Flanecitos de queso Philadelphia (Para Oli y Tere)


Hay momentos en que una no sabe qué decir.
Porque, ¿qué se le dice a alguien que acaba de perder a un ser querido?. ¿Hay palabras que puedan consolar de esa pérdida?.
Hoy Oli, el marido de Tere, nos ha dejado, después de una durísima lucha de años. Los dos lucharon con todas sus fuerzas, pero no pudo ser...
Y por eso yo me quedo sin palabras. Sí, yo, que me enrollo hasta para contaros que hace calor o que juegan en la piscina, no sé qué decir. No puedo decir nada.
Solamente puedo decir que quiero dedicaros esta receta a los dos. En especial a ti, Tere. Con ella quiero decirte que estoy convencida de que él siempre estará a tu lado. Que algún día volveréis a estar juntos. Y que mucha gente estamos contigo, aunque no podamos ni imaginarnos lo que estás ahora mismo sintiendo.
Un beso muy grande.
Y aquí os dejo la receta:

INGREDIENTES:
(Salen unos 12-14 flanecitos)
2 tarrinas de queso Philadelphia (400 gramos)
3 huevos grandes (XL)
100 cl de leche (1 cubilete de la Thermomix)
2 botecitos de Crema Ligera Puleva (175 gramos)
90 gramos de tagatosa o 180 de azúcar (para los más dulceros. Para mí, con 75 gramos de tagatosa o 150 de azúcar están bien)
1 cucharada de esncia de vainilla
Para hacer el caramelo: azúcar o fructosa, y agua (2 cucharadas de fructosa por unos 90 cl de agua).

PREPARACIÓN:
En primer lugar, haremos el caramelo. Yo lo hago en el microondas: pongo la fructosa o azúcar y el agua en una jarrita de Pyrex...

... y voy programando de minuto en minuto, a 800 w, hasta que el caramelo tome color.

No dejéis que quede demasiado denso.
Lo vertemos en flaneritas de metal, silicona o papel de aluminio, y dejamos que se enfríe.
MUCHO CUIDADO al verter el caramelo, no me canso de repetirlo. Puede gotear cuando retiréis la jarra, y las quemaduras son terribles y dolorosísimas: yo me quemé el dedo medio de la mano derecha cuando tenía 15 años... y a los 48 sigo teniendo la señal.

Ponemos el resto de los ingredientes en el vaso de la batidora o Thermomix (o cualquier robot) y mezclamos todo hasta que quede bien integrado.
Rellenamos las flaneritas con cuidado.
Como veis, tengo las flaneras metidas en una fuente grande de horno, que llenaremos con cuidado de agua hasta que cubra la mitad de las flaneritas.
Y metemos a horno, precalentado a 180º (si los hacéis con azúcar, podéis ponerlo a mayor temperatura, 200 o 210º) hasta que se cuajen. Suelen tardar entre 35 y 40 minutos; pinchadlos con una aguja para ver si están hechos.
Dejamos enfriar un poco antes de desmoldar, y tomamos fríos.

Un beso para todos.

Fideos guisados con pollo, jamón y berenjenas (Thermomix)



Pues sí, ya empezó el otoño... aunque aquí sigue haciendo 28-29º, así que tenemos un "otoño" bastante peculiar, jajaja.
Pero hay ciertas comidas que a mí me apetecen tanto en invierno como en verano, como los arroces y la pasta. Y este guisito, que sirve como plato único, es uno de ellos.
Es una receta sencillísima de preparar, y completa, porque tenemos todos los nutrientes en un solo plato: hidratos, proteína vegetal y animal, fibras, grasas "buenas"...
Y ya sabéis mi truco: hago el sofrito por la noche, lo guardo en un tupper, y al día siguiente, a la hora de comer, lo caliento en la Thermomix durante 3-4 minutitos (a veces hace falta algo más, porque yo no tengo nevera, tengo el Polo Sur en casa, jajaja). Y después sigo con la elaboración habitual.
En fin, espero que os guste... y disculpadme que no me enrolle hoy demasiado (o dadme las gracias, según los casos), porque acabo de llegar de una reunión y estoy molidita, jejeje. Así que, al grano (o al fideo, en este caso).

