Salmón con salsa de queso


Vuelvo a la carga con otra receta muy facilita...
La verdad es que nunca pensé que le iría a dar tanto juego al estuche de vapor de silicona. De hecho, tardé bastante tiempo en empezar a utilizarlo, pensé que sería "otra pijadita más" de las múltiples que se fabrican para la cocina, y que compramos porque nos encanta verlas, pero que después no utilizamos para nada.
Y me equivoqué... porque ahora lo utilizo con bastante asiduidad. Es muy cómodo, porque no se manchan cacharros, las cosas quedan hechas en su jugo (con lo cual, no usamos tantas grasas ni tanta sal), y salen sabrosísimas.
Esta receta no entra en la categoría de "light" porque la salsa no lo es, jajaja... Pero, bueno, yo uso leche evaporada, que no tiene excesiva cantidad de materia grasa, y siempre podemos utilizar un queso más ligero, aunque suelen fundir peor.
Otra cosa: el Emmental tiende a formar hilos al fundirse, así que tampoco es recomendable. Aunque la salsa queda rica, la textura no resulta tan uniforme.
Bueno, en unos 10 minutos tendréis listo vuestro platito de salmón. Rico, y rápido, ¿qué más se puede pedir?

INGREDIENTES:
1 lomo de salmón fresco por persona  (Yo tengo dos estuches, y uso uno o los dos, según cocine para dos o cuatro personas. La cantidad de salsa que os doy llega de sobra para cuatro personas)
1 chorro de vino blanco  (suelo utilizar fino)
Sal
Pimienta
Eneldo
Para la salsa: 90 gramos de queso que funda bien (rallado o troceado), 1 botellita de leche evaporada (170 gramos), 100 gramos de leche "normal"(yo uso semidesnatada), sal, pimienta, y, en su caso, Maizena Exprés.

PREPARACIÓN:
Lo que más tarda es la salsa, así que empezamos a hacerla antes.
Ponemos en un cazo, a fuego medio, las leches, el queso, la sal y la pimienta. Removemos de vez en cuando hasta que hierva; cuando lo haga, bajamos al mínimo y vamos removiendo con más constancia hasta que se disuelva el queso.

Dejamos reducir hasta que vaya espesando. Si nos gusta más espesa, podemos añadir una cucharadita de espesante instantáneo (Maizena Exprés) o de maizena.
Mientras va espesando la salsa, podemos hacer el pescado.
Colocamos los lomos en el estuche (con la piel hacia abajo), salpimentamos, espolvoreamos con el eneldo y añadimos el vino blanco.

Cerramos, y cocinamos al microondas durante 5-6 minutos, a 800 W. El tiempo depende del grosor y de cómo nos guste de hecho el pescado, pero NO sobrepaséis los 6 minutos, en cualquier caso, u os encontraréis con unos trozos de estropajo asalmonado.

Servimos cubiertos con la salsa, o con ésta aparte para que cada uno se sirva lo que quiera.

NOTA: Si usamos un queso bajo en grasas, y leche semidesnatada, es una receta bastante ligera, que puede ser incluso apta para algunas dietas.
Y NOTA 2: Si no tenéis estuche de vapor, podéis hacer el salmón al horno y en papillote, pero tardará más, unos 20-25 minutos.
Espero que os guste... ¡y feliz fin de semana!

Pimientos rellenos de bechamel de langostinos y setas ("El pimiento del mes")


Qué, ¿os pensabais que se me habían olvidado?.
¿Que en 2013 ya no iba a haber "Pimiento del Mes"?.
Pues craso error, jajaja... Lo que pasa es que estoy más liada que la pata de un romano, y hasta ahora no me había dado tiempo de ponerme con los pimientos. Más que nada, por no hartar demasiado al personal, con tanto pimiento... y, además, las recetas que había preparado últimamente eran "repetidas", ya están en el blog.
Pero los meses duran, al menos, 28 días, así que aún estoy a tiempo de aburriros con los pimientos ofreceros el rico pimientito mensual...
Sí, la pesada de los pimientos ataca de nuevo. Así que, sin más protocolo, ni más palabrería... ¡vamos a por los pimientos!.
Eso sí, quizá en febrero tenga que aplazar el pimiento del mes, porque estaré algunos días fuera.
No pongo un pimiento por persona, sino medio, porque con la bechamel llenan un poquito. Eso sí, si andáis con hambre, aumentad la cantidad, jejeje.

