frikis" de las que a mí me gustan.
Y hoy os traigo una que me envía María, una amiga de Facebook a la que conozco en persona, y que ha estado de viaje por Asturias y Cantabria.
Atentos al lote de productos típicos, jejeje...
La crema de orujo, dado el nombre, debe ser de las que parece suavecita al paladar pero después te perfora el estómago, jajaja... Y en cuanto al producto que lleva "mantequilla de Cantabria y frutos del bosque"... pues lo dejo a vuestra imaginación...
Los sobaos "El Macho" sí que los he probado, y son excelentes.
Bueno, se acerca el final de agosto. Feliz vuelta a casa, y aquí os quiero ver a todos en septiembre, que vienen los pimientos del mes, así que cuidadín con las carreteras.
Un beso.













































Soy Marga. Me gusta la cocina desde que era pequeña.
Mi afición por el punto de cruz es más tardía, pero con ella consigo relajarme de las tensiones diarias, y poco a poco también voy mejorando.