INGREDIENTES:
1 berenjena con piel rayada
70 gramos de jamón serrano (ya sabéis: si podéis o queréis, mejor ibérico, jejeje)
1 pechuga grande de pollo (si es posible, pollo campero)
200 gramos de fideos cortos (de los que se utilizan para fideuá)
1 cucharadita y 1/2 de pimentón de la Vera agridulce o picante
Sal y pimienta
730 gramos de caldo de pollo o verduras (o de agua con una pastilla de caldo de verduras)
Romero
Tomillo
1 cebolla mediana
1 tomate
1 pimiento verde italiano pequeño
1 diente de ajo
45-50 gramos de aceite de oliva virgen extra (1/2 cubilete)

PREPARACIÓN:
Troceamos la cebolla, el tomate y el pimiento, lo ponemos en el vaso con el diente de ajo, y picamos durante 6 segundos a velocidad 5.
Bajamos lo que se haya quedado por los bordes del vaso, añadimos el aceite, y programamos 8 minutos, 100º, velocidad 2.
Troceamos en dados no muy pequeños la pechuga y las berenjenas con piel (bien lavadas), salpimentamos, agregamos al vaso, y programamos 6 minutos, 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Añadimos el jamón picado, y programamos 2 minutos, 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Ahora añadimos el pimentón, el romero y el tomillo, y programamos 1 minuto, temperatura 100º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Manteniendo la misma velocidad con giro y temperatura, añadimos el caldo o agua con la pastilla, y programamos 10 minutos.
Y añadimos los fideos, y manteniendo la misma velocidad (con giro, claro, que si no... haremos un puré, jajaja) y temperatura, programamos el tiempo que indique el paquete. En los fideos que yo he utilizado, ponía en el paquete que se cocieran 6 minutos si gustan "al dente" y 9 si gustan suaves. Como a mí me gustan al dente y a mi marido suaves, pues he programado 7 minutos y medio ("ni pa ti ni pa mí", jajajaja. Punto medio).
Cuando pare la máquina, dejamos reposar, sin mover el vaso de la máquina y tapado con un paño limpio.
Escurrimos el exceso de líquido (si los preferimos secos) del mismo modo que explico aquí, ¡y a comer!.
Un beso a todos.

Espirales de atún a los cuatro quesos


¿Habrá algo en la cocina que dé más juego que el hojaldre?
(Bueno, sí, los pimientos, jajajaja.... pero creo que, en este caso, siendo justos, el hojaldre les gana).
Y, si no me creéis, mirad estos ejemplos:
-Cualquier plato, "vestido" de hojaldre, se convierte en una receta de lujo. Imaginaos, por ejemplo, el cambio que da un solomillo de cerdo "vulgaris" si lo preparamos como solomillo Wellington.
O, mejor todavía,  una sopita normal y corriente, servida en soperitas individuales con una "tapita" de hojaldre... ¿es o no es un cambio radical?.
-Por otra parte, admite infinidad de preparaciones: croissants, tartas, trenzas, pastelitos, tartaletas, bocaditos, brazos, pastelones...
-Queda bien con un montón de rellenos, salados y dulces.
-Y, encima, es barato.
- Si se hace en casa, aunque da bastante trabajete, puede prepararse en cantidad y congelarse; y si nos inclinamos por comprarlo ya preparado, hay marcas que dan un resultado excelente (el del Lidl-Belbake-, el de Día...).
-Y, por último, siempre podemos encontrar una "modalidad hojaldrera" para acertar con el gusto de todos. Rellenad un hojaldre de queso, jamón y salchichas, y triunfaréis con los niños más difíciles. O, si tenéis en casa (como yo) a alguien no muy aficionado a los hojaldres "grandes", seguro que con los bocaditos más pequeños y un relleno de su gusto quedará encantado.