INGREDIENTES (Para 4 personas)
2 pimientos rojos de asar, grandecitos.
125 gramos de langostinos o gambas pelados.
80 gramos de champiñones
Queso rallado para gratinar
5-6 cucharadas colmadas de harina
Aceite de oliva (virgen extra "of course", jejeje)
Entre 1/2 litro y 3/4 de litro de leche semidesnatada (en mi caso; si podéis usar leche entera, quedará más cremosa la bechamel)
Sal y pimienta

PREPARACIÓN:
Partimos a lo largo los pimientos, los limpiamos de semillas y de esas venitas o telillas que suelen tener por dentro, y los colocamos en una fuente de horno, y los ponemos a asar a 200º durante unos 20 minutos (no más, porque nos resultarían más difíciles de rellenar, y además se van a seguir asando después).
Cuando estén hechos, los cogemos, con cuidado de no quemarnos, y escurrimos el agua que hayan soltado, y los reservamos en la misma fuente.

(Después de hacer esta foto me tocó quitar unas cuantas semillas, jajaja)
Mientras tanto, prepararemos la bechamel.
Lavamos y picamos los champiñones, y los ponemos a rehogar en una sartén grande, con un chorrito de aceite.

Cuando empiecen a estar hechos (lo notaremos por el olorcito tan rico que desprenden, tardarán unos 3-4 minutos), añadiremos los langostinos troceaditos (que se note el trozo, no los piquemos demasiado pequeñitos). Y los salteamos unos minutos.
Poco a poco, iremos añadiendo la harina, mezclando bien con los champiñones y langostinos, y dejamos que se sofría, removiendo con frecuencia.

Ahora, gradualmente, iremos incorporando la leche.

Este es el momento en el que voy a soltar una de las frases hechas "culinarias" más odiadas por mí: "LA QUE ADMITA".  
Pero, antes de que nadie diga que cómo van a saber cuánta admite si no han hecho nunca esta receta (reacción lógica y normal, por otra parte), os diré dos cosas : que tiene que quedar una consistencia similar a la de las croquetas, aunque un pelín más líquida, y que no suele "admitir" más de la cantidad que os he indicado.
¡Ah!, y que es preferible ir poquito a poco, y no añadir toda la leche de golpe. Si vemos que queda espesa, ya añadiremos más, pero siempre tiene mejor arreglo que si queda líquida, porque en ese caso no podríamos sofreír la harina que añadiéramos, y tendría un poquillo de sabor a crudo.
Así empieza...

Aquí ya va espesando.

En cuanto se vaya separando de las paredes de la sartén, ya estará. Salpimentamos, y rellenamos los pimientos.

Cubrimos con el queso rallado, e introducimos al horno (con calor por arriba y por abajo) durante unos 25-30 minutos (si se dorara mucho por arriba, lo dejaremos sólo por abajo al final).
Esperar un poquito antes de comerlos, para no quemaros.

¡A ver si os gustan!.
Un besote.

Por fin, ganchillo y punto de cruz: avances


Pues sí, POR FIN puedo subir alguna de las cositas que estoy haciendo a punto de cruz y ganchillo.
Voy muy, muy lenta, pero es que, como ya os he contado muchas veces, últimamente ando un poco más complicadilla en el trabajo, y a todo no se puede llegar, aunque se intente, jejeje.
En el ganchillo sigo con los dos proyectos de manta que llevaba entre manos: la de cuadraditos y la  "Megagranny". Lo que pasa es que avanzan muy despacio, porque, en los dos casos, he cometido la imprudencia de trabajar con ganchillos bastante pequeños (2 y medio, en un caso, y 3, en el otro), y así no "crecen" ni hartas de vino, jajaja.
Pero me va gustando el resultado.
Aquí podéis ver cómo va quedando la "Megagranny".

