Tarta de nata (Thermomix, tradicional, para diabéticos y no diabéticos)





Tenemos hoy un día tristón a más no poder. Gris, cerrado, con bruma en el mar, y sin parar de llover. 
Aunque no hay las temperaturas tan bajas que sufren en Madrid, o en Castilla, o Asturias, aquí, por desgracia, el frío es muy húmedo. De ése que te cala hasta los huesos, por mucho que te abrigues.
Así que, nada: tarde de casita, ordenador, punto de cruz, y demás aficiones "indoor", como los campeonatos deportivos invernales, jajajaja.... La cosa no está para mucho paseíto, no...  
Pero en fin, es lo que tiene el invierno, que, afortunadamente, aquí no dura demasiado.


Ya sabéis que en este blog difícilmente encontraréis recetas muy complejas, muy elaboradas o "de alta cocina".... Ni soy tan buena cocinera, ni tengo tanto tiempo (por desgracia) como el que conlleva preparar platos de este tipo.  
A veces, cuando veo esos blogs tan maravillosos, con esa calidad de recetas, esa presentación, y esas preparaciones tan laboriosas y tan meritorias... me da un poquito de cosilla, al compararlas con lo que se publica en el mío.... (estoy hoy un poco baja de ánimo, como el día, jajaja).
Eso sí: intento traeros cosas ricas, fáciles y que sean resultonas y apañadas. Como esta tarta.


La receta original procede del blog de Beatriz. Ella la llama "falsa tarta de queso", y la hace sin Thermomix. Y yo la tuneé para Thermomix, e hice la adaptación para diabéticos (¡en qué hora!, porque se la zampó en un solo día, jajajaja). Os pondré también la versión sin Thermomix, y con azúcar.
Podemos cubrir sólo la base con la mezcla de galleta, como en la foto de arriba, o bien cubrir también los laterales del molde, formando una tartaleta, como en esta foto:


En esta segunda versión, os recomiendo que uséis un molde desmontable.
Queda una tarta muy suave, cremosa, y nada pesada. Os la recomiendo como postre de una comida un poco "cargadita", o para simplificar trabajo cuando tengáis mucho lío. 


Quizá pueda veniros bien para estas fechas. A lo mejor no para las cenas navideñas, puesto que es un postre muy sencillo, y ya sabemos que para estas celebraciones solemos preparar cosas más elaboradas y adornadas. Pero sí para esos otros días en los que vamos de cabeza, entre compras, comidas de empresa, preparación de platos navideños y demás historias:  se prepara con antelación, 6 horitas como mínimo en la nevera, ¡y a disfrutar!.
Una pequeña advertencia: estas cantidades son para un molde de 21-22 cms de diámetro... Si utilizáis uno más grande, quedará muy bajita.
Las cantidades de galletas son para forrar el molde entero, bordes también. Si sólo forramos la base, reduciremos un poco la mantequilla, y bastaría con unos 150 gramos de galletas)
Aquí la tenéis:


INGREDIENTES:
Para la base:
200 gramos (aprox.) de galletas María (Yo, galletas aptas para diabéticos. Suelo utilizar galletas de la marca "Gullón")
80 gramos de mantequilla derretida



Para la crema:
500 gramos de nata para cocinar.
2 sobres de cuajada (la cuajada Mandarín lleva fructosa, y la Royal, azúcar, pero muy poca cantidad)
5 cucharadas de edulcorante en polvo, o 5 cucharadas (rasas) de azúcar
Canela para espolvorear

PREPARACIÓN:
Trituramos las galletas (En la Thermomix, vamos dándole golpes de turbo hasta que esté todo bien pulverizado. Pero podemos triturarlas con picadora, o metiéndolas en una bolsa de plástico y pulverizarlas pasando el rodillo por encima).
Derretimos la mantequilla, y mezclamos con las galletas. Con esta pasta forramos la base de un molde (a ser posible, desmontable),previamente engrasado, y lo introducimos al horno precalentado a 180º durante 10 minutos.
Mientras tanto, vamos preparando el relleno. En Thermomix, lavamos el vaso, y ponemos después en él todos los ingredientes menos la canela.
Programamos 8 minutos, 90º, velocidad 2.
Cuando pare, lo echamos sobre la base, dejamos enfriar un poco, y después metemos a la nevera al menos 6 horas. A la hora de servir, espolvoreamos con canela.
Sin Thermomix: pues habría que poner la nata, la cuajada y el azúcar o edulcorante a fuego bajo en un cazo, removiendo constantemente con la cuchara de madera o el batidor de varillas para que se disuelva todo bien y no salgan grumos. En el momento en que empiece a hervir, lo retiramos del fuego. Lo demás, todo igual.


Tortilla de picadillo (o prueba de chorizo).... y Amigos Invisibles


Es tiempo de "Amigos Invisibles" en los foros y en los blogs...
Lamentablemente, llegué tarde al "Amigo Invisible Gastronómico" en el que participan los blogs de cocina, porque me pilló en Siria... pero he estado viendo estos días los regalos tan estupendos que van llegando, ¡y me ha dado una envidia tremenda!. El año que viene, no se me escapa.
En el que sí he podido participar es en el del foro "Mundorecetas". Y tuve la suerte de que me tocara una Amiga Invisible estupenda: Raquel. (Niña, te llamo en cuanto cuelgue esta entrada, que parece que estamos jugando al gato y al ratón, jajaja). Una persona encantadora, y una cocinera estupendísima... (ya sabes que tengo pendiente apuntarme a alguna comida de ésas tuyas domingueras, jejeje...)
El nick de Raquel en el foro es "Soriana"... y como buena soriana, me ha llenado de productos de su tierra, a cuál más delicioso. Aquí los podéis ver:
Miel de Soria... Está cristalizada, pero con la "rasca" que hace, es algo normal. Nada que no se solucione calentándola al baño María, jejeje.


"Manjar de la tierra" dice el paquetito... y os puedo asegurar que no exagera en absoluto (duró un asalto la bolsa , jajaja)



Mirad qué monada. Es sal de boletus.... (la prepara ella). Y el bote es de comérselo.



Aquí, la caja con los paquetitos cerrados:


Y aquí, parte del "lote" completo...