En fin, todo este rollo es para contaros que hoy os traigo las tan socorridísimas y vistas espirales de hojaldre, ¡qué poca vergüenza tengo, jajajaja!. Pero es que este relleno lo tenéis que probar, en serio.
Se lo copié a thermo hace algún tiempo, y desde entonces los hemos repetido en muchísimas ocasiones. Ideales para un picoteo o cena "de partido de fútbol". Os aseguro que, si las probáis, las repetiréis.
Además, podéis tenerlas ya rellenas y cortadas en el congelador, para que, si os surge cualquier compromiso "de emergencia", no tengáis más que sacarlas, meterlas al horno precalentado, y a correr.
Advertencia:  Aunque el título de la receta es "Espirales de atún a los cuatro quesos", el día que hice las fotos del paso a paso, como podréis comprobar, sólo disponía de dos, jajajaja. Pero salieron también buenísimas.
Al grano:
INGREDIENTES:
Una o dos planchas de hojaldre (según la cantidad que queráis hacer)
1 o 2 latas de atún en aceite
Queso rallado "4 quesos" (usad el tipo de queso que queráis, pero siempre quedan más bonitas de presentación si alguno de los quesos es de un tono anaranjado, tipo el Cheddar)
Orégano

PREPARACIÓN:
(Dificultad: Cero patatero. Se tarda más en escribir todo este rollo que en hacerlas)
Extendemos la lámina de hojaldre.
Sacamos el atún de la lata y lo dejamos escurriendo en un colador, porque el exceso de aceite puede hacer que resulten un poco grasientas las espirales y "mojar" el hojaldre.

Extendemos sobre el hojaldre la mezcla de quesos.

Desmenuzamos el atún y lo repartimos sobre el hojaldre. Procuramos que el relleno no llegue totalmente al borde.
Espolvoreamos con el orégano.

Enrollamos el hojaldre, ayudándonos si es necesario del papel vegetal que lo recubre.

Sellamos con agua el borde, cuando acabemos de enrollar. Tened en cuenta que, según elijamos un sentido u otro de enrollado (según empecemos por el lado más largo o más corto del rectángulo), nos saldrán más espirales pequeñitas o menos cantidad pero más grandes.
Partimos el rollo en rodajas de unos 2 cms de ancho. Para que nos sea más fácil cortarlas, mojad la hoja del cuchillo en agua entre corte y corte, y procurad usar un cuchillo afilado.
Colocamos estas rodajas en la bandeja del horno, sobre una lámina de silicona o papel de hornear. No las juntéis mucho para que no se peguen al crecer de volumen.

(Nota aclaratoria, que ya me veo venir a más de uno que conozco: Lavo la Silpat, jajaja. Lo que pasa es que, con el uso, se acaba quedando con ese aspecto medio quemado...)
Y las horneamos hasta que estén doraditas. No suelen tardar más de 15 minutos, a 220º.
Intentad no comerlas nada más sacarlas del horno, que os podéis quemar con el queso, jejejeje.
¡Deliciosas!. ¡Que las disfrutéis!.

NOTA: No suelen sobrar pero, en el caso de que sobraran, podéis "revivir" el hojaldre guardándolas en un recipiente hermético y horneándolas unos minutillos a la hora de ir a comerlas. No lo hacía hasta que Belén lo comentó, y desde entonces lo hago siempre, porque quedan estupendos.
Un beso para todos.
P.D. Este otoño-invierno seguro que me animaré a intentar alguna de las recetas del libro que os enseñé el sábado, con tiempo y calma para ir haciendo adaptación de las medidas y otras cosas. Si alguien quiere más recetas, o que busque algo en concreto, no tiene más que decírmelo. Marcela: tú dime qué tipo de receta te apetece intentar... y te la mando rápidamente o la pongo aquí.