De momento, tiene el tamaño adecuado para un niño, gato o perro pequeño, jajajaja... Pero mi intención es que sea más grande.

Cuánto de grande, no lo sé: dependerá de mi paciencia, porque este tipo de labores puede uno aumentarlas hasta el infinito y más allá... Pero me gustaría que quedara de un "buen" tamaño.
Lo mejor de esta manta es que va "evolucionando" a su aire. Tiene tramos serios, fúnebres, que hasta parecen "de luto". Otros son clavaditos a la bandera del orgullo gay, otros llevan colores más relajantes...
Variedad no le falta, jejeje.
Aquí, de más cerquita...

La manta de cuadraditos, o "Granny" a secas, sin el "mega"... pues "va yendo".

Ya hay seis filas unidas a lo ancho, porque a lo largo no se unirán hasta el final. Y queda tela,jajajaja...
Pero, como ésta es una labor más cómoda para épocas de calor (con la Megagranny me puede dar un soponcio a partir de junio), ya irá avanzando más rápidamente.
Los cuadros los estoy uniendo según este tutorial (me encanta ese blog, es estupendo para quienes estamos aprendiendo).  Está en inglés, eso sí... pero hay muchas fotos, así que creo que incluso quienes no entiendan inglés pueden enterarse bastante bien.

Y vamos con el punto de cruz. Estoy haciendo el cuadro de cupcakes que habéis visto arriba (en "modo foto-artística ON", JAJAJA).

Es precioso, pero lamentablemente, avanza también muy despacio.
La razón es que, como siempre, me he querido complicar la existencia, y en lugar de usar tela Aida 14, que era para la que estaba diseñado el esquema, me he ido a la Aida 18, que tiene unos cuadraditos mucho más chicos.
Y, como veo menos que Pepe Leches, pues necesito buena luz natural para bordar. Cosa "algo" complicada en invierno...
Pero, en fin, paso a paso se anda el camino, y ya se acabará cuando se tenga que acabar, jajaja.
Además, de vez en cuando me distraigo con labores más sencillitas, como ésta...

Bueno, ya no os doy más la "brasa" con mis manualidades, jajajaja. Que tengáis un muy buen fin de semana.
Un beso.

Patatas rellenas al vino tinto del Somontano


El "Recetario Mañoso" ataca de nuevo. Y esta vez, con un ingrediente que es muy de mi agrado: el VINO,jejeje...  Concretamente, el vino de la D.O. Somontano.
Sí, para qué nos vamos a engañar, soy una amante del buen vino. El vino realza la buena mesa, y también es algo que gusta compartir y saborear con los amigos, mientras saboreamos una buena comida o unas buenas tapas...
Así que, en este caso, participo, si cabe, con más agrado que nunca, en el evento del mes de febrero, cuyo anfitrión es Jose, del blog "Aisha Kandisha".
Ya conocía el vino del Somontano. En concreto, el "Viñas del Vero", que es el que he utilizado para este plato, es un vino delicioso, que os recomiendo que probéis.
Siguiendo mi línea habitual, he decidido rellenar algo. En esta ocasión, no son pimientos, sino otro ingrediente al que también hay gran afición en esta santa casa: las patatas.  De hecho, no las consumimos más porque no son precisamente el alimento más adecuado para la diabetes, pero nos encantan, así que, de vez en cuando, nos damos el "lujo" de comerlas.
De todas formas, estas patatas están cocinadas con muy poquita grasa, así que son bastante sanitas, y, al mismo tiempo, resultan muy sabrosas.
Como sólo utilizaremos un vaso de vino... el resto nos lo podemos beber para acompañar a las patatas, jejeje...
Vamos ya con la receta.