No podía faltar la mantequilla de Soria... Me trae recuerdos de cuando era pequeña: yo MATABA por esa cajita de mantequilla, con las flores en rosa (de toda la vida he sido de "buen diente", qué le vamos a hacer, jajaja. Eso sí, siempre productos de calidad, ¡que no se diga!).


Y, bueno... tenemos aquí los productos "estrella" de la tierra: Morcilla, salchichón y picadillo:


Estaba ella preocupada pensando que no sabría qué era el picadillo, pero gran parte de mi familia es segoviana, y allí también es muy típico, ¡así que lo tenía perfectamente "ubicado", jajaja!.
Para los que no lo conozcáis: viene a ser "lo de dentro" del chorizo. Carne de cerdo, pimentón, ajo, sal... En Extremadura, le llaman "prueba" (hay prueba de chorizo y de salchichón).

Como no todos los días se tienen cosas tan deliciosas a mano, ya hemos empezado a darle juego, jejeje.
Esta vez la autora de este plato no soy yo, sino mi marido, que en casa es el "encargado de las tortillas" (iba a decir otra palabra, pero se presta a otro tipo de interpretaciones, jajajaja). Yo me he limitado a rehogar el picadillo y a inmortalizar el resultado final (y a comérmelo, claro). Así que aquí os dejo la receta, con sus truquillos para que quede alta y esponjosa. Espero que os guste, y que, cuando vayáis a Soria o Segovia y leáis en la carta de un restaurante o en el escaparate de una carnicería la palabra "picadillo"... no dejéis de probarlo, que os gustará.

¡Ah!. Antes de poneros la receta, quiero enseñaros el regalín que me ha hecho María José... 

¿A que es precioso?. Esta chica es una artista, además de buena cocinera...

Ya, ya voy, que me enrollo como las persianas...


INGREDIENTES (Para 4 personas... o 3 que coman mucho)
4 huevos
150 gramos de picadillo o prueba de chorizo
Aceite de oliva para cuajar la tortilla



PREPARACIÓN:
Pues nada, salteamos un poco el picadillo en una sartén o cazuela (no hace falta aceite), separamos las claras de las yemas, batimos las claras hasta que aumenten bastante su volumen (no a punto de nieve, basta con que doblen el volumen y se queden blancas), batimos las yemas, mezclamos todo, y a cuajar a la sartén, donde habremos precalentado el aceite de oliva. 

Es importante irla haciendo a fuego lento, dándole varias vueltas, hasta que consigamos el punto de cuajado deseado, según nos guste más sequita o más líquida.
No necesita sal: el picadillo ya la lleva.

¡A disfrutar!.

Pastel de pollo y piñones al microondas


Bueno, pues aquí me tenéis, para variar, en "modo masliáquelapatadeunromano ON".  Por eso, y para estar a tono con mi acelere, os voy a poner hoy una receta deliciosa y rapidísima de hacer,  con la que podéis quedar fenomenal para servirla en un picoteo tipo buffet, como fiambre. O podéis llevarla al campo, o servirla en una comida fría (aparte de comerla un día normal, por supuesto, jajajaja). Para verano, es comodísima, porque se tarda poquísimo en prepararla, y se puede hacer con antelación.
Es una receta muy versátil, porque admite muchas posibilidades. Yo, además de la versión que voy a publicar, la he preparado sustituyendo el jamón ibérico por taquitos de York  braseado (porque iba a comerla mi padre, que no puede tomar sal). A veces le he añadido aceitunas. Da igual: está riquísima de cualquier forma..
Congela muy bien.
La receta no es mía, sino de Ana (Azores), que es la autora de un blog fantástico, que hoy se ha convertido en un libro estupendísimo....



Esta, concretamente, no figura en el libro.... pero, como estoy convencida de que habrá un "Recetas de Mamá II", e incluso "III" y "IV", seguramente acabará apareciendo.
Os recomiendo el libro, que podréis encontrar en El Corte Inglés, FNAC, Casa del Libro... (o en las páginas web de estas librerías). Estoy segura de que os va a gustar mucho, y puede resultar un buen regalo para estas navidades... Además, las recetas de Ana tienen garantía de éxito, ¡doy fe!.

En fin, que perdonad que sea hoy tan escuetísima, (diréis: "qué bien, hoy no nos cuenta su vida", jajaja), pero los finales de mes es lo que tienen: siempre hay prisas.  Y me he traído papelacos a casa, a ver si les doy un pequeño impulso antes de irme a dormir... y, si me da tiempo, visito vuestros blogs y os contesto en la entrada anterior (si no, mañana).

INGREDIENTES:
3/4 kg de pechuga de pollo
200 gramos de jamón ibérico (o serrano, si no tenéis)
200 gramos de jamón de York
100 gramos de piñones
200 ml de nata líquida (yo utilicé la Crema Ligera Puleva)

PREPARACIÓN:
Picamos el pollo (previamente, quitaremos toda la grasa y las ternillas de la pechuga) y los dos tipos de jamón (si lo hacéis en la Thermomix, hacedlo en 3 veces, poniendo un máximo de 300 gramos de carne y jamón, y programando 10 segundos a velocidad 6-8). 
Añadimos los piñones y la nata, y mezclamos bien.
Formamos un rollo (no os preocupéis si queda algo pegajoso), lo envolvemos muy bien en papel film, dándole varias vueltas de papel, y lo metemos en el microondas, programando 8 minutos a 800 w. Le damos la vuelta y volvemos a programar el mismo tiempo y potencia.
Sacamos, dejamos enfriar, y metemos en la nevera. A la hora de servir, quitamos el papel y cortamos en lonchas.
Queda muy rico solo, en plan fiambre. Y también acompañado de ensalada de pimientos asados, o puré de patatas, cebolla caramelizada, patatas fritas, ensaladita de lechuga y tomate....
¡Buen apetito!.

Sí, otra vez pimientos rellenos... ¡de pollo!. ¡Ah, y punto de cruz!.