Ensalada de patatas y salchichas


Bueno, pues parece que mis deseos se van cumpliendo (aunque yo no quería lluvia, jejeje). Bajan las temperaturas, los juegos pisciniles se acaban (por cierto, veo que "El Misterio de Marco Polo" recorre el mundo, jajajajaja)... Pero las ensaladas siguen apeteciendo, aunque sean un pelín menos refrescantes que las que nos gustan en pleno verano.
Por eso, hoy os traigo esta ensalada de patata, con un sabor delicioso y un poco diferente, y que, si se quiere, se puede tomar también templada (aunque a mí me gusta más fresquita). Y, como siempre, bien fácil.
INGREDIENTES:
4-5 patatas medianas
1/2 pimiento verde italiano
Salchichas cocktail o frankfurt (de las salchichas cocktail yo puse unas 8 ó 10)
150 gramos de pechuga de pavo o jamón de York braseado en daditos
1-2 huevos cocidos
Sal
Pimienta
2-3 cucharadas soperas de mayonesa
1 chorrito de salsa Worcestershire
1 chorrito (unos 30-40 gramos) de Crema Ligera Puleva, nata líquida, o leche.

PREPARACIÓN:
Cocemos las patatas y los huevos, procurando que las patatas queden hechas, pero firmes (que no se hagan puré al partirlas). Yo las cuezo enteras y con piel, pero hay quien prefiere pelarlas y trocearlas si son grandes.
Cuando se enfríen un poco, pelamos y troceamos patatas y huevos.
Lavamos y picamos en tiritas el pimiento verde. Y cocemos las salchichas en el microondas, unos 20-25 segundos a 800 w. Las cortamos en rodajitas (mejor con cuchillo de sierra).
Colocamos en un bol los huevos, el jamón o pavo cortado en cubitos, las patatas, las salchichas y los pimientos, y salpimentamos.
Mezclamos en una taza la mayonesa, la salsa Worcestershire y la crema de leche. Batimos bien, para que no queden grumos. Tiene que quedar una consistencia un pelín más líquida que la mayonesa normal, pero no demasiado "aguada".
Añadimos la salsa a la ensalada, y mezclamos bien.
Refrigeramos algunas horas, y un poco antes de servirla, sacamos la ensalada de la nevera, colocamos en un aro de emplatar, dejamos que temple un poquito, y retiramos el aro antes de sacar a la mesa.
Espero que os guste.

Estaréis pensando más de uno: "¡Qué poco se enrolla ésta hoy!"... ¡qué equivocados estáis, majos, jajaja!.
Para compensar la falta de palique, hoy lo que os traigo es una curiosidad, una pequeña "joyita" para los que nos gustan la cocina y los libros:




Sí, un libro de cocina... ¡de 1851!. Perteneció a alguien de mi familia paterna, no sé a quién exactamente.


Mirad qué bonita es la encuadernación también por dentro...

Está perfectamente conservado, salvo las lógicas manchas que aparecen en el papel antiguo...

Quizá algún día me anime a intentar alguna receta... habrá que hacer la conversión de las unidades de medida, porque todo está expresado en libras, onzas, azumbres, cuartillos....

Mirad cómo hacían los sorbetes y helados...

Y también tenemos curiosísimas recetas de sorbetes (aunque los llaman "helados", por los ingredientes me parecen más próximos a lo que hoy conocemos por sorbete):


Pero lo mejor es el sistema de conservación y transporte del pescado vivo. Leed atentamente, no tiene desperdicio:


Entrando en materia de vinos, mirad el listado (hay 2 páginas más, pero no les hice foto). Algunos os sonarán, otros no... Pero llama la atención la antigüedad de alguna de las denominaciones de origen más conocidas:

Y la frasecita que encabeza la lista es genial. Ya sabéis: si os preciáis de finos, tened en cuenta estos vinos para presentarlos en vuestras mesas, jajaja. No hace falta que seáis eruditos gastronómicos.
Os pondría más fotillos, pero no quiero hacerme pesada... Otro día.
Qué, ¿os ha gustado el libro?. ¿Os animaríais a preparar alguna receta?. Ahora mismo se me están ocurriendo varias personas que seguro que las bordarían...
Un besote, y feliz semana.