INGREDIENTES (Para 4 personas)
6 patatas medianas o pequeñas
2 huevos duros
80 gramos de jamón ibérico
50 gramos de carne de ternera o cerdo (puede ser carne picada, o sobras de carne asada, redondo, carne rellena...)
1 pimiento italiano verde grandecito
2 cebollas medianas
250 gramos de tomate rallado o salsa de tomate
1 vaso de vino del Somontano
1 vaso (sin llenar del todo) de agua
1/2 pastilla de caldo de verduras
Orégano
Tomillo
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Opcional: 1 cucharadita de maizena, o de "Espesante instantáneo".

PREPARACIÓN.
En primer lugar, pelamos y vaciamos las patatas.Yo lo hago con este vaciador en espiral...

Las espirales que sacamos las cocino también con las patatas rellenas, pero, si queremos, podemos reservarlas para freírlas y utilizarlas como guarnición de otro plato.
Picamos el jamón y la carne, bien picaditos. En este caso, yo he utilizado lo que me sobró de la ternera rellena.

Cocer los huevos, y picarlos finitos.
En una sartén, sofreiremos con un chorrito de aceite una cebolla y 1/3 del pimiento verde, picados en juliana bien finita.

Cuando estén blandos, añadiremos el jamón y la carne, y dejamos rehogar unos minutos. Por último, agregamos el huevo picadito.

Después, añadimos el huevo picado, el tomate o la salsa, el orégano y el tomillo (si es tomate rallado, habrá que probar el punto de acidez por si hay que rectificarlo con un poquito de azúcar). Y dejamos que se cueza todo junto unos minutos.
Comprobamos el punto de sal.

Rellenamos con esta mezcla las patatas, y las reservamos.
Aparte, haremos la salsa: picamos una cebolla y los 2/3 restantes del pimiento (en este caso, no hace falta que se piquen tan finos porque se van a triturar), y rehogamos a fuego medio unos 15 minutos.

Añadimos el vino, y dejamos reducir a fuego medio-bajo.

Trituramos (queda mejor pasándolo por el chino)...

... y vertemos en la olla rápida. Añadimos un pellizco de sal, y la pastilla de caldo, y colocamos en la olla las patatas (y las espirales, si las vamos a cocinar también)


Agregamos el agua, tapamos la olla, y cocemos durante 8 minutos a máxima potencia (en mi caso, que tengo una olla WMF, con todas las rayitas de la válvula fuera).
Dejamos que la olla pierda presión de forma natural.
Cuando podamos abrirla, probamos el punto de sal.
Si la salsa no estuviera suficientemente espesa, podemos añadir la cucharadita de maizena (muy bien disuelta) o el espesante, y dejar cocer unos minutos.

Podemos preparar el plato de un día para otro. En este caso, no añadir la maizena a la salsa hasta el día siguiente, porque al enfriarse espesará algo la salsa, o puede que las patatas absorban algo del caldito y quede menos cantidad.
Espero que os gusten.