Pozí, creo que llevaba sin rellenar nada desde antes de irme a Siria y Jordania ... cosa rara en mí, jajaja (sí, ya sé que no hace ni 2 meses del viaje, pero sigue siendo raro en mí, qué queréis que os diga....) 
Y tampoco os había puesto ninguna receta de pimientos, ¿acaso me estaba curando de mi obsesión rellenadora y pimientil?
¡Qué va!. En cuanto he tenido la más mínima oportunidad, ¡zas!, ¡OOOOOOTROS pimientos rellenos!. ¡Si es que no lo puedo evitar, me vuelven loca!. ¡Y son tan socorridos, y tan versátiles, con tantas posibilidades....!.
¡Y lucen tanto en una mesa, y con un buen relleno sirven como plato único...!.
Ya, ya sé que todos los adictos encuentran mil argumentos para justificar su adicción, ¡qué me vais a contar a mí, que soy ex-fumadora!. Esa es la realidad... (pero es que están riquísimos los pimientos, jajajaja)
En fin, la cuestión es que Flori publicó esta receta en el foro de "Mundorecetas", aunque los suyos iban rellenos de carne de ternera. Y  yo los vi tan monos, tan coloridos, así en rojo-amarillo-verde, como los semáforos... que me dije: "¡Es-ta receta - la tienes que probar!". 
Y así fue... pero pensé que, ya que hago varios platos de pimientos rellenos de ternera picada, podría hacer un experimento para ver cómo quedaban con pollo.
¡Oye, pues muy ricos, de verdad!. ¡Buenísimos!. (Y no me digáis que no son monos, colocados en la fuentecita en plan semaforil).


Otra ventaja: se congelan. Con lo cual, para mí es un plato estupendo, porque tengo comida para más días. 
Y después, se descongelan, se les da un "calentón" en el microondas, ¡y a comer!.
Podemos tomarlos solos, o con una guarnición de arroz. 





INGREDIENTES (Para 6 personas con un apetito "normal. En caso de ataque de hambre, igual puede alguien comerse 1 y medio, o 2, jejeje):
6 pimientos tricolores “semáforo” (2 amarillos, 2 verdes, 2 rojos) con bonita forma y de tamaño pequeño o medianito.
400 grs. de pechuga de pollo
1 calabacín pequeño.
5 tomates rallados
1/2 cebolla
1 diente de ajo
80 gramos de jamón ibérico
80 gramos de champiñones
Queso en lonchas
Vino fino
Sal, pimienta negra
Aceite de oliva
Un puñadito de hierbas provenzales




PREPARACIÓN:
Lavamos bien los pimientos, los secamos, y les cortamos la parte de arriba formando una tapita. Los limpiamos bien por dentro (quitamos las semillas y las pielecitas, y terminamos de lavarlos poniéndolos debajo del grifo). Los ponemos boca abajo sobre una toallita, paño o papel de cocina para que se sequen y escurran el agua de dentro.

Mientras tanto, calentamos en una cazuela o sartén honda el aceite de oliva (3 cucharadas, o un buen chorro). Picamos en cuadritos chicos la cebolla, el calabacín, el champiñón bien limpio, y el ajo, lo salpimentamos, y lo ponemos a pochar a fuego lento en la sartén. Tiene que quedar blandito.
Picamos el jamón y la pechuga de pollo (podemos comprar la carne de pollo ya picada). Yo lo hago en la Thermomix, no más de 300 gramos en cada tanda, y dándole varios golpes de turbo. Y, cuando esté hecha la verdura, añadimos la carne picada, mezclamos bien, y rehogamos a fuego un pelín más alto, hasta que se vaya evaporando. Probamos el punto de sal.
Después agregamos un buen chorro de fino, y reducimos.
Añadimos entonces el tomate rallado y las hierbas provenzales, mezclamos, comprobamos el punto de sal, y agregamos seis lonchas de queso troceado. Removemos bien hasta que el queso esté deshecho y quede todo bien mezclado, rehogamos un poco, y retiramos del fuego.
Con esta mezcla rellenamos los pimientos, los colocamos en una fuente de horno, ponemos sobre cada uno unos trocitos de queso en lonchas, tapamos con su "tapadera", echamos por encima un chorrito de aceite y una pizca de sal, y metemos al horno precalentado a 180º.
Los horneamos 30 minutos destapados, después cubrimos con papel de aluminio y horneamos unos 30 minutos más, hasta que estén hechos (a lo mejor necesitan un pelín más de tiempo).



Ricos, ricos...


Bueno, y, cambiando de tema, también llevaba un tiempecito sin enseñaros nada de punto de cruz. El "Carrelage" progresa adecuadamente, pero no lo he inmortalizado todavía en esta fase (queda para otra entrada). Sí os enseñaré alguna cosita que he terminado, todas ellas bastante facilitas, en esta ocasión:


*Este cuadrito, que saqué de una revista francesa de bordados, "De fil en aiguille".  


Me pareció que ha quedado muy fino y sencillito...


*Y ahora, vamos con la tanda de baberos para mi futuro sobrino...








Tengo un cuadro-natalicio chulísimo en parrilla de salida... a ver si me "deslío" y lo empiezo (aunque hasta marzo hay tiempo...).


Bueno, espero que me perdonéis por rellenar más pimientos (¡pero probadlos, en serio!), y que os gusten mis cosillas de punto de cruz.
¡Ah!. Si hay algún psiquiatra o psicólogo en la sala... ¿es grave lo mío con los pimientos?. ¿Tiene cura?


Un beso a todos.