Caldereta de pez espada


Un inciso, antes de empezar con la receta de hoy. Para los que me habéis preguntado por la famosa bandeja "de los huevos", os cuento que en el reverso figura escrito lo siguiente: "Albalat-Pintado a mano-Ribesalbes".
Como se suele hacer en estos casos, acudí a San Google, que siempre nos ayuda, y descubrí que en Ribesalbes (Castellón) hay un ceramista artesano llamado Joaquín Albalat, que tiene su negocio abierto en el pueblo.
Pero, lamentablemente, no tiene tienda on-line ni página web (o yo no he conseguido dar con ella). Así que, si sois de Castellón o vais por la zona, ya sabéis dónde encontrar la fuentecita...
Y ahora, vamos con la receta de hoy.
Aunque me gusta el pescado, en general, con pocas "preparaciones" ( a la plancha, al horno, al vapor...), de vez en cuando me apetece preparar un guisito marinero "en condiciones". Y esta vez le tocó al pez espada.
La receta la saqué del blog de Alimonia, pero la tuneé, para variar. Y la he llamado "caldereta" porque no sabía qué título ponerle, jajaja... aunque quizá no sea una caldereta en sentido estricto. Pero da igual, está muy rica, de verdad...

INGREDIENTES:

1/2 pimiento rojo (unos 50 gramos)
2 dientes de ajo
1 cebolla mediana
Aceite de oliva virgen extra (unas 3 cucharadas)
1 Kg de pez espada en tacos
150 gramos de tomates cherry
4 tomates secos
2 cucharaditas de pimentón agridulce o picante
3-4 patatas medianas
Sal y pimienta

PREPARACIÓN:
En un wok o sartén honda, salteamos a fuego, primero fuerte y después medio la cebolla picadita en juliana, el ajo troceado finito y el pimiento cortado en cuadritos, durante unos 10 minutos, en una cucharada de aceite.

Cuando esté ya hecho (la cebolla se ve transparente, y el pimiento está blandito), agregamos más aceite y el pescado, y subimos un poco el fuego. Salteamos, moviendo bien para que el pescado se haga por todos los lados, unos 2 minutos.

Añadimos los tomates cherry cortados en rodajas (no muy finas, 2 o 3 trozos por tomate) y los tomates secos rehidratados en agua (yo los meto al micro durante 4 minutos) y troceados. Removemos bien, y bajamos el fuego.

Salpimentamos, y agregamos las patatas cortadas en cubos. Rehogamos un minuto. Añadimos el pimentón...

...removemos bien...

... y tapamos.

Dejamos que se haga a fuego medio unos 25 minutos (hasta que estén blanditas las patatas), removiendo de vez en cuando. Y servimos enseguida.
Es un guiso muy sabroso y sano, espero que os guste. Y, si lo acompañáis con un buen vino blanco (de Rueda o Albariño, por ejemplo), pues mejor todavía.
Feliz fin de semana a todos.

Huevos rellenos de salmón


¡Hay que ver lo envidiosos que somos los seres humanos, jajaja!.
El otro día, en cuanto vi la entrada de Thermo, con ese pedazo de huevos rellenos, me entró el antojo de hacerlos yo también.
No solo por lo ricos que están y lo socorridos que son siempre, sino porque, con toda la historia de la fuente especial para huevos, me dieron ganas de volver a mostrar la fuente "original", la que hizo nacer todo este cachondeo.
Y, aunque ya la enseñé aquí, me apetecía mucho volverla a sacar, jejeje.
No tenía langostinos a mano, así que opté por el salmón ahumado, que en casa gusta mucho.
Aquí tenéis una panorámica del "cuerpo del delito"; es decir: la famosa bandeja "de los huevos", como algunas la han bautizado, jajaja. "Voilà":