Pionono inglés


Sí, otra vez está aquí el mantelito de las flores de pascua y las hojitas de acebo, jajaja.
Es decir: otra receta navideña que subo "fuera de plazo"... eso sí, está tan riquísima que podéis utilizarla para cualquier celebración, no hace falta que sea Navidad...
Tiene un sabor muy especial: a algunos no les gusta demasiado el "puntito" de mezcla dulce y salada (como a mi marido, que es pelín rancio el hombre para estas cosas, jajaja). Pero a mí me encanta.
Es, además, una receta muy socorrida, ya que admite innumerables rellenos, según vuestros gustos. Y se prepara con antelación, lo cual viene estupendamente para adelantar trabajo si estamos organizando una comida o cena un poco más formal.
Siempre me ha intrigado mucho la procedencia del nombre de este plato, y, de hecho, hay varias leyendas que lo relacionan  (más en su versión dulce, la de los piononos de Santa Fe, por ejemplo) con el Papa Pío IX, pero no termina de estar clara la cosa, ni termino de saber exactamente qué tenía que ver Pío IX con este plato, sea en dulce o en salado.
Además, otras versiones afirman que es una receta muy anterior al siglo XIX, así que me sigo quedando con la intriga de la relación entre el Papa y el pastel.
Hay múltiples versiones de esta receta. Mucha gente lo hace con el bizcocho genovés, pero yo decidí copiar la versión del bizcocho del blog de  Nieves-Dulce y salado. Nos ha gustado mucho (bueno, al "rancio" no demasiado, pero al final reconoció que estaba rico, jajaja).
Hablando en serio, está buenísimo. Eso si: tened cuidado porque la masa tiende a pegarse. Engrasad bien el papel de horno o la lámina o molde de silicona, porque a pesar de ser antiadherentes, a veces puede costar despegarlo, y, al soltarlo, hacedlo con precaución.


Mi versión, como casi siempre, está adaptada para diabéticos, pero también os dejo la original, con azúcar
INGREDIENTES:
BIZCOCHO: 4 huevos, 100 gramos de azúcar o 50 de tagatosa, un pellizco de sal, 120 gramos de harina.
RELLENO: Salsa rosa, lechuga (2 cogollos), salmón ahumado, gambas cocidas, palitos de cangrejo
DECORACIÓN: Más salsa rosa para cubrirlo (o mayonesa, según prefiráis), un huevo cocido y rallado, tomatitos cherry, o pimientos rojos asados, o unas gambas peladas, o aceitunas en rodajitas, o huevo hilado, o tiritas de salmón ahumado, enrolladas formando una rosa...


PREPARACIÓN:
Horneamos primero el bizcocho:  Precalentamos el horno a 180º. Colocamos la mariposa en las cuchillas de la Thermomix, y ponemos en el vaso los huevos y el azúcar o tagatosa. 

Programaremos 6 minutos, temperatura 37º  y velocidad 4. Y, después, programamos otros 6 minutos, misma velocidad, sin temperatura.
Agregamos la sal y la harina alrededor de las cuchillas (para que se mezcle bien toda, y no quede por encima), y programamos 4 segundos a velocidad 3. Quitamos la mariposa y terminamos de envolver la mezcla con la espátula.

Poner en lámina o molde de silicona, o bandeja de horno forrada con papel de hornear (de unos 30 x 40 cms), que previamente habremos engrasado con un trocito de mantequilla. Extender bien con la espátula. Hornear unos 8 minutos hasta que pinchemos la masa y veamos que está cocida.
- Desmoldar en caliente sobre un paño húmedo. Retirar el papel si lo hemos utilizado, enrollarlo sobre el lado más largo y dejarlo enfriar.

Preparamos la salsa rosa (yo la hago con mayonesa, ketchup y un chorrito de oporto o de salsa Worcestershire.. salsa Perrins, vaya).
Picamos bien Y SECAMOS MUCHÍSIMO la lechuga (esto es muy importante, porque la lechuga "aguada" nos estropearía el relleno), y troceamos el salmón y los palitos.
Desenrollar el bizcocho con cuidado (porque se rompe fácilmente). Lo untamos bien de salsa rosa, dejando un margen en el lado por donde se terminará de enrollar.
Ponemos el relleno. Enrollamos otra vez con cuidado, ayudándonos con el paño.


Dejar reposar en la nevera un mínimo de 2 horas. Sacaremos un poquito antes de consumirlo, porque si está frío "de nevera" no resultará tan sabroso, y decoraremos al gusto. Yo lo he decorado con huevo duro rallado, y tomatitos cherry.