Pudding de chocolate y canela



Aquí os traigo otra de esas recetas "olvidadas"... con la que voy a participar en el concurso del blog de Carolina (Capisi), de recetas con chocolate.  Me la dieron hace mucho tiempo, no recuerdo ni quién fue.  Y también hacía mucho que no la preparaba, entre la diabetes, los kilos y todas estas zarandajas (¡grrrrr!). Así que pensé que ésta era una buena ocasión para sacarla del "baúl de los recuerdos" ("uuu", jejeje).
Aunque la parte del caramelo no es precisamente adecuada para diabéticos, he procurado aligerar la receta un poco, y en lugar de nata líquida utilizo Crema Ligera Puleva, que tiene sólo un 5% de materia grasa, y que para mí ha sido todo un descubrimiento, porque tiene mucha cremosidad y sabor para ser tan ligera. Supongo que en otros países tendréis otras marcas de crema ligera... o, si preferís prepararla con nata, pues queda a vuestro gusto, jejeje.
El chocolate tampoco lleva azúcar, así que es otro punto a favor. En fin, no es que se pueda calificar de plato "light", pero, para ser un postre, tampoco es una bomba calórica.
Es un postre delicioso... eso sí, os tiene que gustar la canela. Tiene una consistencia más densa que la del flan, por lo que podéis servirlo ya cortado en lonchas no muy finas.
Observaréis que las fotos tienen un grano un pelín grueso: se aprecia sobre todo en la cobertura del flan . Culpa de mi marido, que utilizó la cámara para foto nocturna, y la programó en "alta sensibilidad" (y culpa mía, por ser "animal de costumbres" y no revisarla antes de empezar a disparar, jajaja). El problema es que está tan rico este pudding, que ya no tuve opción de inmortalizar ni siquiera un trocito, porque voló, jajajaja.... Por lo tanto, tengo que subir la receta con estas fotos, no queda otra...






INGREDIENTES:
(La receta me la dieron en "tazas", y yo utilizo un medidor de ésos que traen un montón de cacitos... éste de la foto.


Os pongo la equivalencia en mililitros, según lo que pone en mis tazas)


2/3 de taza de azúcar moreno (240 ml.)
2 cucharaditas de canela en polvo (o más, si gusta mucho el sabor a canela)

150 gramos de chocolate negro
1 taza y 1/4 de nata líquida o Crema Ligera (310 ml)
1/2 cucharadita de  moka de miel oscura
2 huevos 
1/2 taza de leche (yo uso semidesnatada). Equivale a 125 ml.
Ralladura de 1/2 limón (Esto es opcional, a veces la hago sin ella y otras con ella)

Agua
Para decorar: nueces, más canela en polvo, cerezas o guindas, nata montada, coco rallado o virutas de chocolate. El de la foto lleva canela y nueces, como podéis ver...


PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 200º

Ponemos en un cazo el azúcar, la miel, 1 cucharadita de canela y un chorrito de agua, y lo calentamos a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que se forme un caramelo. Lo retiramos del fuego, esperamos medio minuto, y lo echamos en el fondo de un molde rectangular.
Aparte, troceamos el chocolate y lo ponemos en otro cazo, a fuego lento, con la nata, removiendo sin parar hasta que se derrita el chocolate (procurad que no hierva la leche y que se funda todo bien. Cuando esté, retiramos del fuego y dejamos enfriar.
Batimos los huevos, agregamos el chocolate, la otra cucharadita de canela (o mayor cantidad, si nos gusta), la leche, la ralladura de limón si se la ponemos, y mezclamos todo bien a mano, con batidora o Thermomix. Después, volcamos la mezcla en el molde.
Horneamos al baño maría  entre 40 y 50 minutos, hasta que se cuaje el pudding.
Dejamos enfriar un poco, y después metemos a la nevera al menos durante 8 horas. Desmoldamos, decoramos, y servimos.



Gratinado de calabacín, setas y jamón





No sé si os pasa a vosotros, pero hay recetas que, durante un tiempo, preparamos con muchísima frecuencia.... pero, de repente, y sin saber por qué, las dejamos de hacer y caen en el olvido. No es que no nos gusten, o que nos hayamos vuelto alérgicos a algún ingrediente, o que nos hayamos puesto a dieta... simplemente,  va pasando el tiempo sin que la cocinemos, y acabamos por no acordarnos de ella.
Esto me ocurrió con este gratinado de calabacín. Lo hacía casi cada dos semanas... y, sin motivo aparente, dejé de prepararlo. Cosa rarísima, porque es un plato muy sencillo, delicioso, cómodo de elaborar, no engorda demasiado (si utilizáis la crema ligera o leche evaporada... con nata líquida ya es otro cantar, jejeje)... en fin, que solamente tiene ventajas. 
Pero no volví a acordarme más de ella... hasta que, buscando otra cosa, abrí un libro de cocina y encontré un papel en el que había apuntado esa receta. Además, eran unos apuntes casi ininteligibles, porque no la copié de ningún sitio en concreto, sino que fue un "experimento"...
Cuando vi el papel, comprendí que esta receta no merecía ser ignorada por los siglos de los siglos, jajaja.... Así que me puse manos a la obra, y aquí está.
Se trata de otra de esas recetas fantásticas para hacer comer verduras a niños malcomedores y adultos "anti-verde". Ni siquiera se nota demasiado el sabor de la cebolla; eso sí: utilizad cebolletas, cebolla dulce, o alguna variedad "delicada", pero puedo dar fe de que hasta los no muy amantes de ella se comen el plato encantadísimos, ¡y hasta repiten, jajaja!.
Podéis dejarlo preparado la noche anterior, y calentarla en el micro al día siguiente: aunque está mejor recién hecho, sigue quedando buenísimo.






INGREDIENTES:
3 calabacines medianos. (Si es posible, utilizad los de piel más blanca, aunque cada vez son más difíciles de encontrar, no sé por qué razón. Si utilizáis los más verdes, los tradicionales, recomiendo que los peléis)
1/2 cebolla mediana (cebolla dulce, o de alguna variedad de sabor delicado), o 1 cebolleta 
80 gramos de jamón ibérico en taquitos. 
100 gramos de champiñones o setas (se pueden utilizar setas deshidratadas, rehidratándolas previamente) 
1 diente de ajo 
Aceite de oliva 
Sal 
Pimienta 
1 bote (180 gramos de Crema Ligera Puleva, nata líquida, o leche evaporada  
Queso rallado



PREPARACIÓN:
Pelamos los calabacines, y los cortamos en rodajas como de 1/2 centímetro.
Picamos la cebolla finita.
Ponemos a cocer el calabacín y la cebolla a fuego medio hasta que las dos cosas estén tiernas (en el caso de haber utilizado setas deshidratadas, podemos agregar el agua de rehidratarlas, bien colada, al caldo de la cocción).