Anda que... ¡ya me vale a mí también, jajaja!. Qué maravilla de escenarios creo para mis fotos gastronómicas: en lugar de poner una vajilla espectacular, unas rosas de mi jardín o un cuchillo con un mango exótico... ¡pongo dos bonitas pastillas en el mantel, jajaja!.
Naturalidad ante todo, señoras y señores: no son "de atrezzo", son las pastillas de la diabetes de mi marido (más una capsulita roja y blanca que asoma por el fondo, jajaja).
La verdad es que ni las vi en su momento: fue al subir la foto cuando me di cuenta. Nada, ahí se quedan, jajaja.
No os riáis demasiado de mi escasísimo "arte" con la manga pastelera, por favor... Admiro a los que sois capaces de hacer rosas, plumas, pequeños piquitos todos iguales para recubrir una tarta... yo soy torpe como un cerrojo, jajaja...
Y, encima, con la manga pastelera del LIDL me acaba doliendo el brazo, ¡será de la energía que le pongo al asunto!. Tendré que practicar más.

La receta, en sí, no tiene mucha "ciencia", pero aquí os la dejo, no sin antes mostraros otra fotillo de la fuente huevil, jejeje:

INGREDIENTES:
(4 a 6 personas)
6 huevos
100 gramos de salmón ahumado
Mayonesa al gusto (Casera, o "de bote")
Aceitunas para decorar

PREPARACIÓN:
Cocemos los huevos. Aquí explico cómo hacerlo para que la yema quede centrada... lo que pasa es que a mí, en esta ocasión, no me salió bien del todo el truco, porque me llamaron por teléfono y me excedí un poco en el tiempo de cocción.
Los pasamos rápidamente por agua fría,  los hacemos girar entre las manos para romper y soltar la cáscara, y los pelamos.
Los partimos por la mitad a lo largo, y si es necesario les damos un cortecín en la base para que después no "rueden" (yo no lo hice porque iban a ir a la fuente "especial").
En el vaso de la Thermomix o la batidora, ponemos las yemas (reservando 2 o 3 trocitos para decorar) el salmón, y 2-3 cucharadas de mayonesa, a nuestro gusto (debe quedar como una pasta espesa, pero que pueda pasar por la manga pastelera). Trituramos todo muy bien (si queda algún trocito de salmón, no pasa nada, pero después nos costará más manejar el relleno con la manga).
Ponemos el relleno en la manga pastelera, y vamos rellenando los medios huevos.
Decoramos con una rodajita de aceituna, y yema rallada.
Refrigeramos unas horas, y sacamos de la nevera un ratín antes de comer, para que no pierdan sabor.
¡Que los disfrutéis!.






