Esta vez no hay Thermomix, ni microondas, ni nada de nada. Éstas son las croquetas que hacía mi abuela, que hacen mi madre y mi tía, y que hago yo (porque mis primas son un poco vagas y van a casa de su madre a que se las prepare,jajaja).
Como yo no tengo hijos a quienes enseñar esta receta, la dejaré colgada en este blog "para la posteridad". ;-).
A pesar de que soy partidaria de todos los "artilugios" que nos facilitan el trabajo en la cocina, para mí, como quedan mejor las croquetas es así. A base de vueltas y vueltas, ¡qué se le va a hacer!.
La verdad es que siempre he tenido un éxito rotundo con mis croquetas: frías, calientes, como tapa en una cena más "formalita", en el campo... Los amigos me suelen pedir que las haga. Y ayer mi amiga Leah me pidió que subiera la receta al blog, así que me he puesto "a ello".
Supongo que cada uno pensará que las croquetas más ricas son las que hace él o ella, o las que hacía su abuela. Por eso mismo, a mí me gustan éstas...
;-). Y, para todos los que les pueda interesar, o no hayáis tenido abuelas o madres "croqueteras"... aquí las tenéis, a vuestra disposición. Espero que os gusten:
INGREDIENTES
(Para 4 personas… o para más personas que coman menos, que en mi casa somos un poco “exageraos”, jajaja)
Aceite de oliva
5 cucharadas de harina (colmaditas)
3 cucharadas de maizena (colmaditas también)
(Pueden hacerse solamente con harina)
¾ litro de leche (o un pelín más)
1 huevo duro
200 gramos (aproximadamente) del relleno que os guste más: pechuga de pollo cocida o a la plancha, pollo asado que haya sobrado, jamón serrano (ibérico, a ser posible), gambas crudas en trocitos, setas o champiñones, merluza cocida…
(Las de la foto son de pollo)
Sal
Pimienta
Nuez moscada (si gusta)
Huevo batido y pan rallado para rebozar.
PREPARACIÓN:
Antes de nada, picamos el relleno elegido. Tiene que quedar en trocitos pequeños, pero que se vean y se noten (cuidado si utilizamos picadoras o Thermomix, no nos pasemos, porque podríamos hacer un puré).
Picamos finito también el huevo duro. Siempre le añado huevo duro, sea de lo que sea el relleno, porque le da una suavidad especial a la mezcla.
Ponemos a calentar un chorreón de aceite de oliva en una sartén honda. Rehogamos el relleno elegido con el huevo picado, a fuego suave.
¡Ojo!, el tiempo de rehogado depende del ingrediente elegido. Si hemos utilizado pollo asado o cocido, o merluza, bastará darle unas vueltecitas, 2-3 minutos como mucho. Si es jamón, necesitaremos un pelín más, hasta que veamos que se va haciendo y quedando blandito. Lo mismo pasará con las gambas, que tendrán que cocerse un poco. Y las setas requerirán algo más de tiempo, unos 12-15 minutos, hasta que estén hechas. Añadir algo más de aceite si es necesario.
A continuación, añadimos dos cucharadas de harina y mezclamos bien, con una cuchara de madera. Le damos unas vueltecitas para que vaya “haciéndose” y no quede cruda, añadimos dos cucharadas de maizena, y repetimos el proceso con toda la harina y la maizena, poquito a poco. Vamos removiendo, para que se sofría toda la harina por igual.
A continuación, agregamos un poco de leche, removemos bien hasta que se disuelva, y añadimos más leche. Removemos bien, (si se apelotona la harina, deshacemos los “pelotones” poco a poco), y agregamos algo más de leche. Repetimos el proceso.
Sin dejar de remover, vamos agregando el resto de la leche, hasta los ¾ de litro (quizá pueda admitir un pelín más de leche, pero es mejor esperar al final para añadírsela, cuando veamos la consistencia de la masa). En este punto, añadimos la sal, la pimienta, y -si gusta- la nuez moscada recién rallada.
Seguimos removiendo sin parar, para que no se formen grumos. Tiene que despegarse la masa de las paredes de la sartén. Pero no debe de quedar una masa compacta, (una "bola", para que nos entendamos), sino con una textura cremosa, aunque consistente.
En total, removemos sin parar (bueeeeno, podemos darnos una pequeña tregua, pero poco, que cuanto más se remueve, más ricas están), durante unos 5-10 minutos más o menos. En cuanto la masa se despegue de las paredes de la sartén, ya está hecha.
Si observamos que queda un poco “consistente”, agregamos un pelín de leche, sin parar de remover.
Retiramos del fuego, comprobamos el punto de sal (ojo con las croquetas de jamón) y extendemos la masa sobre una (o dos) fuentes planitas, para dejarla enfriar y poderla trabajar después mejor.
Se puede dejar toda la noche enfriando, y formar las croquetas al día siguiente. O se puede esperar, simplemente, hasta que se enfríe (si tenemos más prisa, metemos las fuentes en la nevera).
Formamos las croquetas ayudándonos con dos cucharas, o con las manos (yo soy de las de “a mano”), las pasamos por huevo batido y pan rallado, y las freímos en abundante aceite bien caliente.
Ojo también con la temperatura del aceite. No hace falta que esté “tan” caliente que se quemen por fuera y no se hagan por dentro… pero, si la temperatura es baja, o si acabamos de sacar las croquetas o la masa de la nevera, es fácil que, al echar la tercera o cuarta croqueta, se baje la temperatura, y entonces se nos abrirán al freírlas. Tiene que estar caliente, humeando ligeramente.
Es mejor que no echemos muchas croquetas “frías” a la sartén al mismo tiempo, y que, a medida que sacamos una croqueta ya hecha, pongamos otra “cruda”, para que se conserve la temperatura del aceite. Mejor hacerlas de tres en tres o de cuatro en cuatro, como mucho y así no se enfriará el aceite.
Cuando estén fritas, las vamos poniendo en un plato con papel de cocina, para que escurran toda la grasa.
¡Y a disfrutar!.

NOTA: Se pueden congelar perfectamente, ya pasadas por el huevo y el pan rallado, o sin rebozar.(yo las congelo rebozadas). Después se pueden freír tanto congeladas como descongeladas, y están buenísimas en los dos casos.
Hay quien las congela incluso fritas, y las descongelan unos minutos a temperatura ambiente y después las calientan en el microondas. Pero yo nunca lo he hecho, así que no os puedo decir cómo quedarían.