Escurrimos bien, aplastamos con un tenedor todo (yo suelo hacerlo sobre un colador, para que suelte el exceso de agua), salpimentamos y reservamos.
Aparte, rehogamos en el aceite de oliva el jamón, el ajo picadito y las setas troceadas (si las hemos rehidratado, las secamos bien). No hace falta tenerlo mucho tiempo al fuego, sólo lo salteamos unos minutos. Y lo mezclamos con las verduras.
Añadimos queso rallado al gusto, y la crema, leche o nata, mezclamos hasta que quede todo bien integrado, y lo ponemos en una fuente de horno. Probamos el punto de sal, espolvoreamos con más queso, y metemos al horno, precalentado a 200º, durante 20 minutos.

Se puede hacer, como en la foto, en recipientes o cazuelitas individuales, y en ese caso lo hornearemos durante un tiempo menor, unos 15 minutos.
En los dos casos, podemos gratinarlo al final, durante unos 3-5 minutos a 230º.
Si lo probáis, veréis cómo os sorprendéis de lo rico que está.

Estrellitas de hojaldre rellenas


Con esta receta participo en el concurso del blog de Carmela "Los Inventos de Carmela"  "RECETAS PARA INVITADOS", en el apartado de entrantes.
Soy consciente de que es una receta de lo más sencillo que se pueda imaginar. Seguro que no ganaré, porque habrá otras muchas aportaciones mil veces mejores, más complejas y más elaboradas. Pero, cuando me puse a pensar en qué es lo que más suele complicarnos la vida a la hora de preparar una cena con invitados, se me ocurrió que la mayoría tenemos siempre al menos una o dos opciones de plato principal "de lujo", y también solemos tener alguna receta de postre "especial", con la que siempre triunfamos.
En cambio, es muy normal que nos calentemos muchísimo la cabeza a la hora de buscar entrantes o cosillas de picoteo que sean resultonas y no muy difíciles, y que nos sirvan para variar un poquillo las que preparamos siempre. Y se me ocurrió este aperitivo.
Es facilísimo, queda muy gracioso de presentación, y nos permite variar el relleno a nuestro gusto. Yo os pondré el mío,  pero admite muchas alternativas. Así que resulta muy práctico, creo yo....
Lo he hecho con hojaldre del Lidl... aunque prometo solemnemente, Vamosalculete, que voy a probar tu receta de hojaldre casero en el momento en que me "desagobie" un pelín, jejeje. Es uno de mis retos pendientes, y no sé por qué me da que voy a salir más airosa de éste que del del fondant, jajajaja.
Bueno, os he puesto muchas fotos porque esta es de esas recetas en las que, a la hora de las explicaciones, una imagen vale más que mil palabras....
Y vamos al lío:

INGREDIENTES:
Hojaldre casero o congelado. Yo usé una plancha del Lidl, y salen 11-12 estrellitas completas (según lo bien que aprovechéis la lámina, jeje)
1 huevo batido para pintar el hojaldre
Para el relleno:  Las mías están rellenas de una ensaladita hecha a base de manzana (poca cantidad), unas gambitas rehogadas, 1 huevo cocido, 80 gramos de atún en aceite y 8 palitos de cangrejo, más sal, pimienta, y 2 cucharadas de salsa rosa.  Pero, como os he dicho, podéis cambiarlo a vuestro gusto (aunque éste estaba muy bueno)


PREPARACIÓN:
Necesitaremos unos cortapastas en forma de estrella, uno más grande y otro más chico. Si no tenéis, podéis hacer unas plantillas con papel y recortar las estrellas con la punta del cuchillo.
Extendemos la lámina de hojaldre, y vamos cortando estrellas con el cortapastas grande.

A una de cada dos estrellas, le recortamos en su centro otra estrella menor, con el cortapastas chico:


Las vamos colocando en una bandeja de horno, sobre una lámina de silicona o papel engrasado (mi lámina de silicona, como podéis comprobar, "falleció en acto de servicio" después del horneado de estas estrellas, ¡ya era hora, jajaja!).
Ponemos primero las estrellas "enteras", y después, sobre cada una de ellas iremos colocando una estrella con el centro "vacío". No os preocupéis si se os deforman un pelín al colocarlas: al subir el hojaldre no se notará mucho, y de todas maneras, con cuidadito las podemos devolver a su forma correcta, mientras las pintamos con el huevo. También colocaremos las estrellitas pequeñas que hemos sacado del centro de las grandes.

Con el huevo batido y un pincel, vamos pintando las estrellas, y uniendo la de arriba con la de abajo. Pinchamos la base  (el centro de la estrella) con un tenedor, para que no suba el hojaldre. Las pequeñas no hay que pincharlas.
Como truco para que suban más, recomiendo que el hojaldre esté frío.
Metemos la bandeja a horno precalentado a 190-200º, durante aproximadamente unos 10 minutos, hasta que suba el hojaldre y esté doradito. No abrir la puerta del horno mientras tanto, para que no se bajen.

Las sacamos del horno, y las ponemos a enfriar sobre una rejilla.



Mientras tanto, vamos preparando el relleno (que podemos tener hecho con antelación, en la nevera). Picamos todos los ingredientes en cuadritos finos, los salpimentamos, y los mezclamos bien con la salsa rosa, que quede todo integrado.
Y, una vez frías las tartaletas o mini volovanes, los rellenamos, tapamos con la estrellita pequeña, y servimos (no conviene rellenarlos con demasiada antelación).
Que las disfrutéis.
¡Ah!. Y, como se puede participar con 2 recetas, sigo pensando en la segunda, que hay tiempo aún, jejeje.