Pechugas de pollo a la cerveza


Por Dios, ¡qué calor sigue haciendo!.
A mí me encanta el verano y el buen tiempo, pero ya estoy un poco cansadita de calor; apetece pasear con una chaquetita por las noches, ponerse un chal si sales a cenar,  y esas cosas, jajaja.
Y apetece también que los niños se vayan "tranquilizando" y adaptando al horario escolar, jajaja. Yo, como sabéis, no tengo hijos, pero vivo en una urbanización llena de niños. Y se les ve correr y jugar hasta las tantas, con la consiguiente lucha de los padres para intentar que se metan en casa y se acuesten...
¿Y la piscina?. Andan todos como locos bañándose hasta las mil, porque saben que ya queda menos tiempo para disfrutar del agua. Y una, cuando se pone al ordenador al caer la tarde, tiene como "fondo musical" las voces de los chiquillos jugando en la piscina al "Marco Polo"...
Juego que, para mí, sigue siendo un enigma. En mi infancia y adolescencia, no se jugaba a eso... y, de repente, a partir de los 20 años, empecé a observar en las piscinas un extraño fenómeno: un chiquillo gritaba "¡Marco!", y el resto le contestaban "¡Polo!", mientras nadaban alejándose del tal "Marco"... y así horas y horas, jajajaja. De repente, alguien decía "¡Dentro!" o "¡Fuera!", y no sé bien lo que ocurría entonces. Grandes misterios pisciniles.
Os aseguro que, a día de hoy, tampoco tengo muy clara la mecánica del juego, jajaja. Sólo sé que, a partir de las 8 de la tarde, los alaridos de "¡Marcoooo!". "¡Polooo!" atronan mi cabeza...
En fin, en octubre supongo que Marco Polo habrá vuelto por fin a sus viajes por el mundo y dejará de volvernos locos en las piscinas, así que, paciencia, jejeje. Pero compadezco a los padres de niños en edad escolar, ¡qué difícil es intentar que lleven un orden y una disciplina cuando las temperaturas siguen superando los 30º!.
Bueno, y después de este rollo, ¡a comer!. Ya os hablé el año pasado del libro "Las recetas de mamá", del blog de Ana, que tiene el mismo nombre, y que creo que todos conoceréis (si no, ya estáis tardando, jajaja).
Un libro altamente recomendable, que creo que ya va por su segunda edición (cosa bastante complicadita de alcanzar en este país).
He copiado bastantes recetas a Ana, siempre con un éxito rotundo. Pero ésta es la primera (que no la última) que hago de su libro, porque éste sólo contiene una pequeña parte de todas sus recetas: el resto están en su blog. Al parecer, era una receta de su madre.
Y, como es habitual, exitazo en casa. Mi marido me ha hecho repetirlas ya varias veces, porque le encantaron.
Los únicos "tuneos" que le he hecho (porque la receta es perfecta, os lo aseguro) son éstos:
-Cuando no tengo tomate frito casero, lo sustituyo por un tomate natural rallado.
-Podemos sustituir las pechugas enteros por filetes de pechuga, pero, en tal caso, que sean gorditos, y habrá que reducir un pelín el tiempo de cocción para que no queden secos.
-En casa no tomamos brandy, así que lo sustituí por whisky.

Por lo tanto, sin más preámbulos ni rollos (que ya está bien por hoy), paso a contaros la receta, más o menos como figura en el libro, aunque con mis palabras.
¡Gracias, Ana, por esta receta tan deliciosa!.

INGREDIENTES:

3 cebollas medianas
2 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra
3 pechugas de pollo, partidas por la mitad (o fileteadas en trozos gorditos, pero mejor enteras)
1/2 vasito de brandy o whisky
1 lata de cerveza
3 cucharadas de tomate frito casero, o un tomate mediano rallado (Cuidado, no ralléis la piel, a mí me pasó en un trozo y cayó algún pellejillo, como podéis ver en las fotos, jajaja)
Sal y pimienta.

PREPARACIÓN:
Picamos finitos tanto la cebolla como el ajo. Cubrimos el fondo de una sartén honda o cazuela baja con aceite, ponemos la cebolla y el ajo, y pochamos a fuego lento hasta que quede transparente.
Cuando vaya a empezar a dorarse (notamos que cambia un pelín de color), agregamos las pechugas hasta que estén doradas.
Añadimos el brandy o whisky, y flambeamos. Una vez apagada la llama (la dejamos que se consuma sola), agregamos la cerveza, el tomate, sal y pimienta.
Tapamos la sartén y dejamos cocer a fuego lento (entre 25 y 30 minutos, más o menos).
Cuando la carne esté tierna y la salsa reducida, probamos la salsa (no os dediquéis a comérosla a cucharadas, como yo), rectificamos, en su caso, de sal, y retiramos del fuego.
Podemos servir inmediatamente o prepararlas con antelación. También congelan muy bien, cosa que he podido comprobar.


ADVERTENCIAS IMPORTANTES:
1) Aunque supongo que ya lo sabéis todos, no está de más recordarlo: JAMÁS flambeéis nada con la campana extractora de humos puesta. Es peligrosísimo.
2)No seáis tan espabilados como yo, y utilizad para prender la llama un mechero largo, o cerillas largas de madera, de las que se usan para prender barbacoas. Yo sólo tenía a mano cerillas pequeñas... y me quemé la uña, jajaja... (por lista).

Un beso a todos... y probadlas, ¡os encantarán!.

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