Espero que os guste.
Y os prometo que ya termino con las recetas de Navidad, jajaja. A partir de ahora, no veréis más hojitas de acebo hasta diciembre...
Un besote.


Bonito a la guipuzcoana


Esta receta me la dio una buena amiga de Facebook (de la que, como no sé si quiere que diga su nombre, pues de momento me callo, jejeje).
Y, como ha resultado una delicia de plato, quisiera, en primer lugar, darle las gracias por una receta tan riquísima y tan sana.
Y, en segundo lugar, quiero dedicársela a otra buena amiga de estos mundos internáuticos, que hoy cumple años (menos de los que yo pronto cumpliré, eso sí, jejeje).
Ella no es guipuzcoana, sino "de un poco más al Oeste", es decir, asturiana. Pero Asturias es también una tierra donde podemos disfrutar de un bonito fantástico, y precisamente a ella le he copiado alguna receta de este pescado, así que me parece muy adecuada para celebrar su cumpleaños... ¡ya sabéis que yo soy más de salado que de dulce, jajaja!.
Hilda es, aparte de una persona encantadora, con un corazón enorme, una excelentísima cocinera... cuyo blog, si no lo conocéis aún, ya estáis tardando en visitarlo. Os puedo garantizar que todas las recetas que le copiéis serán un éxito (siempre que no os comáis algún ingrediente, como me pasó a mí una vez, jajaja).
¡Feliz cumpleaños, Hilda, y que la vida te traiga todo lo bueno que tú te mereces!.
Un besote.

INGREDIENTES:
1 kg de bonito
1 pimiento rojo
1 calabacín mediano
1 pimiento verde
1 cebolleta o cebolla dulce
1 berenjena
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Harina
Para la salsa: 1 kg de tomates canarios o pera, un chorro de aceite de oliva virgen extra, azúcar y sal.
PREPARACIÓN:
Quitamos al bonito la piel y las espinas y también la parte "negra" del centro(también podemos pedir que nos lo limpien y partan en tacos en la pescadería).

Se parte en tacos generosos (cada rodaja en cuatro), se salan y se espolvorean de harina (no demasiada).

En una sartén honda y con fondo pequeño se pone un chorro de aceite. Cuando esté caliente, sellaremos los trozos de bonito. Pero tened cuidado: no hay que freírlos, sólo sellarlos.

Una vez sellados, los reservamos en una cazuela de hierro o acero inoxidable, que tenga tapa.

Picamos en cuadraditos pequeños todas las verduras (pero no tan chicos que no se note lo que es).
(Aquí faltan la cebolla y la berenjena, jejeje).
Y pondremos en una sartén un chorrito de aceite a calentar, agregaremos las verduras, bajamos el fuego el mínimo, tapamos la sartén, y dejamos que todo se vaya cocinando en su propio jugo, moviendo de vez en cuando con cuidado para que no se rompan los cuadraditos.

Mientras tanto, prepararemos la salsa en otra sartén: calentamos un chorreón de aceite de oliva, y añadimos los tomates troceados, y un puñadito de sal.

Dejamos que se rehogue a fuego medio-bajo, y cuando esté blandito, lo retiramos, lo trituramos, y probamos el punto de acidez, añadiendo un poquito de azúcar (o edulcorante) si es necesario.
Volcamos la salsa de tomate sobre el bonito, y ponemos la cazuela al mínimo, para que se vaya haciendo por dentro.

Después de unos minutos, iremos colocando las verduritas con cuidado, rellenando los huecos que queden entre los trozos de bonito.

Y ya no lo removeremos con ninguna cuchara, sino que, simplemente, agarraremos las asas de la cazuela y la moveremos con suavidad de vez en cuando, para que todo emulsione.
Cuando hierva (pasarán unos 4-5 minutos), apagamos el fuego, tapamos la cazuela, y dejamos que se termine de hacer el bonito con el calor de la cazuela.

¡Y a disfrutar!
Un beso, y feliz fin de semana.
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