Pastel "marinero" de puré de patata


Bueno, pues, como siempre, y  para variar, ya estoy yo corre que te corre. Normal, llevo todo el fin de semana de un lado para otro, con líos diversos, y ahora se me juntan mil cosas para hacer el domingo.
Pero no voy a aburriros con mis "agobios" de falta de tiempo, que me repito más que el ajo de doña Victoria (Beckham).  Os voy a poner una recetilla fácil y resultona, que puede servir para hacer comer pescado a los más reacios.
Creo que todos tenemos algún alimento o ingrediente que nos vuelve locos, que nos encanta de cualquier manera, y que lo comeríams a cualquier hora, por raro que parezca. No tiene que ser necesariamente una "delicatessen" ni algo carísimo; a lo mejor es algo tan simple como una zanahoria, por ejemplo.
A mí me pasa con el puré de patatas DE BOLSA, jajaja.
Desde pequeñita, mi madre tenía que echarme de la cocina cuando hacía puré de patatas, porque a nada que se descuidaba me había zampado medio cazo yo solita, antes de comer. Cuando ya iba siendo mayorcita, seguía zampándomelo igual, pero las excusas eran más elaboradas: "Ya preparo yo el puré de patatas"; "No, si sólo iba a probar si estaba bien de sal"; "Solamente estaba comprobando si había salido espeso".... y similares.
Y sigo igual: actualmente, me "controlo", pero el vicio "patatil" no me ha abandonado. De hecho, preparo muchos platos con puré de patata... y procuro hacer la cantidad justa: si no, me la como, jajajaja....
Es curioso: el puré casero no me gusta tanto. Yo, que soy una fanática de todo lo hecho en casa, que jamás consumo bollería industrial, que huyo de los caldos preparados como de la peste.... ¡siempre compro el puré de bolsa, jajaja!.
Reconozco mi obsesión, pero no me digáis que no es un acompañamiento muy socorrido, y que, con un poco de imaginación, nos saca de un apuro para preparar muchos platos.
Este es uno de ellos, y os aseguro que sale riquísimo.
Además, podéis variarle el relleno según lo que tengáis en casa: yo a veces le añado merluza cocida, o salmón fresco, o rape, o pescado asado que haya sobrado, o salmón ahumado.
Unas veces lo hago con queso rallado y otras con el pan rallado japonés, que le da un punto muy crujiente. El de las fotos lleva queso rallado.
Espero que os guste... y voy a ver vuestros blogs ahora mismo.


INGREDIENTES:
Puré de patatas (casero o comprado, a vuestro gusto)
1 huevo duro
1 lata de atún en aceite, bien escurrida
9 palitos de cangrejo
50 gramos de aceitunas rellenas de anchoa
1 huevo crudo
Para gratinar: Queso rallado (al gusto), o pan rallado japonés.



NOTA: Como os digo, podéis variar el relleno a vuestro gusto o según lo que tengáis: mejillones, anchoas, sobras de pescado asado, salmón ahumado...


PREPARACIÓN:
Hacemos un puré espesito de patata. Cubrimos con una capa finita el fondo de una fuente de horno.
Picamos el huevo duro, el atún, las aceitunas y los palitos (en Thermomix, 6 segundos a velocidad 4 y 1/2 o 5). Y colocamos la mezcla sobre la capa de puré de patata, cubrimos con el resto del puré, y alisamos bien la superficie.
En el caso de utilizar queso rallado, batimos el huevo con el queso, lo echamos sobre el pastel (procurando que quede bien repartido, con un pincelito o cuchara) y metemos al horno a 220º hasta que se gratine. 

Si optamos por el pan rallado, batimos el huevo, lo repartimos sobre el pastel, y espolvoreamos con el pan rallado para que se forme una capa crujiente (y, por supuesto, lo metemos al horno a gratinar).

Pollo con patatas al ajo, aceite y limón


La receta de hoy no sé si incluirla entre las recetas “sirio-jordanas”, o árabes. Técnicamente sí, porque el autor de la original es sirio… lo que pasa es que la veo tan “cercana” que podría pasar perfectamente por una receta “nuestra”. En definitiva, no deja de ser cocina mediterránea, jajaja.
Eso sí, el autor dice que el plato es un “clásico” de su casa, así que posiblemente sí sea un plato sirio. Pero no sé ni cómo se llama en realidad, así que yo lo he titulado de la manera que veis, jeje....
No la encontré en ninguno de los libros que he comprado, sino enredando por internet. Buscaba información sobre la ensalada tabbouleh (concretamente, quería saber si era siria, jordana, libanesa o de dónde exactamente, y fui a caer en este blog, “Syrian Foodie”.
Es un blog muy interesante, hecho por un médico sirio que vive en Londres, y que, según él mismo dice, quería ser chef pero acabó siendo médico…  La verdad es que sí resulta curioso: ¿cuál será la razón de que haya tantos médicos sirios, jordanos, libaneses o palestinos, incluso aquí en España?.
A lo que íbamos: que tiene un blog que está muy bien, y empecé a cotillearlo, cómo no. Y di con esta receta.

La he “tuneado” un pelín: en realidad, he suprimido sólo un ingrediente: el chili en conserva picado, y el chili en polvo. ¿La razón?. Después de haber degustado las especialidades del cocinero del hotel Mövenpick de Petra (fabuloso hotel en todos los aspectos, pero que se podría llamar perfectamente “Mövenpicor” o “Mövenpicante”), creo que estaré alejada de los picantes bastante más tiempo que del hummus.
Entendámonos:  no me disgusta que la comida pique un poco. Pero me gusta que el aliño o la salsa me permita distinguir si me estoy comiendo un plato de pasta, unas gambas, una pechuga de pollo o un trozo de neumático a la parrilla. Y que, cuando coma algo, no tenga la sensación de que mi boca se parece peligrosamente a la de Esther Cañadas multiplicada por 10, jajaja…
Y recuerdo con espanto un aparentemente delicioso plato de “farfalle” con gambas… que haría saltar las lágrimas a un mexicano o a un tailandés, de la cantidad de picante que llevaba.
Por cierto, en este detalle caímos demasiado tarde, pero os lo comento como aviso a “navegantes” que se desplacen por aquella zona:  Si veis en el buffet del hotel que, junto a la fuente, contenedor caliente o recipiente, hay una bonita decoración consistente en un ramillete de guindillas… ¡huid de ese plato, salvo que seáis unos apasionados del picante (y, especialmente, si “sufrís en silencio” de cierta enfermedad que os podéis imaginar)!. El ramillete no es decorativo, sino INDICATIVO, jajajaja.
Así que, nada, sin chiles.
Pero tengo que deciros que la receta es simple, pero espectacularmente deliciosa.
Yo la preparé con pechuga troceada, pero, según dice su autor,  puede hacerse con cualquier parte del pollo: muslos, contramuslos, o pechugas enteras. La única diferencia, en estos casos, radica en el tiempo de cocción.
La pechuga de pollo tiene siempre el problema de que resulta un poco seca. Bueno, pues con esta receta, problema resuelto: la marinada hace que salga jugosísima.
Otra cosa: si coincidís en gustos con Victoria Beckham (sí, la que decía que España olía a ajo, arrugando la nariz, y poniendo cara de pija con estreñimiento, jajaja) o no sois muy aficionados al limón, este plato NO os va a gustar.  Tampoco es conveniente que os toméis una ración generosa y después salgáis por ahí de ligoteo, noo…. Eso sí, problemas con vampiros seguro que no ibais a tener, aunque os pasearais por la mismísima Transilvania, jajaja
Salvados estos inconvenientes, os recomiendo que lo probéis, que os encantará.
Al lío:

