Hoy vengo a traeros una recetilla veraniega. Pero, curiosamente, no me sentía muy inspirada a la hora de escribir la introducción.
Hay días en que las palabras nos salen “solas”. Otros, en cambio, no sabe uno qué decir.
Y es normal. No todos los días nos encontramos igual, ni tenemos el mismo espíritu, ni las mismas ganas de hablar. Sin que pase nada, sin que haya ningún problema especial en nuestras vidas. Simplemente, hay días en que “nos sale” y días en los que no. No todos los días se siente uno gracioso, original y ocurrente, ni siempre hay anécdotas divertidas que contar, causas que apoyar, historias que compartir.
Pero no importa.
Creo que el blog es un reflejo de nosotros mismos. Y todos somos seres cambiantes, con distintos estados de ánimo, con más o menos preocupaciones. Es imposible ser gracioso, profundo o ingenioso siempre… pero eso no debería calentarnos demasiado la cabeza: la vida es así.
Quizá, a veces, nos exijamos todos demasiado. Tenemos que ser ingeniosos, divertidos, ocurrentes, amenos… o bien profundos, trascendentes, cultos, finos, elegantes. Todo ha de ser perfecto: fotos, vajillas, escenarios, platos, recetas, plantillas del blog…. Hemos de ser originales, innovadores, así que, si se nos ocurre poner una receta de tortilla de patatas, nos vemos en la necesidad de autojustificarnos por subir a nuestros blogs algo tan “vulgar” y “archiconocido”. Y, por supuesto, debemos estar en todas partes.
¡Ah, y este nivelón hay que mantenerlo todos los días!. No se puede bajar la guardia, no podemos tener un día más soso, o con peores fotos, o con menos ingenio...
Quizá, a veces, nos exijamos todos demasiado. Tenemos que ser ingeniosos, divertidos, ocurrentes, amenos… o bien profundos, trascendentes, cultos, finos, elegantes. Todo ha de ser perfecto: fotos, vajillas, escenarios, platos, recetas, plantillas del blog…. Hemos de ser originales, innovadores, así que, si se nos ocurre poner una receta de tortilla de patatas, nos vemos en la necesidad de autojustificarnos por subir a nuestros blogs algo tan “vulgar” y “archiconocido”. Y, por supuesto, debemos estar en todas partes.
¡Ah, y este nivelón hay que mantenerlo todos los días!. No se puede bajar la guardia, no podemos tener un día más soso, o con peores fotos, o con menos ingenio...
Quizá, si no nos exigiéramos tanto, si nos dejáramos “fluir” un poco, sin agobios, modas, excesos de perfeccionismo ni compromisos (que nos creamos o que nos crean); si no perdiéramos la perspectiva… quizá, entonces, las cosas se colocarían en el sitio que les corresponde, y podríamos volver a disfrutar, tranquilamente, de nuestras aficiones, y de la gente que las comparte.
Ojalá pueda ser así.
En fin… a veces, una se pone a hablar, se enrolla, y se le olvida que a lo que venía hoy aquí es a traer un delicioso, facilísimo y fresquito gazpacho de pepino, altamente recomendable para los calores que padecemos. Si es que no se me puede dejar sola, jajaja.
Aquí lo tenéis.
INGREDIENTES:
(Para 4 personas):
2 pepinos grandes o 3 medianos
2 yogures griegos.
Unos 45-50 gramos de aceite de oliva virgen extra (medio cubilete de la Thermomix)
Sal, vinagre y agua al gusto.
Hierbabuena fresca.
PREPARACIÓN:
Lavamos bien los pepinos, los secamos, y los pelamos parcialmente, dejando tiras de piel.
Los cortamos en trozos, y los ponemos en el vaso de la Thermomix, junto con el resto de los ingredientes menos el agua y la hierbabuena.
Programamos 2 minutos, a velocidad progresiva 5-7-9 en Thermomix 21 o 5-7-10 en la 31.
Probamos el punto de sal y vemos si está todo bien triturado (si no es así, programamos unos segundos más a velocidad máxima), añadimos agua (más o menos cantidad, según nos guste de espeso), y mezclamos a velocidad 5 unos segundos.
SIN THERMOMIX: Trituraremos con la batidora todos los ingredientes, pero puede que no nos quede tan fino y bien pasado, por lo que sería conveniente pasarlo después por el chino o por un colador.
NOTA: Si os gusta, podéis añadir un manojito de hierbabuena, y triturarlo con todos los ingredientes.
Servimos bien frío, adornado con las hojitas de hierbabuena.
Espero que os guste... y disfrutad de las vacaciones de agosto, si las tenéis.
Un beso.











































Soy Marga. Me gusta la cocina desde que era pequeña.
Mi afición por el punto de cruz es más tardía, pero con ella consigo relajarme de las tensiones diarias, y poco a poco también voy mejorando.