INGREDIENTES:
(Para 4 personas):
500 gramos de pechuga de pollo troceada o fileteada, o entera, o muslos o contramuslos.
7-9 dientes de ajo
El zumo de dos limones
100 ml de aceite de oliva (yo lo medí en un cubilete de la Thermomix, que es un pelín menos)
Sal (una cucharadita)
4-5 patatas grandecitas (la receta lleva 1 kg, yo le puse algo menos)
Pimienta
(Para los valientes: 2 cucharaditas de chilis troceados en conserva. Para los algo más cobardes: 1-2 guindillas... o nada)

PREPARACIÓN:
 Algunas horas (yo lo tuve unas 4 horas) antes de cocinarlo, como mínimo, ponemos el pollo en un tupper de cristal, o en una bolsa hermética. Añadimos el aceite, el limón, los ajos pelados y prensados, la sal, la pimienta… y el que le guste el picante, los chiles o las guindillas.
Cerramos la bolsa o el tupper, agitamos bien, y dejamos marinar en la nevera.
Cuando vayamos ya a prepararlo, precalentamos el horno a 200º. Pelamos las patatas, y las cortamos en rodajas de medio centímetro.  En la receta original, se fríen como para tortilla hasta que estén casi hechas, y después se escurren bien; pero yo, para reducir algo de grasa (que lleva ya mucha en la marinada) las hago en el micro, con un chorrito de aceite, tapadas, y programando unos 8 minutos a 800w (comprobamos el punto).
En una fuente de horno, colocamos las rodajas de patata formando una cama. Y ponemos el pollo sobre las patatas, vertemos por encima el líquido de la marinada,  y horneamos hasta que se haga bien el pollo: para la pechuga troceada, bastan unos 30 minutos, pero para los muslos, contramuslos y pechuga entera, puede tardar entre 45 y 60 minutos, y habrá que darles la vuelta para que se doren por los dos lados. Esto es lo que dice el autor; lo que yo he comprobado es el tiempo de cocción de las pechugas troceadas, que con 30 minutos están estupendas y muy jugosas.
NOTA: Hemos probado también una versión "cocina-fusión". Puse menos patatas (3 medianas) y le añadí 3 tomates secos cortados en tiritas y 80 gramos de jamón ibérico en taquitos (de ahí la fusión: en Siria, salvo que se sea cristiano o ateo, dudo mucho que le añadan jamón, jajaja. Además, resultaría dificilísimo de conseguir). 
Deliciosa también. Nos encantó el sabor.
Aquí la tenéis:

Y a disfrutar.  Ya me contaréis.
Las fotos, como últimamente me pasa, no le hacen justicia.
Espero que os guste. Y mañana os contesto en la otra entrada, que mirad la hora que se me ha hecho y tengo que levantarme temprano.
¡Ah!. Y no me he atrevido a seguir dándoos la vara con más fotos de viajes, jajaja.
Besotes.

Arroz "Maa Al Khoudar" (Con carne y verduras)... ¡y PETRA!

Bueno, por fin llegó la hora de poneros las fotillos de Petra. Pero antes de visitar un lugar tan maravilloso, Patrimonio de la Humanidad, y una de las actuales “Siete Maravillas del Mundo”… hay que comer.
Y lo de comer va en serio: no os atreváis a afrontar la subida al “Monasterio” sin la suficiente energía… y agua, jajaja. Ya os contaré mi odisea ahora. Pero empiezo con la receta.
 Sigo experimentando con mis libros de cocina jordana y siria. Aunque, por lo visto, esta receta TAMBIÉN es libanesa, como el “Tabbouleh” (está claro que todo el mundo se apropia de la cocina del Líbano, jajaja).
He de deciros que el arroz está deliciosísimo. Lo he adaptado a Thermomix, pero os dejo también la receta tradicional (que es la que viene en el libro)
Las fotos hoy me han quedado de pena, no sé si será por la mala luz que hay (está lloviendo) o porque las he hecho cuando el arroz todavía humeaba. Pero lo cierto es que no le hacen justicia a lo rico que está.
Es un arrocito de los “contundentes”… vaya, de los que se sirven como plato único, acompañado de un entrante ligero y no muy abundante.

INGREDIENTES (Para 4 personas):
200 gramos de arroz largo.
400 gramos de carne picada (yo le puse ternera, pero podría hacerse también con cordero, o incluso pollo. Algunas “cachondas” del foro de Mundorecetas dicen que lo harán con ternera y cerdo… jajaja. No sé, ahora está muy de moda la “cocina-fusión”, pero eso de ponerle cerdo a un plato árabe, aunque no se sea musulmán, no lo veo yo, jajajaja…)
6 zanahorias medianas
80 gramos de guisantes (frescos o congelados, NO de lata)
750 gramos de caldo de verduras o carne
70 gramos de aceite de oliva
1 puñadito de piñones o de almendras
1 cucharadita de canela
Pimienta negra recién molida (yo, el molinillo 5 pimientas)
Sal al gusto.

PREPARACIÓN:
A)CON THERMOMIX:
Pelamos y  troceamos las zanahorias. Las picamos durante 4 segundos a velocidad 5 y reservamos.
Ponemos el aceite en el vaso, y lo calentamos 2 minutos, temperatura 100º, velocidad 1.
Agregamos la carne, la canela, la pimienta y la sal, y programamos 12 minutos, temperatura 90º, velocidad cuchara, giro a la izquierda.  Cuando falten 7 minutos, agregamos las zanahorias; y, cuando falten 2, los guisantes.
Añadimos el arroz, (si fuera necesario, agregaríamos un pelín más de aceite), y sofreímos 1 minuto, temperatura 90º, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Agregamos el caldo, y programamos 16 minutos, Varoma, velocidad cuchara con giro a la izquierda.
Comprobamos el punto de cocción, por si necesitara un pelín más.
Volcamos el vaso en el cestillo, que habremos puesto sobre un bol, para escurrir el exceso de líquido. Ponemos en la fuente de servir, y a comer.
Decoramos con las almendras o piñones salteados (a mí se me ha olvidado saltearlos, y los puse en crudo)

B)SIN THERMOMIX:
Calentamos el aceite en una cazuela, y cuando esté caliente, rehogamos a fuego lento la carne con la canela y la pimienta, durante unos minutos.
Agregamos la zanahoria y mezclamos bien. Añadimos los guisantes, la sal y el caldo, y cocinamos a fuego medio unos 20 minutos.
Agregamos el arroz, y cocemos a fuego lento unos 25 minutos.
NOTAS:
1)En la receta pone que se puede hacer, en vez de con aceite, con mantequilla (2 cucharadas).
2)La cocción de 25 minutos de la “versión original” me parece un pelín larga, pero, si ellos lo dicen, así será.  No lo he probado, así que no puedo ni afirmar ni negar.
Bueno, espero que os guste, porque a nosotros nos ha encantado.

Y por fin llegó Petra.
La verdad es que no sé qué deciros. Aunque todos hemos visto 500.000 veces las fotos del "Tesoro", la película de Indiana Jones, los reportajes de viajes y todas esas cosas... sigue impresionándote. 
Muchas veces, te han hablado tanto de un lugar, libro, película.... y te han contado tales maravillas, que cuando lo tienes delante, te decepciona. Esperabas tanto, que la realidad no te llena. 
Bueno, pues con Petra ocurre todo lo contrario. Es más, mucho más de lo que imaginabas.
Uno inicia el camino, observando las construcciones que hay a los lados... y, poco a poco, el desfiladero se va estrechando.

Entonces, te encuentras con estos "presuntos nabateos", jejeje...


Nosotros lo hicimos andando, aunque puede recorrerse a caballo, en camello o en carro (El carro lo dejamos para la vuelta, que es cuando resulta más necesario...)


 Cuando llevas ya recorrido aproximadamente un kilómetro, la gente ya empieza a ponerse nerviosita: ¿faltará mucho?. Y se escuchan comentarios como "Yo creo que ya va a aparecer detrás de esa roca", o "después de esa curva seguro que está"... Pero no, aún queda.

 Por fin, a través de una grieta en el desfiladero....
.... empieza a asomar....

EL TESORO....


Sin palabras... no hacen falta.

Pero, ya os digo, Petra no es sólo el Tesoro. Seguimos andando... y nos encontramos con casas y tumbas de los nabateos:



Aquí podéis ver estas cuevas. Mirad qué colorido tienen las paredes:

Son las vetas de la roca: no están policromadas.

Las tumbas reales:

Y, cerca de este punto, se emprende la subida al "Monasterio".

Si no estáis en malas condiciones físicas, debéis intentar hacerla, porque la recompensa merece la pena. Eso sí, ¡mucho ojo!: es MUY dura. Pero mucho. Yo me pillé una "pájara" de impresión: parecía que aquello no terminaba nunca, y me entró un ataque de agobio tal que, si no llega a ser por mi marido, no acabo la subida.
Os cuento: son unos 900 escalones, y el desnivel es fuertecito: se sube bastante en una distancia relativamente corta (no me preguntéis cuántos kilómetros tiene, porque para mí fueron inacabables, jajaja).
Por otro lado, los escalones no son ni cómodos de subir ni igualitos: están muy erosionados y son irregulares.
Pero el "plato fuerte" de la subida es el medio de transporte alternativo al peatonal: los burros guiados por beduinos. ¡Qué miedo!.
Se ve que los tíos conocen aquello como la palma de su mano, y suben (y sobre todo, BAJAN) a toda máquina por aquellos escalones. 
Tened en cuenta que, en algunos tramos, hay algún que otro barranquete que impresiona, ¡como para despeñarse por ahí con burro incluido!.
Los burros, además, añaden un problema adicional a la dureza del ascenso para los pobres "peatones": Tienen la mala costumbre de ir haciendo "sus necesidades" por el camino, jajaja.
Con lo cual, cuando vas subiendo, cansado, con dolor de piernas, y pensando que cuánto queda... ¡encima te toca esquivar las "boñigas" de burro, que están por todas partes...!.
En serio: no os perdáis la subida si podéis hacerla, pero:
1)Subid tranquilos, a vuestro ritmo. No queráis ir demasiado rápido:se paga (yo lo pagué)
2)Llevad agua y algo para comer que os pueda dar energía (fruta, barritas energéticas, dulces...). Me comentó un amigo que él la consiguió subir porque un beduino le dio un té muy azucarado que le sirvió para reponerse.
3)Procurad no hacerlo en las horas centrales del día, si vais en verano o principios de otoño. Ah, y no olvidéis un sombrero, gorra o pañuelo.
4)Si os encontráis mal, a mitad de camino hay un barecito con una tienda de joyas de plata beduina (la dueña es española, casada con un jordano). Parad, descansad, tomad algo.... ¡y comprad joyas, que son muy chulas!.
Aquí estoy yo, ignorante de la que me esperaba en el ascenso...

Mirad la subidita... aquí aún faltaba más de la mitad del camino.

Os encontraréis con puestos de baratijas y souvenirs (y piedras de Petra, a pesar de que está prohibidísimo). Las beduinas que los atienden se ocupan de que su zona esté bien limpia....
Es curiosa esta imagen: barriendo el desierto...


Al final, os encontraréis con esta maravilla.... donde hay, por lo visto, unas espectaculares puestas de sol:


Bueno, espero que os haya gustado. Con esto, doy por finalizado el reportaje viajero (me quedan las ruinas de Jerash, pero me sabe mal seguir dándoos la brasa con tanta foto). 
Si podéis, no os perdáis la visita a Siria y Jordania. Muy, muy recomendable.
Un beso a todos, y gracias por vuestra paciencia.
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